Ley de TV digital: obsoleta e injusta

Una dura crítica al proyecto de ley  de TV digital que acaba de ser votado en la Cámara e ingresar al Senado, hace el académico de la Universidad Católica Sergio Godoy en la La  Segunda de hoy.  El experto  califica el proyecto de   «mediocre y obsoleto» por no considerar a la TV de pago e Internet y lo acusa de haber extraviado, durante su tramitación parlamentaria, su principal horizonte: más y mejor TV para todos los chilenos y más y mejor producción chilena de contenidos.

Léala a continuación:

Sergio Godoy / La Segunda / La propuesta de ley de TV digital aprobada por los diputados y que pasó al Senado está obsoleta antes de promulgarse. Además, es injusta.Imagínese que hace un siglo el Gobierno hubiese reaccionado a la aparición del automóvil promulgando una ley para mejorar la administración de los ferrocarriles, electrificar las vías y construir ramales. Todo muy bien… para los trenes. ¿Y los autos, camiones y buses? Más importante: ¿y los ciudadanos, que merecen un óptimo transporte terrestre, a un costo adecuado y con un mínimo de externalidades negativas?

La propuesta que los honorables masticaron estos últimos tres años supone que “televisión” equivale a TV abierta, ignorando la de pago (fija e inalámbrica) e internet, pese a que casi la mitad de los chilenos ven videos a través de estos otros medios. Supongo que la catástrofe del Transantiago explica el afán del proyecto de caerle simpático a cada grupo de poder involucrado: los canales de TV abierta reciben concesiones automáticas de 6MHz sin concursos ni sorteos; el CNTV y la SUBTEL siguen existiendo, con personal y presupuesto intactos; los parlamentarios pueden reelegirse en sus circunscripciones por las nuevas concesiones de TV regional, local y comunitaria; el Senado aumenta su poder al fiscalizar al CNTV y a TVN, y TVN sigue existiendo por toda la eternidad, pese a que la vigencia de la BBC se evalúa cada diez años. O sea, el ordenamiento “analógico” de TV abierta se parcha y se amonona como si hace un siglo se hubiesen amononado los ferrocarriles.

Esto es injusto. Se ha subsidiado con nuestros impuestos la redacción y discusión de un proyecto mediocre y obsoleto. Pero sobre todo no se recogen dos objetivos que jamás debieron extraviarse entre tanto tecnicismo y lobby feroz: más y mejor TV para los chilenos, y más y mejor producción chilena de contenidos. Al omitir las implicancias de la digitalización y darles tantas facilidades a los grupos “analógicos” de poder, se arriesga: a) un monopolio multimedios trasnacional que se “coma” a toda la TV abierta, tal como declinaron las otrora poderosas radios AM; b) una TV para los ricos, pagada, con contenidos de primera selección, y otra para los no tan ricos de libre recepción, con contenidos de desecho saturados de publicidad, y c) un deterioro de la capacidad chilena de producción de contenidos para la TV digitalizada y convergente.

Ojalá que el Senado eleve el nivel de la discusión, que hasta ahora se ha centrado en las bondades técnicas de la TV digital: imágenes más nítidas, interactividad, recepción móvil, más canales. Eso es como describir un auto nuevo omitiendo el estado de los caminos, el precio del combustible, la congestión o los riesgos de accidentes.