Longueira presentó un libro de investigación sobre caso Spiniak

La Nación / El parlamentario y ex presidente de la UDI durante la crisis afirmó que sólo la fe católica salvó a los imputados del suicidio debido a la gravedad de las acusaciones vertidas en su contra.

“Tenía 14 años para el 11 de septiembre. Leía la prensa en Chile como cualquier familia de clase media, y para mí no hubo detenidos desaparecidos. No había, porque eso era lo que decía la prensa. Yo no vengo de un entorno político, entonces para mí lo que decía la prensa era la verdad. Lo que decía entonces (2003) la prensa es que había senadores de la UDI en una red de pedofilia”, reflexionó el senador gremialista Pablo Longueira ayer, durante la presentación del libro “Spiniak y los demonios de la Plaza de Armas”. En la instancia académica cuestionó la cobertura periodística del caso.El texto escrito por los periodistas de The Clinic Pablo Vergara y Ana María Sanhueza -que fue también comentado por el periodista Fernando Paulsen- aborda el período más complejo en la conducción de la UDI por parte de Longueira: cuando el 10 de octubre de 2003 la entonces diputada RN Pía Guzmán dijo en TVN que había políticos involucrados en la red pederasta de Claudio Spiniak y el nombre de los gremialistas Jovino Novoa y Carlos Bombal salió casi de inmediato a escena como presuntos abusadores.

A cinco años del escándalo, Longueira analizó latamente en la Universidad Diego Portales (UDP) los pormenores de lo que calificó como una de las situaciones más difíciles que le ha tocado vivir.

“Nadie está preparado para enfrentar esto. Había encuestas de cómo lo hacía yo. ¡Pésimo poh! Si cómo lo iba a hacer, si eso era evidente para la opinión pública, y además cuando me mandé el numerito de decir que había hablado con Jaime Guzmán (risas) “, evocó el parlamentario al admitir que sobrerreaccionó ante la crisis, al punto de aseverar que el fundador de la UDI le había dado instrucciones de perseguir al sacerdote José Luis Artiagoitía y a la “testigo clave” Gema Bueno.

Longueira destacó con vehemencia que si bien se equivocó muchas veces en aquella época, también hubo “errores más drásticos” de otros actores que aún no son explicados, en referencia al “montaje” que, según acusa, se hizo contra su partido en un lapso en que el presidenciable Joaquín Lavín lideraba las encuestas y él encabezaba el proceso de modernización del Estado tras pactar con José Miguel Insulza un paquete legislativo.

El senador luego argumentó que sólo la “fe católica” blindó de opciones como el suicidio a quienes aparecieron involucrados en el “tráfico de mentiras”.

“Nuestros senadores estaban acusados del delito de mayor sanción social en Chile, el más repugnante, el abuso de menores, de participar una red de pedofilia”, dijo, para extenderse en el “mazazo” que significaron para la UDI las imputaciones.

“Había gente que decía ‘debe haber algo’, ‘congelen la militancia de Novoa’ (…) Nunca, nunca le pregunté a ninguno de nuestros senadores si había algo de verdad, nunca”, arguyó Longueira.

“Era insostenible la versión. Cualquier persona con un mínimo de seriedad que éticamente buscara la verdad habría visto que eso no resistía un minuto. El 12 de agosto era mi cumpleaños y el 13 de agosto del 2004 salió esta portada (‘Me pasé por la raja a todo Chile’, declaró Gema Bueno) que terminó todo”, recordó el parlamentario, al elogiar la entrevista de Vergara publicada por The Clinic y el “Gema Mala” que sucedió a esa nota.
“Somos un país muy bananero”

“Somos un país muy bananero”, arguyó el senador Pablo Longueira, al cuestionar el morbo mediático y el interés social en todos los hechos vinculados a delitos sexuales, y en alusión también al televisado retorno de Zakarach al país hace algunos días. Según Longueira, este tipo de expresiones dan cuenta de que “no aprendimos nada” como sociedad desde que ocurrió el caso Spiniak.