Los diarios digitales ¿acabarán con los de papel?

diarios personasObservatorio / La periodista Lidia Baltra investiga en la amenaza recurrente entre los profetas virtuales de que los medios digitales se devorarán a los que circulan en soporte papel. La conclusión no parece demasiado apocalíptica para decepción de los que pregonan el monopolio absoluto del ciber espacio y la desaparición del periódico desplegado en los kioscos.

Por Lidia Baltra M. / Una noticia del ámbito periodístico nos convulsiona: una revista internacional clásica, tradicional, decide no aparecer más en su edición de papel y valerse sólo de páginas virtuales en su sitio web: Life, que medio siglo atrás había sorprendido al mundo con sus excelentes fotografías predominando sobre los textos, se transubstanciaba y se trasponía en el ciber espacio.

En mayo de 2007 se realizó en Pekín el XXXVI Congreso Mundial de Revistas, donde representantes de las mayores editoriales del mundo se reunieron para analizar la crisis de las publicaciones periódicas en papel y la fuga de los anunciantes a los nuevos medios, como internet y los teléfonos móviles. Organizado por la Federación Internacional de Publicaciones Periódicas (FIPP), entre los participantes hubo quienes anunciaron “el fin del papel”. En la mayoría de los ponencias se estableció que cada vez “menos gente lee revistas (exceptuando la China, donde los lectores aumentan) cambiándose a las nuevas tecnologías, sobre todo Internet, para conocer lo que antes buscaban en las publicaciones periódicas”. Uno de los ponentes, del Business Weekly de Taiwán, declaró sin dar más vueltas al asunto que “los medios digitales reemplazarán a los impresos”.

¿Qué está ocurriendo con los antiguos lectores de periódicos y revistas? Hace un par de años, en 2005, en Estados Unidos sólo el 51,6% de los adultos leía el diario cotidianamente, comparado con el 58,6% que lo hacía en 1998 cuando empezó la explosión de internet, según datos de la Asociación de Diarios de Estados Unidos. La cifra de lectores de diarios de papel ha caído en los últimos cuarenta años, ya que en los 60, un 80% de los estadounidenses eran lectores habituales.

Nubes grises parecen amenazar el horizonte del diarismo impreso. En marzo de 2007, en Ciudad de Guatemala, el invitado de honor de la reunión anual de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, que reúne a los propietarios de los principales diarios del continente, fue Bill Gates. Los empresarios periodísticos querían aprender del magnate de Microsoft cómo desenvolverse mejor en esta “revolución digital” que nos invade, por temor a desaparecer.

En este mundo vertiginoso que se solaza devorando datos, imágenes, textos informativos o de conocimientos, la imprenta y el papel parecieran estar quedando a la zaga. El factor velocidad en la entrega de la información, es vital. El informe que condenó al ex presidente norteamericano Bill Clinton por su aventura con la pasante Mónica Levinsky en la Casa Blanca, en 1998, se publicó primero en versión digital. La noticia sobre la insurgencia zapatista recorrió el mundo entero en segundos por Internet la misma noche de Año Nuevo de 1994 cuando los rebeldes armados pusieron en jaque al gobierno de México. Algo similar ocurrió en Myanmar en 2007 con la rebelión de los monjes budistas. La carrera por el golpe noticioso no se puede concebir ya de otra manera que no sea por las ondas electromagnéticas.

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Las computadoras son el nuevo oráculo del siglo XXI. Allí se puede encontrar casi todo lo que necesitamos saber y más. La información acumulada en los últimos veinte años, en esta nueva forma, equivale a tres veces las palabras y frases contenidas en todos los libros que se han publicado en la Historia de la humanidad.

Ya son más de mil millones los internautas en el mundo que acceden a ese bagaje intelectual, pese a que los equipos y las conexiones son caros. Cantidad que aumentará a pasos agigantados: para finales de 2008 se calcula habrá 1.000 millones de computadores o PC en el mundo y en 2013 llegaremos a los 2.000 millones. Esto, según estudios de mercado que consideran solamente el incremento tecnológico de los países del Primer Mundo, pero que no pueden predecir bien lo que ocurrirá en los del Tercero. Y puede traer más de una sorpresa, pues en estos últimos ya se están produciendo y difundiendo computadores de 100 dólares que los pondrán al alcance de las capas sociales menos favorecidas (proyecto “Un computador por niño” del gurú digital Nicolás Negroponte). Además se espera que la Banda Ancha –esa que nos permite estar conectados a Internet las 24 horas – baje mucho su precio en la medida que se descubran y ofrezcan nuevas vías en la supercarretera de la información.

Las llamadas TIC o nuevas tecnologías de la información y la comunicación – la televisión satelital, la televisión digital, la telefonía móvil y en especial la Internet – están provocando y produciendo cambios significativos y definitivos en el modo como la información se produce y distribuye. En pocos años, recoger, producir y difundir información a través del nuevo soporte se hizo algo relativamente barato y fácil, en comparación con el proceso que requiere la prensa escrita.

internet niñosNACEN LOS DIARIOS DIGITALES

“Si no puedes vencerlos, únete a ellos”, parece haber sido la consigna y los periódicos comenzaron a emitir sus noticias también por el ciberespacio.

En 1992, el Chicago Tribune y el San José Mercury News fueron en Estados Unidos, los pioneros en colocar su versión en la pantalla electrónica. El primero se aventuró sólo en trasladar su misma edición impresa al formato digital. El segundo, tal vez por estar situado cerca de Sillicon Valley, fue más osado y original al ofrecer interactividad a sus lectores, es decir, posibilidad de opinar sobre las informaciones que leían. Pronto los siguieron los más importantes: The New York Times, The Washington Post, Time Magazine, y en Europa, Le Monde y The Times…

Seis años después, ya había en el mundo casi 5 mil sitios con diarios electrónicos, de los cuales más de la mitad eran norteamericanos.

Según un reciente estudio de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo de Naciones Unidas, la población mundial dedica más horas semanales a leer estos diarios digitales que a ver televisión, radio, periódicos o cine. En efecto, sucede que los adultos de entre 18 y 55 años son los que más tiempo semanal (16 horas) dedican a la lectura en pantalla digital, y solamente los adultos mayores aún dedican igual lapso a ver televisión. El primer grupo, el que más lee diarios digitales, ve la TV sólo 13 horas semanales, escucha radio 8 y ocupa 2 en los diarios impresos. En cambio el segundo, los adultos mayores, disponen 16 horas semanales para ver TV, 8 para los medios digitales, 7 para la radio y 5 para los periódicos impresos .

En un comienzo los diarios de papel sacaron su versión digital únicamente para no quedarse abajo del carrusel del progreso y “por si acaso” ese soporte tecnológico se constituía en un nuevo camino para el periodismo. Cautelosamente, partieron con el mismo equipo periodístico del diario impreso, más el técnico informático que sube o baja imágenes o textos, y el diagramador. Lo que les daba la posibilidad de no invertir demasiado en el nuevo proyecto. Hoy día, todo diario que se precie de tal tiene su versión digital y en su redacción laboran hasta unos 60 periodistas (ejemplo, The New York Times).

Pasada esta primera etapa, se comenzó a tomar más en serio al nuevo medio y se estudiaron sus características. Es distinto leer un hipertexto en la web , que una novela; o navegar en la web a leer un periódico . Los diseñadores debieron esforzarse por presentar una pantalla atractiva, con imágenes y colorido y los periodistas debieron escribir informaciones más breves y concisas, aprovechando al mismo tiempo las ventajas del hipertexto, para evitar que el ciberlector se canse y cierre la página. Se abrió además la posibilidad de que los lectores se comunicaran con la redacción comentando las noticias al instante y que pudieran consultar los archivos del diario impreso.

Puede que las informaciones que emiten los diarios electrónicos no sean las más profundas al comienzo, porque lo que vale es este “golpe” noticioso. Pero luego, a través del hipertexto se puede ofrecer al ciber lector más datos sobre esa información si quiere conocer más de esa nota cliqueando un link o se queda únicamente con lo ya leído. Lo máximo ocurrió en junio de 2007, cuando El Mundo de España inauguró en su sitio web un portal con televisión, donde se reproducen partes de programas noticiosos televisivos en los cuales los locutores de ese medio entregan las noticias y conversan con el internauta. El sitio contiene, además, foros, blogs, rankings de audiencias y parrillas interactivas con 96 canales de videos. La convergencia tecnológica, donde los multimedios interactúan, es también un dato a considerar.

El mundo electrónico es una realidad sin vuelta atrás. Pasados ya tres lustros de esta revolución tecnológica, y más de diez de surgido el primer diario digital, ya no hay periódico importante que no cuente con su versión digital a la que se dedica mucha atención. La pregunta es si ello afectará el futuro de los diarios impresos.

Ya en el año 2000 lo advirtió Nicolás Negroponte, el gurú cibernético del Massachussets Institute of Technology (MIT), al enviar un mensaje tranquilizador – si no para los diarios impresos, sí para los periodistas – a través de La Vanguardia de Barcelona: “el papel desaparecerá, no las noticias, porque siempre habrá necesidad de información, análisis, editoriales… El papel, aunque es el mejor soporte que hemos encontrado hasta ahora, no es la solución de largo plazo. Los nuevos soportes nos permitirán distribuir noticias en forma personalizada”.

Gates clausuró la reunión de la SIP el año pasado en Guatemala con una clase magistral sobre “Innovar en la década digital”, donde anunció que en la presente década todo se digitalizará, incluyendo la educación, los bancos … y los medios. Y advirtió a los periodistas que si hace 50 años el periodismo impreso no afrontaba riesgos, hoy sí y que tenia que “reinventarse” para sobrevivir.

internet gatoEL PERIODISMO CAMBIA

Las características propias del diario digital están obligando al diario de papel a hacer cambios, tanto en aspectos externos como internos. Por ejemplo: como la información impresa demora más en llegar al lector por el largo proceso de escritura, diseño, impresión y distribución, tiene que ofrecer una información ya no sólo con los hechos escuetos, sino una más interpretativa, con mayor contextualización, análisis y proyección.

En un Congreso Mundial de Periódicos y Foro Mundial de Editores realizado en ciudad del Cabo, Sudáfrica (2007), el director del New York Times contó cómo ha cambiado la forma de hacer periodismo, tanto para su diario impreso como para el digital. La sala de redacción ahora es única y abierta con el fin de que en ella trabajen más coordinados periodistas, editores, fotógrafos y diagramadores, de ambos diarios (impreso y digital). Todos deben saber manejar la multimedia, por cierto, no todos con la misma profundidad: no se espera que un técnico digital redacte un artículo, pero sí un periodista debe saber editar y manejar, por ejemplo, el sonido de sus videos con entrevistas.

Esta nueva redacción permanece abierta 24 horas al día y 7 días a la semana porque la exigencia de constante actualización del diario digital así lo ha impuesto. Las noticias de última hora tienen que ser actualizadas constantemente y al instante.

La voz de los lectores alcanza una gran preeminencia. Porque otro factor que ha incidido en la forma de hacer periodismo en ambos diarios (de papel y digitales), ha sido la explosión de los weblogs, o blogs simplemente. Estos sitios individuales donde cada persona escribe lo que se le da la gana es el espacio de libertad único que ofrece la red – aunque eso depende del país donde nos encontremos -, pues permite que cualquier persona cree su propio diario digital como antes creaban diarios murales en sus escuelas, oficinas o industrias. En otras palabras, ha irrumpido la voz ciudadana.

La mayoría de estos blogs no son diarios: a veces un cibernauta lo funda un día y no vuelve a alimentarlo hasta un mes después. Otros carecen de nueva información y terminan extinguiéndose. Pero cual más, cual menos, tiene su blog como quien planta su bandera de libre expresión en el ciber espacio.

Hay quienes los califican de caprichos o meras expresiones de narcisismo. Pero contradice este juicio una apreciable cantidad de blogs muy bien hechos, con ideas originales o comentarios que aportan a los hechos o al conocimiento en determinada materia. Existen algunos tan buenos que a veces compiten con los diarios digitales. En Estados Unidos, en enero de 1998 Matt Drudge reveló en su blog personal, Drudge Report, la pista que desencadenó el escándalo Clinton-Lewinsky.

Algunos blogs dicen lo que la prensa tradicional no puede o no quiere publicar y esto ya justifica su existencia. En países con serias restricciones a la libertad de expresión, como Irán, China, Egipto o Túnez, hay bloggeros que han ido a la cárcel por emitir opiniones que han molestado a sus gobiernos.

Sorprende el desarrollo vertiginoso de los blogs. A comienzos de 2007 se calculaba que sólo en Occidente existían más de 60 millones y que aumentan a razón de 175.000 diariamente. Otros miden su crecimiento de otra forma: a cada segundo se crea uno nuevo. Analistas de prensa preocupados por el tema, calculan que para 2021 la mitad de las noticias que circulen por el espacio serán producidas por estos bloggeros. Se legitima así una nueva actividad periodística o informativa en que el antiguo receptor pasivo – el lector de periódicos -, ahora produce informaciones y opiniones.

Esta difusa frontera entre productores y consumidores de información puede celebrarse como un nuevo modo de democratizar las comunicaciones, de transformar receptores pasivos en emisores activos. En el congreso del Observatorio para la CiberSociedad (realizado “en línea” en 2006 desde España) se aplaudían estas alternativas de comunicación participativa e igualitaria, aunque con reservas, ya que no se puede garantizar la solvencia de las informaciones entregadas por no profesionales:”¿Qué estructura de producción periodística podría ser creada de modo de conjugar la participación igualitaria de todos y la confianza de la información? ¿Será viable crear, utilizándose internet y las estrategias colaborativas, un nuevo periodismo que pueda enfrentarse a los grandes grupos de comunicación?”

internet 2LOS BEMOLES DE INTERNET

¿Peligran realmente los diarios de papel? Al parecer, la irrupción de los diarios digitales no sólo arranca aplausos.

En primer lugar, porque no están disponible para todos. Como todavía es un bien costoso, no hay computadoras ni conexión de Internet en todos los hogares. Fue problema central en el Congreso Mundial de la Sociedad de la Información y la Comunicación (CMSI) convocada por la ONU en 2003-2005. La “brecha digital”, es decir, el abismo que existe entre los ciudadanos conectados y los no conectados (con la Gran Red) tanto entre países del primer y tercer mundo, como dentro de los países, entre las capas sociales más y menos favorecidas, no tiene solución cercana a juzgar por los resultados descorazonadores de aquel congreso de la ONU realizado en Ginebra y Túnez.

Otro aspecto negativo ligado a los diarios electrónicos se refiere a la sobre explotación de los periodistas. En un comienzo, se les exigía entregar sus artículos para dos medios, el impreso y el digital, sin recibir estipendios adicionales. Y luego, las exigencias horarias son mayores para una profesión donde la noticia se produce en cualquier momento.

Otro problema es el superávit de información. En la última década, esta información ha aumentado en un 60 % solamente con lo que aportan los usuarios comunes y corrientes, vale decir, con sus correos electrónicos, la música en formato MP3 y las fotografías de sus cámaras digitales. Y la tendencia sigue: se estima que en 2010 el 70 % de la información digital será creada por los cibernautas particulares. Ya hay preocupación por este constante incremento . No se ve cómo este aumento pueda hacerse más lento o disminuir, y temen que llegará un momento en que no habrá espacio suficiente para almacenar más información.

Además, esta enorme cantidad de información dificulta enormemente encontrar lo que uno quiere. ¿Dónde informarse? ¿En un portal, en el blog de un conocido o en un diario electrónico? Lo recomendable es el último, porque sólo un periodista profesional sabe seleccionar mejor del maremágnum de información disponible, la más relevante para el ciber lector. Y luego… ¿cuál diario electrónico elegir dentro de una cantidad aplastante de oferta?

Con tamaña cantidad de datos y atenazado por la rapidez de la entrega, el periodista digital novato puede confundirse y, por ende, entregar una información no fidedigna. Hay quienes piensan que siempre es más confiable la información de un periódico impreso que de uno electrónico, porque habría mayor responsabilidad en lo que se entrega para imprimir.

Andrew Keen, autor del primer libro crítico de la Gran Red, recientemente publicado aporta otro bemol: afirma que la revolución de la Gran Red, alabada por la democracia comunicacional que conlleva, está matando nuestra cultura y provocando un caos, porque donde “todo importa, nada importa” y resiente que la opinión de un aficionado valga igual que la de un profesional. Según Keen, la proliferación de blogs de acceso libre y publicidad gratuita constituye una amenaza para la supervivencia de los medios tradicionales.

EL PAPEL DEL PAPEL

¿Será el diario digital el predominante en nuestra sociedad del siglo XXI y siguientes?

Mientras escribo este artículo, debo imprimir el texto en papel para una mejor revisión y corrección. Lo que me muestra la pantalla es fragmentado y no me permite visualizar el conjunto.

Otros lo hacen para asegurar su conservación, pese a los respaldos en discos o disquetes que se aconsejan, porque los textos virtuales del ciberespacio son frágiles.

La fuerza del papel es grande todavía, pese a que los diarios impresos, también han debido trasladarse a microfilm para su conservación en las bibliotecas mundiales.

Ya hace siete años, en su visita a Chile invitado por la Universidad Católica, el economista norteamericano Seymour Bruce Owen, experto en Internet y diarios digitales, aseguró que estos últimos no amenazan la existencia del periodismo impreso por su alto costo para países en desarrollo. Y en segundo lugar, por ser más difícil y fatigosa la lectura en pantalla que en un impreso. Esto fue reconocido por Bill Gates en su clase magistral a la SIP en Guatemala, agregando que se está buscando cómo superar este problema.

A esta dificultad se suma la necesidad de tener cerca un computador. Los notebooks son una solución, pero requieren de un lugar con WiFi para conectarse al instante

 

Poco después, Mitchell Levitar, director de ediciones de The New York Times, pronosticó que el soporte digital no acabará con el medio impreso aduciendo las mismas razones anteriores y porque la información que aparece en la Red es breve y cambiante.

En su asamblea de junio último en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, la Asociación Mundial de Periódicos informó que la venta global de periódicos aumentó en el mundo un 2,3 % en 2006. Este incremento tuvo lugar en países de todos los continentes, excepto en Norteamérica, y con mayor énfasis en los mercados emergentes chinos, indios y sudamericanos. Y si se agregan los diarios gratuitos, la cifra aumenta a 4,6 % anual. Timothy Balding, el director general de la Asociación añadió con satisfacción que el 38 % de quienes usan diariamente Internet declaran hacerlo a costa del tiempo que dedican a la televisión, y no a la lectura del periódico impreso. Concluyó triunfal: “Lejos de ser una industria en declive, como dicen algunos desinformados o miopes, los periódicos están vivos y exhibiendo innovación y energía para mantener su puesto como el medio preferido para cientos de miles de personas diariamente”.

El factor económico es importante. “Las empresas periodísticas pueden aumentar su público en la Red, pero no sus ingresos”, afirmó Chris Caramer, Presidente de CNN Internacional Networks. Se refería a que los métodos de sustentación económica de los diarios digitales a través de suscripciones o de los “banners” o avisos en la pantalla digital, no son suficientes. Afirma que la publicidad sigue concentrada en los medios impresos y en los audiovisuales y que en Estados Unidos al menos, la publicidad en Internet se ha estancado.

Todo parece conducir a que los diarios digitales podrán incrementarse y perfeccionarse, y ganar en número de ciberlectores, pero no reemplazarán completamente al diario de papel. Como auguró Levitar, las dos versiones – digitales y de papel – convivirán pacíficamente si ambas se apoyan mutuamente.

BIBLIOGRAFIA:

La Nueva Comunicación, Le Monde Diplomatique, Editorial Aún Creemos en los Sueños, 2006.

El mito Internet, Le Monde Diplomatique, Editorial Aún Creemos en los Sueños, 2002.

Cuadernos de Información Nos. 11 (1996) y 14 (2001). Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago

Agencia Efe

Agencia Espacial Europea

Agencia CyTA-Instituto Leloir

www.actualidadespacial.cl

www.elpaís.es

www.elmundo.es

www.nowpublic.com

Recortes de prensa de mi archivo personal.

(Santiago de Chile, septiembre de 2007).