Los medios y la crisis económica

alvaro-cuadra270508Para Observatorio / Álvaro Cuadra, doctor en Semiología y Letras, Universidad de La Sorbona / Todos los gobiernos del mundo tienden a mantener las apariencias ante situaciones críticas. Se trata de una estrategia llamada literalmente “manejo de crisis”. La idea es mantener la calma de la población, evitando hasta donde sea posible cualquier exabrupto de la prensa. En regímenes autoritarios esto es tarea fácil, porque la prensa en todas sus modalidades es manejada por un Estado todopoderoso al servicio de algún régimen poco amigo de las voces discordantes.En democracias de bajo octanaje, como es el caso de Chile, la prensa obedece, en general, a los intereses del gran capital, convirtiendo en los hechos la profesión de periodista en una suerte de estafetas de la información. Con todo, el aparato estatal también juega su parte y basta una “sugerencia” de La Moneda para que los medios se pongan a tono en temas polémicos, como la actual crisis económica mundial.

Este control soft de la prensa nacional se basa en dos supuestos. Primero, el papel preponderante de los medios en la configuración de un imaginario social y el subsecuente estado anímico de la población frente a un tema particular. Segundo, el hecho innegable de que cualquier crisis, por definición, supone una alta dosis de subjetividad. No olvidemos que los sistemas físicos son susceptibles de “estados críticos”, pero sólo sistemas humanos entran en crisis. Así, entonces, al morigerar a la prensa se controla una variable de la crisis económica.

Todo lo anterior explica el talante recatado de la prensa chilena ante la recesión económica en que está sumido el planeta entero. En estos tiempos de hiperindustria cultural es más bien difícil evitar que se filtre la información a un sector de la ciudadanía. Internet hace posible leer en varios idiomas a los más prestigiosos expertos mundiales. Todos coinciden en señalar la singularidad y la gravedad de la actual crisis económica, cuyo horizonte se mide ya en años.

La triste verdad es que Chile, contra lo que pregonan el Gobierno y los empresarios, no es una economía “blindada” y no hay razones para el optimismo. Por el contrario, todos los índices apuntan a que nuestro país correrá la suerte de América Latina, esto es: disminución de la tasa de crecimiento próxima a cero, aumento de la cesantía a dos dígitos, disminución significativa de exportaciones y de la inversión foránea, pérdidas cuantiosas de capital en el sector previsional, en pocas palabras, recesión económica para el período 2009-2010.

El Estado de Chile, orientado al neoliberalismo desde hace décadas, no está diseñado como Estado social. Aquellas instituciones que otrora protagonizaron el desarrollo, como la Corfo, han dejado de ser agentes del proceso económico. Lo mismo puede decirse de otra serie de instituciones de asistencia social. En el actual estado de las cosas, poco pueden esperar las pymes, los estudiantes o los jubilados del Estado chileno.

La estrategia de mantener las apariencias a través de los medios sólo se explica en un Estado al servicio del gran capital, como en Chile, donde los grandes medios de comunicación se concentran en pocas manos. Se nos quiere hacer creer a todos los chilenos que el modelo neoliberal heredado de la dictadura militar sigue funcionando cuando todo señala su ocaso en todo el orbe. La actual crisis económica mundial pone fin a tres décadas de hegemonía neoliberal en el mundo, y Chile, aunque siempre anacrónico y a deshoras, no puede ser la excepción.