Manuel Castells: «Chile es la sociedad red más desarrollada de América Latina»

castells2Macarena García / El Mercurio /NUEVOS MEDIOS / Entrevista al sociólogo español / Manuel Castells, autor de la archicomentada «La Era de la Información», ha publicado un nuevo libro destinado a convertirse en obra de referencia: «Comunicación y poder». En él analiza el impacto de internet y las redes sociales en las estructuras de poder. Aquí habla también del caso de Chile.

Hace diez años publicó «La Era de la Información», un ambicioso proyecto en tres gruesos volúmenes que se comentó, criticó y citó profusamente durante la última década. Anthony Giddens, el sociólogo británico autor de «La tercera vía», lo comparaba entonces con Marx y Weber, en su esfuerzo por dar una explicación total de la sociedad de su tiempo. Acuñaba por entonces el concepto de «sociedad de la información» que se sumó al de «sociedad del conocimiento», un debate sobre cómo las nuevas tecnologías facilitaban una interconexión que haría cambiar las ideas y el mundo. Tiempos en que internet crecía como una gran burbuja. En su último libro -un libraco de casi 700 páginas- reúne ocho años de investigaciones y teorías; habla de internet, Obama, Facebook, la juventud en Irán y hasta dibuja una cronología de los escándalos políticos iniciados por astutos internautas.

«Comunicación y poder» es uno de esos libros hechos para convertirse en obra referencial del tiempo en que se publica. En este caso, del tiempo post-Obama, en donde las llamadas «redes sociales»-Facebook y Twitter, entre otros- son también herramientas de la libre expresión y la movilización política que están cambiando las estructuras de poder. Castells, profesor de la Universidad de California en Berkeley y de la Universitat Oberta de Catalunya, habla de la «autocomunicación de masas» y dice que el paradigma ha cambiado: de uno en que la información era transmitida por unos pocos a otros muchos, a un sistema de medios caracterizado porque cualquiera puede ser emisor. En ese nuevo paradigma las redes juegan un rol decisivo, basta pensar en el papel de Twitter en las últimas elecciones chilenas.

-¿Qué tan revolucionaria es la capacidad de internet de ofrecer contrainformación a los controles gubernamentales o información alternativa a la de los grandes consorcios mediales?

«Como internet es difícilmente controlable, escapa a los controles de los gobiernos y de los medios de comunicación controlados por las corporaciones mediáticas. Incluso cuando poseen las webs de internet tienen que aceptar la libre comunicación de contenidos porque, si los controlan, es fácil para unos jóvenes sin apenas dinero lanzar otro espacio de comunicación social en la red que atrae a millones de usuarios».

-En vez de la llamada «brecha digital» usted habla de la brecha entre conectados y desconectados.

«La brecha digital tradicional se pensó como oposición entre conectados y desconectados. Yo siempre dije que era cuestión de tiempo hasta que todo el mundo se conecte (o todo el mundo que quiera), como con la electricidad. Después existe la diferencia entre calidades de conexión, hoy día la banda ancha es esencial. Y hay otra brecha, que es la educativa, el nivel cultural de las personas, que se amplifica en un mundo de internet. Pero no hay que llamarla digital, sino educativa. La verdad, la idea de brecha digital es poco relevante porque es un desfase en el tiempo más que una diferencia en la sociedad, al menos tendencialmente».

-Usted dice que la razón última detrás de las legislaciones contra la pornografía infantil en la red y contra la piratería es el deseo de los gobiernos de controlar la red. También critica que se deje la regulación de internet al libre mercado, ya que eso sólo aumenta el control de las grandes corporaciones. ¿Qué debiésemos hacer con internet entonces?

«Internet es el instrumento fundamental de la libre expresión y por tanto debería haber garantía constitucional, apoyada por la justicia, de acceso libre y universal por parte de todos y de libertad de comunicación en el mismo. Si hay actividades delictivas en internet, como la pornografía infantil o el fraude, deben ser perseguidas como tales, por aplicación de la legislación general de la sociedad, no con control preventivo por si acaso. Y sobre la base de un servicio universal garantizado por el gobierno, las empresas pueden lanzar iniciativas que la gente puede o no aceptar y pagar por ellas si les interesa. Pero no hay que pagar por el servicio más de lo que se paga por las tarifas de conexión telefónica con precios regulados por el gobierno».

-Usted ha estudiado el contexto chileno y en su libro aparecen unas cuantas menciones a nuestro país. ¿Qué posición tiene Chile en esta sociedad red? ¿Cómo puede convertirse en un nodo de interés para el sistema?

«Chile es la sociedad red más desarrollada de América Latina, no sólo por tener más y mejores conexiones de internet y comunicación móvil, sino porque tiene un nivel educativo muy superior al de los otros países de la región, aunque haya mucho por hacer. Chile es ya un nodo significativo en lo tecnológico, en lo económico y en lo cultural de la sociedad red global. Chile es hoy día un país de los llamados desarrollados. Ahora tendría que concentrarse en incrementar el bienestar social y la equidad y en mejorar su sistema universitario que es cuantitativamente bueno, pero cualitativamente no tanto».

Da ejemplos en distintos temas de cómo internet está cambiando a la sociedad. De los escándalos destapados allí a manifestaciones globales como La Hora del Planeta.

-Si tuviera que sólo dar un ejemplo del poder de internet en la década pasada, ¿cuál escogería?

«La campaña de Obama, que cambió fundamentalmente el sistema de poder político en el país más importante del mundo. Incluso, aunque ahora Obama se enfrente a movilizaciones en internet en contra de él; eso es una prueba de un despertar ciudadano en Estados Unidos que encuentra vías de participación y movilización que no suelen darse en países donde todo se limita a votar cada equis tiempo».

En el libro explica que la importancia de la emoción en las decisiones de los votantes está siendo tomada en serio en estudios recientes. «Toda política es simbólica. Lo que ocurre es que ahora hay más conocimiento y conciencia de cómo se pueden utilizar las emociones en política. La política son emociones en primer lugar. La racionalidad no existe en política, aunque sí en las políticas que se llevan a cabo desde los órganos de poder a los que se llega mediante la activación de emociones».

-¿Ha disminuido internet la soledad de la gente?

«Indiscutiblemente sí, con los datos en la mano, en base comparativa, incluido Chile. Lo cual no quiere decir que no haya gente sola y deprimida, que son legión. Pero con internet está menos sola».

Castells: el explicador de nuestro tiempo

Nació en 1942, en un pueblo de Castilla, pero creció en Barcelona. De allí tuvo que huir en 1962, presionado por la dictadura franquista. El entonces activista estudiantil se radicó en París y se licenció y doctoró en la Sorbonne con Alan Touraine como profesor. A los 24 años, en 1967, era el profesor más joven de la Universidad de París con un curso de sociología urbana. Cuatro años después publicaría su primer libro y al año siguiente otro. Castells puede ser considerado uno de los cientistas sociales más prolíficos de las últimas décadas : tiene 20 libros como autor principal, más de 100 artículos en revistas académicas y ha coescrito o editado casi una veintena de publicaciones. Es también, como los españoles no tardan en remarcar, el hispanohablante más reconocido en el mundo de las ciencias sociales . Por ridículo que parezca, hay rankings que miden eso y allí el catalán ostenta un meritorio quinto lugar. Pero Castells, al igual que los otros intelectuales de la lista, escribe en inglés. De París se fue a California, a la UCLA, donde hasta hoy pasa la mayor parte del año. Allí comenzó a investigar el impacto de la tecnología en la sociedad y publicó su monumental «La Era de la Información». Fue entonces cuando Anthony Giddens -entonces director de London School of Economics y hoy primero en la lista de los intelectuales más reconocidos- dijo que podíamos comparar a Castells con Weber . El crítico que reseñó su obra en el Wall Street Journal fue más allá: «Adam Smith explicó cómo funcionaba el capitalismo y Karl Marx, por qué no. Ahora las relaciones sociales y económicas de la era de información han sido capturadas por Manuel Castells».