“Marcas en la cabeza” de Camacho

camachoObservatorio / Una reflexión profunda, incisiva y deslenguada sobre su oficio es la que propone el sociólogo, publicista y escritor José Antonio Camacho, durante una serie de conversaciones con el filósofo, poeta y músico Eduardo Carrasco, reproducidas en el libro “Marcas en la cabeza”, recién editado por Catalonia y que fue lanzado, este lunes, en el restorán Borde Río. Acostumbrados como estamos a la insulsez de la discusión pública y a la falta de coraje para enfrentar la pobreza discursiva de los medios de comunicación, resulta refrescante este intercambio conceptual, adobado por el humor, una buena dosis de inteligencia y el conocimiento minucioso de las bambalinas del mundo publicitario y televisivo.

Camacho se graduó de sociólogo en la Universidad de Chile a fines de los 60, quedó cesante con el Golpe militar, se exilió en Bolivia y retornó al país en 1977, iniciando su oficio de publicista en la agencia Mc Cann Erickson. A partir de entonces ha construido una enorme experiencia como redactor publicitario, asesor de docenas de campañas políticas en Chile y Latinoamérica, creador de cientos de spots para radio televisión, actividades que ha sabido combinar con una reflexión permanente sobre las complejidades de la comunicación, la relación entre la sociedad y sus medios, el trasfondo de los discursos públicos y la falta de espesor del discurso político mediatizado.

El periodista Santiago del Campo, uno de los presentadores del libro, nos advierte sobre lo que podemos y no podemos encontrar en este diálogo entre Camacho y Carrasco: “no es recetario teórico, ni ranking de los mejores o peores ejemplos, ni contiene una lista de trucos ingeniosos. Podría ser más bien un desafío inteligente para el estudiante aplicado, el burócrata de la comunicación, o el político. Camacho propone un sistema para abordar y entender las comunicaciones de mercado”.

A lo largo del libro el filósofo Eduardo Carrasco va hilvanando la conversación de manera relajada, con toques de ironía crítica y reflexiva, con este sociólogo que desnuda los secretos del mundo publicitario donde se ha desenvuelto durante más de 30 años y dentro del cual ha conquistado el respeto profesional de sus pares. Un reconocimiento compartido por el publicista Juan Subercaseaux, otro de los presentadores del libro, quien visualiza en este diálogo “un nivel intelectual que rara vez se aprecia en el tema de las comunicaciones”. Camacho en las 271 páginas del libro recorre reflexivamente lo que ha sido su carrera, desmenuza los entretelones del ambiente publicitario y despliega un pensamiento crítico implacable sobre la televisión, mundo que conoce por su experiencia como asesor creativo de diversos canales y programas:

“Los noticieros centrales me parecen lamentables con su obsesión por los fluidos corporales, como la sangre, el semen y las lágrimas. Me molesta la demagogia de la sobredramatización. La televisión chilena no da más de los: ¡No es posible! ¡Es el colmo! ¡Hasta cuándo! No entiendo esta televisión asustada, asexuada, afamilia, que se ha quedado callada, muda, con una neutralidad insultante sobre el tema de la prohibición de la píldora del día después. ¿Qué es esta televisión llorona, gimosa, y que sin embargo no toca un tema como este, pero se regocija en el fraude, la violación, la delincuencia?”, reflexiona Camacho en uno de los pasajes de estas “Conversaciones sobre comunicaciones comerciales y publicidad”, con la solvencia que caracteriza a quienes conocen las rutinas  de su oficio.