Marcel Claude, director de Diario Uno: “Los medios son las armas en la guerra de las ideas”

marcel claude 3OBSERVATORIO / Vicente Parrini / El economista Marcel Claude emprendió, hace cuatro meses, una aventura que, en los tiempos que corren, cualquier periodista sensato hubiese desechado: fundar un diario que le dispute la hegemonía ideológica al mentado duopolio Tercera-Mercurio y poner en jaque la profecía auto cumplida de que cualquier medio alternativo está destinado al fracaso y termina, tarde o temprano, siendo útil sólo en los mesones de las pescaderías. Pero Claude es un tipo habituado a cruzarse en el camino de los poderes fácticos, defendiendo, desde las trincheras de la sociedad civil, causas como  la re nacionalización del cobre o la protección del bosque nativo. Por eso, no se amilana ni siquiera con los portazos que ha recibido, según cuenta, desde algunos sectores de la Concertación y la izquierda. Ya va en el número 18 de su Diario UNO, presente en los quioscos cada domingo, a la espera de que lleguen tiempos mejores, se dupliquen los siete mil ejemplares que vende promedio a la semana, y, lo más importante para él, se active la conciencia ciudadana “adormecida por la impunidad indecente de los medios de comunicación”.

¿Cómo le ha ido, en términos generales, al Diario Uno?

– Estamos vendiendo como siete mil ejemplares por semana, cada domingo. Eso permite cubrir los costos de impresión y del equipo de periodistas, pero no del director El salario del director, hasta ahora, y espero que por no mucho tiempo más, es igual a cero.

¿Y ha funcionado este sistema de cooperativa que inventaste, de invitar a ciudadanos a depositar en una cuenta común para financiar el diario?

– Funcionó, porque fue un capital inicial básico para partir, para echar a andar la máquina. No le hemos dado más curso por un problema de tiempo, porque sacar un diario todas las semanas no es poca cosa. Está dentro del proyecto completar la cooperativa, pero en este momento nuestras prioridades son vender el diario, conseguir algo de publicidad y hacer acuerdos con organizaciones. Por ejemplo, nos interesa realizar una campaña por la educación pública, convocando a las universidades, a los centros de estudiantes y que eso nos permita una ayuda financiera, ya sea a través de vender directamente el diario a esas organizaciones o de conseguir apoyo monetario.

¿Actualmente, se logra mantener el diario?

El diario ya va cumplir los 18 números y está generando los ingresos necesarios para flotar sin publicidad. Como proyecto periodístico hemos demostrado que es posible tener prensa alternativa en Chile. Y que no es caro. Hasta ahora, esto del duopolio de la prensa escrita era un cuento que yo me creía, pero instalando el Diario Uno ya no lo comparto tanto, porque de lo yo he sido testigo es de la voluntad de los mismos que se quejan del duopolio, de liquidar cualquier proyecto alternativo.

-¿Y cuál sería la motivación de esos sectores para perseguirte?

-Creo que la única explicación es que desde la Concertación hasta la izquierda, no opera la misma lógica que en la derecha. En la derecha hay más respeto por la existencia de un medio de comunicación, sin tener necesariamente que controlar la línea editorial del medio, ni ser socio capitalista del diario. En la derecha se entiende que El Mercurio tiene una función y no necesitan decirle a Agustín Edwards absolutamente nada respecto a los contenidos y la línea editorial del diario, dado que existe la certeza de que ese diario está al servicio de un proyecto país funcional a los intereses del gran capital y la oligarquía dominante. Pero, en la izquierda no encuentras eso. Hay sectores que no te apoyan porque no son propietarios del medio, porque no definen la línea editorial del diario, porque no aparecen en forma regular en sus páginas y porque ese diario se permite hacerle algunas críticas respecto al rol político y a la conducción que han jugado. Pero no se puede tener un diario confesional, tienes que tener un medio abierto a las distintas posiciones, con conflicto interno, independiente de verdad y con una línea editorial clara y conocida.

diario el pais 4“CHILE ESTÁ CONVERTIDO EN UNA MASA DE IGNORANTES”

¿Ahora, cuál es el sentido de ir a la pelea en los quioscos en los tiempos de los medios por Internet, a veces más gravitantes que los soportes tradicionales del periodismo?

– Primero, es una lógica de negocio, de poder mantener y financiar un equipo periodístico que trabaje en esa dirección y por Internet es muy difícil. Yo saliendo en los quioscos tengo plata para pagar a los periodistas, pagar el arriendo, pagar la impresión del diario. La idea de estar en los quioscos es, también, obtener visibilidad, impactar con una portada. Pero, lo más importante es que aquellos sectores que tienen una visión crítica del modelo económico, político y social que hay hoy día en Chile, contribuyan comprando el diario y lo conviertan en una rutina dominical.

¿Cuál fue el criterio para seleccionar al equipo periodístico?

– Hice una convocatoria, llegaron muchos periodistas y se han ido quedando los que se han mostrado más comprometidos con el proyecto y que han tenido mayor capacidad de realizar el diario. Tuvimos muchos problemas al principio. Estamos en una oficina en la Plaza Italia, en un espacio artesanal y modesto, pero funciona, porque un diario hoy día, finalmente, es un PDF. Hay una selección natural de la gente que se ha ido quedando en el diario.

¿Qué tal ha sido la respuesta de los lectores, hasta ahora?

– Muy buena. Eso se mide por las cartas que te llegan y porque te lo compran y así nos permiten vender un promedio de siete mil ejemplares semanales. El principio mercantil es que hay un 5 por ciento de chilenos que han votado por Arrate, por la Gladys Marín, por el Tomás Hirsch y por la escoba que le pongan con el sello de tener esa visión, y que representan medio millón de personas. Ese es un mercado que ninguna de las empresas periodísticas que hoy día existen, puede atender. Yo aspiro a vender 12 mil ejemplares semanales para que funcione de manera impecable. No necesitas un millón de dólares para tener un diario. Hay que hacer alianzas estratégicas, difusión para seguir creciendo, pero en eso hemos encontrado muy poco apoyo. En este momento el diario está saliendo de su astillero, tiene algunos conflictos internos, la distribución no siempre funciona bien. Pero si mañana se cerrara el diario, lo consideraría una experiencia exitosa, porque hemos demostrado que es posible tener prensa alternativa.

¿Cómo piensas atraer a más lectores?, te lo pregunto porque a veces, proyectos que pretenden ser alternativos se hacen cargo de todas las causas nobles del planeta de una manera previsible, políticamente correcta y poco seductora…

-Nunca ha sido nuestra idea tener un medio que trabaje disciplinadamente una sola visión. De hecho, nos interesa incorporar entrevistas a dirigentes de derecha. Nuestra decisión editorial es propiciar una mayor igualdad, que los salarios sean más altos, que haya un cambio en la Constitución Política, en el sentido de que el sistema electoral sea más representativo, abordar los problemas de la salud pública, la educación pública y promover la re nacionalización del cobre. Son demandas de carácter nacional que van en beneficio de todos los chilenos. No estamos para que fulano de tal sea presidente de Chile, no nos interesa que una determinada coalición llegue al poder. Queremos contribuir a que ciertos nichos de interés público sean puestos en el debate, en la agenda.

Después de estos dieciocho números del Diario UNO, te sientes con ganas de seguir dando la pelea o el paisaje era más deprimente de lo que pensabas.

– Es más deprimente de lo que yo pensaba, pero no pierdo la esperanza.

-¿Entonces, por qué mantener un diario en estos tiempos?

Para mi los medios de comunicación son las armas en la guerra de las ideas. El control de una sociedad, el desarrollo de una conciencia política, pasa por que la gente esté informada. Lamentablemente, Chile está convertido en una masa de ignorantes y de gente absolutamente perdida, que no tiene idea del país en que vive. Le preguntas a cualquiera de quién es el cobre en Chile y te van a contestar: “del Estado” y no saben que el Estado es dueño de apenas el 28 por ciento del cobre. Si les preguntas si pagan impuestos las mineras te van a decir que como todo el mundo. Nadie sabe en Chile que las empresas prácticamente no pagan impuestos y que los únicos que, de verdad, pagan impuestos son los consumidores y los trabajadores. Aquí hay una impunidad indecente y eso tiene que ver con los medios de comunicación. Estamos en un momento político propicio, con cambio de Gobierno, con un sector importante de la ciudadanía que ha tomado conciencia de que las cosas se van a poner muy difíciles, de que Piñera están muy lejos de cumplir con lo prometido en su propaganda populista para llegar a La Moneda. Hay sectores dentro de la política que, me imagino, en algún momento tendrán que avanzar hacia la convicción de que es crucial la creación de condiciones políticas para un cambio en el país y saben que eso pasa por los medios de comunicación.

Pensando en la mirada, el punto de vista periodístico, ¿qué importancia le das la humor, que nos permite, a veces, incluso reírnos de nuestras propias causas?

-A mi me encanta el humor. Hemos tratado de poner algo en el diario, pero no nos ha ido muy bien. Estamos abiertos al humor, a la ironía, pero son cosas que se van logrando de a poco…

A fuego lento…

– Exacto, a fuego lento. Creo que si logramos encontrar los respaldos necesarios vamos a poder permanecer. Lo que me decepciona, profundamente, es la falta de compromiso con proyectos de prensa alternativa. He hablado con todos los líderes progresistas y total…cero apoyo, cero. Los medios no fallan porque no sea posible tenerlos. De tanto repetir que los medios siempre fracasan, terminan fracasando y así es como nos va. Se parte de la premisa que se van a ir a la cresta. Nosotros pensamos que al demostrar que se podía funcionar iban a llegar los apoyos, pero hasta ahora nos hemos quedado esperando. Falta es esa mirada estratégica, de largo plazo, de políticos de verdad que entiendan la importancia de tener medios de comunicación, porque la primera batalla que tienes que ganar en cualquier proyecto social, es la batalla de las ideas.

el mercurio muchachaLA LARGA SIESTA DE AGUSTÍN EDWARDS

¿Que argumentos le darías a un político para que te apoyara en tu aventura, qué tiene tu proyecto que no tengan otros, como El Ciudadano o The Clinic, por ejemplo?

– The Clinic tiene una línea editorial, una forma que me parece interesante, entre el humor y la ironía, pero no tiene una dirección política, en el sentido de construir un proyecto país. Y eso está bien. Pero sucede que quienes estamos detrás del Diario Uno tenemos la intencionalidad política de transformar este país en un país más justo, más equitativo. En consecuencia, en las páginas del Diario UNO tú encuentras la posibilidad de instalar y promover un proyecto político distinto, que apunta a ideas bien concretas. Hay muy poca gente que sepa que es perfectamente posible re nacionalizar en cobre, que no necesitas un cambio jurídico ni una modificación constitucional, ya que la Constitución del 80 establece claramente que por decreto supremo presidencial, puedes volver a nacionalizar las reservas mineras de cobre pagando exclusivamente, como indemnización, las instalaciones. Nosotros apuntamos a que el chileno tenga conciencia de que eso es así y que cuando vaya a votar por un candidato a Presidente, lo haga por aquel que esté en la dirección clara de volver a nacionalizar el cobre. Eso no está en el proyecto de The Clinic o por lo menos no es evidente. Es un proyecto periodístico más irreverente y sus ejes son el humor, la mofa, el desmarcarse permanentemente. Y creo que es bueno, porque alivianan y son parte de la diversidad necesaria en los medios.

Y en relación a El Ciudadano, cómo se diferencian para no ofrecer más de diario unolo mismo…

– El Ciudadano es como el The Clinic, pero más serio, más cercano a la investigación periodística. Si tomas cualquier artículo de El Ciudadano quedas súper informado sobre el tema. El Diario UNO es más pragmático: queremos simplemente que la gente entienda que el indicador de pobreza que entregó el Gobierno es completamente insuficiente y en una paginita, con pocas palabras, se lo explicamos. Pretendemos entregarle herramientas a la gente para el debate, de manera breve, simple, directa y rápida. Tenemos una intencionalidad política: la transformación económica, política y social de Chile y en ciertos ejes fundamentales como son la salud pública, la educación pública, la recuperación del cobre, la reforma constitucional. Son algunos de nuestros caballos de batalla y queremos hacer conciencia sobre la necesidad de re democratizar la sociedad chilena. Esa es nuestra línea editorial y a cualquier partido político, que esté en esa dirección, le debiera interesar contribuir y participar en ese debate. Queremos levantar liderazgos y eso no lo hace el The Clinic, ni lo hace El Ciudadano. Yo les he dicho a los dirigentes sindicales: “nómbrenme un dirigente sindical que sea un referente a nivel nacional. Y no hay ninguno. Pueden haber muchos potenciales Luis Emilio Recabarren, pero la diferencia entre esos del siglo 21 y del que existió en el siglo pasado, es que ese Luis Emilio Recabarren hablaba, convocaba, dirigía y tenía un diario donde expresar sus ideas.

¿Y en que condiciones económicas y vitales estás tú, después de embarcarte en este lío…?

– Lo único que falta es un ingreso para el Director, porque el equipo periodístico se paga, pero este humilde servidor todavía no tiene sueldo. De hecho tengo una deuda no menor con este diario. Ahora lo tengo instalado, hay un editor, un director. El problema es que los grandes enemigos del Diario Uno están entre quienes deberían ser sus aliados. Entre aquellos sectores que deberían tener clara conciencia política de la importancia de un medio como este hay un individualismo, un egoísmo y una mirada corta y miope que hace imposible que estos proyectos resulten. Y está el pelambre de por medio: lo primero que dijeron era que iba a salir un solo ejemplar, después, que el diario estaba desfinanciado, que se iba a cerrar. Se genera un clima de desconfianza arbitrario, mal intencionado y así es muy difícil hacer un diario. Y no es porque exista un duopolio que se pone de acuerdo y lo hace imposible, sino por la mala leche de algunos. Aquellos que han conseguido millones de dólares para financiar sus campañas políticas que no vengan a decir que no se pueden conseguir 50 mil dólares para apoyar un proyecto periodístico. Si hay algo fácil de hacer en Chile y que cuesta menos que una fundación, es un proyecto de diario.

Agustín Edwards puede dormir tranquilo entonces, porque con el panorama que tú describes es difícil que le salga gente al paso…

– Agustín Edwards puede dormir cuatro siestas todos los días esperando que, los mismos que se quejan del duopolio, destruyan cualquier proyecto de medio de comunicación alternativo, cualquier competencia. En cambio, entre los hombres del poder existe solidaridad. No nos olvidemos que cuando empezó a gobernar Aylwin, el Banco del Estado era el dueño de la deuda de La Tercera y de El Mercurio. Y el presidente de ese entonces, Álvaro Bardón, le cambio a bancos privados la deuda y liberó al ambos diarios de lo que debían. El Mercurio es hoy día lo que es gracias a una operación solidaria de un hombre proclive a ese medio. A ver si un presidente del Banco del Estado de la Concertación hubiese hecho algo similar por La Época, por Rocinante, por el Plan B, por todos esos medios que han quedado en el camino.-