Más y mejor TV

El Senador Ricardo Lagos Weber y el diputado Felipe Harboe escriben en La Segunda una columna sobre la importancia política del proyecto para el tránsito a la TV digital. Los parlamentarios advierten el peligro de que se termine con la gratuidad hasta ahora garantizada de la televisión abierta, haciendo que a los ciudadanos les llegue a su casa una nueva cuenta: la de la TV digital.

Lea la columna a continuación:

Más y mejor TV para todos

La Cámara de Diputados finalizó la discusión sobre el proyecto de ley que regula la televisión digital terrestre. Para poner en contexto, el 68% de los chilenos sólo accede a televisión abierta, lo que revela la importancia e influencia de garantizar una televisión abierta de calidad en nuestro país. El despacho de este proyecto implicará regular el desarrollo de esta industria y modelar la forma en que la mayoría de los chilenos podrá acceder a los contenidos de la televisión digital abierta en sus hogares por al menos dos décadas. La discusión no sólo se ha centrado en la organización del mercado (oferta de TV digital) y la forma de acceso a ella (demanda), sino también en la igualdad de oportunidades de acceder a TV de calidad sin necesidad de pago. Se trata entonces de un debate técnico, pero de alto contenido político. Equidad, libertad de expresión, competencia y pluralismo son temas que no pueden obviarse de un debate de tal trascendencia para la ciudadanía. Más aún, deben ser el centro de nuestra discusión en pos de lograr mayor pluralidad que permita tener en la TV abierta voces y miradas distintas que faciliten la difusión de la diversidad cultural, social y política de nuestra sociedad, y que constituyan un real aporte al desarrollo del país.

La discusión en la Cámara de Diputados permitió mejorar algunos aspectos del proyecto. Sin embargo, un planteamiento que no fue aceptado por el Gobierno tiene que ver con la gratuidad del servicio. Hoy el Estado otorga una concesión gratuita para que transmitan los actuales canales. Con la nueva tecnología, los actuales operadores podrán aumentar de uno a seis el número de señales, concentrando en pocas manos gran parte de la oferta de televisión. El proyecto les da la posibilidad de cobrar por la mitad de sus señales, situación que rechazamos, ya que introducirá desigualdades en el acceso y los contenidos. En la práctica sólo los que puedan pagar accederán a mayor diversidad y mejores programas culturales o de diversión, debiendo la mayoría que no puede pagar conformarse con contenidos de escasa calidad. No nos parece. La televisión debe ser concebida como un medio de información y entretención, una herramienta de apoyo a la educación, a la difusión de creaciones y contenidos locales, y debe ser un intérprete de la diversidad de visiones que coexisten en nuestro país.

Esperamos que el Gobierno, después de una profunda discusión (retirando la urgencia), renuncie a su idea de apoyar la televisión de pago o, de lo contrario, el Senado rechace el cobro de la televisión de libre recepción a los hogares de Chile, por tratarse de un espectro que pertenece a todos los chilenos. Confiamos en que la mayoría de la oposición y de senadores conocedores del tema hagan reflexionar al Gobierno para evitar que, una vez aprobada la ley, a algunos se les segreguen contenidos en atención a su condición económica y a otros les llegue a su casa una nueva cuenta, la de la televisión digital.