“Memoria televisiva”, reflexión artística sobre la memoria colectiva y las imágenes audiovisuales

Observatorio de medios, Fucatel

matucana 100

Hasta el domingo 7 de octubre en el centro cultural Matucana 100 se realizó la exposición “Memoria Televisiva”, un montaje audiovisual en 11 pantallas simultáneas, compuesta por la recolección de imágenes audiovisuales del imaginario colectivo, aportadas por más de 2000 vecinos del espacio y alumnos de enseñanza media de liceos municipales del país.

De gran calidad técnica, la muestra es una experiencia intensa en donde destacan la creatividad e ingenio en la composición de las imágenes y el sonido. A través de las imágenes, converge la historia social y pública asociada a recuerdos colectivos, y la memoria personal e íntima asociada a esas mismas imágenes.

Del mismo modo, en las asociaciones y relaciones de los videos, se propone y expone de manera implícita el impacto del imaginario televisivo en la cultura e identidad nacional, y su influencia en los procesos sociales actuales. Tal es el caso del segmento dedicado a las imágenes de las marchas  estudiantiles del 2011, en cuyas manifestaciones más performáticas se reprodujo un imaginario heredado de las japoanimaciones que imperaban en la programación infantil de hace 15 o 10 años atrás,  particularmente, en la confección el 2011 de una pelota blanca gigante, similar a la “Genkidama” de la popular serie japonesa ‘Dragon Ball’ -la cual convocaba a la energía del cosmos para derrotar a la gente de mal espíritu- que fue llevada por los estudiantes hasta la moneda, mostrándose el paralelo realidad /ficción en el montaje.

Desde una mirada artística antes que teórica, la muestra propone y promueve una reflexión sobre la relevancia estética y social de las imágenes como insumos en la construcción de un imaginario nacional en el inmediato, mediano y largo plazo. Esta reflexión otorga a nuestra memoria visual y televisiva un carácter de importancia superior, y por lo mismo, instala de manera alternativa a las convencionales la preocupación actual por la falta de  diversidad y pluralidad de imágenes y visiones país transmitidos por la televisión actual,  y no sólo estéticas, también  cuestiones de carácter público relativas a la libre circulación de opiniones e ideas necesarias para el fortalecimiento de nuestra democracia.

Compartimos nota de Revista Paula sobre la muestra.

 

Arte televisivo

Sábado 29 de octubre. Paula 1105.

Millones de imágenes compiten a cada segundo por ganarse un lugar en el disco duro de la memoria. El arte, claro está, ha sido desplazado por el bombardeo visual que viene de las pantallas, de la tele, de los celulares, de internet. Esta realidad es la que explora la muestra Colección televisiva, que hasta el 7 de octubre se despliega en pantallas a todo color en el Centro Cultural Matucana 100. 

Más de dos mil personas, la mayoría habitantes de las zonas cercanas a Matucana 100 y alumnos de Enseñanza Media de colegios públicos,  enviaron a este centro cultural un video que consideraban fundamental en su biografía visual: desde series de televisión, videoclips, noticieros, dibujos animados, grabaciones científicas, extractos de cine, hasta registros amateurs. Las escenas fueron editadas por los curadores de Matucana 100 y ordenadas en 11 pantallas que transmiten videos simultáneamente, generando una gran pantalla múltiple de 15 por 6 metros.

Como un cerebro gigante, se despliega ante el espectador el imaginario compartido de Chile. Hay escenas de la revolución estudiantil, extractos de cirugías estéticas, videos caseros que registraron el terremoto del 27/F. El Chavo del 8, Sábados gigantes, Camila Vallejo, Fantasilandia: todo hace parte de este atiborrado puzzle visual incorporado a la memoria colectiva.

Ya el año pasado, cuando el historiador del arte Gonzalo Pedraza asumió la curatoría del espacio, hizo una exhibición en la que personas comunes y corrientes entregaron imágenes fijas significativas para ellos y las editaron para ser exhibidas allí como una suma ordenada de imágenes.

Lo que a Pedraza le interesa es instalar la importancia de una cultura visual que pertenece al imaginario colectivo y personal y que puede ser tanto o más potente que las obras que se producen al interior del sistema del arte. “Lo interesante es que aquí no hay una persona que sea el que informa sobre el arte, sino que todas las personas saben lo que están viendo, tienen un juicio estético y una autoridad sobre su imaginario visual. El proyecto pone al público común a la misma altura que a un crítico. De hecho, mucha gente que ve la exhibición, dice ‘me siento empoderado’”, comenta Pedraza.

Llama la atención que un historiador del arte, que le interesa la pintura clásica, haga muestras como estas…

Me encanta la historia académica, pero así como puedo meterme profundamente en al arte clásico, también me interesa cuestionarlo. Y este cuestionamiento de la historia oficial surge desde los años 70, cuando empezó un cuestionamiento sobre qué otros agentes de la historia no han sido considerados, dónde hay otras historias que nadie ha contado.

¿Qué te ha llamado la atención de la percepción del público?

Los más jóvenes hacen muchos más vínculos entre las distintas pantallas, relacionan más las imágenes porque están acostumbrados a convivir con múltiples estímulos visuales. En cambio, las generaciones más adultas, observan cada pantalla por separado.