Nicolás Quesille da la cara después de su fracaso con “El juego del miedo”

Juan Sharpe / LND/ “Claramente metimos la pata” / El susto se lo llevaron ellos. El reality duró pocas semanas. No conectó con la audiencia y le cortaron la cabeza. Es la primera derrota importante del equipo creativo de TVN y una señal de que el vendaval ha llegado a todos lados. El genio del reality responde con las botas puestas, pero sin saber todavía dónde pisaron mal.

El verdadero juego del miedo

quesilleLa tarde del jueves, en una salita montada con los equipos sobre una plancha de madera y caballetes, Nicolás Quesille termina de editar el capítulo final del programa.

Trabaja el diseñador, un asistente y nadie más. El viejo y hermoso caserón del Hospital San José se deshizo en pocas semanas de los cientos de personas que producían la ambiciosa apuesta de TVN: unir el reality al miedo.

Quesille y Carlos Pinto. No funcionó. Ni hubo miedo ni éxito de audiencia, ni entró la plata, no hubo nada. Algo estuvo mal desde el principio.

En la calurosa tarde del jueves los fantasmas de los enfermos que fueron a morir a ese lazareto habían recuperado sus hábitos rutinarios campeando por ese frondoso parque, mientras el derrotado director del invento concedía esta entrevista, entrecortada con los llamados de la sala de edición.

El tipo quería dar la cara: “Aquí no hay política de avestruz”. Un gesto infrecuente, considerando que el propio canal había dado por cerrado el caso y lo había liberado de cualquier comparecencia pública.

-¿Qué pasó, Quesille?, ¿qué hicieron mal?

-Diseñamos un proyecto cuyo eje era el miedo y tuvimos dificultades para comunicar ese miedo. Nuestras expectativas de audiencia no se consiguieron y, de la mano, nuestras expectativas de financiamiento publicitario también fueron disminuyendo. Y el análisis de los números nos hace cortar. En tiempos complicados lo más sensato es extirpar aquello que está perjudicando la programación del canal. Nos dolió mucho, pero compartimos la medida y llegamos hasta el final con las botas puestas.

-Es tu primer fracaso notorio en la tele.

-No, he tenido otros fracasos, lo que me permite entenderlo. Hay ciclos, unos en alza y otros a la baja.

-¿Cuál es tu autocrítica sobre este fallo?

-Elaborar una reflexión profunda respecto de los errores cometidos sería una irresponsabilidad. Podemos hacer comentarios de pasillo pero nada responsable. Pero no logramos sintonía con la audiencia para transmitir lo que queríamos. La gente valoraba a nuestro conductor. El miedo, que era el tema, tuvo una convocatoria tremenda, llegaron 5.500 personas al casting y el lugar elegido era otra fortaleza. ¿Qué hicimos mal? Pido permiso para reflexionar.

-¿Por dónde te lleva tu pálpito de animal de realities?

-Me tocó encabezar el nacimiento de este género en Chile y con esa misma responsabilidad, al ver que no funcionaba, teníamos que cortarlo. En una de esas no estuvo claro a quién teníamos que asustar, si a los participantes o al público. Y eso nos puede haber llevado a decisiones de contenidos equivocadas.

-¿El público se llegó a asustar?

-Sinceramente no lo sé. Esas conclusiones van a llegar el día que podamos analizar dónde metimos la pata. Porque claramente metimos la pata.

-La decisión se tomó a finales de la semana pasada entre Vicente Sabatini, Alejandra Hinojosa (gerencia de análisis de estudios), y tú. ¿Fue cuando los cambios de contenidos no consiguieron remontar?

-En esa reunión analizamos que no se remontaba. Después nos reunimos los dos con Vicente y abortamos la misión.

-Una versión dice que la escapada de un anunciante fue la señal de terminar.

-Es falso. Tampoco el detonante fue la salida de un auspiciador como se ha especulado. Si se baja un auspiciador porque el programa evoluciona hacia segmentos distintos de los previstos se sube otro al que le interesan esos segmentos.

-También ha sido una gran derrota mediática para Carlos Pinto.

-La encuesta del canal indica que una de las fortalezas era Carlos Pinto y que no se ve dañado. La gente no es lesa y sabe que no es un producto de Carlos Pinto. Éste es un producto del equipo creativo que hizo “Pelotón” (Ana María Bravo, Marcos Yáñez, Quesille), sobre la base de una idea original que nos dio Guillermo Schilling, un sicólogo joven que nos presentó una idea que nos dio la chispa para crear el reality. Con Carlos Pinto hicimos una muy buena relación. Es un maestro.

ARGANDOÑA Y KIKE, WINNERS

-Ha habido un festín en la competencia, Canal 13 les ganó con “1810” y Mega con Kike Morandé

-También podría haber una razón en cómo se comportó la competencia, que fue distinta a la nuestra. Nosotros partimos haciendo cortes publicitarios y ellos (“1810”) estuvieron días sin hacerlo. Pero no es lo único porque lo que he visto de ese programa me parece interesante. Y en competencia no directa con nosotros, Kike Morandé, en Mega, no tuvo cortes comerciales los días que empezamos nuestro reality. Pero, ¿podemos atribuirle a factores exógenos que no nos haya ido bien? Me parece aventurado.

-Raquel Argandoña, conductora de “1810”, lo ha celebrado como nadie.

-Sé que dijo lo que dijo, pero te hablo por el titular, nada más.

Lo que haya dicho me parece normal y esperable conociendo a Raquel como la conozco. No nos sentimos ofendidos porque la conocemos bien. Hace un par de años, Cristián Mason y yo fuimos a buscarla a su casa para invitarla a participar en “El baile” y, a partir de ahí, ella tuvo un resurgimiento mediático muy fuerte.

-También les ganó el Kike Morandé.

-La tele es oscilante, da muchas vueltas y nunca es bueno vanagloriarse. He sido consistente en nunca haber hecho gala de los triunfos televisivos que me ha tocado encabezar, que han sido hartos. Hace unos años, el Kike tuvo que sentarse en su programa a ver el programa que yo estaba haciendo porque no había nadie que no lo estuviera viendo.

-¿Cómo vive tu ego estas demostraciones de triunfo de la competencia?

-En esta industria no hay códigos de ética, pero yo me muevo por el mío y no juzgo jamás de forma personal a nadie de la competencia, excepto en términos de industria, claro.

-Se dice que cometieron muchos errores técnicos también.

-Sí, los errores no se televisan, pero no podemos escudarnos con los problemas de digitalización de imágenes que tuvimos al principio. Nos pasó mucho. En el primer capítulo se fue la imagen y quedó el audio. Mucha gente creyó que era un efecto especial y no era efecto de nada, era que el archivo de la cinta digital que editamos empezaba a tirar errores al aire. Tuvimos que empatar la imagen analógica con el audio digital a pulso. Eso no nos había ocurrido nunca.

-Hay gente que lo atribuye a los fantasmas del Hospital San José.

-Hay gente dentro del equipo que cree en ese tipo de energías, yo creo en la diosa Fortuna. Partimos el reality con un tema de Carmina Burana, y al subtitularlo nos dimos cuenta que tenía que ver con lo que iba a ocurrir. Termina diciendo que al final todos lloran conmigo. Y a concho que ocurrió. La fortuna es una rueda que cuando gira a veces te favorece y a veces no.

-En nuestro propio focus una persona dijo que no había nada ni nadie suficientemente agradable ni nadie sumamente desagradable ni asustante. Que era plano.

-Tengo harta experiencia en casting y puedo decirte que éste era un gran casting. Como nunca en un reality surgieron los conflictos que todo drama necesita. Se generaron romances con una velocidad inusitada. Todo lo que debía pasar, pasó. Uno puede hacerse la pregunta si fallamos en el casting pero creemos que no.

LA CRISIS CORTA CABEZAS

-Hay una versión aparecida en la prensa, apoyada en rumores de dentro del canal, que dicen que corren ultimátums en TVN. Dicen que “Calle 7”, el programa de Martín Cárcamo, tiene dos semanas para remontar o se le corta la cabeza.

-Chanchullo. Si más adelante el canal determina cortar otros programas es de la normalidad más común, pasa en todas las empresas y ámbitos, más en tiempos de crisis. Vayamos a Cencosud, que se manda el proyecto de construir la torre más alta de Sudamérica y tiene que cortarla. Una de las empresas periodísticas grandes acaba de despedir 200 personas. En todas partes se están cociendo habas.

-¿Qué reflexión te sugiere la llegada del vendaval de la crisis? ¿Afectará a proyectos como “Todos a coro”?

-Viene una contracción en las parrillas programáticas de todos los canales porque la inversión publicitaria está bajando a razón de 20 por ciento por mes. Vamos a tener que adecuarnos a esos cambios, en todas las televisiones. A nivel global, la BBC seguirá haciendo programas caros porque tienen fuentes de financiamiento distintas, pero los que se financian con publicidad tienen que adaptarse. Me llama la atención que se haya cancelado mientras se grababa la cuarta temporada de “Prison break”, una de las series grandes de la televisión, distribuida por la Fox. Vamos a ver muchas cosas similares en los próximos meses.