Niños y adolescentes digitalizados

internet-ninosClaudio Avendaño / director Magíster en Comunicación Universidad Diego  / Observatorio de la Comunicación /  El acceso a internet se da en otros espacios, como en la escuela y el ciber del barrio. A diferencia de los medios de comunicación tradicionales, la escuela ha promovido el uso de internet y lo ha incorporado al trabajo curricular.El estudio Índice Generación Digital nos trae interesantes datos para comprender el fenómeno de instalación de las tecnologías de la información (TI) en la vida de los chilenos (www.educarchile.cl/UserFiles/P0001/File/CR_Articulos/IGD_2008.pdf).

Este sondeo se viene realizando desde 2004, lo que nos da la posibilidad de examinar la información en una serie histórica, así como facilita cualquier comparación y análisis de tendencias. Además, la incorporación de los padres y los docentes en la investigación agrega valiosos elementos para el debate. Entre los ricos aspectos que aborda el trabajo, nos referimos a tres que llaman especialmente la atención.

En primer lugar, la desigual inclusión de las TI en la experiencia cotidiana, en particular de internet y el computador, a partir de las diferencias derivadas del estrato socioeconómico. En el grupo ABC1, el crecimiento en cuanto a acceso es muy bajo, dado lo ya existente (96% declara tener computador con internet en casa). No obstante, tiende a crecer más en los sectores medios y bajos; en este último, la tenencia de computador ha crecido a 60%, triplicando el número de aparatos desde 2004. Algo similar, aunque menos marcado, ocurre en los sectores medios.

El acceso a internet también se da en otros espacios, como en la escuela y el ciber del barrio. A diferencia de los medios de comunicación tradicionales (TV, radio y otros), la escuela ha promovido el uso de internet y lo ha incorporado al trabajo curricular. Mientras, en los barrios y poblaciones se han generado microemprendimientos. Por ejemplo, se ha hecho común la instalación de PC en recintos aledaños al almacén de la cuadra. Esto se asemeja a lo que ocurre en otros países de América Latina. Un buen trabajo en este sentido es el realizado en Buenos Aires por Susana Finquelievich y Alejandro Prince (www.oei.es/tic/rolcibercafes.pdf).

En segundo lugar, los datos señalan que el grado de conocimiento a nivel experto/conocedor es muy superior en los estudiantes que en los padres consultados. Menos del 1% de los estudiantes confiesan no saber navegar en internet, en cambio, en los padres 42,5% no sabe hacerlo. Los estudiantes indican que el 29,5% de los docentes sabe muy poco o lo básico de internet, un dato que resulta preocupante, porque en 2004 el porcentaje era de 15,8%; es decir, a medida que pasa el tiempo los docentes aumentan su falta de conocimientos, según los educandos. Esto sugiere una notoria brecha en cuanto a conocimiento entre los estudiantes y sus padres y docentes.

Finalmente, cabe preguntarse si estas diferencias descritas son únicamente la expresión de una brecha generacional en el ámbito digital o están obedeciendo a factores que todavía desconocemos.

Desde hace algún tiempo, se viene planteando que los niños/adolescentes están desarrollando un tipo de experiencia digital que responde a un conjunto de saberes prácticos y símbolos autónomos al mundo adulto, incluso prescindiendo de éstos, lo que generaría ciberculturas y, aún más, culturas juveniles que existen sin considerar el mundo adulto. Grupos juveniles que ni siquiera establecen disputas con sus padres y profesores como era clásico en las generaciones anteriores (la de los ’60, por ejemplo). En la actualidad, los adultos tienen que acercarse a ellos para indagar en qué están, cuál es su imaginario y cuáles son sus intereses y quehaceres cotidianos.

Dentro de los grupos de niños/adolescentes hoy se generan diferencias simbólico/culturales, perfilando múltiples identidades, las que se expresan en conjuntos de creencias y valores diferenciados, que van desde la ropa hasta la sexualidad, pasando por la música, el cuerpo y otros rasgos. Estas transformaciones están, sin duda, detrás de la redefinición de la idea de niñez/adolescencia. Han movido sus fronteras específicas, las formas de relacionarse con el mundo adulto y con la sociedad en general.

¿Esto ya se ha instalado? ¿Qué tanto conocemos? ¿Cómo se hará cargo la escuela de estas nuevas realidades? ¿Cómo nos preparamos los padres? Éstos son algunos cuestionamientos que emergen más allá de la caricatura medial y el desdén de algunos adultos, pero que frecuentemente nos empezamos a hacer porque, desde la perspectiva social, involucran a nuestros sucesores…