No necesitamos un manual para twittear, pero sí sentido común

twitter 2Esther Vargas * / Nodo Digital / Un periodista me soltó esta frase: “En mi Twitter yo pongo lo que quiero”. Y otro acotó: “En Twitter no hay censura”. Uno más: “Es mi Twitter, no tiene nada que ver con mi trabajo”.

He repetido hasta el cansancio que Twitter no es un lugar personal (incluso si le pones candadito). Twitter no es mi almohada. Twitter no es mi paño de lágrimas. Twitter no es mi confesionario. No es tampoco una fiesta privada. Twitter es un espacio público, al que acceden cada vez más personas, entre políticos, líderes de opinión, celebridades y activistas. Y como periodista casi siempre serás reconocido. Si no lo precisas en tu biografía alguien te señalará.

Por ello, la mejor recomendación es que tengas claro que tu cuenta puede estar desvinculada de la empresa en la que laboras, pero no de lo que eres: Periodista. Y como periodista debes ser prudente al twittear e incluso al hacer RT. No necesitas más que sentido común. Una pizca de sentido común, por ejemplo, sería no insultar y difamar a esos personajes que tanto nos irritan: los políticos. Otra pizca de sentido común sería no insultar al usuario que te cuestiona (sé que esto no es fácil, pero Twitter obliga a ejercitar la tolerancia).

Julie Posetti , profesora de la Universidad de Canberra que enseña social media a los estudiantes de periodismo, aconseja actuar con transparencia e identificar sus conexiones profesionales, y revelar de sí hasta donde se sienta cómodo haciéndolo. “Sea agradable y sensible. Actúe genuinamente”, indica.

Quizás Thiago Vieira, del diario Agora (propiedad del grupo Folha) no tuvo sentido común. Fue golpeado por unos dirigentes deportivos a los que insultó desde Twitter El medio en que laboraba procedió a despedirlo.

“Esperando a los cerdos decidir si son personas o cerdos…”. Así escribió desde su cuenta. Y añadió: “Mientras los cerdos no se deciden, podrían enviar más bocadillos y refrescos a la [gente] en la sala de prensa”.

El fotógrafo fue despedido. Al mismo tiempo, parece que cerró la cuenta. Agora reprobó tanto la actitud de los dirigentes deportivos como los comentarios en Twitter de Vieira.

Este es otro caso extremo:

Nir Rosen, periodista invitado de la Universidad de Nueva York, fue despedido de la casa de estudios por burlarse en Twitter de la violación que sufrió Lara Logan, corresponsal de CBS.

“Mis ‘tweets’ han sido injustamente atacados y magnificados. Eso no es excusa para mi falta de juicio. Aunque estaba criticando la cultura de famosos en los medios de comunicación, no me di cuenta de lo que pasa si te burlas de uno de esos famosos, sobre todo si lo haces de forma tan ofensiva como lo hice”, declaró Rosen.

Y agregó:

“Fui un imbécil. Eran las dos de la mañana y simplemente no reflexionaba”.

Sentido común, señores. Sé que en muchos medios de comunicación de la región se está evaluando (e incluso trabajando) la implementación de códigos de conducta para el uso de redes sociales. La conducta de los periodistas (de no pocos) ha desbordado los límites de muchas organizaciones de noticias que de pronto encuentran a sus redactores y editores apoyando a determinado político, haciendo campaña abierta por algún partido o insultando y hasta difamando.

*Editora de la sección Ciudad de Perú.21 con un máster en Periodismo Digital en el Instituto Universitario de Posgrado de España. Es directora de www.clasesdeperiodismo.com., y aunque su terreno siempre ha sido el papel hoy vive fascinada con los medios digitales. Se ha especializado en redes sociales, y dirigió el lanzamiento de Perú.21 en Twitter y Facebook.