Programa “El cuerpo habla” transgrede los Derechos Humanos. CNTV es llamado a intervenir en julio sin embargo hasta la fecha no ha sancionado

El programa de Canal13 , sin lugar a dudas, incurre en una serie de atropellos a los derechos humanos. Se propone al espectador un despliegue del poder total de la policía de investigaciones para interrogar a cara descubierta a personas cuyo ingreso al país es objeto de investigación. El pretexto es que un especialista va a analizar las posturas del interrogado para una detección de mentiras o para evidenciar el miedo (culpable) de la persona retenida.  ¿Y quien no tendría miedo? Desde luego el interrogatorio sobre las razones que motivan el viaje del pretendiente a entrar a esta país se va deslizando por vericuetos que representan un abuso como, por ejemplo, por los sentimientos de un recién arribado que sostiene la seguridad de su sobre vivencia en una relación amorosa por Internet. Sobrevuela una ironía indebida sobre el posible abandono del enamorado que resulta totalmente injustificado porque la chilena en cuestión llega, atrasada, pero llega al aeropuerto. El capítulo del día de ayer lunes 22 de octubre 2018, repitió la dinámica señalada y se ve como no permiten la entrada a alguien de manera arbitraria.

Consultado un miembro del CNTV sobre la solicitud presentado por el Instituto de Derechos Humanos, en el mes de julio pasado , tomó conocimiento e hizo cargos, pero está a la espera de los descargos de Canal 13 para emitir una sanción si no fueran aceptadas las justificaciones de la estación televisiva. Entretanto, sigue produciéndose un atropello grave de los derechos humanos.

El programa desata todos los bajos institutos que puede provocar el espionaje sobre la exhibición de vidas bastante pobres y desamparadas por lo demás, por mucho, que algunas veces, sí se trata de personas desarrollando comercios ilegales. Otras veces es la mera presunción sobre un futuro delincuencia que lleva a la PDI a devolver a su destino al viajero.

Permitir un programa de este tipo es alentar la prepotencia del poder, alentar la desconfianza frente a los extranjeros y dejar impune el atropello al derecho a la privacidad, a ser  juzgado por hechos  y no por conjeturas.

Esperamos que el CNTV se pronuncie y que se levanten más voces contra un programa de este tipo. Ahora no podemos escandalizarnos que un canal católico incurra en estos subterfugios, pero sí podemos preguntarnos cómo un empresario como Andrónico Luksc permita que en función de objetivos comerciales se incurra en estos atropellos. La sanción del CNTV difícilmente podría corregir este programa porque está fundado en un principio que es más que discutible, es decir por la formación de un juicio a partir de teorías sobre el lenguaje corporal. Y, si bien, no se dice que el derecho a entrar o no al país ha sido influido por estas interpretaciones, la PDI no puede atropellar  en sus interrogatorios derechos básicos y decidir en función de potenciales conductas delictivas de las personas retenidas. Demás está decir que las personas que se convierten en los protagonistas del programa  son gente con poca capacidad para defenderse por desconocimiento de sus derechos y por su condición precaria en el plano económico.

 

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