O cómo aprovechar una gran oportunidad y no morir en el intento. El incierto camino de la TV digital en Chile

Roberto Bruna, ICEI, 06 de julio de 2012

La investigadora de la Universidad Carlos III de Madrid, Trinidad García Leiva, participó en un debate realizado en el ICEI a objeto de reflexionar acerca de algunas experiencias internacionales exitosas y otras que terminaron en fracaso. ¿Por qué fracasaron? ¿Qué papel debería desempeñar el Estado en la implementación de un sistema que, en primer término, abre la posibilidad de generar una mayor oferta cultural y una mayor horizontalidad entre los productores de contenidos y el público receptor?

La incertidumbre es el sentimiento que predomina en el debate que se ha desarrollado en torno a la televisión digital en Chile. Todo es una incógnita: el curso que adoptará la discusión parlamentaria, si el intenso lobby que despliegan las empresas surtirá efecto en este trámite, si el anhelo de una variada oferta cultural y educativa al alcance de todos se hará efectiva, o bien si el Estado se decidirá finalmente a establecer un modelo regulatorio que tienda a una mayor participación, apertura e integración de las audiencias en cuanto a la generación de contenidos… Todo puede pasar. Y como todo puede pasar, también es probable que nada ocurra y que las expectativas queden simplemente en anhelos aplastados por la lógica mercantil, cuya síntesis -acaso lo único claro en esta nebulosa- se expresa muy bien en una máxima: aquello que no vende ni genera retornos, simplemente deja de existir.

Lo cierto es que, si queremos que las virtudes asociadas a esta televisión digital se materialicen a futuro, a decir de Trinidad García Leiva, el Estado “debe asumir un rol clave pues ningún país del mundo ha dejado el espectro únicamente a disposición del mercado”. Para la investigadora, en último término, la discusión acerca del modelo de televisión digital es ideológica. “El Estado juega un rol clave al asignar cuotas, llamar a concurso, licitar, exigir ciertos cumplimientos o generar los consensos en función de una entidad regulatoria que sea independiente a los gobiernos de turno. Ciertamente el Estado debe velar por el interés general de la población”, señaló la profesora de la Universidad Carlos III de Madrid.

Es difícil esbozar un camino a futuro para la televisión digital chilena dada las particularidades socio-culturales, regionales y geográficas de nuestro país. Sin embargo, Trinidad García Leiva sostiene que hay situaciones que deben ser evitadas a efectos de prevenir el fracaso de la TV digital, al menos en lo que respecta a garantizar una oferta cultural y educativa más variada. Lo clave, no obstante, es el rol que ha de jugar la televisión pública en la implementación del sistema, toda vez que es la entidad que marcará la senda de la futura televisión digital en Chile. En el caso chileno, TVN será el barómetro perfecto para visualizar su desarrollo futuro.

Experiencias fallidas… y otras más esperanzadoras

“En España, por ejemplo, las comunidades autónomas llamaron a concurso y se otorgaron los permisos sin pensar en cómo se iban a financiar a largo plazo. Se pensó en darles aportes directos de la administración autonómica, se pensó en el pago de los espectadores… Con el empeoramiento de la situación económica, estas señales dejaron de percibir esos recursos, muchos no tuvieron más que cerrar. Ahora tenemos una frecuencia llena de señales fantasmas, o de señales con programas de archivos, o peor aún: con infomerciales, concursos, tarot y películas porno”, agregó.

Pero finalmente se produjo otro fenómeno muy temido por quienes tienen la esperanza de ver un espectro con apuestas más diversas, plurales, participativas e independientes. “Muchos otros subarrendaron la señal, y era de esperar que terminaran en manos de los mismos grupos corporativos que en un comienzo pretendían quedarse con la frecuencia completa. En España sólo se ha visto un par de proyectos más o menos exitosos: una señal catalana y otra andaluza. Televisión Española (RTVE), la empresa pública que implementó una serie de señales (señales con programas infantiles y educativos, otras con servicio noticias nacionales e internacionales, deportes las 24 horas y más), atraviesa ahora por una grave crisis. Más encima el gobierno de José Rodríguez Zapatero les quitó financiamiento. Y ante la imposibilidad de financiarse vía avisos publicitarios, se encuentran en la cuerda floja. Por eso hablo de una experiencia fallida”, sostuvo la experta.

Otra experiencia fallida, precisó Trinidad García Leiva, es la de Estados Unidos. “En esos países terminaron con más de lo mismo. Las mismas empresas, los mismos grupos, que se reproducían en distintas señales”, declaró la investigadora. En Japón ocurrió más o menos lo mismo, aunque el diálogo entre los distintos actores fue algo más democrático y transversal. “Ahí se invitó a discutir a los consumidores, a los fabricantes de los artefactos, a los privados y al servicio público. Sólo quedaron afuera los medios independientes de la sociedad civil”, añadió.

Asimismo la investigadora de la Unión Latina de Economía Política, Comunicación y Cultura de España expresó sus dudas respecto del modelo de financiamiento basado en el cobro al público. “En España muchos pagaban por ver el fútbol y cosas así. Y en Italia se implementó un sistema de prepago muy similar al de la telefonía móvil. Existía, incluso, una tarjeta de carga. Este sistema fue muy explotado por el grupo Mediaset, de (Silvio) Berlusconi.

¿Qué pasó? Que la oferta se segmentó por capacidad de pago del espectador. Lo clave es que sin apoyo público es imposible sostener la diversidad”, declaró, al tiempo que calificó de “nefasto” el sistema de autofinanciamiento estipulado para TVN, el canal “público” de Chile. “La calidad de los contenidos se precariza demasiado. Al final surge la necesidad de hacer lo mismo que la competencia”, puntualizó.

Sin embargo, experiencias un tanto más exitosas se han visto en el Reino Unido, “donde la discusión fue eminentemente política y no se desarrolló sólo en base a preceptos economicistas”. Asimismo resaltó la experiencia argentina pese a ciertos elementos controversiales como, por ejemplo, la adquisición de los derechos de transmisión del fútbol local para emitir los partidos por señal abierta a todo el país. “Ahí se han producido cosas interesantes: que el Estado Federal haya entregado gratuitamente decodificadores a todos los hogares de menores recursos, el apoyo a señales universitarias o regionales y la creación de un programa para fomentar la producción independiente en televisión”, concluyó.

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