Ola de despidos en los canales de TV sin que se disminuyan los sueldos excesivos de los responsables de la situación.

Compartimos a continuación artículo del Mostrador que da cuenta de una cantidad nunca de vista de despidos en los canales de TV que no estarían resultando rentables. Sin embargo, no se toca los salarios enormes de quienes son justamente los reponsables del éxodo de las audiencias porque se le puede echar la culpa a las nuevas tecnologías, pero esencialmente es la futilidad y monotonía de la oferta que hace que buena parte de los chilenos declare ya no ver TV. Lo que ocurre hoy en el marco de una verdadera colusión de patrones es el producto de haber permitido una concentración inaceptable de la propiedad de los medios de comunicación en Chile, donde el canal público opera con los mismos criterios. Incluso pretende por razones de competitividad no tener la obligación de revelar los salarios de sus ejecutivos y rostros. La batalla por convertir a TVN en un verdadero canal público está por ahora perdida.

La televisión chilena: coludida para despedir

por 1 noviembre, 2018

Asistimos a un tratamiento de shock que las estaciones decidieron implementar en conjunto contra sus trabajadores. Recordemos, además, que a los 400 despidos de TVN, se sumaron este año los 300 de Canal 13 (y no olvidemos tampoco los cierres de las revista Paula y Qué Pasa). Esta coincidencia convierte las medidas de shock en algo aún más fulminante, pues lo que se observa es una actuación en bloque de los directivos de las estaciones contra los trabajadores.

Diversos estudios han descrito rigurosamente la concentración del mercado de la televisión chilena, y han probado que es uno de los menos diversificados de América Latina. Otros cuantas investigaciones han demostrado la uniformidad de sus contenidos y segmentos, a la misma hora todos los canales están con programación similar y diciendo lo mismo. El caso de los noticiarios es extremo: todos hablando lo mismo acerca de lo mismo. Colusión ideológica.

Pero lo que hasta ahora nadie había descrito (ni esperado) es que la colusión llegara al nivel de las políticas de despido de los canales de la televisión abierta chilena. Efectivamente, el mismo día, el mismo mes y a la misma hora, dos de las principales estaciones del país, Mega  y Televisión Nacional de Chile (TVN), despidieron a decenas de trabajadores. Ambos medios activaron al unísono los mismos planes de despido, afectando, por igual, a periodistas, editores, camarógrafos, etc.

¿Alguien puede creer que es mera casualidad, pura coincidencia que los canales despidan a tantas personas el mismo día?

Asistimos a un tratamiento de shock que las estaciones decidieron implementar en conjunto contra sus trabajadores. Recordemos, además, que a los 400 despidos de TVN, se sumaron este año los 300 de Canal 13 (y no olvidemos tampoco los cierres de las revista Paula y Qué Pasa). Esta coincidencia convierte las medidas de shock en algo aún más fulminante, pues lo que se observa es una actuación en bloque de los directivos de las estaciones contra los trabajadores. Se trata de una colusión extrema en su amoralidad, pero no hubo titubeo en echar a decenas de personas faltando poco para fin de año, para Navidad, Año Nuevo, para las vacaciones, etc. Porque están dadas todas las condiciones para que los canales se coludan de este inmoral modo: una legislación laboral desfavorable a los trabajadores, sindicatos débiles, un gobierno amigo de los “ajustes” y “externalizaciones” y, bueno es recordarlo, de la privatización de TVN.

Eso no es todo, lo fundamental es que hay ahí afuera todo un”ejército profesional de reserva” de miles de jóvenes periodistas que están a disposición de la televisión para reemplazar como mano de obra barata a los centenares profesionales han sido despedidos.

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