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Pedro Carcuro: “Quiero asumir nuevos roles”

10 de julio de 2010 · Imprimir este artículo

carcuro-portadaNicolás Olea / Revista El Sábado / Desde Sudáfrica, el comentarista deportivo habla de su futuro, aclara que “no me siento culpable del Mundial que he transmitido”, y defiende a Iván Zamorano de las críticas. Sobre la muerte de su hijo Franco, dice que “estoy mejor”.

Hace tres años, Pedro Carcuro tuvo que dejar un Mundial para estar en paz. Mientras estaba en el juvenil de Canadá 2007, su padre, Víctor, falleció de un infarto cerebral y tuvo que regresar a Santiago para darle el último adiós. Esa vez, mientras dejaba el hotel en Toronto, decenas de hinchas le daban las condolencias, en su camino al aeropuerto.

Ahora, en Sudáfrica, la escena se repite: siempre hay alguien que quiere acercarse y ofrecerle sus respetos por la otra gran pérdida de su vida, su hijo Franco, muerto en trágicas circunstancias hace nueve meses. Carcuro las recibe, pero no le gusta que le recuerdan el tema: no es fácil olvidar cuando le preguntan a cada rato.

-Estoy mejor- dice. Y punto. Final.

Este mundial fue un magíster para pensar en otras cosas: jornadas maratónicas de trabajo, emociones fuertes y lectura de comunicados.

Carcuro está a sus anchas en su despacho en el Information Broadcasting Centre del estadio Soccer City. Tiene una foto de Sapito Livingstone volando tras un balón en sus años de gloria, estirado cuan largo era.

Pero ya no está Sapito con él. Están unos argentinos con una cámara.

-Mirá allá está Pietro. ¡Hola Pedro, grande! Uy no nos alcanza el cable. Bueno, chau- . Carcuro sonríe. “Son simpáticos estos chiquillos”, dice.

Después del Mundial, Carcuro se irá con su mujer a Inglaterra, donde no va “desde que Marcelo Salas hizo los dos goles en Wembley”. Tendrá ahí un poco de descanso. “El día en que debutó Chile en el Mundial fue uno de los más largos de mi vida. Empecé a las 6:30 de Chile con el ‘Vive el Mundial’, después las noticias, la previa, el partido con Honduras y todos los especiales periodísticos. El noticiero terminó un cuarto para las 11 de la noche… son… ¡17 o 18 horas!”.

-¿Y no se gasta? No usted, físicamente, sino su rostro en televisión.

-Es que este evento es tan potente que uno pasa a un segundo plano, no soy el protagonista. Uno es un vínculo que presenta notas, narra partidos, pero las acciones son más potentes. Además, no estoy solo. Está Sagredo, Iván, Solabarrieta, la gente de Santiago. Es un equipo.

- ¿Hay alguien que le diga: Pedro ese relato salió muy mal?

-Normalmente tengo el retorno de mi gente, de mi hijo, de mi mujer, de la gente que yo quiero. Son críticos. Los elogios y las críticas las acepto como parte del trabajo. Después de 41 años tengo la piel dura para asumir la crítica y soy equilibrado para resistir los elogios.

-¿Y qué pasa con sus compañeros? Algunos, como Solabarrieta o Zamorano, han recibido algunas descarnadas…

-Pero ojo, hay que ver de dónde vienen. Yo comparo el fenómeno de los twitteros con lo que pasa con los focus group. Son instituciones que hay que tomar con pinzas. En veinte personas aparece un líder que maneja a su antojo la opinión del resto. En twitter pasa un efecto rebaño y la gente que participa de estas comunidades tiene una particular forma de ver las cosas que no representa a la mayoría. Hay que tomarlo con serenidad. Venden mucho, son atractivos, se puede hacer un diario con eso y vender, pero hay que ser cuidadoso. Soy poco permeable a la crítica y el elogio del medio. Sé cuál es el camino”.

- ¿Cree que este fenómeno pueda influir decisiones futuras?

-Para mí, es un factor de tan poca influencia que no debería. Evidentemente, son los ejecutivos de las empresas los que toman resoluciones. Pero ellos también actúan con sus evaluaciones y mediciones. No creo que TVN se deje influir por la pasión o el resentimiento de algún opinante.

-Pero da la impresión que el espectador medio tiene una animosidad especial contra los periodistas deportivos.

-Existe una injusta evaluación del periodista deportivo y más injusta aún cuando hemos llegado a un punto en que la actividad se nutre especialmente de gente que viene de la universidad, cosas que me produce enorme satisfacción, porque el bagaje cultural que tienen es comparable al de cualquier periodista especializado en otros temas. De pronto, en los orígenes del periodismo deportivo, había gente que llegaba por casualidad a ejercer, con fondo cultural escaso y quedó la marca. Es cierto que uno se encuentra con gente que no sabe hablar, que nunca leyó un libro. Pero si piensas en Schiappacasse, Bianchi, Guarello… puedes hablar de cine, de política, de cualquier tema, y no se hace el ridículo. Por unos pocos pagamos un precio muy alto. A mí me ha tocado cubrir otros temas y jamás he desteñido. El periodismo deportivo se ha dignificado mucho este último tiempo. Es cosa de ver proyectos de literatura deportiva, por lo menos 25 en los últimos tres o cuatro años.

-Pero, universitarios y todo, ¿no cree que a veces se peca de superficialidad en los análisis?

-El mundo al que nos vinculamos es más bien de la entretención. El deporte pertenece al show business. No se puede pretender que seamos los magos de la profundidad, de los análisis sesudos. Es un juego en el que se alaba, se critica, se emociona”.

- ¿Qué pasa con los ex jugadores? ¿Cómo evalúa usted, por ejemplo, a Iván Zamorano, otros de los criticados?

-El grado de compañerismo que existe en el equipo es de mucha unidad y solidaridad. Iván ha ido de menos a más. Partió con dudas y ha ido mejorando. Tenemos que entender que es su debut, es un rookie ciento por ciento.

Y dije en el comienzo que él puede llegar a ser un gran comentarista deportivo. Tiene algo que llama la atención: muchas ganas de aprender, es preocupado, no se conforma con lo que sabe, con los elementos que puede aportar por ser futbolistas, se mete a internet, nos pregunta, está con ganas. Me siento muy cómodo con él.

-Usted dijo que se quería retirar, que este sería su último Mundial.

-Ha habido una mala interpretación. Siempre dije que es muy probable que este fuera el último mundial que relate.

Pero yo quiero asumir nuevos roles. El de hombre ancla, de comentarista, pero anda a saber cómo vamos a

estructurar esto en los próximos cuatro años. Es muy probable que este haya sido el último Mundial que relate.

- Pero usted es una marca registrada de los mundiales. ¿Quién puede ocupar su puesto?

-Fernando es un gran relator. Ha hecho una carrera en televisión. En radio está Ernesto Díaz, Tito Garrido, Alejandro Lorca.

-Muchos hablan de Claudio Palma como su traspaso natural. Algunos dicen que se irá a Chilevisión, que tiene ahora los derechos de la selección.

-Dicen ¿ah? Para él será un salto importantísimo, de la televisión de pago a la abierta. Puede alcanzar niveles mucho más importantes de audiencia y eso le significará un mayor desarrollo. Pero no lo veo cómo un traspaso a lo que hago yo. Él tiene un estilo distinto.

-Usted no grita los goles para empezar…

-Es que la gente está viendo, entonces para qué voy a gritar. En tu casa gritas gooool, Zamorano me grita gooool.

Yo prefiero contar lo que está pasando. No me dan ganas de gritar, es parte del estilo. Cuando escuché lo que dije en el gol de Mark González (a Suiza) sentí que era muy representativo de lo que sentía la gente. Estábamos con los nervios hechos bolsa. Ante Honduras me emocioné, pero quedé con gusto a poco. Desde que Chile partió estaba para ganarlo por goleada. Quedé con la sensación de haber quedado con el freno de mano puesto. Contra Suiza tuve una angustia: estaba ahogado, no aguantaba más. Y todo estaba condicionado por este partido de mierda de Suiza con España que nos dejaba colgando. Relatar dos triunfos de Chile fue rico y me emociona más cuando se analiza la campaña, que fue satisfactoria.

-Se le acaba el contrato este año con TVN. ¿Es imposible pensar que se vaya a otro canal? ¿Es vitalicio en TVN?

-Uno nunca puede predecir el futuro. Yo termino contrato con TVN a fin de año. Como no puedo decir qué va a pasar conmigo en cuatro meses más, menos puedo decir lo que pasará en cuatro años. Pero es probable que ocurra. Lo vamos a ver. Dejemos que el tiempo sea el que dé el veredicto. Eso es saludable y sabio, además. No tengo contrato vitalicio, pero esperemos resolver de buena manera.

-Ahora ha tenido que leer comunicados también. ¿Siente que le hizo daño el tema de que TVN no transmitiera todos los partidos del Mundial en directo?

-A nosotros no. Es un tema que ha estado en la discusión, que tiene que ver con lo institucional, y a mí no me corresponde pronunciarme al respecto.

-Pero el ideal es ver las películas enteras.

-Es el ideal, pero cada cosa tiene su momento. De pronto, una negociación que se hizo hace cuatro años parecía espléndida. Estoy convencido que en el 2014 no se va a repetir esta situación. Las empresas aprenden de las reacciones de la gente. Quedó consignado que un Mundial es algo transversal que supera a los fanáticos del fútbol.

Carcuro se acomoda la silla y los anteojos italianos de marco verde. Y ya no sonríe. El tema no le pasa colado.

-Pero no estamos hablando de institución. Personalmente, ¿cómo sintió esta situación?

-Hubiera sido mejor transmitir el Mundial entero, evidentemente. Pero me da mucha lata, y quiero que se entienda bien, que poco menos nos sintamos culpables por transmitir el Mundial. Hemos hecho un gran certamen, entregamos información casi 24 horas, transmitido en directo partidos importantes, en diferido algunos otros. Ha habido un esfuerzo informativo que tiene que ser valorado. No me siento culpable del Mundial que he transmitido, aunque me hubiera gustado transmitir los 64 partidos.

-A usted, ¿le gustó el mundial, fuera de la cancha?

-Un Mundial coproducido entre Chile y Argentina sería mejor que este. Si realmente el mensaje de la FIFA, de estimular el deporte y la educación en los niños, se traduce en políticas objetivas, este certamen dejaría algo muy importante. Si como rebote mejora la condición social, cultural educativa de tanta gente tan pobre, bienvenido el Mundial.

-Pero…

-Pero objetivamente este Mundial fue hecho para pagar los votos de África en la elección de presidente de la FIFA. Objetivamente no ha sido el mejor de los mundiales. Y eso yo lo dije en más de una nota cuando hicimos Sudáfrica Mía. Hemos tenido la buena voluntad de los terroristas: si uno puede llegar a la cancha con credencial, nadie te revisa.

 

Nicolás Olea M..

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