Periodistas chilenos y Obama: ausencia de protocolo

naviaPatricio Navia / blog / Los periodistas saben, mejor que nadie, que una imagen vale más que mil palabras. Por eso, el entusiasmo que mostraron algunos de ellos en la Casa Blanca cuando se presentó la oportunidad de tomarse una foto junto al Presidente Barack Obama, será recordado como un día del que el periodismo nacional no puede sentirse orgulloso.

Los mismos que correctamente critican a autoridades por actitudes impropias de su investidura, parecieron olvidar esta vez que la mujer del César no debe serlo, sino también parecerlo. Por más popular que sea Obama, ellos estaban ahí para reportear un hecho noticioso, no para convertirse en noticia.

Después de que empujaron para entrar en la foto con el Presidente estadounidense, algunos difícilmente podrán criticar a candidatos que forcejean para estar junto a figuras populares en campaña.

Hace algunos meses, en Cuba, cuando la Presidenta se alejó de su comitiva para un encuentro personal con Fidel Castro, muchos cuestionaron la inconveniencia de privilegiar las simpatías personales sobre las prioridades de la nación. Cuando Bachelet dedicó horas a conversar con artistas extranjeros, rechazando recibir a ciudadanos con meritorias peticiones, la prensa correctamente la criticó. Después de esta foto, sin embargo, algunos periodistas tendrán problemas para exigir mayor profesionalismo a los sujetos noticiosos.

El contexto también importa. Después de la declaración conjunta con Bachelet y ante una difícil pregunta, Obama recién había dejado pasar una oportunidad para pedir perdón por el involucramiento de gobiernos previos de su país en asuntos internos de Chile.

Demostrando que sabe recordar la importancia de su investidura, él prefirió defender las acciones de sus predecesores y del Estado que representa, en lugar de aparecer como un líder simpático que quiere quedar bien con todos. Acto seguido, los reporteros dejaron de lado su pega y aprovecharon la ocasión para sumar una memorable imagen a su álbum familiar, olvidando que el Presidente seguía en actividad oficial. El problema no es la fotografía, sino la actitud que adoptaron.

Antes de la foto, una periodista le recomendó un viaje a Chile porque allá “todo el mundo lo quiere” (“Everybody loves you”, le dijo). A Obama le debe haber quedado claro que en Chile lo aprecian, pero también que a veces algunos de nuestros periodistas se comportan ante autoridades más como fans que como reporteros.