Por fin TVN apuesta por derechos humanos en una serie

Angelina Leal / La Nación / francisca lewin“Halcones y vampiros” se transmitirá el primer semestre de 2010 / Con doce capítulos de duración, el espacio narra de manera directa la historia de una pareja (Matías Oviedo y Francisca Lewin), que investiga casos de crímenes de la dictadura a principios de los años ochenta. Tuvieron que pasar casi 20 años desde el restablecimiento de la democracia, para que la televisión chilena se atreviera a escarbar en el tema de las violaciones de los derechos humanos. Luego de una tibia aproximación en la serie “Los 80” (Canal 13), ahora es TVN la que da un paso adelante y apuesta sus fichas a “Halcones y vampiros”, la historia de una pareja que investigan los casos vinculados a una brigada de la CNI.

Según explica el director Nicolás Acuña, se trata de la historia de una brigada homónima del organismo represor, cuyos pasos son seguidos de cerca por Ramón Sarmiento (Matías Oviedo) y Laura Pedregal (Francisca Lewin). “Este es un proyecto más político que la serie ‘Los 80’. Va a tener una forma distinta de encarar el tema y de alguna forma se emparenta con el género policial, muy parecida a la serie estadounidense ‘La ley y el orden'”, señala el realizador (“Cárcel de mujeres”, “Paraíso B”, “Cielo ciego”).

La historia comienza cuando Sarmiento queda flechado por una joven asistente social, en medio de un violento operativo de la CNI, que la secuestra en un auto modelo Opala a plena luz del día. Estudiante de la UC y proveniente de una familia católica y conservadora, el protagonista intenta seguir su rastro, con la esperanza de conseguir justicia en medio de una época violenta.

El debut de la serie está previsto para el primer semestre de 2010, con una temporada de 12 capítulos. De la mano de Josefina Hernández, a cargo de la productora Promocine, “Halcones y vampiros” obtuvo financiamiento por $290 millones con fondos de CNTV y la otra mitad la pondrá TVN, canal que dio el vamos al proyecto el pasado lunes 24, señaló Acuña.

Respecto al desafío de poner en pantalla, por primera vez y de manera directa, el tema de las violaciones de los derechos humanos, Acuña confiesa que su propósito es “hacer un registro para la gente joven y los que vivieron eso”. “Se van a ver cosas que pasaban, como cuando el MIR hacía atentados, o una vez que se robaron la bandera. Es como una serie de investigación policial bien clásica, pero en el contexto de los casos de esa época en Chile”, revela el director.

El guión de “Halcones y vampiros” fue escrito por Josefina Hernández, quien trabajó codo a codo durante tres años con la periodista Pascale Bonnefoy (“Contacto”). Ambientada a principios de la década de los ochenta, la serie indaga en los hallazgos de restos de detenidos desaparecidos, como Lonquén y la Cuesta Barriga.

Para dar cuerpo al proyecto, Hernández y Bonnefoy indagaron en documentos de la entonces Vicaría de la Solidaridad y testimonios de protagonistas de la época.

La Vicaría y el caso Degollados

Tanto Nicolás Acuña, como Josefina Hernández tienen experiencias de vida muy cercanas a los convulsionados días de la dictadura militar. Mientras Fernández tenía 7 años en la época que su padre trabajaba como abogado externo en la Vicaría, el realizador es hijo de padres exiliados y era compañero en ese entonces de la actriz Javiera Parada, hija de José Manuel Parada, uno de los tres profesionales muertos en el triple homicidio conocido como caso degollados, en marzo de 1985.

“Tengo 37 años, viví en el exilio en Suecia hasta los ocho años. Después en la secundaria me tocó vivir una participación política intensa en la Feses, en el (Colegio) Latinoamericano. Me tocó vivir el caso degollados muy de cerca, era amigo de Javiera Parada”, evoca Nicolás Acuña.