¿Qué pasará con TVN?

Compartimos nota de revista Qué Pasa de Emilio Maldonado, 21 de noviembre 2013.

 

El tema ya es parte del programa de un eventual gobierno de Michelle Bachelet. Su diagnóstico es crítico: el canal estatal no entrega contenidos de interés público y es necesaria una transformación. Para ello ya elaboraron un plan para inyectar recursos fiscales a la estación y darle un giro. La discusión recién comienza.

tvnTodo comenzó el 7 de octubre. En una reunión con productores y directores audiovisuales, la candidata de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, lanzó un comentario que sacó aplausos entre los presentes, pero que al mismo tiempo encendió luces de alerta en Televisión Nacional de Chile. De ser electa, como dijo a quienes estaban presentes, entre ellos los directores de cine Silvio Caiozzi, Gonzalo Justiniano y Miguel Littín, modificaría los estatutos del canal público a la brevedad. “TVN debe incorporar financiamiento público de manera sistemática, para que así esté en condiciones de producir los bienes públicos que los privados no tienen obligación o simplemente el interés de generar”, expresó la abanderada a los presentes.
No fue un discurso improvisado. Apenas volvió de Nueva York en marzo pasado, la aspirante a La Moneda comenzó a recibir comentarios negativos sobre cómo estaba operando TVN. En el panorama que ella misma se hizo, como relatan desde el comando, la señal estatal estaba completamente alejada de la misión que le otorgó la Ley 19.132 del año 92. En su balance, decían que TVN ya no entregaba contenido cultural, tal como obliga la norma vigente, y que sólo se estaba moviendo por el rating y el avisaje comercial.
Acto seguido, la ex mandataria pidió a su jefe programático, Alberto Arenas, que encargara un documento de trabajo para buscar soluciones al problema de TVN. Durante cuatro meses un conjunto de profesionales del mundo audiovisual y algunos ejecutivos de la industria televisiva, entre ellos la ex directora de Programación de TVN María Elena Wood, elaboraron un borrador con el objetivo declarado de volver a darle a Televisión Nacional un peso gravitante en la industria local. Para ello, tal como se lo adelantó a los directores de cine aquel 7 de octubre, el Estado inyectaría recursos.
Estas palabras, plasmadas en el programa de gobierno de la Nueva Mayoría, calaron hondo en TVN, especialmente entre los miembros  del directorio, compuesto por Mikel Uriarte, Marcia Scantlebury, Cristián Leay, Antonio Leal, Francisco Frei Ruiz-Tagle, Pilar Molina y Arturo Bulnes. La idea de transformar al canal en una entidad que se financie con recursos fiscales no es compartida por todos, ya que muchos temen que el fantasma del intervencionismo político se haga presente en la estación. Tampoco fue bien recibida la propuesta de que los directores del canal se rijan por las mismas normas que sus pares de sociedades anónimas abiertas, como lo propone el programa de Bachelet. Es decir, que respondan con su patrimonio en caso de negligencias. Esta idea, según directores consultados, deja entrever que en el bacheletismo consideran que los actuales dirigentes no tienen mayor compromiso con el canal.
Fue tal el impacto de las promesas, que durante el debate presidencial organizado por Anatel el 29 de octubre en las instalaciones de TVN, varios directores plantearon su preocupación -y algunos incluso su molestia- al equipo cercano a la ex presidenta. Pese a las aprensiones, apenas Bachelet se instale en La Moneda, aseguran en su entorno, comenzará un trabajo legislativo -que requiere quórum simple- para modernizar el llamado “canal de todos”.

LA AUTOSUFICIENCIA DE TVN
Miembros del directorio de TVN, el cual se renovó parcialmente en 2012, reconocen que el canal no es el mismo que en la década de los 90. Mientras en ese momento TVN competía prácticamenete sólo contra Canal 13, hegemonía que le permitía obtener abultadas ganancias y por lo mismo generar una variada programación cultural y pluralista, hoy la irrupción de grandes grupos económicos, como los Luksic (Canal 13), Bethia (Mega) y Turner (CHV), ha puesto las cosas cuesta arriba. “Si uno ve la programación diaria de TVN uno encuentra un matinal, noticias y seis teleseries (nacionales y extranjeras), más apenas un programa propio después de las 23. Y de esos programas apenas dos producciones a la semana (El Reemplazante y El Informante) podríamos llamarlos como de interés público”, expresa con molestia un director de TVN.
Otro director reconoce la falta de contenido cultural, pero responsabiliza al momento que vive hoy la industria local. “Cuando se creó la ley de TVN, eran dos los canales de peso y el cable no existía. Ahora la estación pública debe luchar contra más actores, que tienen más recursos, y por eso se ha volcado hacia lo comercial. No es sólo responsabilidad de la gestión interna; el negocio cambió y por lo mismo debemos cambiar la ley, para darle nuevas facultades a TVN”, asegura el ejecutivo.
Dentro de este competitivo escenario, el canal ha visto disminuir sus índices de audiencia. De los 11,9 puntos promedio diario que marcaba hace una década, hoy la estación bordea los 7,7 puntos, y en lo que va de 2013 está quedándose apenas con el tercer lugar en el rating diario, por detrás de Canal 13 y Chilevisión. Este hecho, comentan actores de la industria, sería inédito en la historia de la estación. “Durante los últimos años hemos visto cómo el canal va bajando sus audiencias y sus utilidades se van estrechando. Esto debemos pararlo pronto o la televisión nacional se transformará en una carga negativa para el Estado”, comenta un dirigente político cercano al bacheletismo.
Esta preocupación es transversal a todos los directores, independiente de su color político. Muchos de ellos reconocen que el grueso de la actual sintonía se sustenta en el área dramática, liderada por María Eugenia Rencoret hasta  esta semana, cuando presentó su renuncia a TVN para emigrar a Mega junto a su equipo de confianza -descabezando toda el área-, debido a una oferta económica “inigualable”, según comenta un ejecutivo. Ello provocó un nuevo terremoto en la estación, tema que estuvo en tabla en el último directorio, este jueves 21.
La ley de 1992 estipula que la estación no sólo debe velar por la difusión de contenidos de interés público y pluralistas, sino además debe autofinanciarse y las utilidades que obtenga entregarlas al erario nacional. “Eso es imposible  hoy. Tener utilidades con programas educativos es muy complicado o casi imposible. Además, no nos dejan reinvertir nuestras propias utilidades”, agrega un miembro del directorio. Por lo mismo, esta fuente explica que se está volviendo imposible retener talentos, ya que la grúa de otros canales es más atractiva.

COMIENZA LA BATALLA
Al interior del directorio del canal hay consenso en que TVN debe desatarse de la ley de 1992, pues le pide algoque hoy es  imposible. Hay unanimidad en las jerarquías internas de que hay que optar por un camino: o transformar a TVN en una estación 100% comercial u optar por una señal pública que reciba aportes del Estado u otra fórmula de financiamiento. “En los 90, con toda la desconfianza que había entre un sector y otro, se hizo imposible crear un canal realmente público, porque se creía que sería un instrumento del gobierno de turno. Hoy, veinte años después y con una democracia establecida, sí se puede. No queda otra alternativa”, aseguran en el bacheletismo.
Pero en el camino hacia la televisión pública queda mucho por discutir. Una de las fórmulas para darle fuerza al nuevo TVN está en la Ley de Televisión Digital. El proyecto legislativo que salió del Parlamento hace un mes otorga a TVN la facultad de operar una segunda señal de televisión abierta. Será en ese espacio donde el equipo de Bachelet pretende que TVN arme un proyecto cultural y educativo, el cual subsistirá gracias al aporte de fondos fiscales. Para la señal principal, aunque han mostrado abiertamente la idea de generar cambios, aún no hay luces de cómo los concretarían.
“Tenemos que construir una televisión pública y no hay otro método que con aportes fiscales”, comenta un parlamentario ligado al comando de la Nueva Mayoría.
Sin embargo, esta idea es resistida por algunos directores, quienes deberán convivir (hasta al menos el 2016 en algunos casos) con el eventual gobierno de Bachelet. Para ellos resulta una mejor vía aumentar los aportes al Consejo Nacional de Televisión (CNTV) y que sea éste el que financie programas de corte educativo o cultural. “Esa idea parece acertada, pero tiene el problema que esos mayores fondos para hacer programas pueden ser recibidos por los canales privados. ¿Y por qué los contribuyentes ayudarían a financiar programas de los Luksic o los Solari si ellos pueden pagar sus propios programas? No parece justo”, relata un director de TVN que rechaza de plano esta alternativa.
De todas formas, las aspiraciones del próximo gobierno se ven complicadas. El presidente Piñera puso un veto sobre la ley que despachó el Parlamento: sólo le dio a TVN la posibilidad de operar una segunda señal en la señal abierta, impidiendo así que nuevos actores entren al negocio.
Pero no sólo la señal educativa está en los planes de Bachelet. También quiere reformular  el  canal 24 Horas, la señal  de noticias de TVN. Con la ampliación del espectro (de aprobarse la Ley de TV Digital), habría espacio para que la señal fuese distribuida por televisión abierta y no sólo en el cable. Así la información llegaría a todos los rincones de Chile. Pero esta idea también es resistida por algunos integrantes del directorio: actualmente la estación recibe casi $ 1.000 millones anuales de parte de los cableoperadores, que pagan por  llevarlo en sus distintas parrillas.
La posibilidad de que TVN reciba recursos fiscales directos también es vista con recelo por la competencia. Existe el temor de que, al recibir dineros estatales, la administración comience a ofrecer espacios publicitarios a menor costo, desatando un efecto dominó en toda la industria. Quienes conocen la propuesta de Bachelet descartan esta opción, asegurando que el subsidio fiscal sólo sería para la señal 2, y que por la ley que rige a TVN, el canal está impedido de ofrecer espacios gratuitos o por debajo del precio de mercado.


EL DIRECTOR DEL CAMBIO
Cercanos al comando de Bachelet afirman que aún no hay nombres para presidir TVN, ya que la prioridad es ganar la elección de diciembre. Pero en el directorio dan cuenta que quien asuma la presidencia tendrá que guiar al canal hacia una estación más pública. “El próximo presidente de TVN será el que transforme al canal en un gran generador de contenidos, como la Rede Globo de Brasil”, relata un ejecutivo.
Y será ese nuevo dirigente, junto al directorio, quien elija al nuevo director ejecutivo, cargo que hoy ocupa Mauro Valdés. “Nadie dice que el director ejecutivo debe renunciar el 11 de marzo, pero es lógico que lo haga con un cambio de gobierno”, expresa un director.
Diversas fuentes, tanto al interior de TVN como en el entorno bacheletista, aseguran que Valdés tendría intenciones de quedarse al menos otro año, para finiquitar proyectos como la red de radios que el canal pretende armar. Un director del canal asegura que podrían evaluar su continuidad, pero que todo se verá recién en marzo o abril, cuando se instale el nuevo gobierno. Mauro Valdés declinó referirse al tema.
Pero los diversos roces que Valdés tuvo con los anteriores presidentes de TVN (Leonidas Montes y Carlos Zepeda), sumados al distanciamiento con el actual, Mikel Uriarte, quien le enrostra las bajas cifras de sintonía, han generado que pierda el piso político necesario para su continuidad. El tercer lugar que obtuvo TVN en la transmisión de las elecciones presidenciales, de la semana pasada, generó un remezón al interior del canal, que llegó a oídos del directorio, que sesionó este jueves.
Por esta razón es que otras figuras comienzan a ser sondeadas para sucederlo a contar de marzo. Una de ellas podría ser el director de Programación de Chilevisión, Pablo Morales, debido a sus redes con el Partido Socialista. El equipo de Bachelet estaría analizando varias alternativas, siempre enfocándose en alguien que tenga conocimientos de televisión. “No hay decisiones aún. Queremos ganar primero y luego veremos qué hacer con TVN”, explica un parlamentario cercano a la ex mandataria.