¿Qué pasó con la promesa de una TV pluralista en Chile? Pese a que el plazo previsto en la ley expira el 2020, a la fecha siguen pendientes los concursos y no se conoce quienes aspiran a su atribución.

Fucatel 5 de Marzo 2018

 

El Gobierno Bachelet llegará a su fin sin que se haya cumplido la promesa de diversificar y hacer realidad una oferta pluralista en el ámbito de los canales nacionales, todos en manos de grandes empresarios ligados a la derecha chilena. Ha sido lenta la puesta en marcha de la digitalización de los canales actualmente existentes, los cuales deben migrar primero, en un proceso que debe terminarse en el año 2020, es decir en dos años más. La Subtel, responsable de señalar  la disponibilidad real de frecuencias , ha sido muy lenta en la entrega de la información necesaria para que el CNTV proceda a cumplir su rol, es decir atribuir las frecuencias en función de los requerimientos de la libertad expresión en el país, ya no más en función de las capacidades técnicas del proyecto como lo señalaba la ley de TV anterior. ¿Cuanto hemos avanzado en este cambio fundamental?

No se ha atribuido ninguna frecuencia nacional, ni siquiera las de dos de carácter cultural educativo

No se conoce nada sobre la discusión que se da en el CNTV en esta materia ni tampoco sobre quienes son los aspirantes a nuevas concesiones. Fucatel estima que los criterios de la atribución debieran ser de carácter público y desde luego,  objeto de un debate nacional. El silencio de todos los canales sobre este punto  no hace más que probar las deficiencias de nuestra democracia mediática.  El velo de silencio sobre la importancia del tema acompañó toda la tramitación de la ley  sin darle más   más relevancia que la de un  cambio tecnológico. Ni siquiera TVN, canal público, se sale de la línea y tampoco informa ni explica a la ciudadanía que la libertad de expresión consiste en el acceso a la diversidad, con  énfasis similar, de  todas las corrientes de opinión que conviven en nuestra sociedad. En la reciente campaña presidencial , gracias a  los logros en materia de obligaciones de los medios de dar igual acceso a todos los candidatos, se pudo apreciar una incorporación de temas nuevos que logró traspasar una cierta rigidez de los periodistas al intentar definir los temas de preocupación prioritaria de la ciudadanía, de acuerdo a las pautas habituales de la agenda que suele estar determinada por los diarios más tradicionales. No fue totalmente igualitario el tiempo ni las formas en que  fueron tratados los candidatos, pero sí se escucharon pensamientos generalmente ausentes en la TV.  Los debates concitaron interés y numerosas medidas consideradas de  utópica realización, terminaron por ser incorporadas a las propuestas de las candidaturas. Hay que admitir que después de esos días excitantes,  se volvió al orden, a los largos noticiarios plagados de accidentes y fútbol.

 

El CNTV  ha logrado atribuir algunas concesiones a nivel comunitario y local, pero no hay conocimiento público del destino de las concesiones nacionales. La ley de TV digital fue promulgada el 24 de mayo del año 2014. Han transcurrido casi 4 años desde ese momento considerado histórico por la promesa que sustenta la esperanza de un cambio indispensable para que la TV chilena salga de su uniformidad y contenga el abandono creciente de sus audiencias que no se debe exclusivamente a los nuevos soportes para la información y la llamada “entretención”, sino que a la falta de interés por los programas que se ofrecen. Cuesta referirse así a la programación  fuera de los noticiarios  porque en principio todo debe entretener.

Fucatel ha solicitado al CNTV información sobre el proceso de atribución de todas las concesiones en Chile y sobre las instituciones o personas que las han solicitado. El Presidente del Consejo se ha comprometido a darlas a conocer y las comunicaremos apenas tengamos conocimiento. Entre tanto, es fundamental que las organizaciones que participaron en la tramitación de la ley actúen de manera vigilante en la atribución de las nuevas concesiones y que contribuyan a convertir en un objeto de debate público, este tema de vital importancia para la democracia que la propia TV desprecia como objeto de la mayor relevancia pública.

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