Reaparece eslabón perdido de la poesía chilena

armandoJavier García / La Nación / “Ciudadano” de Armando Rubio sale a la luz por Tajamar Editores después de 25 años / Cayó de un sexto piso en 1980. Tenía 25 años y anticipó su muerte en un poema. Su nueva edición agrega 14 textos dispersos y un epílogo de Pablo Azócar. “A diferencia de Rimbaud no era un ángel rebelde, sino una especie de Ángel de la guarda”, decía Jorge Teillier.

Circulaba de mano en mano y en fotocopias. Publicado en 1983 por Ediciones Minga, “Ciudadano” fue una antología de los poemas de Armando Rubio Huidobro, fallecido a los 25 años en 1980.

Realizada por su padre, el también poeta Alberto Rubio, el libro rápidamente quedó relegado al misterio de las ediciones de pocos ejemplares y de una circulación restringida.

Poemario, que a 26 años de su salida vuelve bajo el sello Tajamar Editores. “Ciudadano” reproduce el volumen original, y hacia el final agrega textos que no estaban en la primera edición.

“Poemas excluidos”, se compone de 14 poemas, publicados en su mayoría en la revista La Bicicleta. El libro cierra con un epílogo de Pablo Azócar, quien recuerda su amistad con Rubio. “Podía aparecer en clases engominado, o disfrazado de marinero, o con los ojos amarillos vía directa desde una parranda”.

LIGERO DE ESPÍRITU

Armando Rubio nació en 1955, y murió un día sábado 6 de diciembre de 1980, al caer de un sexto piso de un edificio ubicado en Coronel Bueras 146.

Las circunstancias de su fallecimiento fueron confusas. Rubio venía de un recital poético, y junto a unos amigos se dirigió al departamento de un personaje de la bohemia cultural de aquellos años. Incluso su padre, poeta, abogado y juez, realizó en su momento, una minuciosa investigación, y abrió un proceso judicial, ya que sospechaba que su hijo había sido asesinado.

Admirador confeso de la obra de César Vallejo, Rubio fue elogiado por críticos como Ignacio Valente y Filebo, y en 1984 recibió póstumamente el Premio Municipal por “Ciudadano”.

Jorge Teillier lo recordaba como un ser “delgado, alto, de cabellera larga y enmarañada, tenía una curiosa semejanza con el Rimbaud adolescente pintado por Fantin Latour. Pero Armando, a diferencia de Rimbaud no era un ángel rebelde o demoníaco, sino una especie de Ángel de la guarda”.

Mientras, el escritor Mauricio Electorat decía que “tenía una simpatía arrolladora y algo de mimo, muy ligero de espíritu y físicamente. Era alguien que estaba y no al mismo tiempo”.

Rubio estudió Periodismo en la Universidad de Chile, y alcanzó a trabajar en el diario La Nación. En el poema Hábitos escribe: “Esta vieja costumbre en consecuencia/ de amanecer cansado cada día/ con la cara de siempre”.

Y en los versos del poema “Ciudadano”, especie de anticipación de la tragedia se lee. “No sé para qué vivo y por qué muero,/ si a tiempo me dijeron las gitanas/ que tendré vida cara con un final de perros:/ o sea que no pienso morir como Dios manda”.