Redacciones para periodistas al pie de la noticia

Juan Varela / Periodistas 21 / Un recuerdo para José Cendón, secuestrado en Somalia / Vuelvo de viaje y me encuentro este reportaje de El País sobre los periodistas que trabajan a pie de calle, donde ocurre la noticia. Les llama periodistas sin redacción y parece algo nuevo (Mojos, periodismo portátil, backpack journalist) porque ahora es más fácil. Todo se puede hacer por internet prácticamente desde cualquier sitio. Pero el buen periodismo se ha hecho así siempre. Donde está la noticia, a pie de calle, con cables, teléfono o lo que fuera. Y ahora ya no tienes que cargar con los pesados equipos de antes, con aquella maldita telefoto y la máquina de escribir.

La tecnología hace más fácil las cosas. Lo difícil es el periodismo. Esa es la clave de buenos periodistas como David Beriain, Sergio Caro, Juan Pablo Meneses o Ander Izaguirre.
Cuando fiché a David Beriain para ADN.es lo tenía claro. Y él también.
Yo quería periodismo de primerísima calidad como el que él es capaz de hacer. Y un periodista interesado en sacudirse miedos y que a partir del texto -muy buen texto, en el caso de David- comenzase a experimentar con la foto, el vídeo y otros formatos para construir narrativas propias. Sin obligaciones del día a día ni de la actualización. Sin clichés de televisión cuando podíamos tener imágenes.
David y yo buscabamos el reportero puro. Como David Habelrstam y sus crónicas de Vietnam. Como las perlas de Manu Leguineche. Con el ojo de aquel Ryszard Kapuscinski cuando salió por primera vez de Polonia y se quedó fascinado por la India y el choque cultural que le produjo.
David lo ha conseguido. Y lo seguirá haciendo. Sólo o con Sergio y sus fotos de sombras donde se ve todo. Periodistas de pura raza.

El buen periodismo siempre se ha hecho fuera de la redacción. Sin duda. Por eso más que nunca hay una oportunidad con las redacciones distribuidas, con más gente fuera cubriendo información y menos gente dentro en tareas de edición y gestión. Labores que ocupan demasiado tiempo en muchos medios.
Eso no significa que se pierda la redacción como organización profesional, donde se gestiona una agenda, se comparten criterios y una cultura común, y donde se debe empezar a trabajar con concepto de programación (otro desafío).

Se pueden crear redacciones orgánicas, flexibles, abiertas, conectadas y totales. Donde el multiproducto, la multimedia y la gestión de información a través de nuevos algoritmos informativos donde se integre el criterio social, la gestión de bases de datos, la sindicación (directa e inversa) sea posible.
Y entonces habrá espacio, recursos y tiempo para más periodistas al pie de las noticias, independientemente del lugar donde se produzcan.

Por eso es necesario reorganizar la redacción como una red social interconectada con las fuentes y con alta capacidad de procesamiento de datos e información: externos (fuentes, ciudadanos, coberturas), en repositorios y gestores de información (agencias, bases de datos, fuentes institucionalizadas, gabinetes, etc.) e internos, porque seguimos perdiendo muchísima información en el proceso de planificación, cobertura y edición.

La redacción puede funcionar como una red social con alta capacidad de procesamiento de información interna y externa. Existe la tecnología, es más difícil cambiar la cultura.
Pero hacerlo mejorará el producto final y el propio trabajo de los periodistas. Así los reporteros puros a lo Beriain o los nuevos periodistas digitales de perfil a lo Adrian Holovaty tendrán un espacio común donde hacer buen periodismo acompañados más que nunca del público.