Revolución Twitter

internet fachadaObservatorio / El conocido bloguero Jeff Jarvis habla de la llamada “revolución Twitter” que se registra en Irán donde la ciudadanía estaría utilizando esta herramienta de Internet para informarse y organizarse en los recientes conflictos posteriores a la elección presidencial de ese país. Jarvis ve en Twitter “una nueva infraestructura de imparable libertad de expresión y democracia”, un recurso para burlar las censuras, los controles de prensa, las fuentes sesgadas, la unilateralidad de la información y otros vicios similares que se dan con frecuencia en los regímenes autoritarios.

Twitter es un servicio gratuito que hace las veces de red social y que permite a sus usuarios enviar micro-entradas de texto, denominadas “tweets”, de una longitud máxima de 140 caracteres. El envío de estos mensajes se puede realizar tanto por el sitio web de Twitter, como vía SMS, desde un teléfono móvil, desde programas de mensajería instantánea, o incluso desde cualquier aplicación de terceros.

jarvisLa revolución API

Jeff Jarvis / Buzzmachine /

Pronto se conocerá (si no se conoce ya) como la Revolución Twitter en Irán.

Pero para mí será la Revolución API. Porque es la arquitectura de Twitter (que permite a cualquiera crear aplicaciones que la llamen y la alimenten) la que lo consigue todo, indiferente al bloqueo de los censores de los tiranos. Twitter no es una página web o un blog o una dirección. No hay que ir a visitarla; llega a ti (al igual que deberían hacer los periódicos). Twitter es un puesto avanzado en la nebulosa, que puede tener ilimitados puntos de acceso desde cualquier aplicación o página web que utilice su API, por lo que la gente puede ir siempre por delante de lo que antes se conocían como las autoridades. Eso, creo yo, es la piedra angular en la nueva infraestructura de imparable libertad de expresión y democracia. Eso es lo que permite a Clay Shirky decir “Aquí está; esta es la grande”.

No son solo los “medios sociales” los que hacen que este momento suponga un profundo cambio en el impacto de internet sobre la sociedad y el gobierno, tal y como quieren que digamos los reporteros que nos están llamando a mí y a otros analistas. Sree Sreenivasan twiteó: “en CNN ahora mismo, acabo de preguntar: el terremoto de China, los ataques en Bombay, las elecciones en EEUU, Irán… ¿cuántas veces puede “alcanzar la madurez” una tecnología?” Tiene razón. Recordemos el 16 de enero de 2001, cuando, como recuerda Howard Rheinhold en Smart Mobs, decenas de miles de personas fueron convocadas a través de SMS en una plaza para manifestarse en contra del presidente de Filipinas Joseph Estrada. Véase a Mark Zuckerberg hablar con orgullo sobre cómo el Facebook en español se utiliza para organizar a los colombianos en contra de las FARC. Irán es sólo otro ejemplo de cómo las personas se organizan a través de internet por una causa o revolución. Las personas sacan provecho de las últimas tecnologías para servir a sus necesidades y causas.

Twitter es diferente porque está vivo y es social (el re-tweet es el disparo escuchado alrededor de todo el mundo) y porque su API le permite sobrevivir a los intentos de cualquier dictador de darle caza. Pero de ningún modo es la última palabra de las revoluciones digitales. Sé que pronto veremos cómo testigos y participantes en eventos como estos retransmitirán lo que ocurre en directo desde sus teléfonos móviles. Veremos a la gente organizarse con Google Maps. No nos podemos imaginar lo que viene a continuación.

Twitter está siendo utilizado de muchos modos en los acontecimientos de Irán:

*Los ciudadanos de Irán lo utilizan para informarse entre ellos.

*Lo están usando, sobre todo, para organizarse.

*Lo están usando para informar al resto del mundo.

*Los que estamos fuera de Irán lo estamos usando para ver lo que está pasando y lo que está diciendo allí la gente.

Los periodistas lo están usando para encontrar pistas de noticias y como un modo de hallar testigos a los que entrevistar. He dicho en Twitter (para responder a las quejas obvias que he escuchado) que no, que Twitter no es la fuente final de noticias, al igual que la Wikipedia no es la única fuente de conocimiento. Pero es un servicio adicional para los periodistas, que todavía tienen que hacer su trabajo y seguir informando.

*Podemos usarlo para ver lo que interesa, por lo menos al perfil demográfico de Twitter (aunque sea limitado), y utilizarlo después para atizar a CNN, Fox y MSNBC por su terrible valoración informativa cuando todos ignoraron la revolución.

Por supuesto Twitter (y Facebook y los blogs y los teléfonos con cámara) no puede por sí solo ganar una revolución. No puede proteger a sus usuarios de las balas y las cárceles de los gobiernos, tal y como lamentablemente todos hemos visto en Irán (esta idea llevó a Tom Friedman a escribir la peor frase en las páginas de opinión de The New York Times, “El bang-bang gana al tweet-tweet”, incluso peor que la peor de Maureen Dowd). Luchar por la libertad requiere coraje y riesgos que no debemos menospreciar. Pero al menos estas herramientas permiten que los aliados se encuentren unos a otros y que el mundo conozca su situación. Gracias al hecho de que cualquier persona en el mundo (excepto en Corea del Norte) tiene una imprenta y una torre de radiodifusión, pueden estar seguros de que todo el mundo les está mirando.

He grabado una video entrevista con Skype para Al Jazeera English en la que, mirando a la cámara digo: “Déspotas, cuidado”. Vuestros días están contados. Esto es más que una revolución. Es una evolución en la arquitectura de la expresión y de la libertad.

MÁS TARDE:

Adviértase que no sólo Irán está censurando internet. Alemania quiere hacerlo y quiere poner en marcha una infraestructura de censura que pueda utilizar para unos propósitos hoy y para otros mañana. Ay, ¿pero cuándo aprenderán?