Ricardo Claro: El destino de una fortuna y de un canal de televisión

En un extenso artículo la Nación Domingo analiza el futuro de la fortuna de Ricardo Claro, hace pronósticos sobre el destino de uno de sus negocios más complejos, Megavisión, y nos recuerda el llamado “escándalo de la Radio Kyoto” en 1992, cuando en el programa “A eso de…”, de esa estación televisiva, Claro dio a conocer una grabación con un diálogo entre Sebastián Piñera y un gerente de la Coca Cola, denuncia que sacó de la carrera presidencial al empresario de RN.

Por Darío Zambra B. / La Nación Domingo/ Murió Ricardo Claro Valdés. Uno de los personajes más influyentes del país. Empresario, hombre público, colaborador del gobierno de Pinochet y hombre gravitante en el quehacer nacional. Dueño también de una fortuna respecto a cuyo futuro ya se lanzaron varias teorías.

Ricardo Claro admiraba profundamente a Anacleto Angelini. Varias veces sus caminos se encontraron, como cuando participaron en la creación de la Fundación Juan Pablo II, que organizó la visita del Papa a Chile, o cuando, a comienzos de los noventa, compartieron la propiedad de la Compañía Sud Americana de Vapores, donde Claro era el controlador. Por eso, más en más de una oportunidad alguien hizo notar las similitudes entre dos de los empresarios más influyentes de Chile y que murieron con poco más de un año de diferencia. Los dos aparecían frecuentemente en el ranking “Forbes” entre los hombres más millonarios del mundo. Ambos fueron recibidos en el Vaticano por el Papa Juan Pablo II. Y la coincidencia más particular, es que ninguno de los dos tuvo descendencia directa, pese a estar casados.

Angelini y su mujer, María Noseda, no tuvieron hijos, por eso quien se hizo cargo de administrar su fortuna al momento de morir fue su sobrino Roberto Angelini. Su amigo Ricardo Claro y su esposa, María Luisa Vial, estuvieron casados durante 50 años y tampoco tuvieron descendencia directa. Por esta razón, apenas el hombre más temido de Chile -título que alguna vez le otorgó la revista “El Sábado”, superando a Manuel Contreras y Pablo Longueira- falleció la madrugada del martes de un ataque al corazón, se planteó la interrogante clave que ha rondado durante los últimos días: ¿quiénes serán los herederos de una las diez fortunas más grandes del país?

Los afortunados, si se quejan, lo harán de puro llenos. Porque antes de irse a la tumba Claro se esforzó por levantar un grupo económico que hoy está entre los más grandes del país. La Sud Americana de Vapores era su compañía preferida, pero también era dueño de Elecmetal, Cristalerías Chile, Viña Santa Rita, Envases CMF, Mega, “Diario Financiero” y la revista “Capital”. Los cálculos más conservadores apuntan a que su fortuna bordearía, por lo bajo, los mil 200 millones de dólares, que era el valor que tenían sus empresas en bolsa antes del descalabro financiero. Sin embargo, otras estimaciones indican que el patrimonio del empresario ascendería los dos mil millones de dólares.

Con separación de bienes

Ricardo Claro contrajo matrimonio civil con María Luisa Vial Lecaros el 8 de abril de 1959, a las 11 de la mañana. El régimen que escogieron para este vínculo fue el de sociedad conyugal. Sin embargo, cuando el dueño de Vapores ya era un empresario exitoso, conocido como “piraña” -calificativo que él y sus socios se ganaron cuando neutralizaron de golpe a los controladores del Banco Hipotecario- decidieron sustituir este régimen. Lo hicieron en la notaría de Alfredo Astaburuaga, en Santiago, el 8 de junio de 1964, cuando decidieron seguir casados pero con separación total de bienes. Como hasta ahora se desconoce si el colaborador de Augusto Pinochet dejó redactado su testamento, la heredera de todos sus activos sería su mujer, quien tiene 72 años.

Durante muchos años se tejieron varios mitos en torno a la sucesión de Claro, especialmente desde que aseguró en una entrevista que dejaría su dinero a la Iglesia Católica, a través de una fundación en la que sus familiares serían parte del directorio. Sin embargo, en su círculo existe férreo hermetismo respecto a cómo habría zanjado este punto. En alguna oportunidad se especuló incluso que Claro veía a los hijos de su amigo y socio, el abogado Juan Agustín “Cucho” Figueroa, como candidatos a heredar parte de su fortuna. Es tan estrecha la relación que existe entre ambos que Figueroa le pidió al empresario que fuera el padrino de su hijo menor. Pero para el dueño de Mega había un pero: él era católico y su amigo, masón. “Le dije que sí, pero con la condición que fuera bautizado. El aceptó y lo hicimos bautizar por el padre Gabriel Guarda”, relató Claro a la revista “Capital”, en mayo de este año.

Precisamente, el nombre de don Cucho es uno de los más fuertes que suena para ser parte importante del equipo que tomará las riendas del grupo que de ahora en adelante. Figueroa tiene décadas como miembro del círculo de hierro del fallecido empresario. Se conocieron en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. “En ese lugar me relacioné con Juan Agustín Figueroa, ex ministro de Agricultura (de Aylwin) y presidente de la Fundación Neruda, a quien conocí peleando por materias de fe. Es que él era masón y yo católico, lo que nos hacía discutir mucho. Éramos distintos, pero nos hicimos muy amigos”, contó Claro en la misma entrevista.

Fue en Elecmetal el brazo del grupo dedicado a la producción de insumos en acero y metales donde por primera vez fueron socios. Desde entonces Figueroa se convirtió en uno de los hombres más fieles a Claro y pasó a ser director de varias empresas filiales de Elecmetal. Hoy preside la mesa directiva de Marítima de Inversiones y es director de Cristalerías Chile, Quemchi y Santa Rita. Figueroa estuvo tanto en el velatorio como en el funeral de Claro y se le vio tremendamente acongojado. Incluso fue uno de los hombres que llevó el féretro de su colega y amigo personal.

Quien estaba unos pasos delante suyo, cargando el mismo ataúd, es a quien todos sindican como el hombre que pasará a ser la cabeza del grupo: Jaime Claro Valdés, hermano menor de Ricardo, ingeniero civil industrial y casado con María José Tercero Graham.

El actual vicepresidente de la Sud Americana era hasta ahora mucho menos conocido que su hermano, pese a que participa en varios de los directorios de sus empresas. El columnista de “El Mercurio” Hermógenes Pérez de Arce (ver entrevista), quien fue compañero de curso de Jaime en el Colegio Saint George, acentúa el bajo perfil del menor de los Claro: “Jaime rehúye la publicidad y la figuración. No es un hombre que salga a la luz pública con distintos temas, sino que hace su trabajo silenciosamente y es muy quitado de bulla. No conozco cuál es su situación patrimonial en las empresas del grupo, pero obviamente si yo hubiera tenido un hermano como Jaime y la fortuna de Ricardo, lo habría designado en todos los directorios posibles, porque es un aporte muy valioso per se. Era probablemente el mejor alumno del curso”.

Sus delfines

Podría pensarse que, por la personalidad fuerte y directa de Ricardo Claro nunca tuvo empacho en hacerse de enemigos al momento de hacer prevalecer sus puntos de vista , controlaba todos los movimientos que se registraban. En parte es cierto, pero quienes trabajaron con él comentan que no tenía problemas para delegar decisiones, incluso en empresas clave. Dos son los hombres en quienes más confiaba y formaban parte de su círculo de hierro a la hora de manejar sus negocios: Juan Antonio Álvarez y Baltazar Sánchez. Lo más probable es que sean ambos los principales puntales Jaime Claro en el nuevo rumbo del grupo.

Claro era profesor de Álvarez en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, donde impartía la clase de Derecho Económico II. En ese lugar fue donde puso ojo en sus aptitudes y se lo llevó como procurador a su estudio, Claro y Cía. Poco a poco se fue ganando la confianza de su influyente jefe y hasta hoy estaba convertido en un de sus “delfines”: su designación como gerente general de la Sud Americana la joyita de Claro deja claro su nivel de influencia.

Este favoritismo lo disputaba con Baltazar Sánchez, ex gerente general de Copec y quien hasta la llegada de Álvarez había sido el principal concejero de Ricardo Claro. Para comprobar el poder que alcanzó al interior del grupo basta decir que, después de Bernardo Matte, es el hombre sentado en la mayor cantidad de directorios en Chile, y casi todos en compañías de Claro: Elecmetal, Cristales, Vapores, Quemchi y Santa Rita, además de Siemel y La Polar.

Mega, el dolor de cabeza

Sánchez también es un hombre clave en la empresa que más dolores de cabeza le provocó a Claro: Mega, donde es el presidente ejecutivo. “Es la empresa más difícil que me ha tocado manejar”, confesó el fallecido empresario a “LUN” hace ocho años. No sólo porque durante muchos generó pérdidas, sino también porque fue la que expuso con mayor claridad el doble discurso moral de Ricardo Claro. “Nosotros no vamos a dar escenas pornográficas”, advertía en una entrevista en 1992, cuando recién se embarcaba en sacar adelante el primer canal privado del país. Sin embargo, los programas que más éxito le han dado a la estación han sido espacios como “Mekano” y “Morandé con Compañía”, que hicieron de las tetas y los culos su sello. Incluso, el año pasado la modelo María José López hizo un topless en el “estelar del pueblo”, pese a que era menor de edad: tenía 17 años. Aunque acostumbraba a comentar de asuntos mundanos, aquella vez, al menos públicamente, Claro no dio ninguna explicación.

Ese mismo tipo de programas fueron los que ayudaron a sanear la empresa. Un ejecutivo que trabajó con el empresario recuerda cómo con los años los números de Mega pasaron de ser rojos a azules. “Si lo miramos a largo plazo, hizo un muy buen negocio. Es cierto que durante los diez primeros años perdieron plata, pero el golpe no fue tan fuerte, porque lo amortiguaban sus socios de Televisa. Pero hace ocho años que el canal está dando utilidades y hoy está convertido en uno de los más rentables”, asegura.

La misma fuente sostiene que, a pesar de la muerte de su dueño, el canal, el resto de sus medios de comunicación y sus compañías en general no cambiarán mucho su rumbo. “No habrá cambios en el estilo de gestión”, afirmaba el empresario tres años atrás. Y el ex ejecutivo lo confirma: “No veo razón porque vaya a modificarse. Por ejemplo, no creo que veamos más destape en Mega. Por el contrario, creo que su señora y su hermano reforzarán su línea editorial”. Qué duda cabe que don Ricardo se encargará de vigilarla. Esté donde esté.


EL NÚCLEO DURO

De izquierda a derecha:

►EL HERMANO.- Jaime Claro Valdés, el hermano menor de Ricardo, sería quien administre los activos que dejó el dueño de Mega. Foto: UPI

►EL DELFÍN.- Juan Antonio Álvarez se fue ganando paulatinamente la confianza de Claro. Se dice que será clave en el futuro de las empresas del grupo. Foto: UPI

►EL FAVORITO.- Baltazar Sánchez es a estas alturas un veterano en las negocios del holding. Era uno de los ejecutivos predilectos de Claro.

►EL AMIGO.- El abogado Juan Agustín Figueroa tenía décadas de amistad con el empresario. Lo más probable es que juegue un papel importante en esta nueva etapa.

EL ESCÁNDALO DE LA RADIO KYOTO

Claro siempre dijo que había puesto la grabación al aire por el “bien del país” y “la libertad de expresión”, pero todos creyeron que la real intención era sacar de la carrera presidencial a su enemigo.

“Hoy he recibido una información bastante grave”, dijo Ricardo Claro en el programa “A eso de…”, de Megavisión. Era la noche del domingo 22 de agosto de 1992 y los panelistas no entendían a propósito de qué venía esa frase. Porque el dueño del canal había asistido como invitado a hablar sobre la condecoración de la Orden de San Silvestre, que le había entregado Juan Pablo II. Menos aun calzaba una rasca radio Kyoto que Claro tenía junto a sus pies. Y siguió con su explicación, mientras algunos de los panelistas ponían cara de no entender nada: “Después de almuerzo recibí a un señor, a quien no conocía. Me dijo ‘usted se precia de independiente, pero en su canal hay gente que está interviniendo’, y me entregó una cinta grabada, de una conversación, aparentemente telefónica, entre un amigo de don Jorge Andrés Richards (panelista del programa), don Pedro Pablo Díaz, y el senador Sebastián Piñera”.

Segundos después presionó el play que desencadenó un terremoto político que cambió el mapa de la derecha y definió para siempre la imagen que la opinión pública tenía de Claro. En la cinta, Sebastián Piñera solicitaba su amigo Díaz que el panelista -que a la vez era empleado de Díaz- cuestionara en una entrevista a Evelyn Matthei, quien entonces era precandidata presidencial de RN, al igual que el dueño de Lan. “Lo que puedes tratar de meterle es el síndrome de esta huevada débil, inestable, que va pa’ acá, que va pa’ allá, que pega tiros, pero con suavidad. No puedes transformar a la Matthei en víctima (…). La gracia es que trate elegantemente de dejarla como una cabrita chica, despistada, que está dando palos de ciego, sin ninguna solidez (…). La forma y el tono, impecables. Diciéndole, ‘sabís que más Evelyn, retírate de esta hueá”, decía la voz de Piñera, quien más tarde reconoció la autenticidad de la conversación.

La cinta fue grabada por un oficial de Ejército del Comando de Telecomunicaciones de Peñalolén, que interceptó esa grabación telefónica en medio de una operación política del Ejército. Claro siempre se defendió diciendo que lo hizo por el “bien del país” y “la libertad de expresión”. Pero nadie le creyó y todos apostaron a que la real intención era sacar de la carrera presidencial a su enemigo. Finalmente, tanto Piñera como Matthei fueron sancionados, bajaron sus candidaturas y esta última se cambió a la UDI. Más allá del terremoto político, el Piñeragate -como se le denominó a este episodio- delineó por completo la imagen pública de Ricardo Claro. De ahí a liderar la lista de los hombres más temibles de Chile -incluso por sobre el ‘Mamo’ Contreras- había solo un paso.