Riesgos del periodismo ciudadano

EFE /  Las noticias falsas sobre el ataque cardíaco sufrido por Steve Jobs, consejero delegado de Apple, que se propagaron en internet y provocaron pánico en el sector y el desplome de las acciones de la firma, han abierto en EEUU un debate sobre los riesgos del “periodismo ciudadano” .


La “noticia” la había recogido en su página web la cadena de televisión CNN a través de “iReporter” -un sitio de internet de su propiedad en el que los usuarios contribuyen con sus artículos- y la tuvo que retirar inmediatamente cuando Apple confirmó que su jefe, que padece un cáncer de páncreas, seguía vivo.

El incidente no cayó en saco roto y ha abierto en EEUU el debate sobre los riesgos del llamado periodismo ciudadano o democrático, que convierte a cualquier persona con acceso a internet y algo que contar, en periodista potencial.

Presionados por la competencia de blogs y publicaciones independientes en la red, cada vez más medios de comunicación “tradicionales” recurren a la participación ciudadana para mantener su audiencia.

Casi todas las ediciones online de los grandes periódicos europeos y estadounidenses cuentan con secciones donde los lectores pueden contar sus experiencias de primera mano o difundir aquello que creen que es noticia.

En EEUU, algunas de las grandes cadenas de televisión echaron mano de las redes sociales en internet para cubrir la llegada de los últimos grandes huracanes, ofreciendo testimonios de los afectados en zonas a las que ningún reportero pudo llegar.

CNN, por ejemplo, incluyó numerosos comentarios e información compartida por miembros de Facebook, MySpace y el servicio de mini-blogs Twitter, para cubrir la llegada del huracán Gustav a Luisiana el mes pasado.

KPLC, miembro de la cadena NBC, recibió durante la llegada del huracán Ike semanas después más de 2.500 mensajes y vídeos de afectados que los usuarios enviaron a través de sus teléfonos móviles usando una herramienta llamada Cell Journalist.

Por otro lado, la cadena de televisión CNB, firmó recientemente un acuerdo con la red social LinkedIn para difundir contenidos generados por los 27 millones de usuarios de este sitio en internet especializado en contactos profesionales.

Para Dan Gillmor, director del Centro Knight para Medios Digitales de la Universidad de Arizona, el periodismo ciudadano cumple “un papel importante en el ecosistema de los medios de comunicación”, pero añade que hace falta “ser cuidadoso”.

“No es posible impedir” que los ciudadanos participen en los medios de comunicación, dijo Gillmor a Efe. “Lo que es necesario es que la audiencia desarrolle un mayor sentido del escepticismo” y que asuman que “nada es cierto hasta que se ha probado”.

En el caso del falso ataque de Steve Jobs, este experto cree que hay que repartir la responsabilidad entre CNN, los otros medios de comunicación que difundieron la noticia e, incluso, los inversores que sucumbieron al pánico sin esperar la confirmación de Apple.

“CNN no especifica con claridad el contenido de iReport”, opina Gillmor, que cree que el renombre de la cadena de televisión puede confundir a muchos lectores sobre lo publicado en la página.

Efectivamente, iReport recibe al internauta con el lema “Sin edición. Sin filtro. Noticias” y aunque el logo de CNN aparece a menudo, hay que buscar concienzudamente para descubrir que la cadena “no garantiza contenido ni la cobertura informativa” de la página.

Para Rory Cellan-Jones, periodista especializado en tecnología de la BBC, los grandes medios de comunicación son los que más pueden perder si descuidan el control sobre las contribuciones de sus audiencias.

“La frontera entre el periodismo profesional y el aficionado se está volviendo más borrosa”, publicó Cellan-Jones en su blog tras la publicación de la “muerte” de Jobs. “Pero si un medio profesional publica una información falsa de un periodista aficionado, ¿qué reputación es la que sufre?”, preguntó.