Recuerdos de Guillermo Hidalgo

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Observatorio / El miércoles pasado murió el periodista Guillermo Hidalgo, uno de los fundadores de The Clinic.  Hoy en La Nación recuerdan su agitada biografía y su inolvidable  paso por medios nacionales; Ándres Azócar, de la UDP, en su blog le desea un feliz viaje y rememora su sentido del humor y su talento como cronista y The Clinic publica una columna encontrada en el blog de Hidalgo sobre las desigualdades de un país clasista:

Lea a continuación el artículo de La Nación y la columna póstuma de Guillermo Hidalgo:

Alejandro Tala / La Nación / Murió el miércoles pasado y recién fue encontrado el sábado por su madre, su hermana y su cuñado en el departamento donde vivía. Hoy lo lloran por Facebook, Twitter y portales de internet, aunque entre los sentidos comentarios también encontramos los que dicen que los mismos que hoy lo recuerdan “con falsa cercanía” lo dejaron solo.

Más allá de las conjeturas, Guillermo Hidalgo (46) fue una pluma ácida del periodismo chileno y simplemente no está más. Un tipo solo, alegre, fiestero y con episodios depresivos. Murió de una obstrucción cardíaca y hoy sus funerales serán en el Parque del Recuerdo.

No hay muerto malo. Y menos éste, dicen. Había estudiado historia pero se retiró para dedicarse al periodismo. Fue voluntario en las fuerzas de paz de la OEA en la época del desarme en Nicaragua. Conoció soldados que coleccionaban orejas y pasó dos días debajo de una cama en medio de balazos. Historias que compartió con sus alumnos de la Diego Portales, así como el viaje de mochileros a Brasil que realizó con su amigo Rafael Gumucio.

“Cuando murió Walter Cronkite y se levantaron un importante número de monumentos escritos en su honor, volví a sentir un poco de pudor, porque siempre he creído que los periodistas no merecemos homenajes. Lo malo y lo bueno quedará escrito, grabado y digitado: finalmente lo que hacemos es (se supone) porque nos gusta, no para que nos aplaudan ni nos rindan tributo. Sin embargo, la muerte de Guillermo Hidalgo me hizo cambiar de opinión”, escribió en su blog Andrés Azócar, director de la carrera de Periodismo de la Universidad Diego Portales y su último empleador.

Hidalgo fue uno de los cerebros de The Clinic, aunque no salió muy bien parado de ese equipo. Ahí se transformó en Chupete Aldunate y también fue consejero sentimental como Titán Do Nacimentos. Fue clave en la revista Fibra y del cuerpo de reportajes de La Tercera, sin caracterizarse por el rigor (escribió el negativo comentario del show en Viña que el “Pollo” Fuentes nunca hizo), sino por su capacidad creativa. De ese medio fue despedido varias veces y vuelto a contratar. También editó la revista de farándula “SQP” y escribió el libro “Lagos: el hombre, el político”.

En la web hay quienes hablan de orfandad. Otros están destrozados. Un poco tarde quizás. Pero cuentan que las historias tristes eran las que más le gustaban, y esta puede ser una de ellas.

THE CLINIC

Algunos privilegiados

Por Guillermo Hidalgo

(Esta columna la encontramos en el blog de Guillermo Hidalgo, ex editor general de The Clinic, quien falleció este fin de semana. Habla sobre las desigualdades de un país clasista, pero también de un niño risueño y ruliento que corría con calcetines con rombos detrás de los corpulentos mastodontes del Verbo Divino. Hasta la vista, amigo. Buen viaje, adonde quiera que hayas ido)

Aunque ahora estoy gordo y me cansó con una cabalgata, de niño era corredor y bueno. En una interescolar llegué tercero en la posta de cuatro por cien, detrás de dos monstruos del Verbo Divino, muy bien equipados con trajes especiales, mientras yo lucía calcetines con rombos. Nada mal para venir de un colegio particular de Ñuñoa y después de haber sido el quinto en recibir el testimonio en la última etapa.

Me acordé de esto porque hace unos días leía un reportaje en que se señalaba que sobre el cincuenta por ciento de los cargos gerenciales de las empresas los ocupan ex alumnos del Saint George, el Sagrado Corazones, el San Ignacio, el Tabancura y por supuesto el Verbo Divino. El cincuenta por ciento para cinco colegios. Es decir que prácticamente todos quienes egresan de esos establecimientos están en sólidas posiciones en las empresas y por tanto en, seguramente, inmejorables condiciones económicas.

Y no sólo es un tema importante en la estadística. En Chile, aún en estos tiempos, y tal como los perros se huelen el culo, a las personas aún nos preguntan ya no sólo en qué colegio estudiamos sino en qué clínica nacimos. Mi generación debía nacer en la clínica Santa María –yo nací en la Central, por si a alguien le interesa-, ahora hay muchas otras y quizás la Santa María haya quedado en segundo plano, como clínica para torrantes.

Hace unos años en Barcelona, mientras esperaba comprar unos pasajes para Turquía y las computadoras estaban caídas, conocí a una compatriota que por entonces ya tendría más de 55 años. Nos conversamos un café. Me dijo que llevaba más de treinta años en Europa y que debía ir a Chile porque su padre se estaba muriendo. Inmediatamente me confesó que si no fuera por eso, no vendría al país de ninguna manera. Durante su estadía en Europa había vivido en Roma, en París y por entonces estaba radicada en Londres. “¿Tu sabes lo que es ver a todas esas minas aburridas que todavía te siguen preguntando en qué colegio estudiaste, en qué clínica naciste? Y te hablo de mujeres viejas, no de cabras chicas que andan buscando a sus similares y no entienden aún que el mundo es tan diverso”, me decía.

Al rato nos separamos. Y su historia me quedó para siempre. Porque no es fácil odiar a la patria, aunque la patria se esfuerce tanto porque uno la odie.

Un tercer lugar después de dos del Verbo Divino. Bien para un chico de Ñuñoa. Un tercer lugar para Chile en un continente donde sólo superamos en territorio población y recursos naturales a Paraguay, Uruguay y Bolivia, muy bien también.

El asunto es que los recursos, el número de personas y el territorio ocupado por los miles de estudiantes que no son de aquellos colegios privilegiados es mucho más vasto, pero tiene muchas menos posibilidades de surgir en la vida. Pienso en estas cosas sin mucha claridad. Quizás porque el tema de hoy – en la noticia dura y en el concepto más abstracto- es la educación. Y quizás hasta logremos tener un pueblo bien educado, pero un pueblo que dé las mismas oportunidades a todos, es de otro siglo, el 22 seguramente.