Piñera se abre a gestiones para desprenderse de Chilevisión
21/Marzo/2010
El Mostrador / Tres factores estarían influyendo en Mandatario para tal decisión. Primero por las críticas a la fórmula inicial escogida; las recomendaciones de sus más cercanos y asesores; además de un cambio de opinión debido a su nuevo cargo como Presidente.
El Presidente Sebastián Piñera se estaría abriendo a la posibilidad de desprenderse de la estación televisiva Chilevisión, de la cual es dueño y accionista desde el 2005, pese a que en un primer momento se había hablado de traspasarla a la fundación Cultura y Sociedad.
Piñera desestima estudio sobre pérdidas tras terremoto Chilevisión se expone a multas por infracciones a la ley laboral Las eliminatorias a Brasil 2014 se verán por Chilevisión Los desafíos de Chilevisión Los misterios de Piñera El veto de Piñera a periodistas de TV para que no le pregunten sobre LAN Según publica este domingo el cuerpo de reportajes de La Tercera, tres factores estarían influyendo en Mandatario para tal decisión. Primero por las críticas a la fórmula inicial escogida; las recomendaciones de sus más cercanos y asesores; además de un cambio de opinión debido a su nuevo cargo como Presidente.
Piñera se habría reunido el pasado 4 de marzo en la casa de un amigo, donde estaban presentes los miembros del directorio de Chilevisión: Carlos Hurtado, Juan Claro, Andrés Navarro, Fabio y Santiago Valdés, Magdalena Piñera Echenique.
En la cita se la habría recomendado vender la propiedad, y no traspasarla a la fundación, tal como había definido en enero.
Según agrega la nota de La Tercera, Piñera encargó a sus cercanos la tarea de sondear posibles compradores para el canal, fijando el valor a la estación en cerca de US$ 130 millones.
Tomás Mosciatti:El comentarista más amado y odiado
20/Marzo/2010
Sergio Paz / Wiken / En medio de la vorágine periodística del último tiempo, no pocos se sorprendieron con Tomás Mosciatti, un atípico e incendiario comentarista, un tipo informado y frontal, un hombre de suspensores y pelo cano que dice las cosas pan-pan, vino-vino en Radio Bío Bío y CNN Chile. ¿Será el esperado Larry King a la chilena?
Un auto avanza veloz por la Ruta 68. Un carabinero lo hace parar. No hay exceso de velocidad, pero sí un delito: el conductor, atípico, lleva suspensores pero no cinturón de seguridad.
El carabinero le saca un parte. El hombre lo dobla cuidadosamente. Lo guarda.
-Señor, use cinturón de seguridad -exige el carabinero.
-Fíjese que no: no quiero usar cinturón de seguridad -responde el excéntrico hombre de pelo cano y suspensores negros.
El carabinero intenta decir algo. El hombre lo interrumpe:
-Mire -sigue- no le discutiré el parte. Es más: Ud. ya vio que lo guardé y lo pagaré. Sí le quiero decir que el Estado chileno, si yo me estrello, nada hará por mí. ¿Por qué, entonces, el Estado finge que le interesa mi seguridad si, en caso de que me pasara algo, no haría nada de nada?
-Eee -dice el Carabinero
-Y déjeme decirle otra cosa: Ud me pasa un parte en una carretera que ni siquiera es del Estado. Así es que tampoco sé qué hace aquí. ¿Por qué le digo todo esto? Porque este parte es absurdo. ¿Me va a decir algo?
-Señor, sólo le voy a decir que Ud es muy complicado.
Nueve de la noche, Antonio Bellet 281, Providencia. El hombre de pelo cano y suspensores negros trabaja en su despacho. El hombre es Tomás Mosciatti, el director de Bío Bío Santiago: la radio hit en estos convulsionados días post terremoto. Y cómo no si, en el sur, la gente terminó pintando espontáneamente en sus ventanas “Gracias Bío Bío”.
Durante las primeras (y más duras) horas de la jornada, la emisora no sólo había sido la única fuente informativa, sino también una improvisada farmacia en la que espontáneamente se acopiaron remedios y químicos farmacéuticos, ad honorem, los distribuyeron tras los saqueos.
Crggg.Crggg. Raspo la ventana de Tomás Mosciatti.
Tomás Mosciatti está frente al computador y toma notas con una pluma fuente rellena con tinta verde.
Tomás Mosciatti, hay que decirlo, no es una persona normal. ¿Pero quién?
Tomás Mosciatti maneja un Fiat 600; claro que, en general, no anda en auto sino que a pie. Tomás vive en un departamento, en Providencia, a pasos de la radio. Buena cosa para sus insólitos horarios. Tomás Mosciatti se levanta a las 5 de la mañana. Y, a las 6, está leyendo noticias junto a Consuelo Goltar en Radiograma. Mientras lo hace corrige notas de prensa y prepara el comentario para CNN Chile. Luego sigue trabajando. Eso en un día normal.
La madrugada del terremoto corrió sin detenerse hasta llegar a la radio. Fue instinto. Poco tardó en enterarse que el chancacazo había sido justo donde comenzó todo: en su natal Concepción.
-Pero mira qué piso, qué techo. Esta casa está muy linda -le digo a Mosciatti, una vez dentro del caserón.
-A mí no me gusta -porfía el comentarista sensación del minuto, un tipo que amas u odias. Me parece una casa chica, mezquina -agrega.
Tomás Mosciatti es complicado.
Tomás enseña algunas piezas. Impresiona, en la sala de reuniones, una señorial chimenea de fierro y mármol.
-Es lo único que me gusta. Esta casa perteneció a Enacar y la chimenea la rescataron del caserón que tenían los Cousiño en el Parque de Lota.
En la vida, ¿hay coincidencias?
-¿Vamos a comer? -dice, amable, Tomás.
Emocionalmente, esa noche Tomás Mosciatti está en pausa.
Al día siguiente viajará al sur, por primera vez después del terremoto. Y cuando dice que no le preocupa qué encontrará, es para creerle. Aparte de saber que a un familiar se le cayó la casa, Mosciatti asegura que sabe cómo está cada edificio, cada plaza, cada rincón. Esa noche lo dirá más de una vez: “Yo sé todo”. Se refiere, claro, a que sabe todo lo que pasa. En rigor todo lo que pasó. Tomás Mosciatti es un compulsivo consumidor de noticias. ¿Adicto? El dice “sí, mmm, leo noticias incluso cuando estoy de vacaciones”.
Hay razones para entenderlo: Tomás Mosciatti, tal como todos los hermanos del segundo matrimonio de su papá, creció en una radio. Ahí, a los 13 años, aprendió a controlar y a los 16 a locutear. La historia es conocida: Enzo, Nibaldo y Tomás fueron los hijos del segundo matrimonio de Nibaldo Mosciatti, un señor que, 50 años atrás, creó la radio Carbón de Lota. Luego vendrían Bío Bío de Concepción y Talcahuano de Talcahuano. La “tricolor de emisoras”.
Todo un personaje Nibaldo Mosciatti padre: actor, periodista, inventor y titiritero, el hombre inventó en los tiempos duros de la radio un juego-artefacto con el que logró sortear las dificultades económicas cuando bajó la publicidad: estamos hablando de un fútbol electrónico, pre WII, que funcionaba con pelotas hechas con dientes de cachalote. Aparte, Mosciatti padre fue el responsable de importar los primeros run-runes electrónicos. Emociona saber cómo se originó la adicción.
Llegan los choritos. Las papas fritas.
Nibaldo, a su vez, fue el nieto de Antonio Mosciatti Guardianelli, un constructor italiano que llegó a Talcahuano para construir un dique seco.
-Uno que después del terremoto no tiene ninguna fisura -afirma orgulloso Tomás, justo en el momento en que comenzamos a masacrar los choritos.
Es más que un dato: Tomás Mosciatti se vino a Santiago a estudiar derecho. Terminó, pero nunca ejerció. Nunca, salvo una vez.
A poco egresar le tocó defender el desembarco del imperio familiar en Santiago. En 1996, la ARCHI fue a tribunales para impedir que se instalaran más radios, aduciendo que interferirían las transmisiones de las existentes.
En Santiago, desesperado, Tomás no logra contratar a ningún abogado de peso. Duro fue decirle a su padre “podemos perder”. Para entonces los Mosciatti ya habían instalado la radio en Santiago y si no operaban, sería el fin de todos los sueños. Sin embargo, con la ayuda de Mario Rojas, abogado y ajedrecista, consiguen la ayuda de Pablo Rodríguez. Y el pope les dice que sí, con la condición de que él no escribiría ningún escrito latero. Toda la pega la hace Tomás. Ganan 3-2: los salva Eugenio Velasco Letelier, fanático de los autos de carrera y padre del ministro Velasco. Cuando se la jugó en la Suprema, 4 de los 5 ministros eran suplentes. De lo contrario, seguro, hubieran perdido.
Y, bueno, quien escribe no comería choritos con Tomás Mosciatti. Y nuestra historia radial sería muy diferente.
-Le ha ido bien a Bío-Bío. Hagamos negocio. Te compro la radio. ¿Cuánto vale Bío Bío? -le pregunto a Tomás, con una copa de vino en la mano.
-Bío Bío no está a la venta -dice un seco Tomás Mosciatti.
Difícil de entender como un negocio familiar. Basta saber que los Mosciatti tienen sus sueldos, pero cada año no retiran utilidades. Todo lo reinvierten. Así, ahora en colaboración con CNN, no sólo tienen acceso a fibra óptica, también móviles digitales que ya se los quisiera la ONEMI.
-Siempre hemos pensado -dice Tomás- que no somos los dueños de la radio, sino sus administradores. Y sólo tratamos de hacerlo de la mejor forma posible.
Hay papitas de sobra. Mosciatti dice: los Mosciatti somos jodidos. ¿Cómo se ponen, entonces, de acuerdo?
-Discutimos, con fuerza, pero llegamos a acuerdos.
-Tras el terremoto y tus incendiarios comentarios, uno podría preguntar cuándo llegas, no sé, a TVN: la televisión abierta te espera.
-Estoy en televisión, en CNN, pero sólo porque hay un convenio con Bío Bío. Si no, no estaría.
-¿Algo contra la tele?
-No, no. Sólo que la televisión no es mi medio natural de trabajo.
-Extraño que lo digas. Todas las radios están tomadas por gente de la tele.
-Son otras radios.
-Ustedes tienen toda la tarde a mi amigo Julio César Rodríguez.
-Julio César Rodríguez es de Concepción.
-Perdón, mi amigo es de Hualpén.
-Julio César conoce Bío Bío en sus orígenes.
-Ves a colegas, en directo, desde lo que insólitamente llamaron la Zona Cero. ¿Qué te parece?
-No puedo opinar porque casi no veo televisión. La hora de los noticiarios es la que tengo para leer, si no me embrutezco. Sí sé, en todo caso, que en los noticiarios no hay noticias. Todo lo que sale ahí ya lo sabes. En los noticiarios centrales hay unas 19 notas promedio y, de ellas, sólo 11 son duras. Según un estudio de Litoral Press, Bío Bío es la primera radio en cantidad de noticias: unas 6500. Lo que te quiero decir con esto es que la televisión no informa.
-Tras el terremoto, te destacaste no sólo por criticar, sino también por desmentir la información oficial. ¿Qué pasa con el periodismo chileno? ¿También está terremoteado?
-En Chile, en los medios, se perdió la capacidad de reporteo. Aquí se asume que la principal fuente son las autoridades. En Bío Bio pensamos que, si hay una crisis en un hospital, la fuente no es el director sino el chofer de la ambulancia. La verdadera fuente no es el general, es el cabo. ¿Por qué hemos llegado a esto? Por pura comodidad.
Qué diablos: los choritos están sabrosos. Tomás Mosciatti es rápido, elástico como sus suspensores. A propósito, no los usa de ondero. Todo lo contrario: “siempre me gustaron, son cómodos, los usaba de chico”, dice.
Tomás Mosciatti observa. Analiza y sabe de errores: la madrugada del sismo, a las 4.15 AM, el entonces intendente de la Octava Región declaraba a radio Bío Bío que no había peligro de tsunami.
Mucha gente lo escuchó; por décadas Bío Bío ha sido en el sur la radio número 1. El objetivo es lograr ahora lo mismo en Santiago.
-¿Y por qué no le pusieron, no sé, radio Mapocho?- pregunto.
-En Temuco, donde está el Cautín, nos instalamos y logramos, con una radio que es de servicio, ser los primeros. Nuestra identidad es el Bío Bío.
Es dato en la causa: Bío Bío desarrolló, por años, un sistema que les permite predecir con precisión resultados en cualquier elección; se trata de un invento (también creado por Nibaldo padre) que en las elecciones pasadas no sólo les advirtió que ganaba Chahuán cuando todos daban por vencedor a Lavín sino que, en general, tuvo apenas un 0.3 % de error. Récord nacional. Con ese mismo know how -y desestimando la encuesta tradicional, que en las radios todos coinciden que es irreal- han desarrollado un sistema referencial de medición que les permite, internamente testear en qué lugar están entre las radios chilenas.
Los Mosciatti piensan que están segundos, después de Corazón.
-Y si estamos segundos debiéramos ser los primeros. Todo un logro considerando que somos una radio de servicio con muchas noticias. Todo depende de cómo haga su trabajo la competencia. Nosotros cada día trabajamos más – dice Mosciatti.
-Tanta noticia. Soy de los que piensan que sobran noticias. ¿Para qué tanta noticia si finalmente no sabemos nada de nada? – pregunto.
-Necesitamos estar informados. Pero sí; la nuestra es una sociedad informada, pero desinformada. A mí, particularmente, me interesa la observación y ver cómo se comporta la gente. La noticia, a diferencia de la información, es un hecho inusual de interés general. La noticia tiene que ver con la anormalidad. Y con lo espectacular que puede llegar a ser. Así ves cosas insólitas como el feo, sin brillo y sin épica cambio de mando. Una ceremonia que estaría bien para un regimiento y, más encima, con un edecán buscando la piocha de O´Higgins gateando en el suelo. Muy raro.
Cielos: sobran papas pero no choritos.
Al cierre, caminamos por esa Providencia que le encanta a Tomás: la Providencia de Qué Leo y los helados del Sebastián. Tomás se queja. Dice: “qué cosa más rara que, en algunos noticiarios, los mismos periodistas hagan las menciones de sus avisadores. ¿Con qué independencia van a hablar después, no sé, del retail”.
Está claro: la apuesta de Bío Bío es lo que Mosciatti llama el periodismo independiente y lo dice como si nadie más fuera así. “Nosotros no vamos ni a cocktails, ni a eventos de vida social, no tocamos ni un pisco sour”, dice. Dice además que no les interesa el poder.
-Te das cuenta de que, después de los últimos acontecimientos, tú mismo te has convertido en fenómeno?
-Es que estoy tan ajeno a eso… Aparte, nunca he buscado tener una carrera, sólo he querido ser un buen funcionario.
Tomás Mosciatti ríe. Al serio hombre de los suspensores también le gusta reír.
Sergio Paz.
Director de Feroz: “Tenemos que crecer para alcanzar el segundo lugar”
18/Marzo/2010
Andrea Hartung/ La Tercera / Sebastián Freund habla sobre la teleserie de Canal 13, que ayer acortó distancias con Manuel Rodríguez y quedó en el segundo puesto de sintonía.
Feroz, la apuesta dramática de Canal 13 para este semestre, siempre tuvo un camino cuesta arriba. Se estrenó el pasado lunes 8, pero recién esta semana comenzó a competir con Martín Rivas (TVN) y Manuel Rodríguez (Chilevisión). En el mano mano, en la primera y segunda jornada (lunes 15 y martes 16) alcanzó los 9 puntos y quedó relegada al tercer lugar.
Sin embargo, ayer las distancias se acortaron. La telenovela de UC-TV marcó 8.9 puntos y aventajó a Manuel Rodríguez, que sólo alcanzó los 8.2. Eso sí, Martín Rivas volvió a triunfar, con 16 unidades.
Pese a que el panorama ha variado de manera mínima, en la estación católica se muestran confiados en que la situación se revertirá y que Feroz puede ir escalando al segundo puesto. El director de la telenovela de hombres lobo, Sebastián Freund, dice optimista: “Queda harto tramo para repuntar y no modificaremos la historia para atraer a la audiencia. La teleserie está escrita, armada, el producto es el que es y estamos súper confiados, necesitamos que la gente se libere de prejuicios y la empiece a conocer y vea que es una teleserie familiar”.
Además, está confiado con que existe un contenido de calidad en el producto protagonizado por Cristián Campos y Tamara Acosta, y que de manera creciente el publico lo valorará. “Creemos que el resultado se debe a algo más general. El canal tiene la pantalla un poco fría y la gente nos tiene que dar una oportunidad”, comenta.
Freund también asume que hoy la competencia está por el segundo lugar y cree que es factible acortar la distancia con Martín Rivas y seguir aventajando a Manuel Rodríguez: “TVN tiene un buen piso y nosotros tenemos que crecer para pelear el segundo lugar”, remata.
Realidad y ficción en teleserie sobre Manuel Rodríguez
18/Marzo/2010
Francisca Culaciati y Bernardita Villa / El Mercurio / La discusión entre los historiadores se ha desatado. La teleserie de Chilevisión privilegia el conflicto dramático más que la historia real que, además, está plagada de leyendas.
“Para mí es un fastidio que se tome la historia para estas cosas llenas de incongruencias y equívocos que después mucha gente toma como reales”, sentencia el historiador Sergio Villalobos.
La historiadora Ángela Bascuñán, jefa de guionistas de esta teleserie, cuenta que el proceso de investigación fue largo y cuidado, y que mucho de lo que está en el guión es parte de las leyendas que se han ido traspasando de generación en generación, pero que no son consideradas como dato historiográfico. “La teleserie está basada en mitos y a partir de ahí construimos personajes y conflictos”, cuenta Bascuñán. Para ella, estos mitos valen lo mismo que los propios datos, “sobre todo con personajes como Manuel Rodríguez, quien no era muy bien visto en la época, por lo que no se sabe mucho de él. También ocurre con las mujeres, quienes eran ignoradas o relegadas a las labores de la casa en ese tiempo”.
Descendientes molestos
Bascuñán insiste en que lo que aquí se presenta es entretención y no un documento: “Hicimos todos los esfuerzos para representar el momento histórico, pero nadie debería tomar esto como cierto, porque aquí prima el conflicto dramático. Esto no es una clase de historia”.
“En este caso, la historia tiene que estar al servicio de la ficción. Si no, se transforma en un documental”, agrega Manuel Riveros, productor del Proyecto Bicentenario de Canal 13 y coordinador de la investigación histórica de la serie “Héroes”.
Otros que no están muy contentos con la adaptación son los descendientes del prócer. “Encuentro que todas estas cosas lo único que hacen es denigrar el nombre de Rodríguez”, dice el ingeniero agrónomo Juan Esteban Rodríguez Soto, parte de la quinta generación. Mientras que su primo Juan Esteban Rodríguez Besa, empresario, fue contactado por el canal para ayudar en la preparación histórica de la teleserie, pero como no quedó satisfecho con la propuesta, decidió no participar.
Manuel Rodríguez
Para Sergio Villalobos, hay cosas que podrían no ser fidedignas, como la relación -no comprobada- con Francisca de Paula Segura. Pero, según Ángela Bascuñán, esa relación es cierta: “Existe el documento de un matrimonio donde está la firma de Francisca de Paula y Manuel, pero, al parecer, ese papel no habría sido entregado a la Iglesia”. Mientras los historiadores concuerdan en que no hay certeza de la existencia de un hijo, sus descendientes han entregado al Museo de Colchagua, en Santa Cruz, evidencias como un rosario de bautizo que habría pertenecido a Juan Esteban Rodríguez Segura, supuesto hijo único de Manuel.
Manuel Rodríguez
El personaje de la cuñada del guerrillero es inventado: “La incorporamos, porque alguien tenía que acompañar esta casa”, cuenta Ángela Bascuñán, donde estaba la madre de Rodríguez sola. Sin embargo, para Riveros esta persona podría haber existido: “Rodríguez tuvo un hermano (Carlos) y éste tiene descendencia”.
El lugar de todos
Las chinganas eran fiestas populares donde todos podían ir. “A nadie le iba a sorprender que estuvieran un Rodríguez, un Carrera, un realista o un bandolero”, señala Riveros. Pero que la dueña del lugar pudiera asistir a una fiesta del gobernador, como se mostró en la teleserie, era imposible.
Siempre bandido
En la teleserie, José Miguel Neira, líder de un grupo de montoneros, se pone a las órdenes de Rodríguez y su lucha patriota. Aunque esto no es del todo falso, el historiador Sergio Villalobos destaca: “Neira era un bandido, no tenía ningún concepto de patria, era un aprovechador”. Riveros coincide: “Le importaba más su beneficio personal”.
Francisca de Paula Segura
Sofía García interpreta a una muy joven Francisca de Paula Segura y Ruiz, perteneciente a una familia realista y comprometida antes de conocer a Rodríguez. Sin embargo, según dice la historia, ella bordeaba los 36 años de edad cuando conoció al prócer. Manuel Riveros reconoce que no se sabe mucho sobre este personaje, excepto que “de ella habría nacido el único hijo de Rodríguez, y que cuando éste muere en Til Til, ella se va a su fundo en Pumanque y hace su vida alejada de todo”.
Casimiro Marcó del Pont
Maquillaje, ropas especiales, baños de tina asistidos por un esclavo. Así se ha visto al gobernador de esa época. El historiador Sergio Villalobos explica que eso es “un estereotipo”: “Vicuña Mackenna dijo que era un hombrecillo muy raro y perfumado. Pero esas cosas las decían por el recelo que le tenían”. Riveros concuerda, y agrega que “Marcó del Pont era un estratega súper sanguinario, pero tenía modales distintos porque había vivido en las cortes y había estado en París”.
Bascuñán, por su parte, reconoce que hay mucho de leyenda en su retrato, pero que lo innegable es la lucha con Rodríguez: “Manuel nunca va a poder con él, pues tenía la mano dura: era un tirano excéntrico y no podemos asegurar su homosexualidad”.
María Loreto
La teleserie de Chilevisión muestra a María Loreto Erdoíza, madre del prócer, como una abnegada mujer que vive sola en Santiago esperando el regreso de sus hijos. Pero, para los estudiosos del tema, esto es irreal: “La madre muere mucho antes de que llegue el ejército realista, y es el padre el que tiene mayor protagonismo”, dice Riveros.
¿Paula de Salas?
El personaje de Catalina Pulido es pura ficción, pero está inspirado en Paula Jaraquemada por sus valores y fuerza patriota. Según Ángela Bascuñán, no se escogió a Jaraquemada porque “era muy mayor en esa época y porque tenía muchos hijos”. Manuel Riveros puntualiza que Jaraquemada mostraba su valor al interior de su casa y no en la calle, como hace Paula de Salas.
San Bruno
La figura del capitán Vicente San Bruno coincide: un hombre a cargo del ejército, que debe defender a la corona a cómo dé lugar. “Tenía que haber una represión sobre estos rebeldes, pero también hubo juicios”, cuenta Sergio Villalobos, precisando que no todo eran torturas. El historiador también aclara que no tiene evidencias de que el militar estuviese enamorado de Francisca de Paula.
El peor momento de Vicente Sabatini
” Los Capo”, que Vicente Sabatini hizo en TVN en 2005, quedó inscrita en la historia de las teleseries locales como el gran fracaso en la carrera del director. Pero con “Manuel Rodríguez”, su primera producción para Chilevisión, la audiencia está siendo aún más esquiva y esto ha afectado el ánimo de Sabatini: si la historia sobre italianos promedió en sus primeros capítulos 23,3 y 15,3 puntos, según las cifras entregadas por los propios canales, la actual histórica marcó 12,4; 8,9 y 8,6 puntos, muy cerca de los 9 puntos que en promedio, marcó “Feroz” de Canal 13.”Martín Rivas”, de TVN, ha ganado los tres primeros días: con 17,3;16 y 16,7 puntos respectivamente.
A “Manuel Rodríguez” le ha ido mejor en las repeticiones nocturnas: el lunes promedió 16,4 puntos y el martes 9,9. La noche del martes volvió la competencia de las teleseries nocturnas: “Conde Vrolok” (TVN) tuvo 16,4 y “Mujeres de Lujo” (CHV) llegó a 15,6.
8,6
promedió ayer “Manuel Rodríguez”, según cifras de CHV.
Teleseries vespertinas suman su rating más bajo de últimos 17 años
18/Marzo/2010
Cristina Alzate / La Tercera / Martín Rivas, Manuel Rodríguez y Feroz marcaron ayer 34 puntos en conjunto. ¿Razones? El encendido de televisores entre las 20 y 21 horas ha dismuinuido en un 10% desde 2005. Pero también hay una sostenida fuga del público joven, que no ha formado hábito de ver telenovelas en la tarde, además del crecimiento de la TV por cable.
El comienzo de la era people meter -1993- tuvo una “guerra de las teleseries” protagonizada por Marrón glacé (Canal 13) y Jaque mate (TVN), que promediaron 24,7 y 12,3 puntos de rating, respectivamente. Desde entonces se sucedieron fenómenos de audiencia como Pampa Ilusión, Machos y Amores de mercado, que se mantiene como la más vista desde la inauguración de la medición, con 46,9 unidades. Pero desde 2005, las telenovelas comenzaron una tendencia a la baja, que tuvo su punto cúlmine el martes y ayer: las tres teleseries vespertinas sumaron en ambos días 34 puntos de rating.
“Se puede hablar del terremoto, del estreno tardío y muchas otras explicaciones, pero la tendencia es clara: la gente está viendo menos TV en ese horario”, opina una fuente dedicada a los estudios de audiencia. Y en efecto, las cifras respaldan la afirmación. A saber: la suma de la sintonía anual de todos los canales, incluido el cable, era de 74,9 puntos de rating el año 2005. Mientras que cinco años después, en 2009, esa misma sumatoria arroja 64,9 unidades.
Una de las principales razones para explicar el fenómeno es que ha habido una fuga de público juvenil en ese horario, que dedica alrededor de un 15% menos de tiempo a ver TV entre las 20 y las 21 horas que en 2005. Existe consenso dentro de la industria que esto se debe a otras alternativas comunicacionales, como internet, le han robado espacio a la televisión.
Además, apuntan, el público juvenil no formó el hábito de ver teleseries en ese horario, como sí lo hicieron sus padres. “A medida que han habido más televisores en los hogares, se va disgregando el consumo. Antes, las telenovelas eran algo que todos podían tolerar y había un consumo compartido, pero si se disgrega ese atractivo, se disuelve”, explica un personero y con eso, las telenovelas no entraron en el consumo televisivo de los adolescentes. “Se acabó eso de una sola TV y el producto ha dejado de ser atractivo para toda la familia, no han creado una narrativa que convoque a toda la familia”, agrega Ricardo Torres, director del centro de estudios Conecta Media Research.
Paradójicamente, los canales reaccionaron para detener la fuga de este segmento de la audiencia. “Intentaron reencantar al público adolescente con productos más livianos”, explica Valerio Fuenzalida, académico de la Universidad Católica que se dedica al estudio de las audiencias de ficción. Además, apunta, “la audiencia de la ficción se ha desplazado a las 22 horas”, donde las teleseries nocturnas han instalado su nicho. Pero eso, postulan, sirvió al mismo tiempo para alejar a parte de los adultos que sí estaban presentes en el horario de la tarde. Y ahora las apuestas no han logrado atraerlos de vuelta. “Lo que ha fallado en la industria de las telenovelas es hacer productos que reflejen el espíritu del momento”, apunta Torres.
El factor cable
La televisión por cable también ha contribuido a la baja de audiencia. “La amenaza del cable se ha ido consolidando”, resume Torres. En 2005, el rating de la televisión de pago, en su conjunto entre las 20 y las 21 horas, era de 10,2 puntos, y en 2009 había subido cuatro puntos, a 14,3. Gran parte de la fuga corresponde a audiencia de los segmentos ABC1 y C2 (ver columna de cifras).
Con todo, otras voces apuntan también a factores más contingentes, como el cambio de horario (ahora se oscurece más tarde), que fue pospuesto y que, explican, debería contribuir a subir el encendido y, todavía, el terremoto. “El escenario del sismo no es menor. Ha resentido el tejido social, con la situación de emergencia. Hay necesidades de otros contenidos, cambian las prioridades”, opina Sergio Godoy, profesor de la UC, especializado en análisis de audiencias.
Aún así, el escenario repercute económicamente, porque aunque los auspicios mantienen precios altos (el de Manuel Rodríguez vale $ 65 millones mensuales), en la industria indican que para que las producciones de las 20 horas se financien, actualmente se necesitan entre 15 y 18 puntos de rating.
“Martín Rivas” se impone en el debut de la guerra de las teleseries
16/Marzo/2010
La historia de TVN lideró el horario vespertino con 17,3 puntos, superando a “Manuel Rodríguez” de CHV, que consiguió 12.4. Canal 13 quedó tercero con “Feroz”.
El horario de las 20:00 horas volvió a pelearse palmo a palmo entre los canales nacionales, que ayer estrenaron sus teleseries vespertinas con grandes expectativas de audiencia.
El liderazgo del rating tuvo un claro vencedor con TVN y su adaptación de “Martín Rivas”, obra histórica de Blest Gana. La red estatal marcó 17 puntos promedio con un capítulo de 40 minutos.
Chilevisión, en tanto, se quedó con el segundo lugar al conseguir 12.4 puntos con “Manuel Rodríguez, el guerrillero del amor” (sí, leyó bien).
Por su parte, Canal 13, que se adelantó una semana con “Feroz”, logró 9 puntos de rating, manteniendo los promedios de la semana pasada.
Estos datos son preliminares, ya que durante esta mañana se conocerán los números definitivos. Claro que hay que esperar durante la semana para sacar más conclusiones respecto de los favoritismos del público, que deberá decir con qué producción se queda definitivamente.
5 pistas para seguir la guerra de teleseries que comienza hoy
15/Marzo/2010
Soledad Gutiérrez y B. Villa / El Mercurio / “Manuel Rodríguez” y “Martín Rivas” enfrentan a “Feroz” (Canal 13). Por primera vez, se anuncia una competencia estrechísima de TVN y CHV. La “guerra de teleseries” prometía iniciar marzo con la lucha punto a punto entre: “Feroz”, de Canal 13; “Martín Rivas”, de TVN, y “Manuel Rodríguez”, de Chilevisión. Pero el terremoto atrasó todo y, aunque UC-TV estrenó su historia de hombres lobo el lunes 8, la competencia real se inicia hoy con las telenovelas históricas.
1 ¿CHV es el favorito? “Manuel Rodríguez”, dirigida por Vicente Sabatini, posiciona por primera vez a Chilevisión entre los favoritos a ganar la guerra: aunque el canal ha participado en otra competencias de marzo -”Mala conducta” en 2008-, la percepción en la industria es que esta vez CHV tiene una oferta más consolidada. En la estación privada también son optimistas, pero aterrizan: dicen que el primer día perderán frente a “Martín Rivas” por dos o 3 puntos y que luego el escenario se revertirá.
2 El desafío del más fuerte. TVN ha desarrollado un área dramática poderosa, que ha brillado con sus teleseries nocturnas. Pero ahora debe enfrentar a un director que fue de los suyos (Sabatini) y posicionar su historia con el piso de “Los ángeles de Estela”, que sólo promedia 14 puntos, pero lidera en su horario. “Martín Rivas” también es la prueba de fuego de un elenco nuevo, liderado por Diego Muñoz y María Gracia Omegna, mientras en CHV estarán ex TVN como Ricardo Fernández, Alfredo Castro, José Soza y Roxana Campos. “El primer semestre sufrió un cambio grande y creo que la gente lo agradece, porque ya no están las mismas caras de muchos años”, explicó la directora del área, María Eugenia Rencoret.
3 Actuaciones que prometen. Si la crítica ha destacado el “rescate” para las teleseries que ha sido Cristián Campos en “Feroz”, las dos debutantes también tienen sus apuestas. En “Manuel Rodríguez” parte de la intriga está en manos de Alfredo Castro como el afrancesado Casimiro Marcó del Pont y “Martín Rivas” trae de regreso a Solange Lackington a TVN como doña Bernarda, la cabeza de la familia “de medio pelo” que se relaciona con los Encina.
4 El factor terremoto. Estrenar una serie de entretención luego de la catástrofe es complejo, pero los elencos dicen que ese factor ya fue considerado. “(La teleserie) va a despejar un poco la cabeza. Es bueno también tener alguna escapatoria para relajar la cabeza”, dice Tiago Correa, quien interpreta al bandolero José Miguel Neira en CHV. Berta Lasala, del elenco de TVN, coincide: “La gente tiene ganas de salir un poco de toda esta semana de terror que hemos tenido, y un trabajo tan bonito como el de una teleserie como Martín Rivas puede dar un poco de alegría”.
5 ¿Qué hará Canal 13?
Hoy, la estación católica tendrá una programación reforzada para recibir a su competencia: el elenco de “Feroz” hará promoción en el matinal y “Alfombra roja” y, antes de la teleserie, sacará su carta bajo la manga: el estreno en TV abierta de la temporada 20 de “Los Simpson”. Luego irá la teleserie de los lobos, que marcó entre 9 y 10 puntos en su primera semana.
¿Por qué el público ya no ve las teleseries vespertinas?
10/Marzo/2010
Isabel Lamoliatte / LUN / L a guerra de las teleseries aún no comienza y ya hay polémica. Ayer, tanto TVN como Canal 13 se adjudicaron haber ganado el rating con sus respectivas producciones: “Los ángeles de Estela” y “Feroz”. El primero consignó que había triunfado con 12,4 puntos de sintonía vs. los 10,4 de su competencia, mientras que el segundo aseguró que se impuso con 10,5 contra los 9,7 de su rival.
Años atrás, cuando las teleseries vespertinas arrasaban entre el público, ambos canales no hubieran aplaudido esas cifras. Tal como da cuenta el gráfico (ver infografía) las producciones de ese horario han ido perdiendo sintonía. El periodista e investigador de audiencias y estrategias de contenidos mediáticos, Luis Breull, explica que el fenómeno se debe a diferentes razones. “Con la llegada del Transantiago se acentuó la flexibilidad del horario laboral y la gente llega más tarde a sus casas. También hay mayor acceso a la banda ancha y al TV cable. Por otra parte, los jóvenes descubrieron que pueden ver los capítulos por internet a la hora que quieren”.
Breull recalca que “hay problemas en la industria y faltan guionistas buenos. Las temáticas de las nuevas teleseries delatan carencia de creatividad”.
-¿Eso explica el tibio debut de “Feroz”?
-El público objetivo de las teleseries vespertinas siguen siendo las dueñas de casa y los jubilados(as). Imagínate a una señora sintonizando el debut de “Feroz” y de repente el protagonista se transforma en un hombre lobo. Más encima, es Cristián Campos, un actor que está en el imaginario de la gente. Hace unos años era el galán, también fue el cura Alberto Hurtado y hoy se retuerce como poseído. Ponerlo de hombre lobo fue asesinar su imagen.
La actriz Francisca Imboden opina que el fenómeno se debe a que “antes no había cable y la gente trabajaba hasta horarios más decentes que le permitían llegar a la teleserie. Ahora con suerte llegan a ver las noticias”, reclama.
Crónica de los dos terremotos
5/Marzo/2010
Carlos Basso Prieto / Periodista, escritor, asesor de prensa de la Fiscalía Regional del Bío Bío / Cerca de un mes atrás, conversando con un periodista de El Mostrador en mi oficina de la Fiscalía Regional del Bío Bío, me jactaba de lo maravilloso que era vivir en Concepción y le repetía lo mismo que reiteraba monocorde a cualquier santiaguino que intentara preguntarme por qué no me iba a la capital: porque vivo en una ciudad bellísima, a la cual no le falta nada, donde, junto a mi familia, me podía dar el lujo de residir en un precioso departamento con vista al parque y a 8 minutos a pie del trabajo. Puras ilusiones. Creo que es imposible que alguien que no haya estado en Concepción, Talcahuano, Tomé o Constitución pueda entender a cabalidad lo que vivimos la madrugada del 27 de febrero ni, mucho peor, todo lo que ha sucedido a continuación.
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Me desperté con un movimiento muy suave, cadencioso, que tenía pinta de temblor. Hasta hoy en día no sé si tembló o no antes del terremoto, pero nadie me sacará de la cabeza que así fue, aunque en ese momento pensé que probablemente era que simplemente mi esposa Isabel se había movido en la cama. Me quedé despierto unos minutos, y –vaya uno a saber por qué- recordé una conversación que tuvimos unos días atrás con mis hijos, a la hora de almuerzo. Estaban dando algún documental sobre terremotos en el National Geographic y algo les comenté acerca del viaje de Darwin en el Beagle y de sus descripciones acerca del terremoto y maremoto de 1835, más conocido en Concepción como “La ruina”. Asombrados, escucharon de mi boca lo que Darwin contaba acerca de cómo, unos diez días después de producido el sismo, llegó al puerto de Talcahuano.
Estaban dando algún documental sobre terremotos en el National Geographic y algo les comenté acerca del viaje de Darwin en el Beagle y de sus descripciones acerca del terremoto y maremoto de 1835, más conocido en Concepción como “La ruina”.Los testimonios recogidos por el naturalista describían como, tras el terremoto, el mar se recogió en la poza de Talcahuano, dejando tirados en el suelo marino muchos buques, y como se abrieron verdaderos géiseres por dónde salían chorros de azufre (gas natural, por cierto). Todo ello, antes que el mar regresara y lanzara los barcos hacia las calles de Talcahuano, lo mismo que sucede hoy en día. Los niños no me creyeron mucho.
27 de febrero, 3:35 am
El primer golpe fue tan fuerte que Isabel y yo saltamos de la cama y nos pusimos de pie de inmediato. Mientras me incorporaba, la tierra se pegó un segundo corcoveo de tal fuerza que me tiró a tierra, haciéndome aterrizar sobre mi rodilla derecha. Mientras me levantaba cojeando, Isabel corría al dormitorio de Nicolás, de 5 años, y Antonio, de 11. Partí detrás de ella y cada uno se aferró a uno de los niños, tratando –miren qué absurdo- de suavizarles un poco el asunto, diciéndoles que esto no era nada, que pasaría, etc.
Pero “La ruina” en su versión moderna no cejaba en su intento de mandarnos al infierno. Dicen que fueron 2 minutos y medio, pero parecieron horas. El movimiento subía y subía de intensidad, y junto con este aumentaba el ruido: azote de puertas, alarmas de autos, quebrazones, golpes sordos, llantos apagados. Mientras le miento a Antonio asegurándole que esto es un temblorcito, veo algo que pasa volando por las afueras de su ventana (estábamos en un cuarto piso). Era el brazo de una inmensa grúa de construcción con la cual la empresa Ingevec levanta una torre detrás del sitio en el cual vivo, grúa que, inexplicablemente sigue allí, amenazando con matar a una buena cantidad de penquistas más, frente a la enervante indolencia de los ejecutivos de esa empresa, sentandos en alguna oficina de Vitacura.
El edificio se seguía bamboleando y ya se movía, quien sabe, medio metro de lado a lado. Costaba mantener el equilibrio y no tengo ninguna duda que llegó al límite de su resistencia. De hecho, creí que se caía, pero justo en ese momento la Placa de Nazca parece que terminó de arrebujarse debajo de la continental y la violencia del movimiento cedió.
Hay tramos de esa hora que no recuerdo. Sé que llevamos a los niños a mi dormitorio y los vestimos, echando garabatos porque no teníamos una linterna a mano, a pesar de haber al menos media docena dando vueltas en la casa (anoten). Como pudimos nos vestimos, pero era imposible cruzar el pasillo del departamento, pues el contenido de varios closets que están allí se había volcado, llenando de libros y otras cosas. Con el dolor de mi alma e iluminados por la débil luz del celular (que no había puesto a recargar, pues ese fin de semana no estaba de turno, anoten también), pateé libros y avanzamos hacia la puerta de salida, bloqueada también por cientos de libros caídos desde los estantes que los sostenían, ahora quebrados por la mitad, como si un karateca gigante los hubiera partido con la mano.
27 de febrero, 4:00 am
Estamos en el Parque Ecuador. Mis vecinos del primer y tercer piso lograron sacar sus autos del estacionamiento y los llevaron hacia allá. Yo no pude, por un motivo muy simple: no encontraba las llaves. En los asientos acomodamos a los niños de unos y otros y a la señora Elena, del segundo piso, mientras mi esposa y yo llamamos desesperados a nuestro hijo mayor Sebastián, que se había quedado a dormir en la casa de un amigo en el sector de Los Canelos, en San Pedro; es decir, al otro lado del río. Y era imposible comunicarse con alguien. No había líneas telefónicas, luz ni nada, sólo miedo, temblores, gritos en la oscuridad y una angustia que se hacía cada vez más terrible. Por todas partes se veían columnas de humo y se escuchaban explosiones secas pero no excesivamente fuertes: eran balones de gas. Comenzaron a sentirse las primeras sirenas y a los lejos se notaba la luz de las balizas policiales, de ambulancias y de bomberos.
Alguien captó en su auto una radio, la única chilena que estaba transmitiendo: Pudahuel. Confieso que nunca la había escuchado, pero esa noche fue increíble oír a Pablo Aguilera entregando algunas informaciones, en medio del desbarajuste. A medida que pasaban los minutos, el parque se iba poblando de más y más gente y cada uno llegaba con nuevas informaciones, obviamente sin confirmación alguna: que se cayeron los dos puentes con autos y todo, que se cayó un edificio nuevo en la Costanera, que una torre de oficinas de 25 pisos se está hundiendo en el centro, que se está quemando la Facultad de Física de la Universidad de Concepción, ubicada a unas siete cuadras de donde estábamos, etc.
De pronto se escuchó una explosión inmensa, proveniente de la universidad. Otra, un par de minutos después. Tiembla de nuevo, tiembla más fuerte. En un momento de lucidez, al salir del departamento alargué la mano hacia la cocina y saqué una botella de Coca light. Tomamos unos sorbos con un vecino, mientras veíamos que hacia el fondo del parque se juntaba un grupo de sujetos en actitud agresiva. De hecho, en medio de las sombras los vimos partir hacia la construcción de Ingevec. Se nos desaparecieron de la vista por unos segundos y luego se produjo un ruido muy fuerte, casi como explosión. Mi vecino se percató que provenía de los sujetos, que estaban pateando una suerte de canaleta construida por Ingevec para sacar madera y armar una fogata.
27 de febrero, 7:30 am
Amaneció recién a las 7:20, evento que todos esperamos con un poco más de calma luego que a eso de las 6:00, la radio informara que la Presidenta había descartado un tsunami. A las 7:30 subí al departamento, que ya estaba completamente inundado (pues se rompieron varias cañerías) y debajo de mi colección de libros de James Ellroy, pude encontrar un juego de llaves del auto. Sin pensarlo, nos subimos al vehículo y le pedimos a uno de nuestros vecinos que si Sebastián aparecía, lo retuviera allí. Y partimos a San Pedro. Al entrar a la Costanera, nos encontramos con una pista completamente destrozada. Como pudimos nos cambiamos a la pista contraria y salimos raudos hacia el puente Juan Pablo II, pero poco antes del cerro Chepe unos pobladores nos hicieron señas para detenernos, pues la Costanera estaba destruida desde allí en adelante. Regresamos hacia el nudo que conecta Los Carrera con el Puente Llacolén y estábamos comenzando a subir hacia él, cuando pudimos ver cómo se había caído la conexión principal. Vuelta atrás. Finalmente, encontramos la única oreja que quedaba en pie, subimos y atravesamos el puente con mucho miedo, maximizado por la vista (hacia la derecha) del Puente Viejo, cuyos pilares cayeron unos sobre otros como fichas de dominó.
27 de febrero, 7:55 am
San Pedro está habitualmente cubierto de neblina y esa madrugada no era la excepción. En medio del caos vehicular que intentaba controlar un carabinero, avanzamos varias cuadras hacia el sector de calle Michimalonco, donde se encuentra el corazón comercial de la comuna. Estábamos llegando a él cuando, en medio de los últimos estertores de la nube de neblina, casi atropellé a un sujeto que salió de la nada, corriendo hacia la otra vereda, con un carro de mercadería en las manos. Miramos hacia la izquierda y vimos un supermercado Santa Isabel con su fachada destruida y cientos de personas desvalijándolo. Nunca he tenido muy claro el real significado de la palabra lumpen, más allá del que le damos cotidianamente, pero ahora tengo algo claro al respecto: que se compone indistintamente por delincuentes provenientes de los estratos A, B, C1, C2, C3, D y quizá E. En medio de sujetos de aspecto patibulario que corrían llevando mercadería, de madres muy modestas que corrían llevándose unas cajas de leche y de jóvenes de todas las edades que destruían todo, como si fueran una barra brava, se veía gente muy bien vestida, con parkas Canadien o Columbia, robando igual que los otros, mientras atravesaban hacia el Hyundai Santa Fe en que los esperaban por la otra vía.
Isabel me dice que vaya con cuidado, que no acelere, pero acelero y paso en medio de todos ellos. Estaban tan ocupados robando, que si bien me prodigaron algunas miradas de odio por no haberles respetado su “preferencia” a transitar por las calles con productos robados, me dejaron pasar. Unos minutos más tarde encontramos a Sebastián, en la casa de su amigo, con un tremendo rasmillón en un codo, pero sano y salvo. Después de los abrazos y las lágrimas surtidas, regresamos con él y otro amigo suyo a Concepción, convencidos que lo peor había pasado ya, pero estábamos muy equivocados, pues ni sospechábamos que esos atisbos de agresividad que ya habíamos visto eran el preludio de un segundo terremoto, peor que el primero, un terremoto de pobreza moral, de odio y de mezquindad sobre el cual Darwin, de un modo u otro, ya nos había advertido.
Incertidumbre y ansiedad explican ola de rumores tras una catástrofe
5/Marzo/2010
Teresita Quezada / La Tercera / Nicholas DiFonzo, psicólogo estadounidense experto en sicología del rumor, dice que en escenarios de crisis, los rumores nacen espontáneamente, cruzando todos los estratos sociales. ¿Por qué? Ante los vacíos de información, crece la desconfianza y cualquier evento posible se convierte en una certeza.
No hubo hordas saqueando los locales del barrio Meiggs en Estación Central, como se escuchó en un momento el pasado martes. Tampoco se alzó violentamente la población del Cerro 18, en Lo Barnechea, ni turbas entraron a robarlo todo al Mall del Centro. ¿Más? No era cierto que la policía estadounidense tenía ocultos y almacenados cuerpos luego del huracán Andrews, hace unos 18 años, en Florida. Fueron sólo rumores: noticias informales que buscan darle sentido a una situación ambigua e incierta.
¿Cómo se explica este escenario? Porque los rumores son especialmente frecuentes en los momentos de crisis, explica el experto en este tema Nicholas DiFonzo, psicólogo del Rochester Institute of Technology a La Tercera. “Se producen por la ansiedad y la necesidad de información en momentos de urgencia”.
Un rumor es una noticia creada al margen de los medios de comunicación formales, se traspasa de una persona a otra y su información, aunque puede ser cierta, no ha sido verificada y nace de momentos de estrés o incertidumbre. “En las catástrofes los rumores comienzan inmediatamente”, afirma DiFonzo, y este puede nacer de “una porción de verdad o una idea de ésta”, agrega.
En este caso, las informaciones erróneas, disputas entre autoridades, supermercados que no abrieron y almaceneros que subieron sus precios, entre otros, crearon un escenario propicio para que fuera minando la confianza de la población y el rumor tuviera cómo propagarse. “Eso lo único que hace es empeorar la sensación de incertidumbre”, explica Emilio Torres, sociólogo y magíster en Ciencias Sociales de la Universidad Central.
EL ROL DE LOS LÍDERES
Generalmente, los rumores se basan en algún tipo de evidencia que parece posible para un grupo. Según DiFonzo, lo que definirá que un rumor siga viajando no tiene relación con el nivel educacional de la gente, ni con si son creyentes o escépticos: “La gente es escéptica para unas cosas y para otras no. Mientras más veces alguien escuche un rumor, más lo creerá”, agrega. En ese sentido, las redes sociales en internet permiten que los rumores viajen más rápidamente, sobre todo porque -según el psicólogo- con quienes nos relacionamos a través de Twitter o Facebook son personas que tienden a pensar como nosotros y vamos a considerar lo mismo que ellos como cierto.
Es necesario detener un rumor porque con ellos como información, a veces errada, se pueden tomar decisiones con consecuencias graves. Por eso, apenas ocurre la catástrofe los líderes locales (policías, bomberos o quienes la comunidad respete) deben reunirse y confirmarlos o rectificarlos. “Es imposible centralizar la información en una sociedad tan diversa. Que el rumor no se propague es responsabilidad de todos los que emiten informaciones”, dice Torres.
El paso siguiente es difundir la nueva información por medios creíbles lo antes posible. “Si el rumor no es detenido en un principio, puede que después sea imposible pararlo”, concluye DiFonzo.
Las claves del rumor
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Ansiedad y emociones: El intercambio de información, incluso falsa, nos alivia ante la profunda sensación de incertidumbre, ansiedad y miedo.
Responder a prejuicios: Los rumores que creemos responden a lo que consideramos posible. Estos reflejan qué estamos dispuestos a aceptar como cierto.
El roce del informante: Al momento de crear un rumor, es más eficiente quien tiene más contacto con gente, como un niño, que una autoridad social.
Más oigo, más creo: Independiente de nuestro nivel educacional y de cuán crédulos somos, mientras más oímos un rumor más lo vamos a creer.
Simples y concretos: Los rumores corren de una persona a otra, si son conceptos complejos o difíciles de recordar, la información se pierde y olvida.
Gracias al escéptico: Quien no cree el rumor muchas veces ayuda a que se difunda. ¿Cómo? Mejorando la versión incial y haciéndola más creíble.
Ahora o nunca: Si el rumor ya adquirió credibilidad y mutó para c0nvencer a los escépticos, es difícil refutar la idea si no se hizo desde un inicio.
















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