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Terremoto: primeras réplicas institucionales y sociales

8/Marzo/2010

terremoto 6Gonzalo de la Maza / Director del Programa Ciudadanía y Gestión Pública/ “El terremoto desnudó también mitos de los que nos gustaba enorgullecernos: la mejor conectividad del continente estaba basada en el negocio de los celulares y la penetración de la internet, pero se habían abandonado los recursos comunicativos que realmente sirven en estas situaciones”. En su excelente libro “Invitación a la Sociología”, Peter Berger plantea que esta disciplina actúa como lo hace un terremoto: echa abajo las fachadas y deja a la vista el interior de casas, oficinas y todo tipo de actividad que normalmente queda oculta. Vale decir la sociedad “por dentro”. En Chile acabamos de sufrir un terremoto de verdad que, junto al dolor y la desgracia, deja al descubierto diversas características actuales de nuestra sociedad que no son visibles en el día a día y que sólo se revelan frente a tensiones extremas como la que estamos viviendo. Caen las fachadas y aparece lo que no se quería o podía ver.

Compartir en Facebook 47 Me interesa sobre todo reflexionar sobre la fortaleza relativa que mostramos como sociedad para enfrentar nuestros problemas. Quizás es temprano para evaluar, sin embargo lo que se ve es más debilidad de la esperada. Un país atávicamente obsesivo con el “orden” no logra manejar una crisis del mismo. La respuesta gubernamental parece tardía, mal coordinada e incluso errática por momentos. La provisión de servicios básicos -casi toda en manos privadas- absolutamente colapsada y de lentísima reposición (obviamente no es rentable prever y costear las emergencias). Las comunicaciones, limitadas e ineficientes. La infraestructura básica –la gran prioridad de inversión de los últimos 20 años- con fallas en puntos clave. La organización social pareciera ni siquiera existir para todo efecto práctico de afrontar la crisis (hablo de la primera semana): mucho más visible resulta la consigna de “sálvese quien pueda”. Y finalmente tenemos el asunto de la seguridad y la protección, esa obsesión de la sociedad chilena. No sólo el terremoto y su maremoto consecuente la hacen precaria; más tarde es la propia energía social des/atada la que se vuelve contra sí misma: nosotros mismos somos los saqueadores, nosotros mismos somos los grupo de autodefensa, todos presas de la misma des/esperanza.

Si nos conformamos con la idea de déficits de gestión o con creer que un gobierno de “los técnicos” lo hará por definición mejor que uno de “los políticos”, estaremos apenas arañando la realidad.Un cartel improvisado en Talcahuano decía “Farkas sálvanos, el gobierno no existe”. Una hipótesis de interpretación del “terremoto social” en la región del Bío Bío indicaría que en ausencia de las garantías básicas que sólo puede proporcionar el Estado -vale decir confianza y derechos- la sociedad debilitada por treinta años de neoliberalismo no es capaz de reproducir el orden mínimo requerido para afrontar un problema como éste. Una sociedad fuerte necesita de un Estado fuerte, y viceversa. Se vieron saqueos –mitad producto de la necesidad, mitad el “aprovechamiento de oportunidades” que nos enseña el mercado como regulador social- pero no se vio la toma de control de un supermercado por parte de fuerzas sociales organizadas. Se vio a la alcaldesa de Concepción denunciar el abandono y anunciar la violencia, pero no se vio autoridades edilicias asumir su rol de gobierno local, por ejemplo requisando alimentos para su justa distribución en la población. Tampoco parlamentarios, intendentes y consejeros regionales, líderes vecinales, dirigentes políticos, empresariales o sindicales asumir la conducción de la emergencia ante la ausencia o la tardanza del gobierno central. Seguramente hay más de lo que muestran los medios de comunicación, convertidos mayoritariamente en amplificadores del espectáculo más que en servicios públicos. Pero aún así la sociedad parece haberse “adelgazado” a niveles críticos que le impiden retroalimentar las líneas caídas de un Estado que ha renunciado a algunas de sus tareas esenciales. Hay que profundizar sobre la “fractura social” y sus consecuencias.

La explicación por la tardanza e indecisión gubernamental pueden ser muchas: el gobierno ya terminaba en 10 días más, estábamos al final de las vacaciones. Pero más allá de eso lo que se ve es la incapacidad del Estado chileno para enfrentar los desafíos que le son propios. Habiendo privatizado la mayoría de los servicios, sólo le queda apelar a la “buena voluntad” de los empresarios para que colaboren con sus fines. Pero ocurre que, como a los propios empresarios les gusta recalcar, ellos no son filántropos ni están para la beneficencia. Han calculado sus costos y sus márgenes de ganancia dentro de las reglas que les fija el sistema político y económico y éstos no incluyen las emergencias como esta. Si es un proyecto inmobiliario, los municipios revisan los papeles, pero no tienen capacidad de supervisar la obra que finalmente se construye. Si es una carretera concesionada, la rentabilidad a 20 años nada dice sobre durabilidad a plazos mayores. Un Estado que renunció a diseñar e implementar sus proyectos, convirtiéndose en un gestor de la inversión privada, debilitó también sus recursos profesionales que actuaban como contraparte pública de las entidades lucrativas. No es pensable en 2010 una epopeya como la del Riñihue en 1960, donde los ingenieros de la CORFO movilizaron a la comunidad para conjurar el riesgo producido por el terremoto. Hoy sólo se pueden hacer reuniones de coordinación para ofrecer estímulos a los privados a ver si eso les satisface lo suficiente para asumir los roles públicos que están abandonados. Pero no hay resortes para tomar control de empresas y servicios de utilidad pública y reorientarlos según la necesidad de la coyuntura. O si existen –como en el Estado de Catástrofe- no se los utiliza.

INTERNET 1El terremoto desnudó también mitos de los que nos gustaba enorgullecernos: la mejor conectividad del continente estaba basada en el negocio de los celulares y la penetración de la internet, pero se habían abandonado los recursos comunicativos que realmente sirven en estas situaciones. Al final fue la radio -la vieja y querida radiodifusión amenazada por las grandes fusiones y las cadenas multimediales- la que pudo comenzar a reponer la comunicación mínima indispensable. Imposible no mencionar esa cadena construida “a la antigua” que es Radio Bío Bío: descentralizada, con corresponsales en cuanto pueblo perdido existe en Chile. También las llamadas “redes sociales”, que permiten al menos el acceso del ciudadano de a pie y le dan un amplificador a sus simples demandas y deseos, cumplieron un rol (cuando volvió la electricidad).

La crisis producida por esta catástrofe puede ser interpretada de muchos modos. Si nos conformamos con la idea de déficits de gestión o con creer que un gobierno de “los técnicos” lo hará por definición mejor que uno de “los políticos”, estaremos apenas arañando la realidad (¿no son técnicos los del Servicio Hidrológico y Oceánico de la Armada?). Propongo poner el acento en los roles del Estado, como son la regulación, la provisión de bienes públicos y el aseguramiento de derechos y la indispensable tarea de fortalecer las capacidades de la propia sociedad. Esto requerirá de descentralización y estrategias participativas serias para los asuntos públicos. La tarea se ve difícil cuando hemos dado un viraje a la derecha, encargando a un multimillonario por los problemas de todos. Pero en fin, esa es harina de otro costal, cuyo desarrollo será cuestión del futuro.

El Chile de este terremoto

8/Marzo/2010

terre y prensaSol Serrano / El Mercurio / “El terremoto ha mostrado otra faz de Chile. Una faz que se devela a la velocidad y al ritmo de la propia tragedia. Una faz que los medios de comunicación recogen y también contornan. Ellos han sido, finalmente, los grandes actores de esta jornada”. 

“Terremoto en Chile. Pocos heridos”. Ese fue el titular ganador de un concurso que hizo un grupo de periodistas ingleses en la década de los 50 sobre el titular mas aburrido que podían imaginar. Así lo relatan dos grandes historiadores anglosajones para ilustrar la ignorancia de norteamericanos y europeos sobre América Latina en ese entonces.

La novedad no está en que haya terremoto en Chile. La novedad reside y ha residido siempre en Chile frente a un terremoto. Esta vez no fue precisamente un titular abúlico para la prensa mundial. Por el contrario, fue una noticia llena de consternación, de solidaridad, de empatía con un país que se había esforzado mucho por hacer las cosas bien. Y los resultados se notaban. Pero el atleta se esguinzó en plena carrera.

Ese país, que la prensa mundial ha visto con afecto, se condice también con el país que los chilenos habíamos vivido en la reciente campaña presidencial, tan novedosa como comedida, ordenada y finalmente respetuosa. Parecía un país tan optimista que hasta sus jóvenes se dieron el lujo de no votar porque finalmente, díganlo o no, sienten que nada grave está en juego.

El terremoto ha mostrado otra faz de Chile. Una faz que se devela a la velocidad y al ritmo de la propia tragedia. Una faz que los medios de comunicación recogen y también contornan. Ellos han sido, finalmente, los grandes actores de esta jornada. La información ha circulado exactamente en el sentido inverso de la comunicación. Allí donde llegaron las cámaras y nos mostraron a todos los chilenos las magnitudes del dolor, la carencia y el abandono, las instituciones que debían llevar el socorro sufrieron graves problemas por falta de comunicación. No en vano la primera ayuda que Hillary Clinton le dio a la Presidenta Bachelet fue un teléfono satelital.

El país que se devela estos días –con miserias humanas pero sobre todo con enorme solidaridad- es aquel de la precariedad, que ya no tiene que ver con la carencia sino con la calidad.

Por lo mismo, estas dos etapas –la de asistencia básica y la de reconstrucción- requieren un diseño que no es evidente ni menos puede ser convencional.

Pedro Aguirre Cerda asumió como Presidente de la Republica después de una reñida elección en diciembre de 1938. El 24 de enero fue el terremoto de Chillán. Murieron, según investigaciones recientes, alrededor de 24 mil personas en un país de 5 millones de habitantes. Las comunicaciones se cortaron totalmente, especialmente esa columna vertebral del país que no era la carretera, ni el teléfono ni siquiera el telégrafo, sino el ferrocarril. En los anales de la historia quedó que ese había sido el momento de nacimiento y de gloria de la radio como medio de comunicación. Ella no sólo informó sino principalmente comunicó. El enfrentamiento de la tragedia –eso es lo original de aquel terremoto- se insertó dentro de un concepto de desarrollo. Aguirre Cerda le dijo al Congreso que esta vez se trataba de un concepto más amplio de solidaridad, que la reconstrucción no consistía en levantar lo que había, sino no construir un nuevo país. De allí nació la Corfo.

Si entonces la batalla tenía un carácter tan ingenieril, de construcción gruesa, hoy es de sintonía fina. El gobierno que asume esta semana ha señalado que tendrá que ajustar su programa para enfrentar la catástrofe. Quizás sea todo lo contrario y lo que se necesite sea un plan de construcción inspirado en un programa de gobierno y en una visión del país que incorpore las precariedades que se han hecho patente en estos días al corazón de su diseño.

Más que nunca, la recuperación requiere de un concepto programático. No se trata sólo de levantar lo caído, desde la dignidad y la confianza hasta el techo y la sed. Se trata de la calidad con que cada uno debe responder por lo que promete y por lo que hace.

El terremoto del 39 no fue una “oportunidad” para el recién asumido Presidente Aguirre Cerda. La recuperación de ese terremoto, sin embargo, tuvo un concepto que fue crucial para el historia de Chile. Es el concepto que el cambio de esta semana permite construir.

TV digital: observaciones a un proyecto imperfecto

4/Marzo/2010

Informe cámaraObservatorio / El sitio web de la Cámara de Diputados informó, hace unas semanas, que la Comisión de Ciencia y Tecnología aprobó en general el proyecto de ley que regula la futura televisión digital terrestre en Chile. En la nota se hace hincapié en la posibilidad teórica de que con la digitalización del sistema televisivo surjan nuevos canales de TV y  que pueda existir una oferta más variada y diversa en la programación. Sin embargo, como Observatorio no podemos sino manifestar nuestra decepción porque, de acuerdo a la información preliminar que manejamos, se han eliminado o modificado aspectos sustanciales del proyecto original enviado por el Ejecutivo al Parlamento y se han dejado afuera buena parte de las posturas de la sociedad civil en esta materia.

Durante la discusión del proyecto que modifica la ley 18.838 para permitir las migración a la televisión digital terrestre, se han enfrentado diversas visiones: unas que priorizan la alta calidad de la imagen más que una mayor oferta y diversidad, las prerrogativas comerciales sobre las sociales, el “laissez faire” del mercado versus la regulación, el impulso para potenciar los servicios interactivos de la sociedad de la información en contraposición al uso de la mera televisión.

Nos parece importante recordar, antes de que el proyecto pase a la Sala y luego al Senado, los puntos que para el Observatorio aparecen como esenciales para que la ley se traduzca, de verdad, en más y mejor televisión para los chilenos y en una democratización de nuestro sistema televisivo que garantice el acceso igualitario al espectro radioeléctrico.

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Manuela Gumucio, planteó posición del Observatorio ante Comisión de Ciencia y tecnología

1- Introducción de criterios de carácter programático, además del proyecto técnico para otorgar, mantener o renovar una concesión televisiva.

2- Debate abierto sobre la legitimidad de otorgar los 6 megahertz, sin concurso, a los actuales operadores y analizar las alternativas que dará la ley para el ingreso de nuevos entrantes.

3- Establecer condiciones igualitarias para todos los operadores, reduciendo barreras de entrada y promover la diversidad y equidad en la asignación del espacio disponible.

4- Garantizar con los proyectos de ley el acceso al espectro de señales regionales, culturales y educativas. En este sentido nos parece un error bajar de un 40 a un 30 por ciento la reserva del espectro prevista para estos fines.

En relación a ciertas indicaciones controversiales del proyecto que modifica la ley del CNTV (18.838) nos parece fundamental que se aprueben:

a- La modificación del artículo Primero, especificando que se entenderá por “correcto funcionamiento de los canales de TV” e incorporando en dicho texto el que los canales de televisión deberán promover el respeto por los valores democráticos, “la dignidad, pluralismo, medio ambiente, pleno respeto a los derechos fundamentales de las personas, la protección de la infancia y la adolescencia, así como analizar la propuesta programática declarada por el concursante en su proyecto técnico”.

b- La obligación de los canales regionales y locales de que sus programaciones tengan al menos un 50 por ciento de contenidos de origen regional y/o local según corresponda.

Por otra parte, nos parece inadmisible que:

- Se permita a los actuales operadores tener una segunda frecuencia sin que quede claramente establecido que NO podrán transmitir contenidos propios o de terceros relacionados con la misma emisora, porque resulta atentatorio contra el pluralismo y la diversidad.

- Que se impida al Consejo Nacional de Televisión dirimir en un concurso de postulantes a concesiones, la propuesta programática de los mismos.

- Que en las campañas llamadas de interés público, que las estaciones televisivas tendrían la obligación de transmitir, se deje al arbitrio de los canales la definición del spot publicitario, ya que eso contraviene la base de una campaña pública que debe fundarse en un mensaje único difundido a través de distintos medios.

Esperamos que los legisladores tomen conciencia de la importancia de los proyecto de ley que están discutiendo (tanto el que se acaba de votar como el que modifica la ley de TVN) y de las tremendas implicancias que pueden tener para la buena salud de nuestra democracia. Asimismo, los llamamos a conservar el espíritu planteado por el Ejecutivo en el proyecto original enviado al Parlamento:

“Abrir para el país enormes posibilidades en múltiples ámbitos, particularmente los que dicen relación con una mayor diversidad y pluralismo informativo y cultural; una adecuada expresión televisiva de la identidad y problemáticas regionales, locales y comunitarias; el desarrollo de la industria de contenidos y cultural en general; y la diversificación y aumento en la calidad de los servicios recibidos por los ciudadanos”.

Si desea conocer en detalle la postura defendida por nuestro Observatorio en esta materia y las posiciones representadas por diversos actores durante el seminario Provocaciones 2009, organizado por Fucatel, lea:

http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2009/03/postura-observatorio.pdf

http://www.observatoriofucatel.cl/controversias-y-provocaciones/

Lea proyectos de ley enviados por el Ejecutivo al Parlamento en:

http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2008/11/ley-tv-digital1.pdf

http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2008/11/ley-tvn1.pdf 

Si quiere conocer el Decálogo de la Ciudadanía sobre la TV Digital, lea:

http://www.observatoriofucatel.cl/ciudadanos-debatiran-sobre-tv-digital/

Lea nota informativa de la Cámara en:

http://www.camara.cl/prensa/noticias_detalle.aspx?prmid=36748

La curva de aprendizaje de Chile

4/Marzo/2010

terremoto militaresCHILE EN LOS MEDIOS INTERNACIONALES / John Muller / Director adjunto del diario El Mundo de España / La presidenta Michelle Bachelet ha respondido (el miércoles) a casi todas las críticas provocadas por el terremoto, excepto a una, quizás la más importante: ¿Por qué le tembló la mano a la hora de dictar el estado de excepción constitucional y de desplegar al Ejército en las ciudades más afectadas?

Compartir en Facebook 31 Esta incógnita no encierra una simple crítica política o periodística. Para mí, desde la distancia, es crucial y puede definir el futuro de Chile, porque demuestra cuál es el estado de su curva de aprendizaje. Tengo la sensación de que esta enorme catástrofe ha dejado al país en una delicada tesitura: puede suponer el inicio de una reconstrucción eficaz que lleve a Chile a un futuro próspero o abrir la senda de una pronunciada decadencia.

El terremoto del 27 de febrero y los maremotos posteriores destruyeron, según los cálculos mas optimistas, el 10% del Producto Interior Bruto de Chile (unos 17 mil millones de dólares). La organización de evaluación de daños Eqecat estimó que el coste material de la tragedia oscilará entre 15 mil y 30 mil millones de dólares. El presidente electo, Sebastián Piñera, ha manejado una cifra similar.

Desgraciadamente, las multinacionales ya han tomado nota de esta secuencia catastrófica que ha vivido Chile. Así es de frío el dinero.Pero el peor legado de esta catástrofe es que ha puesto en evidencia cuál es el verdadero riesgo-país de Chile. Este no reside en su sistema político o en su economía, sino en el castigo de una Naturaleza ingobernable que probablemente se vuelva a manifestar con esta misma crudeza dentro de 20 o 25 años. La única manera de neutralizar este factor o al menos aminorar sus efectos es demostrando que hemos aprendido algo de tragedias anteriores. Pero eso no ha ocurrido.

Cuando Amaro Gómez-Pablo comenzó a retransmitir el saqueo del supermercado Líder de Concepción recordé que debido al terremoto de marzo de 1985 comprobé que la legislación chilena del estado de catástrofe permitía el fusilamiento in situ de aquellos que fueran sorprendidos saqueando o en actos de pillaje. Me pareció una medida extremadamente severa y la atribuí a la arbitrariedad en que vivíamos en aquellos años. Sin embargo, pronto un jurista me hizo ver que esa ley databa del terremoto de 1939 y quizás de antes.

No pretendo promover el fusilamiento de nadie, pero esta norma jurídica era fruto de un aprendizaje práctico de la sociedad chilena. Quizás hoy la medida, por su exagerada dureza, nos parezca extemporánea, pero eso mismo debería hacernos ver que allí estaba la constatación de que nuestros abuelos ya sabían que hay una relación bastante frecuente entre catástrofe y pillaje. Por alguna razón esto, que fue aprendido dolorosamente en 1939, en 1960 y en 1985, fue ignorado esta vez por el Gobierno. No quisiera pensar que el Ejecutivo no quiso declarar el estado de excepción y desplegar al Ejército por temor a que se produjera un reflejo de hace más de 20 años. ¡Eso sí que sería vivir instalado en la ideología y en el pasado!

La Presidenta, que es médico, no supo diagnosticar la crisis con exactitud precisamente en un asunto que era de su exclusiva competencia. Salió el sábado ofreciendo aspirinas cuando tenía entre manos una grave fractura. No sólo una fractura tectónica, sino una fractura expuesta donde se veía el hueso de las desigualdades sociales y de las ligerezas con que Chile se ha ido haciendo trampas en los últimos años. La quebradura ha dejado a la vista la frivolidad de algunos ministros que jugaban minutos de descuento y la desvergüenza de quienes pusieron arena donde había que poner acero y después dicen que los edificios torcidos son como la Torre de Pisa.

Pero la gestión de la crisis estaba en manos del Gobierno. Se puede excusar el lenguaje frívolo o la burocrática respuesta de La Moneda a la ayuda internacional que acudió generosa y se encontró con una puerta en las narices, pero no se puede excusar el retraso a la hora de garantizar la seguridad en las VII y VIII regiones. Sobre todo cuando se acababa de comprobar en Haití que sin seguridad no hay ayuda humanitaria posible.

Como tampoco se puede excusar el diálogo obtuso entre la Marina y Onemi, utilizando medios de comunicación impropios, que condujo a la desactivación de la alerta de maremoto. No es serio que la Presidenta se limite a valorar la testosterona desplegada por el jefe marino para admitir un fallo. Estos errores se pagan con dimisiones. El Estado tiene la obligación de garantizar que estas instituciones funcionaran con los más altos estándares.

Desgraciadamente, las multinacionales ya han tomado nota de esta secuencia catastrófica que ha vivido Chile. Así es de frío el dinero. Es verdad que pese a los huracanes, Miami es una ciudad atractiva para el capital global. Pero también es verdad que temporada tras temporada mejoran las medidas de alerta temprana, la organización cívica y hasta los seguros, que viven de la desgracia ajena, se han refinado hasta extremos de gran complejidad. Hay un aprendizaje comprobado.

Entiendo que muchos chilenos estén hartos de la crítica. El estrés social y el sufrimiento ha sido extremo, pero ésta es la única forma de aprender de las tragedias y de que todas esas injustas muertes no hayan sido inútiles. Callar ahora sería irresponsable.

Jon Lee Anderson: ‘la recesión ha puesto al periodismo en jaque mate’

3/Marzo/2010

jon lee andersonJosé Fajardo / Madrid / El Mundo /La vida de Jon Lee Anderson (California, Estados Unidos; 1957) confirma que el periodista, a veces, es un héroe de acción. Al cumplir los 22 años, este hombretón elegante y fornido marchó a Perú. Allí le picó el gusanillo de la aventura y, desde entonces, ya nunca abandonó el oficio de informar sobre los conflictos de todo el mundo, desde Palestina hasta el Sáhara e Irlanda del Norte.

Sus ojos, nerviosos e incisivos, descubren a una persona ágil, que esconde el horror de las tragedias que ha visto bajo una capa de cinismo y sentido del humor. Conocido como el ‘heredero de Ryszard Kapuscinski’, Lee Anderson visitó ayer Madrid para impartir la conferencia El reto de contar la verdad en plena guerra, organizada por Obra Social La Caixa, y que hoy repetirá en el centro CaixaFórum de Barcelona.

El estadounidense, que acaba de volver de Haití (”un país que todavía está en estado de shock”), reflexiona sobre el oficio del periodismo, su (delicado) presente y su (incierto) futuro. “El trabajo del periodista está en jaque mate. La crisis económica ha destapado una enfermedad que el periodismo sufre desde hace años”, explica a ELMUNDO.es en un perfecto castellano este profesional, que colabora habitualmente con la revista ‘The New Yorker’ y ha firmado artículos en ‘The Guardian’, ‘Le Monde’, ‘Clarín’ y ‘The New York Times’, por citar algunos ejemplos.

“La solución”, dice Lee Anderson, “está en la financiación de los medios a través de instituciones filantrópicas”. Y pone el ejemplo de ‘Harper’, una revista de culto en Estados Unidos que recibe cada año una generosa suma de dinero de la Fundación MacArthur. ¿Y qué hay del peligro de ceder el espacio informativo a los intereses de un ‘lobby’? “Es un riesgo que hay que asumir. Hay que desconfiar de misteriosos oligarcas rusos y rechazar el mecenazgo de una sola persona”.

Respecto a la idea, que ya se ha debatido en algunos países europeos, de pedir dinero al Estado para sustentar a los medios, el norteamericano se muestra tajante:”Es muy peligroso. Mira lo que está pasando en Irán y Venezuela, donde el Gobierno ha asfixiado todo tipo de disidencia”. Lee Anderson cree que la sociedad española “no permitiría que sucediera algo así”. “Los españoles tenéis un insobornable instinto democrático”, remacha.

Curtido durante los años 80 en Centroamérica (El Salvador y Honduras), Lee Anderson pasó también tres años en Cuba, en una investigación sobre la muerte del Che, que daría lugar al libro ‘Che Guevara. Una vida revolucionaria’ (Anagrama, 2006). Su última obra es ‘El dictador, los demonios y otras crónicas’ (Anagrama, 2009), donde destripa a personalidades españolas y latinoamericanas, como el rey Juan Carlos, Lorca, Baltasar Garzón y Gabriel García Márquez.

Pero, al margen de publicar libros, la auténtica pasión de Lee Anderson es viajar allí donde esté la noticia. Y por eso se fue a Haití. “El mismo día del terremoto, cuando vi por televisión el Palacio presidencial en ruinas, me di cuenta de la magnitud del desastre. Lo primero que hice fue ofrecerme a ‘The New Yorker’ como enviado especial. Al día siguiente ya estaba allí”.

- ¿Cómo se las apaña un periodista para moverse con soltura por un país destrozado y que desconoce?

- Cada situación es diferente. En este caso, en apenas 24 horas tuve que mover mis contactos personales para conseguir que me recogieran en el aeropuerto y me guiaran por la zona. Después de muchos años en esto, mi consejo es que hay que lanzarse, sin dudar un solo instante, porque la muerte no espera.

“Hay muchos periodistas”, prosigue Lee Anderson, “que prefieren viajar empotrados con el Ejército o acompañando a las autoridades de su país, protegidos desde el primer momento. En algunos casos de máxima inseguridad, puedo comprender esta opción, pero de esta forma las posibilidades de conseguir información de primera mano se reducen considerablemente”.

Galardonado en 2005 con el Premio Reporteros del Mundo, entregado por ELMUNDO, Lee Anderson estuvo en Afganistán e Irak cuando murieron, desempeñando su labor como corresponsales de ELMUNDO.es, Julio Fuentes y Julio Anguita Parrado, en 2001 y 2003, respectivamente. “Fue un horror desolador. Descubrimos que, durante una guerra, los periodistas también podemos ser el objetivo de las balas, porque estamos desprotegidos”.

¿Informador o ‘Inspector Gadget’?

Durante este periodo de crisis que atraviesan los medios, Lee Anderson alerta del peligro de la “sobreexplotación”. “Comprendo que algunos compañeros acepten más trabajo del que pueden desempeñar para salvar su pellejo y sobrevivir. Acabamos de entrar en la Edad del Hielo del Periodismo, donde todo es desconocido y cualquier cosa podría suceder. Este periodo de abusos se alargará todavía unos años. Siendo pesimistas, vislumbro un futuro poblado por periodistas �ultimedia�que no dan abasto, obligados a escribir un blog, redactar artículos, editar fotos y vídeos. Una especie de ‘Inspector Gadget’ de la prensa, siempre cargado con múltiples herramientas”.

El cronista que reinventó el destino

28/Febrero/2010

Tomás Eloy MartínezLa columna de Juan Villoro / Revista de Libros / Si los escritores y periodistas de América Latina hubiéramos podido elegir un jefe por votación, Tomás Eloy Martínez habría dirigido el principal periódico del subcontinente.

Hace unos días murió Tomás Eloy Martínez, renovador del periodismo desde la literatura y de la literatura desde el periodismo.

Adiestrado en redacciones de Buenos Aires y Caracas, donde estuvo exiliado largos años, se convirtió en maestro de reporteros. Si los escritores y periodistas de América Latina hubiéramos podido elegir un jefe por votación, Tomás Eloy habría dirigido el principal periódico del subcontinente. Esta irrealizable utopía expresa el aprecio generalizado por un impecable profesional del oficio que tuvo el don superior de ser una magnífica persona.

Su magisterio se extendió a las aulas de la Universidad de Rutgers, cerca de Nueva York, y a la Fundación de Nuevo Periodismo, creada por García Márquez en Cartagena de Indias. Hablar con Tomás Eloy significaba entrar en contacto con datos precisos e historias sugerentes, pero también encontrar a alguien interesado en los demás. Su genuina pasión por escuchar y su discreto encanto para hacer preguntas revelaban al cronista de raza.

Como reportero, cubrió con insólito sentido del detalle temas tan variados como los funerales de Perón, las misteriosas luces al fondo del universo que semejaban una “fotografía de Dios” o los testimonios de los sobrevivientes de la bomba en Hiroshima.

Sus novelas estuvieron cerca de la realidad histórica, pero no rehuyeron la fantasmagoría. La última de ellas, Purgatorio , ocurre en la delgada línea que divide a los vivos de los muertos. Parábola sobre los desaparecidos y los delirios del poder, fue el resistente legado de un observador insólito.

En un magnífico perfil de Julio Cortázar, escrito en 1964, Tomás Eloy reflexiona sobre el éxito tardío del autor de Rayuela : “No hay peleas fáciles en esta vida”, concluye. Su propio combate tampoco fue sencillo. Muy respetado como periodista, prestigiaba a los entrevistados que escogía: ser objeto de su curiosidad era un timbre de honor. Su obra novelística fue muy leída y apreciada, pero también pasó por confusiones y misreadings . Su gran reputación como cronista y su interés por asuntos históricos provocaron que algunas de sus ficciones se apreciaran como los reportajes que no deseaban ser.

Su novela más conocida, Santa Evita , se ocupa de situaciones imaginarias con personajes reales. Hay momentos en que sólo la ficción puede descifrar el significado profundo de los hechos; cuando los datos se repliegan, llegan las conjeturas.

En el ensayo “Ficción, historia, periodismo: límites y márgenes”, Martínez definió así su método de trabajo: “Invertí deliberadamente la estrategia del llamado ‘nuevo periodismo’ de los años 60. En obras como A sangre fría de Truman Capote, El combate de Norman Mailer o Relato de un náufrago de Gabriel García Márquez, se contaba un hecho real con técnica de las novelas. En Santa Evita , el procedimiento narrativo es exactamente el inverso: se cuentan hechos ficticios como si fueran reales, empleando algunas técnicas del nuevo periodismo”. El narrador se llama Tomás Eloy Martínez e investiga la trama del libro en archivos, hemerotecas y entrevistas con testigos presenciales. El novelista se somete a un reportaje imaginario.

Martínez había empleado la técnica en La novela de Perón , publicada en 1985, diez años antes que Santa Evita . Aunque la palabra “novela” aparecía en el título, muchos pensaron que se trataba de una biografía del general Perón. Narrada con enorme autenticidad, la historia se confundía con la verdad. Algo similar pasó con Santa Evita . Entre los materiales consultados por Martínez se encontraban antiguos cortometrajes. En uno de ellos Eva Duarte y Juan Domingo Perón aparecen ante la multitud en el balcón de la Casa Rosada y ella le susurra algo al oído. ¿Qué le dijo? Por el movimiento de los labios y el carácter operístico de la protagonista, Martínez escogió estas palabras: “Gracias por existir”.

Años después, en un museo de Buenos Aires, encontró frases célebres de Evita. Una de ellas decía: “Gracias por existir”. Sorprendido de que la frase inventada por él apareciera como documento histórico, escribió un artículo donde narraba lo sucedido. La respuesta fue aleccionadora: numerosas organizaciones peronistas le reprocharon atribuirse las palabras de la inmortal Evita. El cronista había transformado la realidad. A partir de entonces, el pasado debía ser visto de otro modo, pero también el futuro.

Tomás Eloy Martínez hizo que el destino dejara de ser como antes.

Manuel Castells: “Chile es la sociedad red más desarrollada de América Latina”

28/Febrero/2010

castells2Macarena García / El Mercurio /NUEVOS MEDIOS / Entrevista al sociólogo español / Manuel Castells, autor de la archicomentada “La Era de la Información”, ha publicado un nuevo libro destinado a convertirse en obra de referencia: “Comunicación y poder”. En él analiza el impacto de internet y las redes sociales en las estructuras de poder. Aquí habla también del caso de Chile.

Hace diez años publicó “La Era de la Información”, un ambicioso proyecto en tres gruesos volúmenes que se comentó, criticó y citó profusamente durante la última década. Anthony Giddens, el sociólogo británico autor de “La tercera vía”, lo comparaba entonces con Marx y Weber, en su esfuerzo por dar una explicación total de la sociedad de su tiempo. Acuñaba por entonces el concepto de “sociedad de la información” que se sumó al de “sociedad del conocimiento”, un debate sobre cómo las nuevas tecnologías facilitaban una interconexión que haría cambiar las ideas y el mundo. Tiempos en que internet crecía como una gran burbuja. En su último libro -un libraco de casi 700 páginas- reúne ocho años de investigaciones y teorías; habla de internet, Obama, Facebook, la juventud en Irán y hasta dibuja una cronología de los escándalos políticos iniciados por astutos internautas.

“Comunicación y poder” es uno de esos libros hechos para convertirse en obra referencial del tiempo en que se publica. En este caso, del tiempo post-Obama, en donde las llamadas “redes sociales”-Facebook y Twitter, entre otros- son también herramientas de la libre expresión y la movilización política que están cambiando las estructuras de poder. Castells, profesor de la Universidad de California en Berkeley y de la Universitat Oberta de Catalunya, habla de la “autocomunicación de masas” y dice que el paradigma ha cambiado: de uno en que la información era transmitida por unos pocos a otros muchos, a un sistema de medios caracterizado porque cualquiera puede ser emisor. En ese nuevo paradigma las redes juegan un rol decisivo, basta pensar en el papel de Twitter en las últimas elecciones chilenas.

-¿Qué tan revolucionaria es la capacidad de internet de ofrecer contrainformación a los controles gubernamentales o información alternativa a la de los grandes consorcios mediales?

“Como internet es difícilmente controlable, escapa a los controles de los gobiernos y de los medios de comunicación controlados por las corporaciones mediáticas. Incluso cuando poseen las webs de internet tienen que aceptar la libre comunicación de contenidos porque, si los controlan, es fácil para unos jóvenes sin apenas dinero lanzar otro espacio de comunicación social en la red que atrae a millones de usuarios”.

-En vez de la llamada “brecha digital” usted habla de la brecha entre conectados y desconectados.

“La brecha digital tradicional se pensó como oposición entre conectados y desconectados. Yo siempre dije que era cuestión de tiempo hasta que todo el mundo se conecte (o todo el mundo que quiera), como con la electricidad. Después existe la diferencia entre calidades de conexión, hoy día la banda ancha es esencial. Y hay otra brecha, que es la educativa, el nivel cultural de las personas, que se amplifica en un mundo de internet. Pero no hay que llamarla digital, sino educativa. La verdad, la idea de brecha digital es poco relevante porque es un desfase en el tiempo más que una diferencia en la sociedad, al menos tendencialmente”.

-Usted dice que la razón última detrás de las legislaciones contra la pornografía infantil en la red y contra la piratería es el deseo de los gobiernos de controlar la red. También critica que se deje la regulación de internet al libre mercado, ya que eso sólo aumenta el control de las grandes corporaciones. ¿Qué debiésemos hacer con internet entonces?

“Internet es el instrumento fundamental de la libre expresión y por tanto debería haber garantía constitucional, apoyada por la justicia, de acceso libre y universal por parte de todos y de libertad de comunicación en el mismo. Si hay actividades delictivas en internet, como la pornografía infantil o el fraude, deben ser perseguidas como tales, por aplicación de la legislación general de la sociedad, no con control preventivo por si acaso. Y sobre la base de un servicio universal garantizado por el gobierno, las empresas pueden lanzar iniciativas que la gente puede o no aceptar y pagar por ellas si les interesa. Pero no hay que pagar por el servicio más de lo que se paga por las tarifas de conexión telefónica con precios regulados por el gobierno”.

-Usted ha estudiado el contexto chileno y en su libro aparecen unas cuantas menciones a nuestro país. ¿Qué posición tiene Chile en esta sociedad red? ¿Cómo puede convertirse en un nodo de interés para el sistema?

“Chile es la sociedad red más desarrollada de América Latina, no sólo por tener más y mejores conexiones de internet y comunicación móvil, sino porque tiene un nivel educativo muy superior al de los otros países de la región, aunque haya mucho por hacer. Chile es ya un nodo significativo en lo tecnológico, en lo económico y en lo cultural de la sociedad red global. Chile es hoy día un país de los llamados desarrollados. Ahora tendría que concentrarse en incrementar el bienestar social y la equidad y en mejorar su sistema universitario que es cuantitativamente bueno, pero cualitativamente no tanto”.

Da ejemplos en distintos temas de cómo internet está cambiando a la sociedad. De los escándalos destapados allí a manifestaciones globales como La Hora del Planeta.

-Si tuviera que sólo dar un ejemplo del poder de internet en la década pasada, ¿cuál escogería?

“La campaña de Obama, que cambió fundamentalmente el sistema de poder político en el país más importante del mundo. Incluso, aunque ahora Obama se enfrente a movilizaciones en internet en contra de él; eso es una prueba de un despertar ciudadano en Estados Unidos que encuentra vías de participación y movilización que no suelen darse en países donde todo se limita a votar cada equis tiempo”.

En el libro explica que la importancia de la emoción en las decisiones de los votantes está siendo tomada en serio en estudios recientes. “Toda política es simbólica. Lo que ocurre es que ahora hay más conocimiento y conciencia de cómo se pueden utilizar las emociones en política. La política son emociones en primer lugar. La racionalidad no existe en política, aunque sí en las políticas que se llevan a cabo desde los órganos de poder a los que se llega mediante la activación de emociones”.

-¿Ha disminuido internet la soledad de la gente?

“Indiscutiblemente sí, con los datos en la mano, en base comparativa, incluido Chile. Lo cual no quiere decir que no haya gente sola y deprimida, que son legión. Pero con internet está menos sola”.

Castells: el explicador de nuestro tiempo

Nació en 1942, en un pueblo de Castilla, pero creció en Barcelona. De allí tuvo que huir en 1962, presionado por la dictadura franquista. El entonces activista estudiantil se radicó en París y se licenció y doctoró en la Sorbonne con Alan Touraine como profesor. A los 24 años, en 1967, era el profesor más joven de la Universidad de París con un curso de sociología urbana. Cuatro años después publicaría su primer libro y al año siguiente otro. Castells puede ser considerado uno de los cientistas sociales más prolíficos de las últimas décadas : tiene 20 libros como autor principal, más de 100 artículos en revistas académicas y ha coescrito o editado casi una veintena de publicaciones. Es también, como los españoles no tardan en remarcar, el hispanohablante más reconocido en el mundo de las ciencias sociales . Por ridículo que parezca, hay rankings que miden eso y allí el catalán ostenta un meritorio quinto lugar. Pero Castells, al igual que los otros intelectuales de la lista, escribe en inglés. De París se fue a California, a la UCLA, donde hasta hoy pasa la mayor parte del año. Allí comenzó a investigar el impacto de la tecnología en la sociedad y publicó su monumental “La Era de la Información”. Fue entonces cuando Anthony Giddens -entonces director de London School of Economics y hoy primero en la lista de los intelectuales más reconocidos- dijo que podíamos comparar a Castells con Weber . El crítico que reseñó su obra en el Wall Street Journal fue más allá: “Adam Smith explicó cómo funcionaba el capitalismo y Karl Marx, por qué no. Ahora las relaciones sociales y económicas de la era de información han sido capturadas por Manuel Castells”.

Fallece Tomás Eloy Martínez

1/Febrero/2010

tomás eloy martínezEl País / Madrid / El escritor y periodista, colaborador de EL PAÍS y premio Ortega y Gasset 2009, murió este domingo en Argentina a los 75 años. El periodista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez falleció este domingo en Buenos Aires a los 75 años tras una larga lucha contra el cáncer.  Nacido en 1934 en la localidad de San Miguel de Tucumán, colaboraba como columnista habitual en EL PAÍS y otros diarios como La Nación y The New York Times, así como en diversos medios impresos de su país como los semanarios Panorama y Primera Plana. En 2009 EL PAÍS le otorgó el premio Ortega y Gasset de periodismo a toda su trayectoria profesional, a cuya entrega no pudo acudir por prescripción de sus médicos. En 2002 ganó el premio Alfaguara de novela por El vuelo de la reina.

Nacimiento: 1934 Lugar: Tucumán Eloy Martínez, que empezó como corrector de pruebas en el diario La Gaceta, en su ciudad natal, Tucumán, abrazó el periodismo con pasión en unos años en los que “la imaginación estaba prohibida”. Por eso combinó la profesión de reportero con la literatura. “Como informar con llaneza y alinear los hechos en un orden militar era para mí empobrecerlos y deslucirlos, lo que hice fue narrarlos”, escribió en la nota que envió a la entrega de los premios Ortega y Gasset, en la que quiso recordar también que “el periodismo es, ante todo, un acto de servicio”. “Ser periodista significa ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, también ser otro”, remarcó.

En los años setenta fue amenazado en Argentina por la organización terrorista de ultraderecha La triple A, por lo que tuvo que exiliarse a Caracas, donde residió entre 1975 y 1983 y fundó otro rotativo, El Diario. En 1991 participó en la creación del periódico Siglo XXI en Guadalajara (México) y del suplemento Primer Plano en Página 12. También fue profesor en la universidad Rutgerts de Nueva Jersey, a cargo de un programa de Estudios Latinoamericanos, y tuvo un papel central en la creación de la fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada por su amigo Gabriel García Márquez, premio Nobel colombiano.

Además de extraordinario periodista, Eloy Martínez fue también un reconocido escritor. Son suyos títulos como La pasión según Trelew, que estuvo prohibido durante la dictadura de Varela, y Santa Evita, la novela argentina más traducida de todos los tiempos. También fue autor de diversos ensayos y guiones de cine.

Lee el último artículo de Tomás Eloy Martínez en EL PAÍS

Lo que cuenta la prensa sobre el presidente electo

30/Enero/2010

piñera 2Felipe Saleh / El Mostrador / Piñera fuera de micrófono / La exclusión del tema Lan en las últimas entrevistas televisivas que concedió y el incidente con Iván Núñez demuestran que la relación del Presidente electo con la prensa puede ser un punto conflictivo de la agenda gubernamental. Su temperamento impulsivo lo ha hecho perder la compostura en más de una oportunidad y su gran idea de sí mismo no lo muestra dispuesto a compartir el protagonismo con nadie.

 “Salte del libreto un par de veces y tal vez consigas algo bueno”, dice a modo de consejo un reportero que ha entrevistado más de una vez a Sebastián Piñera. El presidente electo, según los periodistas de política que llevan años cubriendo el frente, calcula cada uno de sus movimientos cuando las cámaras y los micrófonos están prendidos. “En el fondo, todos los políticos lo hacen, pero Piñera es uno de los más metódicos”, dice una periodista de radio.

Frei y Piñera lideran presencia en medios de comunicación El guiño piñerista de Eugenio Tironi Por ejemplo, una costumbre que Piñera comparte con algunos políticos es contestar el teléfono, escuchar de qué se trata y decir “fantástico Juan me parece una excelente idea, te devuelvo la llamada”. Eso le dijo a un periodista de música que quería conocer sus discos preferidos. Obviamente éste todavía espera el llamado.

Mi amigo el bloc

Minutos antes de enfrentar una entrevista, Piñera pide que le anticipen las preguntas o los temas sobre los que debe hablar.

Según cuentan los que han tenido que entrevistarlo, el rito es más o menos así: después de saber la pauta de la conversación, Piñera escribe apuntes sobre las preguntas y sus respectivas respuestas, a veces usa el lápiz rojo para destacar una parte. Sólo después de eso puede comenzar la grabación. “Se da cuenta altiro si haces una pregunta que no está en sus apuntes, porque los mira y se descoloca absolutamente”, cuenta un periodista

Un reportero que lo acompañó durante la última campaña recuerda que “cuando iban a sacar las fotos con la gente de cada lugar y figuraban demasiados concejales o más rostros de lo esperado, se acercaba a Carla Munizaga y le decía: ‘sobran como tres huevones, sácalos”.Piñera no improvisa. Mide hasta la última palabra. Si comete un error contestando, o la respuesta suena confusa, en medio del reconocible tic en los hombros “pide que paren las grabadoras, para comenzar la frase de la misma manera y terminarla bien”, según relata el redactor de un diario.

Hay ocasiones, como los puntos de prensa, donde no puede anotar la lista de temas pero tal como si fuera el vocero de gobierno con los periodistas al frente, pregunta “muchachos, de qué quieren hablar”. Una de las últimas veces que lo hizo él mismo fue durante la gira de campaña en Puerto Montt.

Porque durante los últimos días de campaña y más ahora que asumirá como Presidente, ese filtro tan coloquial se acabó y el trabajo de conocer la pauta antes de hablar en público, lo hace Claudia Salfate, quién junto a Carla Munizaga han sido sus agentes de prensa más antiguas. Salfate se encarga de comunicar los temas de los que Piñera no hablará como ocurrió en el caso de la primera entrevista después de ganar, en torno al asunto Lan.

La foto no es para todos

Hace más de una campaña que Carla Munizaga camina con él, siempre a una distancia prudente durante los recorridos. Gracias a eso conoce al Piñera más genuino; el que durante las paradas en regiones, antes de un discurso o en un encuentro con la gente, dejaba sonar el teléfono. Luego de contestar, colgaba y decía: “Era el Negro para recordarme que le deposite la mesada”, usando uno de los pasajes de la rutina que hace Stefan Kramer.

Tal como lo ha dicho siempre “hace 20 años decidí dedicar mi vida al servicio público”. Esa decisión significó asumir un estatus no menor al de un presidente, aunque recién ahora haya sido elegido. En 2004 los productores de un programa político en UCV-TV lo invitaron a formar parte de un panel donde estaban los presidentes de partido de la Concertación, menos el de la Democracia Cristiana. Piñera en su estilo cercano, contestó el teléfono. Recibió la invitación y preguntó quienes conformaban el panel.

“Le dije que no era posible tener al presidente de la DC porque estaba fuera de Santiago en cambio teníamos a Jaime Mulet. Entonces cambió el tono de la voz y dijo que no, que si no iban los presidentes de partido él no iba, que no perdía el tiempo discutiendo con gente que no estaba a su nivel. Antes que pudiera tratar de convencerlo me colgó y quedé hablando sola”, relata una productora.

Puede que Piñera esté dispuesto a compartir su dinero, pero no el protagonismo. Un reportero que lo acompañó durante la última campaña recuerda que “cuando iban a sacar las fotos con la gente de cada lugar y figuraban demasiados concejales o más rostros de lo esperado, se acercaba a Carla Munizaga y le decía: ‘sobran como tres huevones, sácalos”.

El examen de la Nasa

A veces, cuando las cosas se salen del carril que él ha diseñado, le cuesta mantener la compostura. Bien lo recuerda un reportero de economía que lo encontró a la entrada de un foro empresarial en el Hotel Marriot. Piñera venía entrando y el periodista lo intercepta para preguntarle cómo el alto precio del petróleo en ese momento perjudicaba su negocio en Lan. El empresario contestó “a la salida hablamos”. Pero otra vez fue una frase para salir del paso. “A la salida estaba toda la prensa y dijo que no iba a hablar. Yo lo seguí unos metros y le insistí recordando lo que había dicho antes. Se dio vuelta y me dijo ‘ya dije que no iba a hablar cabro de mierda’, relata el periodista.

Pero otras veces, el Presidente electo ha logrado abrir su corazón frente a la prensa y contar sus problemas. A comienzos de 2008 cuando las grabadoras estaban apagadas, Piñera contó que estaba preocupado porque le habían rechazado su licencia de piloto, porque los exámenes habían arrojado un problema al corazón. Pero señaló que ya tenía la solución. “Dijo que se haría un examen completo en la Clínica Las Condes, como los que aprueban los pilotos de la NASA y con los resultados iba a refutar la opinión del doctor. Por respeto al off, nadie publicó nada”, cuenta un testigo de la ocasión.

Hasta antes de ser presidente era habitual que Piñera contestara su celular y se olvidara que tenía periodistas al frente. “Como es muy impulsivo, habla de todo y no se da cuenta. El 2005 luego de que lo proclamaran, le escuché una conversación con Lily Pérez, pidiéndole que lo apoyara. Fue una conversación sin anestesia”, cuenta un editor retirado.

iPad, fue presentado ayer por Apple

28/Enero/2010

ipadAlexis Ibarra / El Mercurio / la mezcla entre iPhone y notebook que cambia la forma en que usamos el computador / El nuevo aparato tiene el mismo sistema operativo que los teléfonos de Apple, pero mayor potencia de procesamiento y gráfica. Abre nuevas perspectivas hasta en el campo de la educación. En Chile, los primeros aparatos comenzarán a llegar en marzo.

Con su tenida habitual -jeans y polerón negro-, Steve Jobs, el presidente de Apple, se paró en el escenario del Yerba Buena Center, en San Francisco, para presentar lo que según él no es un computador, sino la mezcla perfecta entre un teléfono inteligente y un computador portátil, el nuevo iPad.

El aparato promete una nueva forma de relacionarse con las máquinas, más sencilla e intuitiva, y abre nuevas perspectivas en campos tan diversos como la lectura, los videojuegos y la educación (ver notas relacionadas).

Con su conocido tono mesiánico, Jobs dijo que estamos en presencia de esta nueva categoría de aparatos (no quiere hablar de una tablet). De hecho, el nuevo iPad tiene la estampa de un notebook , pero usa el sistema operativo de un teléfono. Lo bueno es su facilidad de uso; lo malo, que limita su rendimiento, ya que no se podrán usar varias aplicaciones a la vez.

El iPad es delgado y liviano (pesa 680 gramos y mide 1,3 cm en su parte más ancha). Posee una gran pantalla de 9,7 pulgadas, que es multitáctil, lo que permite usar los dedos para trabajar con ella. No sólo el dedo índice, sino varios a la vez, lo que posibilita agrandar y achicar aplicaciones haciendo un movimiento sobre la pantalla, o escribir en un teclado virtual.

Multipropósito

En la presentación mostraron una aplicación llamada iBooks, que permitirá descargar y administrar libros electrónicos. “Es similar al iTunes, en el que puedes comprar música, pero acá lo haces con los libros”, dice Rodrigo Gómez, gerente de Apple para Latinoamérica. Hay acuerdos ya con cinco grandes casas editoriales y un libro podría costar cerca de US$ 15 en promedio. Un desafío directo al lector Kindle, de Amazon.

Además, resaltaron sus capacidades para usarlo como un equipo de trabajo. Crearon una versión especial de iWorks que trae hoja de cálculo, procesador de texto y un programa para crear presentaciones. Cada aplicación se vende por separado en US$ 10.

“Después de los libros, los juegos son las aplicaciones que más se desarrollan para iPod”, dice Rodrigo Gómez. Por eso, el flamante iPad pone énfasis en las posibilidades de jugar moviendo el aparato o con los dedos. Hay 14 mil aplicaciones del iPod que son compatibles con iPad, pero crearon un kit para desarrolladores para que hagan sus aplicaciones explotando todas las posibilidades de la nueva máquina.

Una ventaja importante es el costo: iPad costará desde US$ 499 (su versión de 16 GB), mientras que las versiones de 32 GB y 64 GB tendrán un valor de US$ 599 y US$ 699, respectivamente. Todos ellos vienen con Wi-Fi.

Otras versiones, que incluyen además banda ancha móvil, costarán US$ 629, US$ 739 y US$ 829, según su capacidad en el disco duro.

Rodrigo Gómez dice que los primeros iPad con Wi-Fi llegarán a Chile en marzo, mientras que los que incluyen tecnología 3G llegarían en junio, dependiendo de cómo se negocie con operadoras de telefonía móvil.

Adiós al mouse

El iPad representa una nueva forma de interactuar con el computador, creen los expertos.

“Las manos comienzan a ser centrales y ya no sólo se usan para sostener el dispositivo, sino que permiten mover, modificar y trabajar con los objetos sobre las pantallas. Es lo más cercano a estar tocando aquello con lo que trabajamos. Eso es un cambio relevante que deja obsoleto el teclado y el mouse y le da mucha libertad al usuario”, dice Juan Carlos Camus , experto en usabilidad e interfaz de usuario y fundador de Usando.info .

Su opinión es compartida por Rodrigo Gómez de Apple: “Le estamos devolviendo a la gente la posibilidad de usar sus manos para trabajar, tal cómo lo hacían cuando niño”.

“El hecho de tocar los objetos en la pantalla lo hace muy intuitivo, creo que es el avance más interesante. De ahora en adelante, tendrá más sentido el uso de objetos tridimensionales en las interfaces, ya que se pueden ‘tocar’ con las manos”, señala Camus.

Eso sí, cree que hay que probar cuánto calor genera, ya que será un dispositivo que siempre estará en las manos del usuario. Además hay que comprobar la real duración de la batería y su capacidad de interacción con otros dispositivos.

Jugar con el dedo

En el lanzamiento, Apple se esmeró en mostrar las capacidades gráficas del aparato. Tanto GameLoft (desarrollador de juegos para celulares) como Electronic Arts (que crea juegos para computadores) demostraron títulos para el iPad, donde se puede mover el aparato de un lado a otro o jugar con el dedo.

Alejandro Alaluf , director del Diplomado de Videojuegos de la Universidad Mayor, cree que el iPad no reemplazará a las consolas y que, en realidad, no aporta mucho al campo del entretenimiento electrónico. “Se pueden jugar los mismos juegos que un iPhone, pero con mejor resolución y pantalla más grande”. Alaluf cree que hay ciertos juegos que necesariamente necesitan un mouse y un teclado, por lo que no todas las categorías de juegos serán aptos para este aparato.

El experto cree que Apple, en alianza con los desarrolladores, deben explotar las capacidades multitáctiles del aparato y crear una nueva categoría, que además ponga énfasis en el juego en línea.

¿El diario 2.0?

En la demostración, sorprendieron con una versión especial del The New York Times creada especialmente para el iPad. Conservaba la esencia del periódico, pero en vez de fotos poseía videos que se movían al hacer clic con el dedo. Tal como los diarios que aparecen en la película “Harry Potter”.

“Yo estoy suscrito a la versión digital del The New York Times, y por $6 mil mensuales recibo todo el diario. Y no es como verlo en la web , es una sensación muy similar a la que da el diario en papel”, dice el académico de la Universidad Católica, Eduardo Arriagada .

Quedó sorprendido al ver la versión para iPad. “Lo que tú compras en el diario es una experiencia de lectura y una jerarquía, que te digan qué es lo más relevante, y acá se logra muy bien”, dice.

Está de acuerdo con la aseveración de Steve Jobs, quien dijo no entiende el futuro de los medios sin el iPad: “Apple tiene a 75 millones de clientes que usan su tarjeta de crédito, todos ellos son potenciales clientes dispuestos a pagar por una suscripción a un periódico de calidad. Además, hay que pensar que el 75% de los costos de producir un diario son atribuibles a la impresión y la distribución. Acá, esos gastos se eliminan y se pueden conseguir mejores precios para los clientes”.

Desafío a AmazonSi bien Jobs agradeció a Amazon -el fabricante del lector de libros digitales Kindle- por lograr que la gente se interesara por los libros electrónicos, el lanzamiento del iPad es una dura competencia para ellos.

Hugo Martínez, director de Educación en Arquimed y ex director de Enlaces, cree que el iPad es más multipropósito que el Kindle.

“Está pensado para un segmento más joven, que consume más multimedia”, dice. Para el educador, más importante que las características del aparato es cómo Apple logra crear una gran biblioteca digital. “Hay que ver qué tan nutrida y diversa será su librería y eso tiene que ver con el modelo de negocio que logré acordar con las editoriales”. En ese sentido, cree que Amazon lo ha hecho bien con sus 350 mil libros a disposición de los usuarios.

Martínez cree que el aparato tiene potencialidades educativas: “Si yo tuviera que entregar computadores gratis para los alumnos ésta sería una opción atractiva”.

Una década de lanzamientos que han marcado tendencia

2001: EL IPOD

Antes del iPod había reproductores de música digital portátiles, pero este dispositivo cambió la forma en que el usuario se relacionaba con sus archivos musicales. Permitió almacenar una cantidad hasta entonces impensada de música y su complemento con el programa iTunes facilitó la administración de las colecciones de los usuarios. Además, revolucionó la forma de venta de la música, ofreciendo canciones por menos de un dólar.

Su éxito es tal, que en 2009 se vendieron más de 53 millones de unidades en el mundo.

2007: EL IPHONE

Otro lanzamiento que marcó un hito fue el del iPhone y, sobre todo, de su modelo 3G que llegó al año siguiente para corregir las debilidades del primer teléfono inteligente lanzado por la compañía de Steve Jobs.

Si bien la BlackBerry ya llevaba tiempo en el mercado, el iPhone fijó un nuevo paradigma de lo que se entiende como un teléfono móvil inteligente, con pantalla táctil, sistema operativo de muy fácil uso, múltiples aplicaciones y acceso a internet vía Wi-Fi.

2008: MACBOOK AIR

Steve Jobs sorprendió al mundo en enero de 2008 al sacar un notebook de un sobre. Era el MacBook Air, un computador ultradelgado pero no por ello con menos capacidad de procesamiento de datos. Un golpe a la cátedra no sólo en términos de diseño, sino también por posicionar la portabilidad del equipo.

Al no tener lectores de CD o DVD ni conectores externos, posicionó el concepto de un computador mucho más conectado y dependiente de internet, que ha sido explotado por los netbooks.

Medios internacionales tienen opiniones divididasReacciones:

Los medios mundiales siguieron de cerca el lanzamiento. Un enviado especial del diario francés Le Figaro probó el iPad y dijo: “Ligero, agradable de llevar, el iPad se manipula tan fácil como un iPod Touch o un iPhone (…) y el navegador web es particularmente fluido”.

La misma buena impresión tuvo The Times: “Los computadores tablets han existido desde hace más de una década, pero su forma nunca ha alcanzado gran popularidad (…) El nuevo dispositivo de Apple podría crear un nuevo mercado”. Y el español El Mundo afirmó tajante: “Dentro de 60 días, Apple comenzará a vender este dispositivo que lo tiene todo, o casi”.

No todos fueron tan amables: Le Monde explica sus posibles defectos: “Tiene una elaborada puesta en páginas, y una pantalla más luminosa -y por lo tanto, más cansadora para los ojos- que las de sus competidores”.

En tanto, la revista especializada PC World fue crítica: “Esta no es la segunda venida, es sólo un iPod Touch grande”. Asimismo, el experto tecnológico de The New York Times, David Pogue, escribió: “Como el iPhone, el iPad es realmente una herramienta. Puede cambiar una industria o dos, o quizás no”.

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