Portada - Observatorio de Medios FUCATEL Quiénes somos
Qué Hacemos Videos
Fotografías Suscríbete a nuestro Feed RSS
Red de Observatorios de Medios de Comunicación
http://www.observatoriofucatel.cl/archivo
Contacto

El terremoto en los medios

2/Marzo/2010

¿Qué le parece la cobertura realizada por los medios de comunicación al terremoto ocurrido en nuestro país?

¿A qué medio destacaría considerando la calidad, oportunidad y rapidez de la información?

Clay Shirky: ‘Vivimos un periodo de experimentación constante y no hay receta’

22/Diciembre/2009

interSergio Rodríguez | Madrid / Experto en redes sociales y en la relación entre usuarios y empresas, Clay Shirky es consejero sobre Internet de empresas como Nokia o la BBC y autor del libro ‘Here Comes Everybody’. Didáctico y comunicativo, Shirky atendió a ELMUNDO.es, sin prisa y con largas y argumentadas respuestas en Madrid, donde estaba invitado por la Fundación Telefónica:

Pregunta.- Viene a explicar cómo una empresa puede reinventarse: ¿En qué sentido y qué herramientas existen para hacerlo?

Respuesta.- El gran problema del cambio que conocemos hoy es que no se trata de una transición desde un punto A hasta un punto B, sino que se trata de pasar de un entorno estable a uno inestable. Desde un punto A hasta el caos. El problema para las empresas es que tienen que pasar de una estrategia a largo plazo a un periodo de experimentación constante y no existe ninguna receta. Incluso cuando hay cierta estabilidad tecnológica hay que ver lo que la sociedad está dispuesta a aceptar como cambio. En 1996 no funcionaban las redes sociales y en 2002 funcionaron. Las empresas tienen que entender lo que se puede hacer con las nuevas herramientas, pero también lo que los usuarios están dispuestos a aceptar.

P.- ¿Y cómo puede una empresa detectar cuándo los usuarios están preparados?

R.- Las organizaciones están muy a menudo estructuradas alrededor del coste del fracaso, y el efecto del fracaso en una organización es la probabilidad multiplicada por el coste. Por lo tanto, la mayoría de las organizaciones intentan estudiar cuál es la probabilidad de fracaso. Ahora, que hay que pasar de la estrategia a la experimentación, no significa que haya que hacer las cosas al azar, porque hay un negocio que cumplir, sino que hay que probar. El cambio no significa que haya que reinventar todo, pero sí que hay que probar con cuatro o cinco cosas en lugar de una. A lo mejor hay un par que no funcionan y las abandonamos a cambio de dedicar más tiempo a una o dos que funcionen. O a lo mejor hay que rehacerlo todo.

P.- Es el modelo de empresas como Google…

“Hay que intentarque los intereses del usuario y del negocio estén alineados”R.- Sí, o Amazon, que es otro gran ejemplo. Cuando ves una página de producto en Amazon, no hay una sola tecla que diga ‘comunidad’, sino que hay 15 o 20 sitios en esa página donde Amazon busca la colaboración de los usuarios para crear valor, y en cada uno de esos casos hay una experiencia de usuario.

P.- De modo que las empresas pueden y deben aprovecharse en cierto modo de los usuarios activos, pero, ¿hasta qué punto deben mezclarse empresas y usuarios en un proyecto?

R.- Es difícil decirlo. No se puede ignorar a los usuarios pero tampoco se les puede tratar como a empleados. Lo que hay que intentar es que los intereses del usuario y del negocio estén alineados. Por ejemplo, los usuarios de medios como Facebook o YouTube van a participar, hay un punto de encuentro entre la lógica del negocio y el deseo del usuario. Las compañías quieren que participe el mayor número de personas posible para hacer dinero con este agregado. Además, hay que abandonar la idea del cliente como si fuese una unidad anónima que se va a multiplicar un millón de veces. Al contrario. Hay que preguntarse, “¿Qué quiere el usuario más activo?”, y tratarle de forma diferente, porque hay distintos niveles de usuarios.

P.- ¿No existe el peligro de que se produzca un rechazo contra este movimiento?

R.- En efecto. Lo que hace que este cambio sea una revolución es que hay un riesgo si no lo haces. Hay que saber moverse en este terreno. En la literatura especializada se habla ahora de la utilización de los juegos como incentivos para la participación de los usuarios, porque con los juegos aprendemos lo que la gente quiere hacer, incluso sin motivación extrínseca. Unos juegan a las cartas por dinero y otros por jugar. Hay algo en esta interacción.

P.- En un juego siempre hay alguien que gana. ¿Quién es en este caso, las empresas o los usuarios? ¿Sería posible un mundo sin empresas?

“Hoy existe una red que nos permite coordinar grupos de personas sin una estructura de dirección”R.- No, no podemos tener un mundo sin empresas. La revolución en este caso es un reequilibrio, no una sustitución. No es que las empresas vayan a dominar al usuario o que el usuario vaya a destruir las empresas. Vamos a tener un nuevo equilibrio: los usuarios van a hacer más cosas mientras los negocios seguirán ganando dinero. La gran pregunta en este nuevo entorno es la siguiente: ¿Cuál será el porcentaje de la nueva economía suministrado por empresas que responden a estas nuevas necesidades?

P.- Esta nueva situación crea nuevos actores. ¿Qué nuevos perfiles aparecerán en este mundo que viene?

R.- Hay un cambio en lo que yo llamaría ‘la naturaleza del liderazgo’. Históricamente, un líder ha sido alguien responsable de un tipo de organización, dado que era necesaria una estructura de gestión y dirección para hacer algo útil. Pues bien, hoy tenemos una red que nos permite coordinar grupos de personas sin una estructura de dirección.

P.- Como la Wikipedia…

R.- En efecto. Gente como Jimmy Wales [fundador de la Wikipedia] son líderes, pero no son directores, no son gestores. También son líderes ciudadanos. Y el líder ciudadano puede dar ejemplos pero también tendrá que internalizar lo que quieren los usuarios. Parece una pérdida para la figura del líder, lo que podría ser una mala noticia, pero sin este cambio no existirían sitios como la Wikipedia.

P.- Entiendo que hay un problema de fiabilidad. Los usuarios confían en las empresas y tendrán que pasar a confiar en personas que no conocen, de las que no tienen referencias.

R.- Éste es uno de los grandes retos de hoy en día. Por ejemplo, durante la sublevación en Teherán tras las últimas elecciones presidenciales vimos que hay un riesgo, puesto que se genera un flujo social a través del que el régimen puede mandar información falsa. Pero la confianza no sólo depende de la institución, también del procedimiento que se sigue. Google, por ejemplo, la tiene, pero el procedimiento en el que confiamos es totalmente opaco. Y el riesgo es que en algún momento quienes dirigen esos servicios en los que tenemos confianza pueden cambiarlo debido a una influencia política. Por lo tanto, hay que fijarse bien en dónde está la autoridad de procedimiento y asegurarse de que hay transparencia. Hay algunos confiables y otros que no son suficientemente transparentes.

P.- En el caso que mencionaba de Irán, fueron muy pocos los usuarios que creaban contenido desde dicho país. ¿Son una minoría los internautas activos?

R.- Tomemos el ejemplo de Irán. Las insurrecciones siempre las hacen las minorías, siempre son jóvenes y a menudo viven en las grandes ciudades. La presión para un cambio político siempre surgirá de pequeños grupos. Lo particular de Irán es que esos pequeños grupos consiguieron un efecto de apalancamiento porque mandaron mensajes al mundo. El cambio no es sólo Internet, también lo es el teléfono móvil. Lo que Twitter ha hecho es relacionar la Red y el móvil. Cuando se baja el precio de la tecnología digital, como es el caso, no se incrementa el número de participantes, pero sí aparecen diferentes tipos de participantes. Siempre habrá un desequilibrio entre los apasionados que quieren hablar y los que se comunican con sus amigos y familia. Pero el gran ejemplo es que nos hemos dado cuenta de que incluso los que se comunican con su familia pueden unirse a una acción más importante cuando se les brinda la oportunidad de hacerlo.

P.- Con Twitter, además de una reducción económica, también la hay de esfuerzo. ¿Cree que las micropublicaciones pueden recuperar terreno a los blogs?

“Va a haber muchas empresas de medios ganando dinero en 2015″R.- Son cosas distintas. Cuando alguien utiliza un blog quiere hacerlo bien mientras en Twitter sólo caben 140 caracteres. Pero yo leo probablemente más en Twitter. Sobre todo lo que mis amigos me dicen que tengo que leer. En el blog podemos escribir una expresión pública detallada, pero desde Twitter podemos decir “este blog es excelente”. De modo que se trata del primer servicio simbiótico, es la primera vez que uno dice “ya no me puedo limitar a esto”, ahora hay servicios más cortos.

P.- ¿Cómo ve la situación actual de los medios? ¿Hay una crisis de modelo de negocio o de modelo informativo?

R.- Lo que sucede es que hay ingresos para muchos negocios, pero no con la estructura de costes actual. Para ciertas empresas se tratará de cambiar, de rediseñar, de modificar sus instrumentos. El periodismo hiperlocal existirá. Pero, por ejemplo, en EEUU, a la prensa de las grandes ciudades que tiene una especie de monopolio sobre la publicidad, la reestructuración de costes le va a plantear un problema. Vuelvo al principio: va a haber muchas empresas de medios ganando dinero en 2015, lo que no sabemos es cuántas de ellas habrán sido creadas antes de 1995 o desde 1995. Por lo tanto, lo que hay que saber es cómo utilizar las nuevas herramientas digitales para reducir costes y no solamente para conseguir ingresos. En resumen, algunos negocios van a funcionar y otros van a desaparecer.

P.- ¿Cuál es su visión sobre el futuro de Internet ante esta nueva perspectiva?

R.- El mundo se conectará sobre todo a través de teléfonos móviles. El modelo de África nos muestra que la idea de los servicios sociales aplicada en ordenadores de escritorio se va a introducir en el móvil para dar acceso al mercado o a la información de forma positiva. Pero hay que tener en cuenta que los teléfonos no son un ordenador, no puede hacerse lo mismo con ellos, de modo que la pregunta es cómo sacar provecho del móvil para conectarse con el mundo. De otro modo, podría haber ciudadanos de segunda clase, y eso sería un gran problema.

Sebastián Silva, director de “La nana”: “Culturalmente soy un bastardo”

9/Noviembre/2009

s. silvaEmol / El director chileno afincado en Estados Unidos se confesó con el diario San Francisco Chronicle, cuando ya comienza la temporada de premios en que su película aparece bien posicionada. 

SAN FRANCISCO.- Comienza la temporada de premios en Estados Unidos y la prensa local ya está atenta a películas y realizadores con buenas chances de alzar al menos una estatuilla, algo que sucede con el director chileno Sebastián Silva y “La nana”, que ya está cerca de recaudar 200 mil dólares en su paso por las salas del país del norte.

El diario San Francisco Chronicle publica una amplia entrevista con Silva, en la que el director aún se declara sorprendido por el triunfo de “La nana” en el prestigioso Festival de Sundance, el punto de partida de una serie de éxitos que ha obtenido la película en otras citas internacionales este año.

“La copia no estaba terminada; el subtitulaje no era muy bueno y la corrección de color no estaba hecha”, confiesa Silva. “Era realmente una copia tosca, una copia punck-rock… que ganó contra una película de Emma Thompson en 35 mm. Creo que eso demuestra cuán real es Sundance”, dijo el chileno.

El también autor de “La vida me mata” también se refiere en la entrevista a borrosa identidad al vivir entre Chile y Estados Unidos por años. “Soy un tipo chileno, pero todos mis referentes culturales son estadounidenses”, afirma. “Me siento muy, muy cómodo acá. Crecí con Walt Disney y ‘Ren y Stimpy’, con Whitney Houston y los Beach Boys. No nací para nada como un fan de, por ejemplo, la música folklórica chilena. Culturalmente soy un bastardo”, confiesa el autor al Chronicle.

“La gente ve a los latinoamericanos como festivos y felices. Los chilenos somos realmente extraños e irónicos, escépticos y fríos. Los argentinos tienen cierto tipo de personalidad italiana. Pero nosotros no actuamos como los españoles. Simplemente somos raros. Visita (Chile), ya verás”, agregó Silva en la conversación.

Si bien “La nana” no podrá competir por un Oscar -la representante chilena es “Dawson, Isla 10″-, la película de Silva sí estará en carrera por varios premios de cine independiente, prestigiosos galardones de círculos de críticos e incluso los Globos de Oro. De hecho, su película ya fue nominada a los Gotham Awards en las categorías de Mejor Película (donde incluso compite con la última cinta de los hermanos Coen, “A Serious Man”) y Actriz Revelación (Catalina Saavedra).

¿Qué le pareció el seminario Provocaciones?

27/Octubre/2009

El  jueves 29 de octubre,  en el Café literario de Providencia, se realizó la sexta versión del seminario de TV “Provocaciones”. Si usted asistió, háganos llegar su opinión sobre los temas del debate y los argumentos de los panelistas, en relación al futuro de la TV pública y los desafíos ante el advenimiento de la televisión digital en Chile.

¿Qué le pareció el formato del debate presidencial organizado por TVN?

29/Septiembre/2009

¿Cree que la ciudadanía tuvo la oportunidad de plantear sus inquietudes?

¿Piensa que se produjo un verdadero debate entre los candidatos?

Richard Ford: “Roberto Bolaño está sobrevalorado en EEUU”

26/Agosto/2009

fordRoberto Careaga / La Tercera / Invitado por La Tercera y la Universidad Católica, el escritor estadounidense participará mañana en el seminario La Ciudad y las Palabras. El autor de El día de la Independencia, cuenta de su amistad con Raymond Carver. Richard Ford está en problemas. Hace dos años puso el punto final a la trilogía sobre Frank Bascombe, con la voluminosa novela Acción de gracias. Fue tan difícil que a veces cree que quizá ya fue suficiente: “¿Realmente tengo algo más que decir?”, se pregunta el escritor estadounidense. Confía en que sí: lleva seis meses trabajando en un libro que desde hace 20 años quería escribir, pero no ha resultado nada fácil. “Ha sido un desafío. Es una voz que no se parece a nada de lo que he escrito”, asegura, y saca de su chaqueta una pequeña libreta roja llena de anotaciones para Canadá, como se llamará la novela. Ni Chile le ha hecho olvidar el asunto: la libreta ha seguido ganando apuntes desde que llegó a Santiago el sábado pasado.

Pero aparte de Canadá, Ford está feliz. Alto, delgado y de unos penetrantes ojos celestes casi blancos, ríe sin demasiada provocación y, cuando puede, práctica su español de acento mexicano aprendido “hace mucho años” en Oaxaca, México. El domingo, cuando caminó junto a su esposa desde el centro de Santiago hasta el hotel Hyatt, debe haber pasado por otro turista gringo más en la ciudad. Pero no es otro más: Ford es considerado uno de los mayores escritores vivos de Estados Unidos.

Invitado por la Universidad Católica y La Tercera, mañana, a las 18 horas, en el Aula Magna de la UC, será entrevistado por Gonzalo Garcés en el marco del seminario La Ciudad y las Palabras del doctorado de Arquitectura. “Espero que no hablemos de arquitectura”, dice riendo. “Me gusta el lenguaje de la arquitectura, pero no soy un experto. Bueno, los novelistas no somos expertos en casi nada”, agrega.

ISABEL Y ROBERTO

Ganador del Premio Pulitzer por El día de la Independencia (1995), desde los 70 Ford viene retratando el paisaje humano de EEUU en libros como Rock Spring, Incendios y la saga sobre la clase media americana de Frank Bascombe. Sentado en el lobby del Hyatt repetirá una idea: la literatura, bien hecha, es útil. “Te hace pensar cosas que nunca pensaste; atestigua el poder de la imaginación y nos recuerda lo importante que es lenguaje”, explica.

A Ford le sirvió. Creció en Jackson, Mississippi, la misma ciudad donde vivían los escritores Eudora Welty y William Faulkner. “Cuando vives en un lugar como Mississippi, que está lleno de ignorantes, sólo saber que hay personas que viven cerca tuyo dedicadas a esa misteriosa labor que es escribir libros, es muy valioso. Sus libros fueron muy útiles para mí”, dice.

Admirador de Philip Roth, John Updike y Flannery O’Connor, Ford se formó en los 80 junto a Raymond Carver. Quizás fue su mejor amigo. “Fue un gran hombre, no era un intelectual, era humilde y muy idealista sobre la literatura. No se tienen muchos amigos así en la vida. Que también sea tu colega y admires su trabajo, es mucho más gratificante. Fuimos grandes amigos”, recuerda.

Lector imparable, recomienda de EEUU a Jeffrey Eugenides, Jonathan Franzen y Lorrie Moore; alaba al español Javier Marías y al alemán Ingo Schulze. ¿Chilenos? Dice haber leído a José Donoso y valora algunos libros de Isabel Allende aunque se ríe de sus declaraciones “extravagantes”. Cuando llega a Roberto Bolaño se detiene.

“Creo que está sobrevalorado en EEUU. Es el sabor del mes. Todos hablan de él, todos escriben de él, pero nadie lo ha leído. En mi país no tienen ningún detractor, lo que puede ser sospechoso. Es fácil hablar de él: es exótico, tiene una biografía interesante y está muerto. Los detectives salvajes está bien, pero es larga. Las escenas de sexo me gustaron, son buenas”, concluye.

La pregunta

28/Julio/2009

¿Qué te parece la participación de rostros de televisión en campañas políticas?

Cinépata: la apuesta gratuita de Fuguet

15/Junio/2009

cinepataAndrés Azócar / www.hijodelmedio.blogspot.com / Una de las virtudes de Alberto Fuguet es la capacidad de reinventarse. Desde Alekán a comienzo de los 90, el periodista dejó la crítica por la literatura, los guiones y el cine. Su último proyecto es Cinépata, un website dedicado a publicar películas de diferente metraje. Un pequeño cine para los artistas que producen material audiovisual y no tienen donde exhibirlo. Fuguet -quien acaba de terminar su taller de guiones en Periodismo de la UDP- se asoció con Mauricio Varela (gerente general de la constructora Almagro) para hacer una especie de cine-garage.

El sitio (diseñado por Global Interactive) es gratuito, wiki (basta registrase) y no tiene un modelo de negocios aún. Los creadores de Cinépata partieron por la intuición y con la filosofía Lessig como línea de partida (derechos de autor ni hablar), pero creen que en el mediano encontrarán cierta rentabilidad. Con la cabeza puesta en formatos como Vevo y Hulu, el proyecto tiene mucho de apuesta: encantar a la audiencias, a los artistas e intentar que los visitantes estén hasta una hora y media viendo cine en un PC. La siguiente es una entrevista que Alberto Fuguet a este Blog.

¿Cuáles son las virtudes de Cinépata?

Varias, espero. Es un sitio de descargas de peliculas y material audiovisual gratis. Gratis pero legal y con tecnologia de primera. Es aprender de los piratas y de lo ilegal para fundar algo nuevo: un mini cine alternativopanamericano o quizas global que apuesta por lo que llamamos el cine-garage.

¿Qué tipo de material se podrá cargar a la página?

De todo pero tampoco todo. No habra material de Hollywood pero ojala algun dia cintas americanas indies. Desde luego cargamos pronto un corto ingles, en ingles, hecho por un colombiano en Londres. Serán largos, cortos, clips y cosas experimentales. Partirá más chileno pero, poco a poco, irá latinoamericanizándose. No estará todo. No es YouTube y la gente que quiere subir su material será “seleccionada” para que el sitio no se desperfile y tampoco sea You Tube. Cinepata.com desea subir material pero también ser un sitio que, si enganchas con él, te sientas cercano, confies, y sepas que encontraras material de un cierto tipo. La moral Cinépata. ¿Cuál es? creo que mirando el sitio se entiende pero tiene que ver con el cine en tono menor, los personajes, creer que para conectar y emocionar no se necesita dinero sino valentia autoral de exponerse.

Tu sitio dependerá mucho de los autores, ¿crees que tus colegas cineastas y documentalistas están dispuestos a perder el derecho de autor?

Sin duda. además, ya lo están haciendo sin querer y sin elegancia, digamos. cuando sus cintas son pireateas (efecto discos en la calle) o estan en P2P estan perdiendo mucho. Aunque también están ganando publico. que es mejor? Ganar 100 mil pesos (como mucho) por entradas y que te vean 500 personas o no ganar nada y que te vean 5 mil en dos días? El tema del dinero o financiamiento es lo que falta determinar: supongo que será.

El sitio no tiene fines de lucro. ¿cuál será el modelo de sustento de Cinépata?

No, pero es ambicioso! La idea final es tener un cine y eso me parece casi megalómano. Y ese cine te obliga o te llena de culpas de tenerlo vacío por lo que te obliga a crear una red y una comunidad de gente que crea en ésto de llegar a la mayor cantidad de gente posible, de todas partes. Y en mi caso particular, te obliga a filmar. Eventualmente esperamos que alguien nos golpee la puerta a nosotros pero ya me cansé de golpear puertas. Hemos invertido, si, no poco dinero, pero ese dinero equivale al catering de 4 días de una cinta “siglo 20″. Ya se registraran mil personas en 4 días y son de todas partes del mundo. Dato raro: el 15% de los que entran a Cinépata lo hacen por un Mac. Quizas Mac quiera hacer algo algun día. Pero nuestro plan es por el 2009 prescindir de ayuda externa hasta afianzarnos artisticamente.

¿Cómo aprovechará Cinépata las redes sociales?

Mucho. Creo que sin publicidad de la calle o en medios analogos-tradicionales, hemos llegado ya a establecer un grupo gracias a esas redes. Twitter y los blogs fueron nuestros aliados y lo que nos he permitido que, luego de Chile, Perú, Argentina y Colombia sean donde más tenemos cinépatas.

Un amante de cine cómo tú, qué piensas al ver un largo de 71 minutos en la web.

Qué es el futuro. Yo siento que todo esto se parece a los libros. Ver una peli en la cama puede ser tan intenso como verla en un teatro. El cine partió además solitario–ver solo por unos lentes las rollos de los nickleodeon. Ademas Tanto Tiempo no es la primera cinta que yo ni muchos han visto en en su pantalla. Ademas uno elige la pantalla: también -si quieren- pueden verla vía cables o quemando un dvd en la tele. El cine no ha muerto, está partiendo de nuevo. No basado en celuloide, modelos de producción inventados en Hollywood, y en la experiencia colectiva. Eso no terminará (aunque capaz que el celuloide sí) pero a la larga la gente quiere y necesita historias y aquí estamos: para entregar historias más cercanas y no muy distintas a las que se estrenan todos los jueves.

Robert McKee en Chile: “Spielberg necesita tomar mis clases”

30/Abril/2009

mckee1Erenesto Garratt / Wiken / Peter Jackson, Carrie Fisher, David Bowie y una constelación de estrellas han tomado el curso de este gurú de los guionistas. De paso por Chile, él explica por qué sus estudiantes han ganado 30 premios Oscar y 114 premios Emmy y hace un descarnado análisis de Hollywood.Lunes, 20 horas. Robert McKee, el gurú y leyenda de los guionistas de Hollywood, el profesor que durante los últimos 25 años ha tenido de estudiantes a figuras como Peter Jackson (”El señor de los anillos”), Kirk Douglas y David Bowie, estalla en una risa. Aunque sus gruesas cejas y pequeños ojos pueden parecer el refugio de un hombre con pocos amigos, por un momento su serio y amenazador semblante se doblega ante lo que es, para él, una loca idea:

“Puede que yo parezca un rock star después de todo”, admite.

En una mesa del restaurante Rivoli, dulcemente tomado de la mano de su esposa Mia, Robert McKee (68 años, dos hijos y un Jaguar negro esperando en casa) no puede dejar de sorprenderse por la acalorada recepción que ha tenido desde que el sábado pasado inició por primera vez en Chile su intensivo y famoso curso de guiones de cuatro días de duración. Ese que le ha enseñado a la crème de la crème hollywoodense cómo ganarse un Oscar – 30- y un Emmy – más de 114- : Eso es lo que han obtenido sus estudiantes a lo largo de los años. De seguro, algo de eso quieren lograr los cerca de 750 chilenos que se inscribieron en su curso: casi todo – por no decir todo, a secas- el mundo audiovisual local se ha reunido bajo un mismo techo: el Teatro Oriente para escucharlo. Ahí estaban Luciano Cruz-Coke, Ricardo Larraín, Gustavo Graef-Merino, el director Sebastián Leilo, que se va a Cannes con su película “Navidad”, Matías Bize, Pablo Illanes, Tiago Correa, Ignacia Allamand y un largo etcétera.

“Me puedo sentir un rock star porque de verdad nunca me había tocado algo así, pero, en serio, soy muy humilde”, dice perplejo McKee primero por el amplísimo número de participantes (”Son las clases más llenas de mi vida, nadie se ha ido en el medio”), y segundo por el máximo respeto que, él dice, le han mostrado (”anotan y escriben con tal concentración que se nota lo enfocados que están”). Sin mencionar los autógrafos y las fotos que vienen al final de las sesiones de parte de los fanáticos. Que, inevitablemente, los tiene. Es verdad, no es una celebridad hot, no sale en la TV en las secciones de chismes, pero este viejo sabio tiene miles de seguidores.

“Algo está pasando en Chile, veo las cosas llenas de pasión y siento que hay ganas de hacer cosas, hay hambre por aprender”, dice mientras sacia su propia hambre con un plato de tallarines, una copa de vino tinto y una siempre nutritiva conversación sobre arte y cine, guiones y personajes en constante cambio. Porque para este maestro no hay historia si no hay cambio en los personajes. Y en su propia historia la gran alteración comenzó hace cerca de tres décadas cuando era un aplicado guionista de la TV gringa y un aún más aplicado “doctor story”, es decir, un profesional que diagnosticaba qué tan malo o bueno era el guión de otro tipo. El joven McKee ya había presentado más de un guión a un estudio fílmico, más de una vez le habían comprado su trabajo y más de una vez había tenido que reprimir la frustración, pues ninguna de sus historias era llevada a la pantalla. Ni nunca lo sería – salvo el telefilme “Abraham”.

Pero vino el cambio y recibió una llamada telefónica para hacer algo distinto a escribir: “Me ofrecieron hacer una clase de escritura de guiones para unas treinta personas en San Diego. Tenía ganas de hablar con otros escritores como yo y bueno, a la semana siguiente, en vez de 30 estudiantes tenía cien y luego recibí invitaciones para ir a Nueva York, Roma y después esto se apoderó de mi vida”, cuenta. Robert McKee entonces se convirtió en el tipo de profesores que enseñan un aspecto del arte sin él mismo haber hecho una poderosa demostración de su pericia en ese registro: Empezó a enseñar cómo hacer un guión sin haber escrito uno que fuera filmado. “¿Me preguntas si no me siento exitoso siendo profesor?”, me reclama directo y fuerte frente a una pregunta a medio terminar y con un tenedor de tallarines en la boca. Robert McKee, dice, ha escuchado todas las posibles preguntas que le pueden hacer y claramente se pone incómodo con eso de que predica algo que no practica. Pero asegura que se siente en lo suyo: educando nuevas y viejas generaciones de guionistas. “Mi ego está bien”, dice.

LA PELEA DE UN LOBO SOLITARIO. Para este hombre chapado a la antigua, con un incesante dolor a las rodillas y otro dolor por una hernia cervical que puede dar pie a un explosivo mal genio, en el Hollywood actual hay una severa resistencia a las buenas historias: “No quiero pelar a Hollywood, pero se filma cualquier porquería”, dice. “Y no es sólo en EE.UU. También tienes ese problema en Europa, donde hay un catálogo de clichés hermosamente filmados, con bonita ambientación y todo lindo. En Hollywood, tienes un catálogo de clichés, pero con efectos especiales y mucho espectáculo”.

Histriónico, poseedor de una cavernosa voz, Robert McKee estudió teatro en su juventud, fue director de una compañía teatral y montó más que nada comedias (”Si no se ríe la gente estás frito. Con el drama puede ser más fácil porque es más ambiguo”) y, por eso, conoce como pocos oradores el espacio del escenario: Sobre él, los focos lo iluminan durante sus clases magistrales y ese escaso terreno luce como su hogar. Se mueve como pez en el agua, con pausas, se sienta, se para, lanza bromas (”¿Saben que hace un hombre solo en el bosque sin una mujer al lado? Pues deja de estar equivocado”), reta a algún desprevenido (”Caballeros, dejen de reírse en mi clase, o tendré que pedirles que se larguen”), garabatea de lo lindo (”Que historia más fucking mala”) y toma mucho café: fuerte y con endulzante para aguantar de 9 de la mañana a 7 de la tarde hablando sin parar. Monologando sin interrupciones, como si fuera su propio stand up comedy de larga duración, una clase que, básicamente, no ha variado en el último cuarto de siglo.

“Lo que más quiero que les quede claro a los asistentes es que escribir películas, novelas, series de TV, lo que sea, es un trabajo jodidamente solitario. Esto no es un excitante mundo de ensueño, con fiestas y glamour, no, nada de eso, esto es un jodido trabajo y se hace con uno mismo. Con nadie más”. Cortés, pero cortante, dice que casi nunca hace amistad con sus estudiantes después de sus seminarios porque “lo que menos quieres es que te llamen a las 3 de la mañana preguntándote ‘Oye Bob, cómo puedo resolver este conflicto en mi guión”‘.

A lo más, uno puede contratar los servicios de Mr. McKee como “doctor story” y saber qué anda mal con el guión/novela/serie/videojuego o lo que tenga un argumento y que a uno, en teoría, lo tenga preocupado. Por ejemplo, el legendario Kirk Douglas, a finales de los 80, asistió a su curso de guiones, asintió con la cabeza los cuatro días de clases y le pidió al final que le ayudara con su primera novela, “Wisdom of Elders”.

¿Kirk Douglas escribe novelas?

“Sí, el tipo es toda una inspiración. Lo conocí antes de que sufriera el ataque que lo dejó mal. Fue muy agradable y puede escribir muy bien, es un hombre de increíbles talentos, ha sido productor, actor y a veces director. En su juventud era un deportista de lucha libre, un luchador universitario, siempre ha estado en una gran forma y aún sigue trabajando su cuerpo con un personal trainer. Cuando iba a mi clase, él tenía cerca de 80 años y siempre me decía que no había hecho demasiado con su vida”.

?¿Y cuál fue el primer famoso que entró a su clase? ¿Fue ese un logro para usted?

“Como he estado haciendo esto por cerca de 25 años, la gente famosa ha tomado mi clase antes de que se hiciera famosa (risas). No en serio. Recuerdo, ¿cómo se llamaba esta actriz que hizo de princesa Leia en ‘Star Wars’: ¡Carrie Fisher! Vino a mis clase con unos 20 años, recién había hecho ‘Star Wars’ y dijo que había escrito un libro biográfico llamado ‘Recuerdos de Hollywood’ (’Postcards from the Edge’) y dijo ‘quiero llevar este libro a un guión de cine, pero no sé que es lo que debo hacer’. La revolvió por todo el lugar y le dije por qué no te sientas y escuchas, y al final de la clase ella sabía exactamente qué hacer. Entonces escribió el guión de la película que protagonizaría Meryl Streep y que relata la vida y luchas de Carrie contra sus adicciones y malos ratos. Así es como debió de convertirse en una de las primeras alumnas famosas’.

?Bueno y el británico John Cleese, uno de los cerebros del grupo humorístico de culto Monty Python, ha hecho su curso cuatro veces.

“Muchos guionistas notables como John Cleese (’Los enredos de Wanda’) toman el curso una segunda o una tercera vez no porque no sepan, sino porque lo encuentran útil y lo usan como un check list, para ver qué les falta a sus propios guiones y para estimular su pensamiento (…) Y aunque te dije que no tengo amigos después del curso, la verdad es que conservo unos pocos: el mismo Cleese y el actor británico Brian Cox (el malo de ‘X-Men 2′, el primer Hannibal Lecktor que vimos en ‘Manhunter’)”.

?En la película “El ladrón de orquídeas” el actor Brian Cox hace de usted, Robert McKee: ¿Qué piensa de ese papel?

“He sido amigo de Brian Cox mucho tiempo y yo lo elegí para que me interpretara. En esta película escrita por Charlie Kaufman, yo aparezco como personaje, como un profesor de guiones. Y una de las condiciones para que el director Spike Jonze me usara como personaje fue que me debía elegir al actor que haría de mí. Me presentaron 10 opciones y en la lista estaban Christopher Plummer, Albert Finney y al final estaba Brian y dije, ‘lo quiero’. Me preguntó Jonze que quién era él y le expliqué: ‘El mejor actor inglés que tú no conoces”.

“NADA DE LISTAS, ¿ME OÍSTE?”. Robert McKee vive y respira cine, novelas y ficción. Historias, en una idea. Y aunque lleva agotadoras doce horas de trabajo continuo, disimula en el Rivoli su cansancio detrás de una copa de vino, una risa estoica y una convicción absoluta de lo que él llama “las películas que le sirven para su curso”. Él odia hablar de sus películas favoritas. En unos segundos más me quedará claro el porqué. Mientras tanto, cuenta que tiene dos hijos, a quienes saca a colación en el curso a la hora de hablar de buen gusto: Uno de ellos tiene gusto; es compositor musical de documentales y series de TV. El otro es un personal trainer. “Pero le gusta leer mucho, incluso quiere hacer un libro de Fitness, puede que algún día lo haga”.

McKee deja escapar un humor ligeramente negro a veces. El hombre que amó “The reader” (”Porque me sirve para mis propósitos académicos”) y odió hasta la médula “El extraño caso de Benjamin Button” (”que tonta película para hablar de viajes en el tiempo, no puedo creer que sea el mismo director de ‘Los siete pecados capitales’), está harto de que todo el crédito se lo lleven los directores de cine. “Pásale a un director de cine 120 páginas vacías de un guión y dime ¿qué es lo que va a dirigir? (….) Sabes, si un escritor se convierte en director seguramente hará película grandiosas, como Francois Truffaut o Bergman. Pero al revés, cuando el director se convierte en el guionista, sólo pasan desastres. Ahí es necesaria gente como los consagrados guionistas William Goldman o Ruth Prawer Jhabvala para solucionar las cosas’.

?Alfred Hitchcok siempre usaba guionistas, él nunca escribía los guiones porque eran su defecto…

“¿Quieres escuchar el intento de Hitchcok por escribir? Una vez les muestra a sus colaboradores una idea para una película: Es una una línea de ensamblaje de autos y van moviéndose las piezas del auto, el chasís, las ruedas y la ventana. Hasta que el auto termina con sus piezas todas juntas y está armado y, de pronto, alguien abre la puerta y aparece un cadáver. ‘¿De quién es el cuerpo? ¿Quién lo mató?, pues es una pregunta que no puedes contestar así. Alfred Hitchcok podía pensar en términos de imágenes como esa, una muy buena idea, pero no importa cómo encuentras el cuerpo, importa quién lo mato y por qué”.

“Cuando Ernest Lehman estaba escribiendo ‘Intriga internacional’ (’North by Northwest’) tuvo sólo tres reuniones con Hitchcok: La primera fue cuando tuvo la idea de la película. En la segunda, Hitchcok le dijo que sería buena una escena afuera y, finalmente, Hitchcok le señaló que debía cortar un poco el final. Y he leído monografía tras monografía de esta película y jamás he visto el nombre de Ernest Lehman. Él escribió, ideó y creó la historia de la película, los personajes y Hitchcok sólo le dio un par de indicaciones al guionista, pero de todas formas Hitchcok se adjudicaba todo el crédito de ‘Intriga internacional’. Es tan injusto, por Dios. Después de 100 años de cine sigue siendo injusto”.

?¿Y es justo que Steven Spielberg aún no haya tomado su curso de guiones? Es de los pocos famosos que nunca ha ido.

“Y vaya sí que Spielberg necesita mi curso de guiones desesperadamente. Y lo dije en clases, casi todo lo que le importa a Spielberg es un Deux ex Machina (una serie de coincidencias que son el final), no importa descubrir un final verdadero en ‘La guerra de los mundos’ ni en nada. No sé que hay en la cabeza de Spielberg, realmente no lo entiendo, no es el dinero, pero cómo puede estar satisfecho haciendo eso. En realidad no me importa lo que haga o no haga Steven Spielberg, pero sí que los jóvenes cineastas en las escuelas vean y piensan que Spielberg se sale con la suya. Los Angeles Times una vez me preguntó por ‘Titanic’, y dije que era una porquería. Y me dijeron que la película esa había hecho un billón de dólares, entonces mi respuesta fue: ‘malos guiones también hacen mucho dinero’, y es verdad. Spielberg hace mucho dinero, Shyamalan o como quiera que sea su nombre también hace mucho dinero con ese horrible filme ‘La dama del agua’. Todo lo que puedo hacer es tratar de subir el estándar, pero la gente joven no ve esas cosas, no aprecia mucho las cosas’

?Y hablando sobre a quién seguir: ¿quién sería la persona correcta si Spielberg no lo es?

“No creo que nadie debería ser seguido, no debes imitar a nadie. Cada escritor debe seguir su propio gusto en drama, y si digo que me gustó ‘The reader’ es irrelevante. Lo que tú quieres como periodista es que yo te dé una lista, quieres que yo nombre ciertos filmes, que nombre ciertos directores, que nombre ciertas estrellas para que puedas llenar tu artículo de estrellas (con tono enojado). Pues no quiero hacer eso por ti, no quiero hacer una lista, porque no importa, no importa cuán exitosos sean, no importa ese asunto, lo único que importa es aprender. No quiero hacer nada de listas, no estoy en el negocio de copiar ideas. Es bueno que algunos de mis alumnos tengan éxito. Pero no son modelos para ser copiados, porque la copia es lo que tiene jodidamente mal a Hollywood: La gente copia el último hit del verano y eso está mal. Personas en Sudamérica y Europa copian a Godard a Buñuel y copian y copian y no hacen sus propios filmes. No son originales”.

Pero él si lo es con esta clase que si bien ha repetido por los últimos 25 años siempre hace que sus alumnos-seguidores puedan entender el cine desde otra perspectiva: la propia. Y eso sí que es original.

Simon Anholt, asesor de Chile Imagen País:”El mundo no puede admirar a un país que ignora a sus pueblos originarios”

22/Abril/2009

asesorClaudia Urquieta Ch. / El Mostrador / Para el británico, reconocido por la creación de estrategias de imagen para diversos países, es fundamental que dentro de la voz que Chile lleve al mundo incluya a sus minorías étnicas. Pero no sólo de palabra: los cambios deben ser de forma y fondo. Otro protagonista a la hora de presentar una nación es el medio ambiente, por lo que el experto advierte la necesidad de no basarse sólo en factores monetarios a la hora de discutir HidroAysén.“¿Qué opina de Chile?” es una pregunta bastante difícil de responder para la gran mayoría de los habitantes del planeta, ya que en general no tienen una percepción de quienes somos los chilenos. La visión más común es la de un país anónimo ubicado en algún lugar indeterminado de Latinoamérica.

Según Simon Anholt, uno de los expertos más reputados a nivel internacional en la creación de estrategia de imagen para países y asesor del Proyecto Chile-Imagen País, se necesitarán unos 20 años para que un ciudadano común y corriente del otro lado del mundo conteste esta pregunta y sea capaz de identificar ciertos atributos que definan claramente a Chile.

Así lo expuso en el Seminario Internacional “Comunicación de Imagen País. Desafíos en un Nuevo Contexto”, que se realizó el martes en el Espacio Riesco.

En esta línea, el Proyecto dirigido por Juan Gabriel Valdés, tiene un largo camino que recorrer. Sobre todo porque aunque en opinión del británico el país tiene todas las herramientas necesarias para posicionarse favorablemente -que incluyen cercanía a la naturaleza, sobriedad, gobernabilidad y profesionales competentes-, el excesivo “silencio” de los chilenos impide promocionarse con más fuerza.

Ni bananeros, ni tropicales, ni bailadores de samba. Más bien calladitos y sobrios, fomecitos incluso. Algo así como los “británicos” de América Latina, lo que en opinión del asesor es un plus que hay que aprovechar, porque son las características requeridas para posicionarse favorablemente y marcar la diferencia con las naciones vecinas.

Para lograrlo se necesitan agencias de comunicación talentosas, además de tener claro que el posicionamiento internacional está directamente relacionado no con lo que se dice, sino con qué hacen los chilenos y cómo lo hacen. Especialmente en los puntos en que la opinión pública internacional pone mayor atención: el medio ambiente, la tecnología y la educación.

En esta línea el experto señala que un gran desafío es impulsar políticas que vayan en la dirección de ser una nación amigable con el medio ambiente, aunque reconoce que es imposible serlo 100 por ciento.

HidroAysén, el consenso imposible

Por eso, para Anholt el debate en torno a la construcción de las megarepresas de HidroAysén en la Patagonia es muy importante. Eso sí, aclara que no está “ni a favor ni en contra”, pero que sospecha que hasta hoy “la gran mayoría de los grandes proyectos se discuten en torno a un rango limitado de factores: dinero, retornos sobre la inversión o trabajo”. Dejando fuera la influencia que tendrán en la imagen país.

En el caso del proyecto Endesa Colbún, el experto señala que si sale mal y es altamente criticado por los medios de comunicación podría hacer mucho daño. Pero “si puedes probar al mundo que las consecuencias medioambientales del proyecto son una prioridad para ti, será beneficioso para tu imagen”.

Con respecto a la aseveración del nuevo vicepresidente ejecutivo de Endesa España, Andrea Brentan, sobre la necesidad de que HidroAysén sea un proyecto país “aceptado y autorizado por todos”, según Anholt “es poco realista”, ya que aunque considera una buena señal que exista preocupación al respecto, “no hay proyectos de este tamaño, independientemente de si son o no exitosos, que tengan apoyo total”.

Chilenos todos

El silencio de los chilenos también contempla omisiones. Una de ellas es la absoluta falta de inclusión de las minorías étnicas: simplemente la voz con que Chile se presenta al mundo no incluye a estas minorías.

Ni siquiera se las toma en cuenta internamente. Basta ver la forma en que se trata el denominado “conflicto mapuche” y la enorme militarización que se vive en las zonas donde se concentran estas poblaciones. Para que decir acerca del casi nulo derecho a voz y voto que mantienen las etnias originarias, que en general no son tomadas en cuenta a la hora de tomar decisiones que las afectan directamente.

Realidad que para el británico es imperioso cambiar. “Esto es necesario: el mundo no puede admirar a un país que ignora a sus aborígenes, es increíblemente pasado de moda, injusto y no funciona”.

Tarea que no será posible en el corto plazo, ya que es “un cambio generacional que tiene que direccionarse dentro del proceso educacional”. La idea es seguir los pasos de Nueva Zelanda, que ha logrado aunar los avances de un país desarrollado con el respeto y reconocimiento a sus minorías étnicas.

Próxima página »