La historia detrás de la desaparición de People + Arts
17/Marzo/2010
Soledad Gutiérrez / El Mercurio / El 12 de abril el canal de Discovery y BBC será reemplazado por Liv. Estudios de audiencia que no contemplan a Chile ponen fin a una señal que pasó de programas culturales a realities y series.
People + Arts nació en octubre de 1997 con un perfil claro: un canal de cultura y entretención, a cargo de Discovery y BBC. Por eso, resultó coherente que uno de los primeros programas de producción propia fuera la versión latinoamericana de “El show de los libros”, que tuvo como conductor a Antonio Skármeta. Ahora, el escritor se excusa de entregar una opinión rápida sobre su paso por el canal, porque, dice, “está en la prehistoria de mi vida”. Y ahí mismo, como historia antigua, quedó People + Arts: desde el 12 de abril la señal será ocupada por Liv, la nueva apuesta de Discovery, que ya no incluirá espacios de BBC (aunque esa alianza se mantiene en canales como Animal Planet y Discovery).
People + Arts ya había cambiado en España y Portugal, pero la decisión de eliminar la señal en Latinoamérica se tomó luego de un estudio que investigó las preferencias de 3.200 mujeres de los mercados más numerosos en TV pagada de la región: Argentina, Brasil, Colombia y México.
People + Arts comenzó a acercarse a programas de entretención desde 2002, y en 2007 apostó fuerte por el reality, sumando programas como “El aprendiz” y “Miami Ink”. Estos dos espacios quedaron fuera de la nueva apuesta Liv, que estará compuesta en 90% por cine y series y se enfocará hacia el público femenino. De la oferta de People + Arts se mantienen algunos espacios, que se acomodan al nuevo perfil: “Son algunos realities que ya tenían un gran seguimiento por la audiencia femenina: ‘Extreme makeover’ y los otros son ‘Project runway’ y ‘So you think you can dance’”, explica Claudia Chagüi, directora del canal. También se mantendrán series como “The Tudors” (en la foto), que regresa en septiembre con la cuarta y última temporada.
La decisión de Discovery no causó extrañeza en la industria de la TV pagada: aunque no se maneja con el vértigo del rating minuto a minuto, los canales de cable también buscan mejorar sus audiencias. Y de acuerdo a informes de la industria, a nivel local People + Arts estaba en los últimos lugares entre los canales de su perfil -cultura y estilo de vida- en febrero pasado. Ese listado lo lidera Discovery, seguido por History y Nat Geo.
Mauricio Lob asumiría jefatura de la Secom
16/Marzo/2010
La Nación / Editor del diario “La Tercera” asumiría una labor más técnico que política en una instancia que quedará bajo la conducción de Ena von Baer / De acuerdo a distintas versiones, el periodista Mauricio Lob asumiría como nuevo jefe de la Secretaría de Comunicaciones (Secom) del gobierno.
El profesional se desempeñaba hasta ahora como coordinador de política en sección Reportajes del diario La Tercera.
Lob reemplazará en este cargo a Juan Carvajal (PS) quien desempeñó ese cargo durante los cuatro años del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.
El periodista Mauricio Lob de la Carrera es licenciado en Comunicación Social de la Universidad Diego Portales y anteriormente fue editor de la sección tiempos modernos de la revista Qué Pasa y editor de opinión del diario La Tercera.
La Secretaría de Comunicaciones depende directamente del Ministerio Secretaría General de Gobierno, cartera que encabeza la periodista Ena von Baer.
De acuerdo al organigrama oficial, a la Secom, entre otras tareas, le corresponde “difundir entre los medios de comunicación nacionales e internacionales los planes, orientaciones políticas y obras realizadas por el gobierno a través de programas especiales de comunicación; y entregar a las autoridades públicas información y análisis mediales sobre temas comunicacionales nacionales e internacionales”.
Asimismo es materia de este organismo “desarrollar estudios y asesorías para las instancias gubernamentales en materias de comunicación pública, según las necesidades detectadas”.
De acuerdo a los trascendidos el objetivo de la nueva Secom será más técnico, menos político y atendiendo políticas comunicacionales de los 22 ministerios.
Internet sí sirvió
15/Marzo/2010
Andrés Azócar / hijodelmedio.blogspot /
“Internet no sirvió para nada”, fue lo que dijo Cristián Zegers, a pocos días de terremoto, mientras evaluaba, junto a los periodistas y editores, el trabajo de El Mercurio en la cobertura de la tragedia. La frase del director del diario que hirió a muchos, puede ser injusta y e incluso parte del desconocimiento sobre lo que representa Emol, pero siempre será mejor reflexionar sobre este tipo de cosas, que solo dejarlas como una anécdota más.
Los medios, en general cumplieron una labor muy específica y destacada post terremoto. Tan sorprendidos como el gobierno, actuaron con mayor rapidez, eligieron muy bien los focos de atención y en general fueron muy ponderados para entender que antes que linchar a la autoridad, había que intentar contextualizar el desastre. La Televisión y la radio fueron los protagonistas. La TV, pese a la críticas, jugó un rol vital para comunicar, acompañar, dimensionar y dar contexto a una tragedia muy lejana a una egocéntrica capital. Las radios se desplegaron con agilidad, modificando sus programas diarios y mezclando (la ausencia de imágenes muchas veces es una punto a favor) noticias con análisis. Bío Bío fue la más crítica a la actuación de las autoridades, tanto que el ministro del Interior de entonces estaba muy molesto con la radio de los Mocciatti. Tanto Bío Bío como Cooperativa apostaron por la información continua, flexibilizaron sus programaciones e invirtieron en terreno. ¿Entonces, si sabemos que la TV y las radios aportaron el breaking news y que el análisis más profundo lo entregaron los diarios…para qué sirvió internet?
Los sitios tuvieron su gran prueba de fuego y a diferencia de lo que cree el director de El Mercurio, sí cumplieron con su trabajo. No sólo por los números de la cobertura, sino que actuaron como un complemento periodístico a la información recogida minuto a minuto en las redes sociales. Los sitios, a través de sus blogs, las herramientas desplegadas -especialmente a través de las imágenes- y la información de último minuto, consiguieron ganar un espacio en medio de la abundancia. Convengamos que, como siempre, entregaron parte importante de los contenidos que fluyeron por las redes sociales. Fueron la disciplina informativa y el catastro ordenado de la ayuda.
Eso sí, creo que los principales protagonistas fueron los que más apostaron en la reciente elección presidencial de diciembre y enero. En ese sentido creo que Cooperativa y La Tercera hicieron el mejor trabajo. El sitio de Copesa -que tuvo un tráfico de 1,2 millones de visitas únicas diarias los primeros días de la catástrofe- mostró una gran flexibilidad de diseño para incorporar herramientas, cambiar la distribución de los contenidos y generar destacados. El uso de las redes sociales, de Google Maps para entregar información de ayuda, además del gráfico de réplicas, destacaron en la página y sin restar importancia a las noticias. La Tercera (para mayor transparencia, tengo un vínculo de amistad con sus principales “cabecillas” y he trabajado con ellos desde la UDP) hace rato que viene trabajando su canal de TV, lo que les permitió crear contenido rápido y con agenda propia, además de generar historias paralelas al trabajo periodístico. El “Zafrada” sin duda será un hito para este tipo de experiencia en internet. Cooperativa.cl no sólo siguió siendo la caja de resonancia de la radio, sino que entregaron mucho dato útil para una audiencia que carecía de ellos, siempre respetando la mejor forma de desplegar la información, especialmente la que tenía que ver con la búsqueda de personas. “Chile busca a Chile” y las aplicaciones creadas para información específica como el estado de los caminos y relatar historias, mostraron las virtudes de los sitios informativos por sobre otros medios. El Mostrador tuvo un comienzo lento, pero luego apuntó al análisis y a la pauta diferenciadora que lo ha posicionado como una alternativa. Los tres medios también pusieron especial atención en algo que destaca Manuel Contreras de Coopertiva.cl, (quienes tuvieron como promedio 150 mil visitas únicas diarias) que es filtrar la información de la redes sociales. Es decir, ponerle periodismo a la sobreabundancia de información.
Las redes sociales, especialmente Twitter, prendieron con la catástrofe, pero mostraron tantas virtudes como defectos. Las comunidades se lucieron los primeros días recolectando información y el flujo estuvo alimentado de datos y opinión. Sin embargo, en los días siguientes, cuando la abundancia de información explotó, se vieron sobrepasadas y la necesidad de ayudar primó por sobre los datos correctos, el orden y multiplicación de RT sin ningún tipo de filtro. Twitter explotó en todo sentido, pero con poco ruido y poca fuerza. Tampoco se podía pedir mucho: es una red joven, los usuarios son pocos y en general están concentrados en la capital. En este caso, Twitter no dejó de funcionar como una agencia de noticias, simplemente sus diques no funcionaron. De todas maneras, es evidente que movilizó y la campaña que encabezaron Juan Manuel Astorga y Javier San Feliú en la Teletón, permitieron mostrar que es un medio excelente para complementar otras actividades informativas o para conseguir información con rapidez.
La afirmación de Cristián Zegers es un tanto injusta y muestra el desinterés de muchos de los editores de diarios por entender el mundo que se les viene encima. Emol seguro podrá mostrar sus resultados y seguro sumó experiencia y audiencias incluso a pesar de problemas iniciales derivados del terremoto. El sitio de El Mercurio hizo el periodismo que se hace en Internet, que es diferente al papel en casi todos sus propósitos. Decir que Internet no sirvió de nada no parece ser el resumen de la jornada. Este no es una mirada prematura, pero seguro se le podrá sacar más jugo al rol que cumplió internet. Pero no me cabe duda que el resultado será positivo.
Subsecretario de Telecomunicaciones:”Los servicios de emergencia no deben depender de redes públicas”
11/Marzo/2010
Alexis Ibarra O. / Emol / En su último día en el cargo, Pablo Bello reconoce que el sistema de telecomunicaciones no estaba preparado para una catástrofe. “No es aceptable que las comunicaciones de los servicios de emergencia y de las FF.AA. tuvieran dificultades a raíz del terremoto. Evidentemente es una materia que hay que resolver de forma urgente y no se debe repetir. Sus sistemas de comunicaciones no deben depender de los mismos servicios públicos de telecomunicaciones que se ofrecen a la ciudadanía. No pueden depender de un celular para comunicarse en un contexto de crisis”, dice categórico el subsecretario de Telecomunicaciones, Pablo Bello.
Este ingeniero comercial viajó el martes 2 de marzo a Concepción y estuvo en terreno hasta el domingo. Dormía en una comisaría, mientras en el día coordinaba los esfuerzos públicos y privados para restablecer la conectividad.
“Las telecomunicaciones tuvieron problemas severos las primeras 48 horas después del terremoto entre las regiones de Valparaíso y La Araucanía. Pero las principales dificultades se concentraron en el Maule y el Biobío, de ahí que decidiéramos viajar a esas zonas”.
Allí, cuenta Bello, “teníamos que asegurar el suministro de petróleo con Copec, coordinar el restablecimiento del suministro eléctrico en las radiobases (que mantienen operativas las antenas) de telefonía móvil. Incluso había que preocuparse de la seguridad, ya que varias de ellas sufrieron el robo de los depósitos de petróleo y hasta de los grupos electrógenos”.
“Sólo tengo palabras de agradecimiento y reconocimiento a las empresas por su labor post terremoto. Desplegaron cerca de 2 mil hombres para restablecer el servicio”, asegura Bello.
Ante la pregunta de si se podría haber evitado el colapso de las comunicaciones, Bello reconoce que no se previó una situación como ésta y que, en ese sentido, la responsabilidad es compartida entre su repartición y las empresas. “Hemos estudiado desastres de la magnitud de este terremoto en el mundo y en todos ellos se generaron los mismos problemas, incluso más graves que los que se produjeron en Chile. La infraestructura de telecomunicaciones se mantuvo en pie, pero fue el tema de la energía lo que ocasionó más dificultades”.
“El problema inicial -explica- fue la congestión de las redes. Eso provocó que las baterías de respaldo de las radiobases se agotaran más rápido. Una vez que se agotan las baterías de respaldo, comienzan a funcionar los grupos electrógenos, pero sólo un 30% de las radiobases cuenta con uno. Si pensamos que cada empresa tiene entre 1.500 y 2 mil radiobases, es inviable que todas cuenten con uno por la logística que implica”, señala el subsecretario.
“En el futuro habría que pensar en sistemas que se alimenten de energías renovables, como las celdas solares, para no sufrir nuevamente este problema”, dice Bello.
El terremoto, además, dejó en evidencia la falta de teléfonos satelitales. “Los pedimos a la comunidad internacional porque no teníamos. Existe deficiencia de teléfonos satelitales en la Onemi y tampoco cuentan con ellos las autoridades locales. Hoy ya tenemos cerca de 200 de esos equipos, muchos de ellos prestados. No es un ámbito que dependa de nosotros, pero sí que las autoridades de Interior deben evaluar”.
Finalmente, Bello aclara que hace un año la Subsecretaría trabaja en crear una política de infraestructura crítica de telecomunicaciones, ya que era una de las recomendaciones que hizo la OCDE. “Encargamos un estudio para ver las vulnerabilidades y nos reunimos con las empresas. Eso está a medio terminar”, advierte. “Las próximas autoridades debieran terminar ese trabajo, pero no como subsecretaría, sino a nivel de Ministerio del Interior”.
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”Las FF.AA. tienen redes propias que operan en forma independiente y con espectro asignado. Habrá que analizar por qué esas redes fallaron”.
“Se necesita una empresa de telecomunicaciones del Estado”
El subsecretario Bello cree que el terremoto dejó en evidencia la vulnerabilidad y dependencia de las telecomunicaciones en Chile. “En el futuro debiera existir una empresa estatal de telecomunicaciones. No para competir en el mercado y dar servicio al público, pero sí para darle al Estado la capacidad de disponer de comunicaciones satelitales, telefonía e internet en casos como éste y generar proyectos con las empresas privadas para dar conectividad en zonas de difícil acceso. Hay que recordar que Entel nació tras el terremoto del 60″.
Radio y TV: las benditas señales
8/Marzo/2010
La Nación Domingo / Mariela Vallejos / Si en ocasiones los detestamos, los criticamos y hasta dejamos de seguirlos por sus canales y bandas del dial, esta semana se volvieron indispensables: radio, televisión e internet mostraron su mejor rostro, y nos tendieron la mano para salir del pozo de la incomunicación y el pánico.
“En un desastre como éste, la sensación de normalidad que te da la radio no se compara con nada”. Así graficó Verónica Gaete (Talca) la presencia invisible, pero salvadora de la estación local Paloma durante los duros días que siguieron al terremoto. Igual que a miles de chilenos, el sismo del sábado 27 la dejó incomunicada del resto del país en una ciudad en ruinas. Su familia inmediata estaba a salvo, pero reinaba la desolación alrededor. Su propia casa había quedado semidestruida e inhabitable. Los habitantes de Talca estaban en shock, abrumados por una sensación parecida a la orfandad. En la oscuridad de las noches que siguieron, la voz de los locutores de Radio Paloma se convirtió en compañía fundamental, una especie de faro en la incertidumbre.
Tras el sismo, Radio Paloma había superado rápidamente problemas técnicos para acompañar a la comunidad en el doloroso proceso de recuperar una cierta rutina de normalidad y de ir enterándose de lo que sucedía en la región y el país. La conexión y la empatía del entorno fueron inmediatas. Docenas de familias vinculadas de nuevo, peticiones cumplidas, palabras de aliento, mensajes alentadores y, sobre todo, percepción de continuidad de la vida que no sólo han llevado esperanza a los directamente involucrados. De hecho, la gran audiencia regional aprecia cada buena noticia como si fuera propia en una espiral positiva que no cesa. En Concepción, la emblemática Radio Bío-Bío de los hermanos Mosciatti ha estado haciendo lo propio y, además, canalizando información regional fundamental al resto del país. Ambas estaciones no han parado ni un segundo sus transmisiones desde entonces, en una misión pública que los auditores valoran. “Si antes la Bío-Bío era sinónimo de información en la región, ahora es parte de mi familia”, destaca un ingeniero penquista, que privado de electricidad durante gran parte de la semana, no pasó un día sin tener sintonizada la estación regional. “Los que no pasaron el terremoto en Concepción, ni han vivido la incertidumbre que se ha vivido acá, no se imaginan los lazos de cariño que uno puede desarrollar con la radio cuando se transforma en tu única ventana al mundo”, destaca.
En Talca, tras una semana de verdadera dependencia afectiva, los juicios sobre el trabajo de la emisora local no son menos elogiosos: “Radio Paloma ha sido el mejor servicio de utilidad pública que podíamos tener”, destaca Marcela Castro, funcionaria de la Universidad de Talca. “Cada día y hora tras hora mantienen el ánimo de la gente, hacen llamados específicos, ayudan a localizar personas. Es increíble cómo te hace sentir que eres parte de una comunidad, y que estás conectado a los otros”, exclama.
Televisión que penetra
Más allá de las críticas a la forma y contenido de la cobertura de la televisión, especialmente los días en que los saqueos eran transmitidos en vivo y en directo, los chilenos reconocen haberse volcado a los medios buscando compañía y normalidad. “Éste es uno de esos eventos en los que la fuerza de una señal se manifiesta abrumadora”, asevera Sebastián Montecino, columnista de La Nación y autor de somosBlog en el que firma como ProtelesBuenavista. Montecino, que cual hombre orquesta no ha parado de monitorear radio, televisión e internet esta semana, aquilata la llegada instantánea y emotiva de la televisión. Pero es un convencido de lo irreemplazable de la función radial en la comunidad local cuando todo lo demás se cae. Una función que quedó de manifiesto en las extensas zonas que quedaron sin electricidad casi toda la semana. Aunque admite que la cobertura televisiva no ha estado exenta de exageraciones y errores, Montecino prefiere celebrar en su conjunto la contribución del trabajo periodístico en una semana crítica. “No puedo sino admirar y agradecer el trabajo de mis colegas apenas sucedida la tragedia, pues la tranquilidad sin información resulta imposible”, asevera.
Montecino destaca que tanto la televisión como la radio, con su sola presencia en el living, entregan “el consuelo, pobre, pero necesario, de que de algunas cosas no han dejado de funcionar. Y si la lejanía y la fortuna nos han tenido resguardados de lo peor, lo vemos y comenzamos a empatizar. Y pese a que en muchos momentos tendremos motivos justificados para el reclamo y la disidencia, ésta es una de esas situaciones en las que la crítica tendrá que esperar”, afirma.
Según Reporteros sin Fronteras, la televisión en tiempos de crisis puede, más que ningún otro medio, generar empatía y apelar a audiencias más amplias. “La información estimula la toma de conciencia de quienes están más lejos y la capacidad de los afectados directos de retomar el control de sus vidas y orientar sus procesos de sobrevivencia”, agregan al agregar que “la televisión también ayuda a los afectados a recuperar su dignidad en calidad de testigos presenciales, los mejores voceros de sus propias necesidades”. En definitiva, verse en la pantalla de la televisión puede ayudar al ciudadano anónimo y golpeado por la tragedia, a retomar el control y protagonismo de su propia vida.
Los organismos humanitarios internacionales saben del enorme poder de la televisión para captar fondos, llamar la atención y movilizar a la comunidad internacional. Cada año en el mundo unos 250 millones de personas son víctimas de desastres humanitarios a causa de epidemias, accidentes y catástrofes naturales. Una buena información resulta también vital para definir bien las prioridades y las urgencias. Mantener contacto con los afectados ayuda a promover la transparencia, el intercambio y la confianza. Por eso, las redes internacionales de ayuda destacan que, a pesar de los roces que se puedan producir en la relación entre el Estado, los medios y los organismos humanitarios, todos se necesitan mutuamente para realizar su trabajo cuando ocurre una catástrofe: Las instituciones tienen el personal entrenado y en terreno, las infraestructuras. Los medios tienen el poder de movilizar empatía y recursos. A menudo, -y el terremoto del 27 de febrero no fue una excepción- los periodistas de la televisión son los primeros en llegar a las zonas devastadas, tienen la capacidad de transmitir instantáneamente los hechos y cumplen un rol clave para establecer la magnitud de lo sucedido y generar respuesta nacional e internacional. La cobertura de una tragedia puede marcar la diferencia en cuanto a movilización de ayuda.
Según Ben Parker, redactor jefe de IRIN, servicio de noticias de la ONU, un solo artículo en The New York Times puede ser el equivalente a conseguir más de un millón de dólares en donaciones. Mucho dinero cuando hay vidas en juego.
Pero Sergio Campos, periodista y voz característica de Radio Cooperativa, es más duro con el rol que ha tenido la televisión en la cobertura de la catástrofe.
-¿Cómo evalúa la cobertura del terremoto por parte de la televisión?
-Basta con decir que Televisión Nacional habló el sábado de cómo lo habían pasado los integrantes de “Pelotón” durante el terremoto. Nosotros (la radio) teníamos tanta información, que no tuvimos oportunidad de repetirla, salvo los datos duros y fundamentales con respecto al epicentro. La televisión pecó de exceso en la repetición hasta el hartazgo de los saqueos y eso creó un ambiente de sicosis y de incentivo para actuar con esa misma naturaleza.
-¿Cómo compara la cubertura de la TV con la radio?
-La radio empezó a transmitir desde el tercer minuto de ocurrido el terremoto de forma ininterrumpida. Hasta el momento, no hemos puesto ni un so-lo tema musical y contamos con varias líneas de acción. Hemos desarrollado un área de servicio para buscar personas a través de la radio y esto nos ha causado una satisfacción enorme, porque varias personas han logrado contactar a sus familiares por nuestra Radio Cooperativa. Se trata de servir a la comunidad y no de entregar un producto para competir o para actuar con criterio de mercado. Nunca ha sido eso nuestro propósito. La radio es tremendamente ética. La televisión incitaba al caos, mientras que nosotros tratábamos de mantener la calma, porque si no la gente se exaltaba y podían ocurrir muchos accidentes, como los que fomentó y mostró la televisión.
-¿Cómo ha sido el trabajo estos días?
-Ha sido un trabajo agotador, demoledor. No hemos comido bien, pero no importa, porque es tremendamente satisfactorio. Estamos satisfechos porque hemos cumplido con la tarea de comunicar. //LND
Colegio de Periodistas evaluará sanciones
El presidente del Colegio de Periodistas, Abraham Santibáñez, destaca la labor y la reacción de los reporteros en la tragedia. Sin embargo, anunció que el Tribunal de Ética y Disciplina (Tried) de la entidad efectuará un análisis de la difusión de la información “porque ha habido críticas respecto del comportamiento de los periodistas. En Concepción se habló que hubo mucho sensacionalismo, cosa que es difícil medir. Por eso es mejor hacer un análisis más tranquilo, porque no estamos siempre preparados para este tipo de emergencia tan grandes”, enfatizó.
Agregó que la difusión de noticias sin una fuente clara, como fue Twitter, lo siente “más como responsabilidad de quiénes están en los medios, como los editores, que de los usuarios de estas redes. El reportero en terreno tiene que transmitir lo que le llega. Sobre el Twitter, es algo que todavía no manejamos con tranquilidad. El periodismo ciudadano, esta vez, no estuvo al mismo nivel del trabajo de los profesionales”, reitera.
Se sabe: en situaciones críticas, la necesidad de información se dispara. Y la gente descubre nuevas aplicaciones a la tecnología. Este terremoto relevó el rol de internet. Al caer la red eléctrica y colapsar la comunicación telefónica, miles de usuarios encontraron en la banda ancha móvil la oportunidad de saber de parientes aislados en la zona de la catástrofe.
“No puedo comunicarme por teléfono con mis hermanos en Talca”, escribía Claudio en Facebook tras intentar contactarlos desde Puerto Rico. Llamando localmente desde Santiago, una amiga supo de la familia de Claudio y le respondió en Facebook: “Están bien. La casa está muy dañada, pero toda la familia está a salvo”. Palabras de un valor inconmensurable para todos quienes recibieron información que les permitieron disminuir la incertidumbre.
Mensajes como los descritos se han multiplicado estos días en distintas redes sociales. “¿Alguien sabe de la familia Rodríguez?, preguntaba un cibernauta mediante un chat habilitado en el sitio web de la Municipalidad de Los Álamos (Octava Región). “No te preocupes”, le respondía otro. “Yo logré comunicarme, y supe que no hubo muertos ni heridos en el pueblo. No tienen luz, pero sí tienen agua”. Al mismo tiempo, Facebook, Twitter, MySpace y Linkedin están sirviendo de foro de conversación y medio para publicar opiniones, impresiones e iniciativas. Claro que lo bueno de la pasividad puede ser un problema al carecer de filtro editorial: sucedió con Twitter cuando alguien propagó un rumor sobre saqueos en el centro de Santiago. Los locales cerraron y la gente abandono rápidamente el perímetro. Pero la información era falsa y frente a esto, el ministro del Interior Edmundo Pérez Yoma tuvo que salir no sólo a pedirle a los chilenos que no se transformaran en presa del pánico innecesariamente, sino también a los medios masivos de comunicación de filtrar los datos de la red antes de lanzarlos al aire.
Debate en internet por comentario de Villegas sobre saqueos
6/Marzo/2010
Observatorio / Una reciente columna de Fernando Villegas sobre los saqueos en Concepción después del terremoto generó varias respuestas desde el mundo de las ciencias sociales. Manuel Ossa, investigador del Centro Ecuménico Diego de Medellín, cuestiona en un artículo el concepto de delito que maneja Villegas y su intento de atribuir el pillaje a una mezcla entre desigualdad, “aspiraciones adquisitivas” y “la hegemonía ideológica de las doctrinas acerca de los derechos humanos”. Desde otro ángulo, el sociólogo y colaborador de Crónica digital José Pablo Lagos acusa a Villegas de no superar en su análisis “los comentarios faranduleros con los que nos han atosigado la TV y las radios”.
Lea a continuación ambas repuestas a los planteamientos de Villegas:
Respuesta a artículo “La pistola al cuello” de Fernando Villegas
Por Manuel Ossa, investigador Plataforma Nexos y del Centro Ecuménico Diego de Medellín.
En un comentario en el diario La Tercera[1], Fernando Villegas hace uso de su excelente pluma castellana, y también de su arte de sofista, para confirmar, desde su propia interpretación, los miedos y prejuicios de sus admiradores sobre hechos que, en torno al terremoto, nos han conmovido a todos.
A estos hechos se los ha descrito – no sólo bajo la pluma de Villegas – como “saqueo”, “pillaje” y “vandalismo”, y se los ha calificado de “robo” y, consiguientemente, de “delito”.
No descartamos que haya habido delitos y robos propiamente dichos en las acciones ocurridas en varios supermercados de diversas ciudades y pueblos. En efecto, hemos visto en las pantallas de TV a muchachos llevándose lavadoras y otros electrodomésticos. Hemos sabido de la existencia de mercado negro de productos básicos, por lo que no descartamos que también se hubieran cometido delitos en la adquisición de estos bienes que se revendían a precios elevados.
Sin embargo, rechazamos, como método sesgado de análisis, el tomar la “parte por el todo”. Lo que en letras es una figura o tropo llamado metonimia y sirve para enfocar el aspecto más importante de una cosa o hecho, en manos de un analista social, como quiere serlo Villegas, se convierte en un instrumento tan poco fino y tan dañino como lo sería un mazo, en vez de la llave, para abrir una puerta, – en este caso, la puerta que diera acceso a la interpretación de una realidad compleja.
La situación era, para muchas madres y padres de familia – los mismos que podemos encontrar en el bus o en la oficina, como dice Villegas -, no sólo compleja, sino perpleja. ¿Qué hacer para darles pan y leche a los niños, ponerles pañales a las guaguas, en suma, para alimentar a la familia en momentos en que todavía la autoridad estaba evaluando la catástrofe? La Presidenta en ejercicio y el Presidente electo sobrevolaban en helicóptero las zonas siniestradas. Fuera de esos ruidos de motores representando al Estado, no se oían aún los de los aviones o camiones que podrían traer, como lo hicieron hacia Haití, las vituallas indispensables.
En efecto, cuando lo indispensable falta y no se prevé cuándo ni cómo se lo podría adquirir, entonces se está frente a un caso de “necesidad extrema”. Y éste es el que define la perplejidad en que se encontraban muchos padres y madres de familia: ¿qué hacer? ¿pedirle al vecino? ¿o sacar lo indispensable allí donde se encuentra almacenado? Pero, ¿no es esto robo?
Para quienes hemos sido educados bajo el lema de la inviolabilidad de la propiedad privada, la figura del “delito” está clara. Sin embargo, un moralista tan conspicuo y ajeno a cualquier contagio ideológico de “izquierdas” como Tomás de Aquino (un teólogo del siglo XII y “santo” de la Iglesia Católica) escribe repetidas veces, invocando la autoridad de San Ambrosio de Milán, un “Padre de la Iglesia” católica, que “en caso de extrema necesidad, todas las cosas son comunes”[2]. Claro, Tomás de Aquino tenía una pluma y una mente sin prejuicios, ni los de izquierdas, como decíamos, pero tampoco los de impío individualismo que se nos ha venido inculcando desde la época del primer mercantilismo mundial, pero sobre todo en nuestros días de implacable y globalizado neoliberalismo.
En la misma sección de la anterior cita, Tomás de Aquino escribe una frase que hoy le sería devuelta con el apelativo de “comunista” a quien quisiera repetirla. La repito, pues, aun exponiéndome a ese “peligro” (si lo fuera…): “Se puede hablar de riquezas injustas, es decir, de desigualdad a causa de la repartición desigual que hace que, estando uno en la indigencia, viva otro en la abundancia”[3].
Esa es la razón por la cual se produce de pronto una “necesidad extrema” que no podemos entender cabalmente, en toda su angustia visceral y epidérmica, quienes vivimos “en la abundancia”. Y en esa “necesidad extrema” se fundamenta no sólo el impulso, sino también el derecho a hacerse de aquellos bienes indispensables que han sido devueltos, por la naturaleza misma de las cosas, desde la propiedad privada a la propiedad común o comunitaria.
Villegas le da también con el mazo cuando busca las causas de que ésta, la chilena, sea una “sociedad enferma”, como él la diagnostica. Pues, según él, el “comburente” que le da persistencia a la “mezcla explosiva” de desigualdad, por un lado, y de “aspiraciones adquisitivas”, por otro, es nada menos que “la hegemonía ideológica de las doctrinas acerca de los derechos humanos”.
Interpretando la frase según su tenor gramatical estricto, parece que Villegas no pone en tela de juicio las doctrinas acerca de los derechos humanos, sino sólo la “hegemonía ideológica” con la que se las habría puesto en práctica, con supuestas consecuencias desastrosas para el cuidado del orden público. Hay, pues, aquí un juicio político sobre la aplicación judicial de las mismas. Según él, habría operado una “hegemonía ideológica”, es decir, algo así como una dictadura, que habría impuesto “lenidad y obsecuencia” en su aplicación práctica judicial y legal. Es una crítica grave que toca a la Judicatura chilena. Pero, más allá de ello, es un desconocimiento, a estas alturas mañoso, insultante y, esta vez sí que ideológico, de las muertes, desaparecimientos y de todo lo que sufrieron cientos y miles de ciudadanos durante la dictadura militar.
Villegas le da no sólo con el mazo, sino con la pistola, cuando llega a felicitar con el epíteto de “valiente” al carabinero que amenazó con su arma a un delincuente. Admitamos que éste sea un verdadero “delincuente”. Pero por algo en Chile se suprimió la pena de muerte… ¿Cuál habría sido el juicio si la pistola hubiera sido gatillada? ¿Se justificaría la muerte de un muchacho como castigo de un robo que se realiza en circunstancias en que otras personas están legítimamente haciendo uso de su derecho a la vida mediante la recuperación de bienes indispensables que, como lo hemos argumentado, por la situación misma de “necesidad extrema”, han sido devueltos como comunes?
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[1] 2 de marzo de 2010
[2] Suma Teológica, II – IIae, cuestión 32, artículo 7º, respuesta a la 3ª objeción; II – IIae, cuestión 187, artículo 4º, en el cuerpo del artículo.
[3] Suma Teológica, II – IIae, cuestión 32, artículo 7º, respuesta a la 1ª objeción
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Con la pistola al cuello
José Pablo Lagos / Crónica Digital
Con cierta sorpresa y decepción he leído su comentario realizado a través de su página personal de internet donde en forma arrogante se atreve a señalar “las causas” de los asaltos por turbas masivas a locales comerciales en Concepción.
Es lamentable que quién oficia de sociólogo y pretenda levantarse como líder de opinión no supere los comentarios faranduleros con los que nos ha atosigado la Tv y radios. Al respecto cabe puntualizar los siguientes elementos, recogidos de la experiencia internacional sobre desastres:
1. Normalmente estos afectan a los más pobres y excluidos de los respectivos países. Son estos los que viven en condiciones precarias y vulnerables tanto respecto de la ubicación, acceso y elementos constructivos. Esto ha sido confirmado por los efectos de fenómenos como el huracán Katrina en Estados Unidos, y terromotos y deslizamientos en Perú, Colombia y otros países latinoamericanos, sólo por mencionar algunos. Por lo tanto la preocupación por estos sectores queda plenamente justificada en la medida en que se han ido conociendo los efectos del reciente terremoto en Chile.
2. En todas aquellas situaciones es común observar que la incertidumbre, la desesperación y el instinto de supervivencia, asociados a las precarias condiciones de vida generen condiciones para reacciones psicosociales que se separan de los comportamientos que en una situación de normalidad se reducen a grupos típicamente delictuales, los que lógicamente aprovechan las mismas para cometer sus fechorías y en ello arrastran a personas que no lo son. Aquí cabe aplicar la vieja máxima de que la ocasión hace al ladrón, ya que es obvio que en situaciones de desastre, sin el funcionamiento adecuado de los recursos básicos y las instituciones policiales, se produzcan dichas facilidades. Y esto ha pasado en todos aquellos lugares donde se han producido efectos catastróficos debido a fenómenos naturales como terremotos, maremotos y huracanes. Entre otras, después del terremoto de Nicaragua, comenzó a ampliarse la agitación social, de modo que muchos analistas serios, le otorgan una importancia relativa en la caída del dictador Somoza, quién no era un adalid de los derechos humanos.
3. No es la “hegemonía de los derechos humanos” lo que ha debilitado la decisión del Estado en Chile Sr. Villegas, la represión a estudiantes, a mapuches, a sindicatos y organizaciones sociales, no ha estado ausente, incluso durante los gobiernos de la
concertación, y por el contrario hemos sido testigos de la misma en inumerables situaciones con consecuencias de muertos y heridos, incluso con balazos por la espalda, donde prácticamente los culpables quedan impunes.
4. Tampoco es el “paternalismo” de un Estado que desde los años 73 fue desmantelado y muchas de sus funciones privatizadas, terminando con los principios de solidaridad en los sistemas de pensiones, la salud, la educación, la vivienda, entre otros. Y para que decir de la organización sindical y social, de lo que sí es culpable la concertación, por haber sido incapaz de revertirlos y haberlos promovido. La experiencia internacional sobre desastres demuestra que aquellos países donde existe una organización territorial, con capacitación, tales eventos implican muchas menos pérdidas de vidas y recursos. Como también mayor rapidez en la reacción, rehabilitación y distribución de ayuda.
5. Es un sistema económicamente excluyente, que económica y culturalmente promueve el individualismo el que ha mostrado su peor cara, que obviamente asusta a las élites que observan desde sus “protegidas” mansiones el levantamiento de las turbas. Para quiénes recorren permanentemente las poblaciones de las distintas ciudades del país, y observan el fenómeno del narcotráfico y su extensión entre la juventud, con sus secuelas de violencia, la aparición de las maquinitas tragamonedas en modestos almacenes a lo largo de todo el país, a cuenta de mágicas soluciones para el sustento diario, las diferencias de ingresos y acceso al bienestar, obviamente el cuadro social del país es muy distinto del que nos quieren hacer aparecer el “farandulerismo” tan extendido en los medios de comunicación.
Lea artículo de Fernando Villegas en:
http://blog.latercera.com/blog/fvillegas/entry/la_pistola_al_cuello
José Pablo Lagos. Sociólogo. Colaborador de Crónica Digital.
El impacto emocional de los que se reconectan con Chile
4/Marzo/2010
Daniela Lagos / El Mercurio / Las imágenes que les ofreció la TV, tras la reposición de la electricidad, han conmovido a quienes no dimensionaban lo ocurrido más allá de sus poblados.
“Siempre pudimos escuchar Radio Bío Bío y uno se imaginaba cómo se salía el mar, pero ver las casas flotando fue atroz, fue para agarrarse y ponerse a llorar”, comenta Fresia Guzmán desde San Pedro de La Paz, en Concepción. La noche del lunes, casi tres días después del terremoto, ella pudo ver por primera vez la televisión y las imágenes del desastre causado por el tsunami en Constitución. Menos impacto le causó ver los saqueos en distintas ciudades: “Eso lo vivimos acá, vimos los locales sin nada y los dueños nos decían que los que robaban eran de los mismos condominios de por aquí. Eso sí, ver en televisión a gente llevándose plasmas y refrigeradores, cosas que no son de primera necesidad, también fue atroz”.
Este es un caso que se repite en distintas localidades, donde las personas quedaron aisladas y sin electricidad, y, por lo mismo, sin enterarse realmente de qué ocurría lejos de su entorno. Miriam Gutiérrez, de Sagrada Familia, no sabía por ejemplo de la Teletón que se hará este viernes para juntar fondos para los damnificados. De hecho, una de las primeras noticias que tuvo de la magnitud del terremoto la recibió el domingo 28, de la voz del obispo de Talca, Horacio Valenzuela Abarca, quien estuvo en la misa que se hizo en la plaza frente a la iglesia, que había quedado destruida, y a la que se convocó con una matraca, ya que no había campanario.
Ayer en la tarde, Gutiérrez pudo ver televisión por primera vez y supo de lo que ocurría a 100 kilómetros de distancia. “Me parece muy doloroso ver que Iloca, donde iba de niña a veranear, ya no existe. También impresiona ver la cantidad de edificios dañados en Santiago, que está tan lejos de acá”, comenta, mientras a Nora Gutiérrez, de Iloca, aún le cuesta creer lo que ha visto. Ella llegó el domingo a la casa de un primo en Lo Prado, pero hasta ayer en la mañana no tenían electricidad, por lo que recién se está conectando con la realidad nacional. “Es algo increíble, espantoso. Es como una película o un sueño de nunca acabar”, dice, aunque sus energías están más enfocadas en ayudar a su familia que aún sigue aislada.
Daniel Alispach, dueño de una hostería en Aquelarre, aún está sin comunicación ni luz en su casa, pero ayer viajó a Curicó donde vio primeras imágenes. “Es un desastre”, comenta escueto, aunque sigue muy impresionado por escenas que vio en vivo y en directo, como botes que quedaron encima de árboles.
El martes en la noche volvió la electricidad a la casa de Francisca Mora, en el sur poniente de Talca. “Ahí pudimos creer lo que estaba pasando, y lo que ocurrió en otras partes que están mucho peor que en Talca, es muy impactante”.
“La primera noticia luego del terremoto la tuvimos con una radio a pilas, sintonizando una emisora de Córdoba. Decían: ‘Estamos intentando comunicarnos con la hermana República, pero las televisoras y las radios están el suelo’ ”
Miriam Gutiérrez
Sagrada Familia
Declaración de periodistas frente a tragedia
3/Marzo/2010
Colegio de Periodistas / Otra vez la naturaleza ha golpeado a nuestra sociedad. Con el correr de los días nos vamos enterando de la magnitud de la catástrofe. Ella pone a prueba nuestra capacidad de reaccionar como comunidad sostenida en valores positivos. Desafortunadamente, este cataclismo ha desnudado comportamientos repudiables.
En primer lugar, como gremio no podemos dejar pasar esta oportunidad para enviar toda nuestra solidaridad a los y las compatriotas damnificados y especialmente a nuestros colegas en terreno. Nos llama la atención las precarias condiciones en que los reporteros de diferentes medios de comunicación enviados a las zonas en catástrofe están ejerciendo estoicamente su labor; por eso, manifestamos nuestra preocupación y molestia al ver que se encuentran sin condiciones adecuadas para mantenerse en los sitios afectados, sabiendo que no existen lugares donde abastecerse de provisiones.
Al mismo tiempo, expresamos nuestra indignación y estupor al constatar el decaimiento de la batería de valores éticos que los reportes nos han permitido apreciar; seguramente hay muchos culpables, entre ellos nosotros que no hemos conseguido difundir debidamente valores tan importantes como la solidaridad, el respeto por el otro y la honestidad a toda prueba. Así, hemos sido testigos de la bajeza de muchas personas que no han trepidado en aprovecharse de la devastación que sufre nuestro país.
Hacemos un llamado a todos a ser solidarios, apoyar cada uno en la medida de sus recursos, olvidar por ahora los rencores, rabias legítimas que puedan existir para, en conjunto, volver a levantar a nuestro país.
CONSEJO METROPOLITANO
COLEGIO DE PERIODISTAS DE CHILE
De dónde están saliendo los futuros jefes de prensa del gabinete de Piñera
28/Febrero/2010
El Mostrador / Ni head hunters ni concursos públicos. En estos tiempos de marketing y comunicación política, donde la imagen lo es todo, El Mercurio pareciera ser la “cantera” mediática a la cual más están echando mano en “La nueva forma de gobernar” para contratar jefes de prensa.
En los últimos días, varios reporteros del Decano han sido contactados por ministro del gabinete de Sebastián Piñera para ofrecerles trabajo en el futuro gobierno. Entre los mencionados, hay algunos que ya estarían confirmados. Encabeza la lista Uziel Gómez, reconocido “dolor de cabeza” periodístico de los actuales titulares de Vivienda, Obras Públicas y de Transportes.
Gómez partiría a trabajar en Vivienda con Magdalena Matte, la flamante ministra de la cartera, esposa del senador de la UDI Hernán Larraín y madre del coordinador de marketing de la campaña de Piñera, Hernán Larraín Matte, quien suena como futuro habitante del Segundo Piso de La Moneda.
Sigue en la lista la periodista Mónica Guerra, de Economía y Negocios, que asistirá al titular de Justicia Felipe Bulnes, que entre sus hermanos incluye a la periodista Angélica Bulnes. Cerrando el grupo de “casi seguros” está Andrea Sierra. Profesora de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Desarrollo, Sierra estuvo en el cuerpo de Reportajes del diario de Agustín Edwards y luego pasó a Política. Su próximo domicilio: el difícil ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, donde será “la sombra” de Felipe Morandé, el nuevo mandamás del sector.
Pero eso no es todo. También se habla de al menos un alto directivo del matutino que estaría buscando saltar a la vereda de enfrente en calidad de diplomático.
Rodrigo Hinzpeter: “No vamos a cerrar el diario La Nación”
26/Febrero/2010
Miguel Paz / El Mostrador / El jefe del gabinete de Sebastián Piñera adelanta los planes para el periódico / El futuro ministro del Interior y mano derecha del Presidente electo despeja las dudas sobre el destino del medio semi estatal. Asegura que dejará de ser “un diario de trinchera” para convertirse en un proyecto pluralista con vocación pública y cultural.
Se hace campaña en poesía y se gobierna en prosa. Si hace poco más de un mes, en el entorno de Sebastián Piñera, no había dos versiones sobre la decisión de cerrar La Nación, hoy los ánimos se han atemperado. Con La Moneda a la vuelta de la esquina y la decisión del futuro Mandatario de promover un gobierno de “unidad nacional” que incluye entre sus pilares crear un millón de empleos, la imagen de periodistas cesantes protestando en la Plaza de la Constitución no es una escena que Piñera y su círculo de confianza quieren ver retratada en los primeros 100 días de su gobierno.
“No consideramos vender ni cerrar La Nación. Nuestra intención no es despedir ni dejar a nadie sin trabajo. Nosotros venimos a crear trabajo”, aclara de entrada Rodrigo Hinzpeter y detalla los planes del próximo gobierno para el periódico que se autodefinió editorialmente como “el brazo armado” contra Piñera.
-El Presidente electo dijo en varias ocasiones durante su campaña que pretendía cerrar el diario.
-Nunca dijo vamos a cerrar el diario.
-Lo hizo en una entrevista con radio ADN. Ahí dijo “Tengo la firme convicción de que lo mejor para Chile es cerrar el diario La Nación”
-Nunca dijo vamos a cerrar el diario. No vamos a cerrar La Nación. La posición oficial nuestra es que La Nación como diario de trinchera, poco objetivo, respecto del cual tenemos muy mal juicio de cómo funcionó en tiempos de elección, cambie y pase a ser un diario de gobierno pero objetivo, con fuentes confiables.
-La industria de medios es un negocio. Para que un diario sea sustentable debe tener buena audiencia y suficientes avisadores ¿Cómo conseguirán que La Nación deje de perder plata, piensan hacer un periódico de entretención o farándula?
-Hay que buscar autofinanciación y hay que aumentar la lectoría. Estamos de acuerdo. El modelo de diario no lo hemos definido aún. Pero sí descarto que sea de entretenimiento o de farándula.
-¿Cómo sería su diario ideal?
-Hay que reformular el diario. Debe ser un diario que tenga vocación pública, enteramente objetivo, que permita difundir políticas públicas, sea pluralista, que también aborde otros temas de cultura, deportes y temas ciudadanos. Puede incluir un cuerpo de reportajes, un suplemento de cultura. Puede tener muchas cosas pero ese va a ser un trabajo que deberá definir la persona que sea su nuevo director o directora.
Cambios directivos y trabajadores
El director del matutino, Marcelo Castillo, y los profesionales de su confianza, entre ellos la editora de la versión digital María Paz Moya y de la edición dominical Ana Verónica Peña, dejaron sus cargos a disposición de la próxima administración. El 10 de marzo también presentarán sus renuncias los miembros del comité editorial, una instancia de contención política de conflictos creada por Francisco Vidal cuando era ministro de Ricardo Lagos. Entre los que se van está Alexis Yánez, PPD y operador de confianza de Vidal. También los miembros del directorio designados por el Estado, el PPD René Jofré, el DC Alberto Pando y el radical Gabriel Cáceres, que serán reemplazados por personeros nombrados por Piñera. Hinzpeter adelanta que en la conformación de la mesa directiva -donde los socios privados de Colliguay S.A. (ver recuadro) cuentan con poder de veto en la elección del Presidente de la empresa, el director periodístico y su gerente general-, buscarán implementar un modelo de contrapesos similar al de TVN.
-¿Qué pasará con los trabajadores y profesionales de ese medio?
-Nuestra intención no es despedir ni dejar a nadie sin trabajo. Nosotros venimos a crear trabajo. Pero también debemos conversar con los periodistas de La Nación para saber si existe compromiso e interés de su parte para hacer un diario de verdad y no un diario de trinchera. Es importante que el proyecto sea compartido.
-¿Qué plazos barajan?
-No es una medida para los primeros 100 días probablemente, hay que consensuar y siempre dándole la oportunidad a la gente que se sume a un proyecto de diario pluralista. Siento que los periodistas van a estar mucho más motivados trabajando en un diario donde se les mida por la objetividad y el profesionalismo con que cubren la noticia. He conversado con algunos periodistas de La Nación y me han manifestado sentirse incómodos con el estilo de periodismo que hacían hasta ahora. Además, no vamos a caer en el pecado de muchos ministros del gobierno de Michelle Bachelet que hicieron vista gorda con un diario que ellos saben que trató nuestra candidatura de forma injusta, sesgada y poco objetiva.
Recuadro
El poder de Colliguay: por qué Piñera no puede vender el diario Una sigilosa operación durante el gobierno de Patricio Aylwin le permitió a un grupo transversal -un UDI, un DC y un socialista- tomar el control de la empresa periodística La Nación, que incluye al Diario Oficial. Tal como dio a conocer El Mostrador en una serie de reportajes el año pasado (La Nación Gate I, II y III), estos conspicuos socios pagaron menos de 20 millones de pesos por el 29 por ciento de las poderosas “acciones preferentes” de la compañía, en un sistema parecido al del Caso Chispas. Así, el Estado no puede tomar ninguna decisión sobre La Nación sin la aprobación de Colliguay S.A., ni siquiera puede nombrar al director del medio. Actualmente los socios de Colliguay son los concertacionistas Raimundo Valenzuela y Luis Eduardo Thayer, y el UDI Enrique Alcalde. En varias ocasiones han manifestado su beneplácito a la idea de cerrar el diario, con lo cual las pérdidas de La Nación, financiadas por los ingresos del Diario Oficial, se convertirían en millonarias ganancias. Sin embargo, existe un problema: para mantener la propiedad del Diario Oficial la empresa está obligada a publicar La Nación. Si Piñera quisiera cerrar el matutino, Colliguay podría dejar de percibir ingresos del Diario Oficial. Algo a lo que no están dispuestos.
















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