Silvio Caiozzi: “Siempre me ha extrañado lo poco que se usa la literatura chilena en el cine”

Compartimos entrevista a Silvio Caiozzi en La Tercera sobre su nueva realización y el cine en el Chile de hoy. Como Observatorio, creemos importante levantar este tipo de temas, pues consideramos que  no se ha abordado suficientemente la importancia de la creación artística nacional,  la necesidad de su  difusión, ni el rol  que debiera tener el Estado en la  promoción de la industria audiovisual.

por Pablo Marín –  28/07/2014

El 18 de agosto parten en Chiloé las filmaciones de Y pronto el amanecer, el quinto largometraje argumental del director de Julio comienza en julio.

 silvio caiozzi

Silvio Caiozzi no ve nada especial en volver a rodar tras más de una década, ahora que acaba de cumplir 70 años. Distinto es que constate el tamaño de la producción de Y pronto el amanecer, la mayor que ha tenido a su cargo. En Punta Pello, en una hondonada muy cerca de Castro desde la cual, sin embargo, no es visible esta ciudad, comenzarán el 18 de agosto las filmaciones de su quinto largometraje argumental.

Durante tres meses, el realizador de Coronación encabezará el más largo de sus rodajes, en un lugar inhabitado donde, sin embargo, ya hay instaladas antiguas casas chilotas de tejuelas de alerce que forman un “villorrio de fin de mundo” sobre cuya ubicación la cinta no dará más datos. Estas casas derruidas fueron transportadas desde distintos lugares del archipiélago chilote y hoy ocupan un suelo donde, si se dan las cosas, podría nacer un espacio turístico/cultural. Caiozzi, también empresario inmobiliario y copropietario del terreno, dice soñar con ese futuro.

Pero lo inmediato es este filme ambientado en cuatro épocas (los 40, los 60, los 70 y el presente), que sigue los pasos de “un escritor viejón” (Julio Jung) que vuelve a sus orígenes para reconstruir su propia historia. Si el protagonista de Cachimba se desvivía por rescatar a un pintor olvidado, ahora el protagonista se rescata a sí mismo. Y en si la cinta de 2004 Caiozzi adaptaba -nuevamente- a José Donoso, esta vez trabajó el guión con el escritor coyhaiquino Jaime Casas, rescatando personajes y situaciones de sus cuentos y novelas.

¿Se siente un cineasta patrimonial?

Tal vez tengo una inclinación al rescate. Algo me pasa, por ejemplo, cuando veo cosas preciosas en peligro de extinción.

Ha dicho que se apoya en autores literarios, porque sólo ellos le pueden entregar la complejidad que busca. ¿Hay un menosprecio del cine local por la literatura?

Siempre me ha extrañado lo poco que se ha usado la gran literatura chilena en el cine. En Inglaterra, Francia o EE.UU. la consolidación del cine se apoyó mucho en sus obras literarias. En Chile se ha hecho esporádicamente. Obviamente, son lenguajes distintos, pero cuando ya tienes una base en una novela donde los personajes están híper desarrollados, ¿por qué menospreciar eso? ¿Por qué no partir de ahí? Entiendo que los cineastas jóvenes, por ejemplo, puedan hacer cosas originales. Lo que no me parece es que haya una predisposición antiliteraria.

¿Ve esa predisposición?

Existió muy fuertemente en otra época. Ahora los jóvenes pueden empezar a sentir susto de que los vayan a criticar por meterse con una obra literaria en vez de “hacer cine”. Ese es un error.

El “novísimo cine chileno”, ¿no le despierta mucho entusiasmo?

De la gente más joven de ahora, hay obras que son notables. Pero me preocupa un poco cuando hay cifras récord de producción, lo que es muy bueno, y hay 2 o 3 películas que tienen cierta atracción de público y el resto no.

¿Es la respuesta del público la vara con la que el cine chileno debe medirse?

No estoy diciendo que haya que hacer sólo Stefan vs Kramer, pero es preocupante que haya películas que lleven 500 espectadores. De hecho, es posible que haya gente diseñando sus películas, no pensando en el público, sino en el fondo que les dará los recursos para hacerlas; al gusto del jurado o del gobierno de turno. Entonces se empieza a hacer un cine para conseguir fondos, no para que el público lo vea.

Cuando dice “pensado para el público”, es como si los cineastas tuvieran que hacer estudios de audiencia.

Cuando haces una película, estás tratando de que se transmita algo al público. Y me da la impresión de que hay películas que no están en eso. Que están, más bien, enfocadas en el fondo concursable y en el premio de algún festival exótico. Y eso lo encuentro complicado.

Ante una eventual “sobreproducción”, ¿no podría pensarse en distintas ventanas y distintos públicos para productos diferentes?

Pero no veo esa disposición. Algunos hacen las películas de cierta manera y quieren que la gente vaya a las salas y que pague por lo que a veces es un experimento. En otros países hay circuitos específicos y los concursos están divididos. Acá está todo mezclado. Los fondos concursables deberían tener un segmento donde tú postulas películas que no necesariamente están destinadas al gran público. Ahí, cada uno tendría su lugar. ¿Está contra una ley de cuotas, como la que hoy se discute?

He visto eso en otros países: Perú tuvo una ley de cuotas y fue desastrosa. Veo lo de las cuotas como algo peligroso. No así una reglamentación de cómo se exhiben las películas, para evitar abusos por parte de los exhibidores con películas que se ponen en horarios ridículos. Lo que veo para el fomento de las películas chilenas es la promoción. Que la gente se entere de que hay tal película de tales características. Ahora pasa que hay películas de cuya existencia ni yo me entero. En los 90 se hacían pocas, así que cuando había un estreno era toda una noticia y eso ayudaba a promover. Ahora es lo contrario. Yo pelearía por una legislación que apoye el dar a conocer que existen estas películas. Porque si la gente no sabe ni el título, ¿cómo va a ir?

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