Simon Anholt, asesor de Chile Imagen País:”El mundo no puede admirar a un país que ignora a sus pueblos originarios”
Claudia Urquieta Ch. / El Mostrador / Para el británico, reconocido por la creación de estrategias de imagen para diversos países, es fundamental que dentro de la voz que Chile lleve al mundo incluya a sus minorías étnicas. Pero no sólo de palabra: los cambios deben ser de forma y fondo. Otro protagonista a la hora de presentar una nación es el medio ambiente, por lo que el experto advierte la necesidad de no basarse sólo en factores monetarios a la hora de discutir HidroAysén.“¿Qué opina de Chile?” es una pregunta bastante difícil de responder para la gran mayoría de los habitantes del planeta, ya que en general no tienen una percepción de quienes somos los chilenos. La visión más común es la de un país anónimo ubicado en algún lugar indeterminado de Latinoamérica.
Según Simon Anholt, uno de los expertos más reputados a nivel internacional en la creación de estrategia de imagen para países y asesor del Proyecto Chile-Imagen País, se necesitarán unos 20 años para que un ciudadano común y corriente del otro lado del mundo conteste esta pregunta y sea capaz de identificar ciertos atributos que definan claramente a Chile.
Así lo expuso en el Seminario Internacional “Comunicación de Imagen País. Desafíos en un Nuevo Contexto”, que se realizó el martes en el Espacio Riesco.
En esta línea, el Proyecto dirigido por Juan Gabriel Valdés, tiene un largo camino que recorrer. Sobre todo porque aunque en opinión del británico el país tiene todas las herramientas necesarias para posicionarse favorablemente -que incluyen cercanía a la naturaleza, sobriedad, gobernabilidad y profesionales competentes-, el excesivo “silencio” de los chilenos impide promocionarse con más fuerza.
Ni bananeros, ni tropicales, ni bailadores de samba. Más bien calladitos y sobrios, fomecitos incluso. Algo así como los “británicos” de América Latina, lo que en opinión del asesor es un plus que hay que aprovechar, porque son las características requeridas para posicionarse favorablemente y marcar la diferencia con las naciones vecinas.
Para lograrlo se necesitan agencias de comunicación talentosas, además de tener claro que el posicionamiento internacional está directamente relacionado no con lo que se dice, sino con qué hacen los chilenos y cómo lo hacen. Especialmente en los puntos en que la opinión pública internacional pone mayor atención: el medio ambiente, la tecnología y la educación.
En esta línea el experto señala que un gran desafío es impulsar políticas que vayan en la dirección de ser una nación amigable con el medio ambiente, aunque reconoce que es imposible serlo 100 por ciento.
HidroAysén, el consenso imposible
Por eso, para Anholt el debate en torno a la construcción de las megarepresas de HidroAysén en la Patagonia es muy importante. Eso sí, aclara que no está “ni a favor ni en contra”, pero que sospecha que hasta hoy “la gran mayoría de los grandes proyectos se discuten en torno a un rango limitado de factores: dinero, retornos sobre la inversión o trabajo”. Dejando fuera la influencia que tendrán en la imagen país.
En el caso del proyecto Endesa Colbún, el experto señala que si sale mal y es altamente criticado por los medios de comunicación podría hacer mucho daño. Pero “si puedes probar al mundo que las consecuencias medioambientales del proyecto son una prioridad para ti, será beneficioso para tu imagen”.
Con respecto a la aseveración del nuevo vicepresidente ejecutivo de Endesa España, Andrea Brentan, sobre la necesidad de que HidroAysén sea un proyecto país “aceptado y autorizado por todos”, según Anholt “es poco realista”, ya que aunque considera una buena señal que exista preocupación al respecto, “no hay proyectos de este tamaño, independientemente de si son o no exitosos, que tengan apoyo total”.
Chilenos todos
El silencio de los chilenos también contempla omisiones. Una de ellas es la absoluta falta de inclusión de las minorías étnicas: simplemente la voz con que Chile se presenta al mundo no incluye a estas minorías.
Ni siquiera se las toma en cuenta internamente. Basta ver la forma en que se trata el denominado “conflicto mapuche” y la enorme militarización que se vive en las zonas donde se concentran estas poblaciones. Para que decir acerca del casi nulo derecho a voz y voto que mantienen las etnias originarias, que en general no son tomadas en cuenta a la hora de tomar decisiones que las afectan directamente.
Realidad que para el británico es imperioso cambiar. “Esto es necesario: el mundo no puede admirar a un país que ignora a sus aborígenes, es increíblemente pasado de moda, injusto y no funciona”.
Tarea que no será posible en el corto plazo, ya que es “un cambio generacional que tiene que direccionarse dentro del proceso educacional”. La idea es seguir los pasos de Nueva Zelanda, que ha logrado aunar los avances de un país desarrollado con el respeto y reconocimiento a sus minorías étnicas.


“Para que decir acerca del casi nulo derecho a voz y voto que mantienen las etnias originarias” ??? Cuantos votos por persona debe tener cada mapuche para que Simon Anholt cambie de opinion?.
De Nueva Zelandia no se mucho, pero de sus vecinos, los australianos se que hasta la decada del 60 separaban a los ninos de sus padres aborigenes para “educarlos correctamente”. En Chile por el contrario nos acostamos todos con todos, bueno casi, …
No todo lo que aconsejan los forasteros es bueno.
Qué tal! Es necesario que venga un asesor extranjero patra que diga las cosas como son y, al menos, se pueda opinar aquí. Nueva Zelanda solucionó su relación con sus pueblos originarios de uin modo crtesativo e inteligente. El gobierno neozelandés junto con el parlamento reintegraron a los maoríes una cantidad de territorio con el estatus de propiedad indígena asignándole a la comunidad masorí algo así como 100 millones de dólares (permanentes) para el desarrollo de proyectos propios de los maoríes en ese territorio. Además de reconocer institucionalmente a la nación maorí, aprobaron una ley que le da representatividad parlamentaria
a los indígenas con 4 asientos en el parlamento y todos los derechos que la democracia garantiza a sus ciudadanos. Yo no tengo mayor información en detalle de la fantástica solución, inteligente, moderna, justa, que permite a la nación maorí mantener su individualidad étnica, recuperar su cultura, renovar sus tradiciones y participar activamente en el desarrollo económico del país. Si en Chile nuestros políticos que ocupan espacios de relevancia en la vida institucional se dieran el tiempo -que lo tienen, claro está- y viajaran a Nueva Zelanda a aprender y capacitarse en las distintas posibilidades der soluciones a los problemas de la intolerancia y el racismo soterrado, otro gallo comenzaría a cantar en Chile. La idea de globalidad tiene que tener un sentido mayor que una mera herramienta económica para querer jugar con los grandes. Si dejamos de mirarnos el ombligo y levantamos la mirada para ver (entender) qué cosas suceden allá adentro (en el mundo, quiero decir) comprenderemos que ser la periferia del imperio -yu estar contentos con ello- es un impedimento que limita naturalmente nuestras posibilidades como nación y como sociedad. Hoy, nadie quiere ser amigo de los que violan los derechos de las minorías a ser respetados como personas, como organizaciones, como instituciones y, por extensión, de quienes planifican la absorción de las etnias para quedarse con sus bienes territoriales históricos, neutralizar sus culturas y, eventualmente, deshacerse de ellas.Eso y las violaciones al medio ambiente son fuertemente resistidos por aquellas culturas que nos llevan al menos 500 años de anticipación. Ojalá que en estos tiempos de promesas y juramentos, quienes juran y prometen, amoplíen sus miradas más allá de los resultados de la penúltimna encuesta o de quien es quien en la inventada realidad mediática cotidiana. Chile,si no se inserta de una vez por todas en el mundo civilizado, fuera de evocar un condimento original americano, seguirá siendo, como su nombre vegetal lo insinúa, un pais picante
Gracias
….picante,como el pure que acompañaba de manera celestial el chanchito satiricon que don Javier Maldonado preparaba con singular esmero a moros y cristianos…era un chanchito de delicia transversal…inclusivo…en el epilogo todos eran mas amigos…mas felices…las etnias diversas estaban de acuerdo rendidas delante de este perfecto embajador de la imagen pais…..
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