Subsecretario de Telecomunicaciones:»Los servicios de emergencia no deben depender de redes públicas»

terremoto ilocaAlexis Ibarra O. / Emol / En su último día en el cargo, Pablo Bello reconoce que el sistema de telecomunicaciones no estaba preparado para una catástrofe. «No es aceptable que las comunicaciones de los servicios de emergencia y de las FF.AA. tuvieran dificultades a raíz del terremoto. Evidentemente es una materia que hay que resolver de forma urgente y no se debe repetir. Sus sistemas de comunicaciones no deben depender de los mismos servicios públicos de telecomunicaciones que se ofrecen a la ciudadanía. No pueden depender de un celular para comunicarse en un contexto de crisis», dice categórico el subsecretario de Telecomunicaciones, Pablo Bello.

Este ingeniero comercial viajó el martes 2 de marzo a Concepción y estuvo en terreno hasta el domingo. Dormía en una comisaría, mientras en el día coordinaba los esfuerzos públicos y privados para restablecer la conectividad.

«Las telecomunicaciones tuvieron problemas severos las primeras 48 horas después del terremoto entre las regiones de Valparaíso y La Araucanía. Pero las principales dificultades se concentraron en el Maule y el Biobío, de ahí que decidiéramos viajar a esas zonas».

Allí, cuenta Bello, «teníamos que asegurar el suministro de petróleo con Copec, coordinar el restablecimiento del suministro eléctrico en las radiobases (que mantienen operativas las antenas) de telefonía móvil. Incluso había que preocuparse de la seguridad, ya que varias de ellas sufrieron el robo de los depósitos de petróleo y hasta de los grupos electrógenos».

«Sólo tengo palabras de agradecimiento y reconocimiento a las empresas por su labor post terremoto. Desplegaron cerca de 2 mil hombres para restablecer el servicio», asegura Bello.

Ante la pregunta de si se podría haber evitado el colapso de las comunicaciones, Bello reconoce que no se previó una situación como ésta y que, en ese sentido, la responsabilidad es compartida entre su repartición y las empresas. «Hemos estudiado desastres de la magnitud de este terremoto en el mundo y en todos ellos se generaron los mismos problemas, incluso más graves que los que se produjeron en Chile. La infraestructura de telecomunicaciones se mantuvo en pie, pero fue el tema de la energía lo que ocasionó más dificultades».

«El problema inicial -explica- fue la congestión de las redes. Eso provocó que las baterías de respaldo de las radiobases se agotaran más rápido. Una vez que se agotan las baterías de respaldo, comienzan a funcionar los grupos electrógenos, pero sólo un 30% de las radiobases cuenta con uno. Si pensamos que cada empresa tiene entre 1.500 y 2 mil radiobases, es inviable que todas cuenten con uno por la logística que implica», señala el subsecretario.

«En el futuro habría que pensar en sistemas que se alimenten de energías renovables, como las celdas solares, para no sufrir nuevamente este problema», dice Bello.

El terremoto, además, dejó en evidencia la falta de teléfonos satelitales. «Los pedimos a la comunidad internacional porque no teníamos. Existe deficiencia de teléfonos satelitales en la Onemi y tampoco cuentan con ellos las autoridades locales. Hoy ya tenemos cerca de 200 de esos equipos, muchos de ellos prestados. No es un ámbito que dependa de nosotros, pero sí que las autoridades de Interior deben evaluar».

Finalmente, Bello aclara que hace un año la Subsecretaría trabaja en crear una política de infraestructura crítica de telecomunicaciones, ya que era una de las recomendaciones que hizo la OCDE. «Encargamos un estudio para ver las vulnerabilidades y nos reunimos con las empresas. Eso está a medio terminar», advierte. «Las próximas autoridades debieran terminar ese trabajo, pero no como subsecretaría, sino a nivel de Ministerio del Interior».

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»Las FF.AA. tienen redes propias que operan en forma independiente y con espectro asignado. Habrá que analizar por qué esas redes fallaron».

«Se necesita una empresa de telecomunicaciones del Estado»

El subsecretario Bello cree que el terremoto dejó en evidencia la vulnerabilidad y dependencia de las telecomunicaciones en Chile. «En el futuro debiera existir una empresa estatal de telecomunicaciones. No para competir en el mercado y dar servicio al público, pero sí para darle al Estado la capacidad de disponer de comunicaciones satelitales, telefonía e internet en casos como éste y generar proyectos con las empresas privadas para dar conectividad en zonas de difícil acceso. Hay que recordar que Entel nació tras el terremoto del 60».