Tecnología y sector público

internet_censorshipAlberto Mordojovich / La Tercera / La incorporación de Chile a la Ocde ha dejado en evidencia, entre otras cosas, el atraso de nuestro país en materias de tecnologías de la información y telecomunicaciones (TIC), aun cuando éstas son grandes niveladoras de oportunidades. Por otra parte, el bajo valor del dólar actual ofrece una excelente ocasión para acelerar inversiones de este tipo.

Durante años, el despilfarro de recursos públicos en algunos proyectos mal concebidos ha contribuido a un injusto desprestigio del uso de la informática en el sector público. Sin embargo, las TIC son una excelente oportunidad para ayudar en salud, educación, seguridad ciudadana, justicia, vivienda, transporte y obras públicas, entre otras necesidades de Chile.

Algunos ejemplos concretos. La tragedia en la cárcel de San Miguel nos estremeció con imágenes de la cruenta realidad de nuestro sistema penitenciario sobrepoblado. Las TIC pueden ayudar en esto. En efecto, la mayoría de los países está instalando sistemas de pulsera o tobilleras electrónicas para el control de delincuentes, quienes podrían vivir recluidos en sus propias casas, al menos durante las noches. El uso de teleconferencia o telepresencia de alta definición en las cárceles se está usando para telemedicina y para evitar el transporte de los reclusos a los tribunales. Esta última aplicación se pagó en tan sólo dos horas en Brasil. De esta manera se liberan horas-gendarme para actividades más útiles en el penal mismo. Ambas aplicaciones existen, se compran con dólares y ahorran miles de millones de pesos.

En educación se ha malgastado una fortuna en el proyecto Enlaces, distribuyendo computadores en las escuelas y liceos, descuidando su mantención, operación y sin conexiones de calidad mínima a internet. Los resultados son desastrosos: computadores que nunca se usaron, otros que se robaron, profesores que no saben usarlos, sostenedores que no ganan un peso extra por su cuidado y uso, etc. Hoy es posible distribuir un libro electrónico por niño a todos los alumnos de Chile con una inversión menor a 400 millones de dólares y con la gran ventaja de que les servirá por años. La capacidad de almacenar decenas de miles de libros en cada unidad permite eliminar los costos de producción y distribución de libros convencionales. ¿Qué esperamos para hacerlo? Este proyecto tiene un retorno de menos de un año, sin considerar las externalidades positivas que genera.

En salud, un proyecto simple para el control de bonos en línea evitaría fraudes en su emisión y en la ligereza con que se emiten las licencias médicas. La telepresencia entre consultorios y hospitales haría un uso más racional de médicos especialistas, menor cantidad de traslados y mejor calidad de atención. El uso de fichas médicas digitales y estandarizadas permitiría conocer rápidamente la historia clínica de los pacientes tan sólo con su RUT y con su autorización, presencial o a través de una clave por internet.

Otros proyectos a realizar son el teletrabajo y su efecto en la descongestión vial y en la calidad de vida; la seguridad electrónica de viviendas de nivel medio y bajo; el pago automático en todas las plazas de peaje; el registro previo de pasajeros y vehículos antes del cruce de Aduanas, etc. ¡Más imaginación, los recursos están!