Teleseries vespertinas suman su rating más bajo de últimos 17 años

teleseries 1Cristina Alzate / La  Tercera / Martín Rivas, Manuel Rodríguez y Feroz marcaron ayer 34 puntos en conjunto. ¿Razones? El encendido de televisores entre las 20 y 21 horas ha dismuinuido en un 10% desde 2005. Pero también hay una sostenida fuga del público joven, que no ha formado hábito de ver telenovelas en la tarde, además del crecimiento de la TV por cable.

El comienzo de la era people meter -1993- tuvo una «guerra de las teleseries» protagonizada por Marrón glacé (Canal 13) y Jaque mate (TVN), que promediaron 24,7 y 12,3 puntos de rating, respectivamente. Desde entonces se sucedieron fenómenos de audiencia como Pampa Ilusión, Machos y Amores de mercado, que se mantiene como la más vista desde la inauguración de la medición, con 46,9 unidades. Pero desde 2005, las telenovelas comenzaron una tendencia a la baja, que tuvo su punto cúlmine el martes y ayer: las tres teleseries vespertinas sumaron en ambos días 34 puntos de rating.

«Se puede hablar del terremoto, del estreno tardío y muchas otras explicaciones, pero la tendencia es clara: la gente está viendo menos TV en ese horario», opina una fuente dedicada a los estudios de audiencia. Y en efecto, las cifras respaldan la afirmación. A saber: la suma de la sintonía anual de todos los canales, incluido el cable, era de 74,9 puntos de rating el año 2005. Mientras que cinco años después, en 2009, esa misma sumatoria arroja 64,9 unidades.

Una de las principales razones para explicar el fenómeno es que ha habido una fuga de público juvenil en ese horario, que dedica alrededor de un 15% menos de tiempo a ver TV entre las 20 y las 21 horas que en 2005. Existe consenso dentro de la industria que esto se debe a otras alternativas comunicacionales, como internet, le han robado espacio a la televisión.

Además, apuntan, el público juvenil no formó el hábito de ver teleseries en ese horario, como sí lo hicieron sus padres. «A medida que han habido más televisores en los hogares, se va disgregando el consumo. Antes, las telenovelas eran algo que todos podían tolerar y había un consumo compartido, pero si se disgrega ese atractivo, se disuelve», explica un personero y con eso, las telenovelas no entraron en el consumo televisivo de los adolescentes. «Se acabó eso de una sola TV y el producto ha dejado de ser atractivo para toda la familia, no han creado una narrativa que convoque a toda la familia», agrega Ricardo Torres, director del centro de estudios Conecta Media Research.

Paradójicamente, los canales reaccionaron para detener la fuga de este segmento de la audiencia. «Intentaron reencantar al público adolescente con productos más livianos», explica Valerio Fuenzalida, académico de la Universidad Católica que se dedica al estudio de las audiencias de ficción. Además, apunta, «la audiencia de la ficción se ha desplazado a las 22 horas», donde las teleseries nocturnas han instalado su nicho. Pero eso, postulan, sirvió al mismo tiempo para alejar a parte de los adultos que sí estaban presentes en el horario de la tarde. Y ahora las apuestas no han logrado atraerlos de vuelta. «Lo que ha fallado en la industria de las telenovelas es hacer productos que reflejen el espíritu del momento», apunta Torres.

El factor cable

La televisión por cable también ha contribuido a la baja de audiencia. «La amenaza del cable se ha ido consolidando», resume Torres. En 2005, el rating de la televisión de pago, en su conjunto entre las 20 y las 21 horas, era de 10,2 puntos, y en 2009 había subido cuatro puntos, a 14,3. Gran parte de la fuga corresponde a audiencia de los segmentos ABC1 y C2 (ver columna de cifras).

Con todo, otras voces apuntan también a factores más contingentes, como el cambio de horario (ahora se oscurece más tarde), que fue pospuesto y que, explican, debería contribuir a subir el encendido y, todavía, el terremoto. «El escenario del sismo no es menor. Ha resentido el tejido social, con la situación de emergencia. Hay necesidades de otros contenidos, cambian las prioridades», opina Sergio Godoy, profesor de la UC, especializado en análisis de audiencias.

Aún así, el escenario repercute económicamente, porque aunque los auspicios mantienen precios altos (el de Manuel Rodríguez vale $ 65 millones mensuales), en la industria indican que para que las producciones de las 20 horas se financien, actualmente se necesitan entre 15 y 18 puntos de rating.