Televisión digital = TV de pago

Raúl Arrieta, abogado, consejero del Instituto Chileno de Derecho y Tecnologías, plantea sus reparos al texto aprobado por la comisión de Cultura de la Cámara de Diputados en relación al proyecto de ley para el tránsito a la TV digital terrestre. Su principal crítica apunta al permiso que daría el proyecto para que los concesionarios de radiodifusión televisiva puedan usar hasta el 50 por ciento de sus medios de transmisión en emitir señales de televisión de pago. A juicio de Arrieta esta normativa echaría por la borda la gratuidad de la TV abierta y atentarías contra el espíritu del proyecto de tener “más y mejor televisión para todos los chilenos”.

Lea la columna, a continuación:

Raúl Arrieta / La Segunda

Televisión digital=TV de pago

Después de una larga discusión, el proyecto de ley que permite la introducción de la televisión digital terrestre pareciera estar próximo a terminar su trámite en la Cámara de Diputados. Pese a que esto debiera ser una gran noticia para todos, me parece que no es así.

Este proyecto echa por la borda la gratuidad de esta nueva clase de televisión y, lo que me parece más grave, las promesas hechas tanto por el anterior gobierno como por el actual respecto de que la televisión digital se convertiría en una nueva oportunidad para nuestra democracia de incrementar la diversidad y el pluralismo.

El texto aprobado permite que los concesionarios de radiodifusión televisiva desarrollen un modelo de negocio en que el 50% de los medios de transmisión con que cuentan puedan emitir señales de televisión de pago. Con ello, todo el esfuerzo realizado para que la gran mayoría de los chilenos y chilenas tengan acceso a más y mejor televisión no se concretará. Todo indica que seguiremos viendo en forma gratuita lo mismo que vemos hoy, pero con mejor calidad de imagen y sonido. Ni soñar con tener más señales —propiedad del mismo radiodifusor televisivo— si no es mediante el pago del servicio.

En vista de lo aprobado hoy por nuestro Congreso, resulta indispensable que todos aquellos que queremos más pluralidad y mayor diversidad programática nos vayamos haciendo la idea de que a nuestro hogar llegará una nueva cuenta, la de la televisión digital terrestre. De este modo, la gran deuda, una vez más, será con los millones de chilenos y chilenas que quedarán rezagados como consecuencia de la imposibilidad de pagar por la diversidad y el pluralismo. Así, con el texto aprobado, únicamente estamos acrecentando las diferencias entre los que tienen más y los que tienen menos.

Finalmente, como ciudadanos, no nos queda más que protestar por el hecho de que a los concesionarios se les ha permitido cobrar por la televisión digital terrestre, pese a que el espectro que se les entregará a muchos, al menos a todos los existentes cuando entre en vigencia la ley, se hará sin concurso ni pago alguno que permita advertir alguna rentabilidad para los millones de chilenos y chilenas que, en último término, somos dueños de ese escaso bien que es el espectro.