La prensa diaria se muere
4/Noviembre/2009
Ignacio Ramonet * / Sala de Prensa / El siniestro es descomunal. Decenas de diarios están en quiebra. En Estados Unidos ya han cerrado no menos de ciento veinte. Y el tsunami golpea ahora a Europa. Ni siquiera se salvan los otrora “rotativos de referencia”: El País en España, Le Monde en Francia, The Times y The Independent en el Reino Unido, Corriere della Sera y La Repubblica en Italia, etc. Todos ellos acumulan fuertes pérdidas económicas, derrumbe de la difusión y hundimiento de la publicidad (1).
El prestigioso New York Times tuvo que solicitar la ayuda del millonario mexicano Carlos Slim; la empresa editora de The Chicago Tribune y Los Angeles Times , así como la Hearst Corporation, dueña del San Francisco Chronicle, han caído en bancarrota; News Corp, el poderoso grupo multimedia de Rupert Murdoch que publica Wall Street Journal , ha presentado pérdidas anuales de 2.500 millones de euros…
Para recortar gastos, muchas publicaciones están reduciendo su número de páginas; el Washington Post cerró su prestigioso suplemento literario Bookworld ; el Christian Science Monitor decidió suprimir su edición de papel y existir sólo en Internet; el Financial Times propone semanas de tres días a sus redactores y ha cercenado drásticamente su plantilla.
Los despidos son masivos. Desde enero de 2008 se han suprimido 21.000 empleos en los periódicos estadounidenses. En España, “entre junio de 2008 y abril de 2009, 2.221 periodistas han perdido su puesto de trabajo” (2).
La prensa escrita diaria de pago se halla al borde del precipicio y busca desesperadamente fórmulas para sobrevivir. Algunos analistas estiman obsoleto ese modo de información. Michael Wolf, de Newser , vaticina que el 80% de los rotativos norteamericanos desaparecerán (3). Más pesimista, Rupert Murdoch pronostica que, en el próximo decenio, todos los diarios dejarán de existir…
¿Qué es lo que agrava tan letalmente la vieja delicuescencia de la prensa escrita cotidiana? Un factor coyuntural: la crisis económica global que provoca una mengua de la publicidad y una restricción del crédito. Y que, en el momento más inoportuno, ha venido a acrecentar los males estructurales del sector: mercantilización de la información, adicción a la publicidad, pérdida de credibilidad, bajón de suscriptores, competencia de la prensa gratuita, envejecimiento de los lectores…
En América Latina se añaden a esto las necesarias reformas democráticas emprendidas por algunos Gobiernos (Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela) contra los “latifundios mediáticos” de grupos privados en situación de monopolio. Lo cual desencadena, contra esos Gobiernos y sus Presidentes, una sarta de calumnias difundidas por los despechados medios de comunicación dominantes y sus cómplices habituales (en España: el diario El País , que de paso carga contra el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero) (4).
La prensa diaria sigue practicando un modelo económico e industrial que no funciona. El recurso de construir grandes grupos multimedia internacionales, como se hizo en los años 1980 y 1990, ya no sirve frente a la proliferación de los nuevos modos de difusión de la información y del ocio, vía Internet o los teléfonos móviles (5).
Paradójicamente, nunca han tenido los diarios tanta audiencia como hoy. Con Internet, el número de lectores ha crecido de manera exponencial (6). Pero la articulación con la Red sigue siendo desdichada. Porque establece una injusticia al obligar al lector de kiosco, el que compra el diario, a subvencionar al lector de pantalla que lee gratuitamente la edición digital (más extensa y amena). Y porque la publicidad en la versión de la web no cunde, al ser mucho más barata que en la versión de papel (7). Pérdidas y ganancias no se equilibran.
Dando palos de ciego, los rotativos buscan desesperadamente fórmulas para afrontar el hipercambio, y sobrevivir. Siguiendo el ejemplo de iTunes, algunos piden micropagos a sus lectores para dejarles acceder en exclusiva a las informaciones on line (8). Rupert Murdoch decidió que, a partir de enero de 2010, exigirá pago por toda consulta del Wall Street Journal mediante cualquier tecnología, ya sean los teléfonos Blackberry o iPhone, Twitter o el lector electrónico Kindle. El buscador Google está pensando en una receta que le permita cobrar por toda lectura de cualquier diario digital, y revertir una fracción a la empresa editora.
Bastarán esos parches para salvar al enfermo terminal? Pocos lo creen ( léase artículo de Serge Halimi “El combate de Le Monde diplomatique” ). Porque a todo lo anterior se suma lo más preocupante: el desplome de la credibilidad. La obsesión actual de los diarios por la inmediatez les lleva a multiplicar los errores. La demagógica solicitud al “lector periodista” para que cuelgue en la web del periódico su blog , sus fotos o sus vídeos, incrementa el riesgo de difundir engaños. Y adoptar la defensa de la estrategia de la empresa como línea editorial (cosa que hacen hoy los diarios dominantes) conduce a imponer una lectura subjetiva, arbitraria y partidaria de la información.
Frente a los nuevos “pecados capitales” del periodismo, los ciudadanos se sienten vulnerados en sus derechos. Saben que disponer de información fiable y de calidad es más importante que nunca. Para ellos y para la democracia. Y se preguntan: ¿dónde buscar la verdad? Nuestros asiduos lectores conocen (una parte de) la respuesta: en la prensa realmente independiente y crítica; y, obviamente, en las páginas de Le Monde diplomatique en español .
Notas:
(1) Inés Hayes, “En quiebra los principales diarios del mundo”, América XXI, Caracas, abril de 2009.
(2) Según la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, Madrid, 13 de abril de 2009.
(3) The Washington Post, 21 de abril de 2009.
(4) Sobre los ataques de El País contra Zapatero, léase Doreen Carvajal, “El País in Rare Break With Socialist Leader”, The New York Times, 13 de septiembre de 2009. Versión en español: www.internautas.org/ html/5722.html
(5) Luis Hernández Navarro, “La crisis de la prensa escrita”, La Jornada, México, 3 de marzo de 2009.
(6) Léase el informe: “Newspapers in Crisis”: www.emarketer.com/Reports/All/Emarketer_2000552.aspx
(7) En 2008, la audiencia del New York Times en Internet fue diez veces superior a la de su edición impresa, pero sus ganancias por publicidad en la Red fueron diez veces inferiores a las de la edición de papel.
(8) Léase: Gordon Crovitz, “El futuro de los diarios en Internet”, La Nación, Buenos Aires, 15 de agosto de 2009, y El País, Madrid, 11 de septiembre de 2009.
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* Ignacio Ramonet es director de Le Monde diplomatique, especialista en geopolítica y estrategia internacional y profesor de teoría de la comunicación en la Universidad Denis Diderot de París.
La prensa pide auxilio
12/Diciembre/2008
Internacional / Juan Varela / Soitu.es / Los diarios pierden beneficios, facturación, publicidad, difusión, y una buena parte de ellos, también audiencia. ¡Socorro!, piden los editores, y reclaman al Gobierno subvenciones a la prensa en uno de los pocos países de Europa donde no existen ayudas estatales. Pero los diarios no están abandonados a su suerte, ya se encargan las autonomías, especialmente Cataluña, País Vasco y Galicia, seguidas por el resto.
Miércoles, 11 de diciembre. Es una especie de de 11-D para la prensa española. La Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) presenta sus cifras de 2007 y sus estimaciones para 2008, que quedará marcado como el año del fin de la era de la prensa, tanto en España como en la mayoría de países desarrollados. La tercera oleada del EGM avanza también una caída en la audiencia de los grandes diarios y los gratuitos.
Los diarios españoles verán descender sus resultados operativos más de un 90% en 2008, de 364,6 millones en 2007 a 35,36 millones. Una cifra que esconde que una gran mayoría de periódicos están en pérdidas. El descenso de los ingresos es del 8,1% (2,700 millones) arrastrada por una caída de la publicidad del 16,2%. La mayor caída en muchísimos años. Muchos gestores de prensa aseguran que no recuerdan nada así.
Las ventas de ejemplares tampoco han mantenido los ingresos a pesar de un enorme esfuerzo promocional. Este año la caída es del 1,9% frente a un aumento de del 0,43% el año pasado, con un descenso de difusión casi generalizado y que afecta especialmente a los diarios nacionales y a los periódicos de Barcelona.
El único futuro posible para los diarios parece la convergencia digital. Más de 6,4 millones de personas leen diariamente prensa digital y representan ya el 47,5% de los lectores de prensa tradicional. Y la tendencia se acelera cada vez más: han crecido diez puntos de 2007 a 2008.
Y la única publicidad que resiste la crisis es también la digital, que todavía crece a ritmo del más 20% anual, aunque muchos diarios tienen dificultades para consolidarse en un mercado distinto y con mucha más competencia.
Ante este panorama, la presidenta de los editores, Pilar de Yarza, reclama subvenciones al Gobierno cuando España vuelve a descender a la cola de la difusión de prensa en Europa con 93 ejemplares por cada mil habitantes frente a una medio de 180. Sólo adelantamos a Portugal y empatamos con Italia.
Algo habremos hecho mal los periodistas y los editores. Pero como decía hace poco el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando Urbaneja, los editores no han aprovechado la bonanza de años pasados para hacer reservas. Los principales perjudicados son el público, que recibe peores productos, y los trabajadores, amenazados por los despidos y regulaciones de empleo que ya se producen en muchos medios.
La presidenta de los editores habla de una “seriedad y rigor en la gestión” que no se percibe en esa enorme caída de los resultados operativos (ebitda), un menos 78,7%, desbordados no sólo por el aumento de los costes de personal y papel, sino también por una política de gestión e inversiones que en muchos casos no ha dado los resultados esperados, con apuestas como la televisión local que no han dado el resultado previstos.
Los diarios no están solos, como transmite la AEDE. La mayoría de las autonomías conceden subvenciones que en casos como Cataluña llegaron a 12,9 millones de euros en 2007, 4,3 millones en Euskadi o más de dos millones en Galicia. Pero además está el enorme caudal de publicidad institucional, suplementos especiales y etc. que supone una buena parte de los ingresos en la mayoría de los diarios.
¿Merecen los diarios las ayudas?
Quizá haya llegado el momento que los editores se enfrenten al futuro de los medios sin el auxilio del Estado, esa puerta a la que todo el mundo llama cuando tiene pérdidas y de la que no se acuerda en épocas de beneficios. Para ilustrarse, léanse las columnas y editoriales de muchos diarios sobre las ayudas a otras industrias.
La presidenta de los editores invoca a “la civilización europea” y su identificación de la prensa diaria como “un servicio público”. Pero los servicios públicos están regulados en todos los países europeos, una regulación que siempre conlleva menos independencia para la prensa, como se comprueba en la radio y la televisión, todavía sometidos al régimen de licencias.
Ignacio M. Benito, director general de AEDE, asegura que “la gravedad del problema, la necesidad de impulsar los valores democráticos y de participación social que la prensa sigue simbolizando, y la urgencia por atraer a los más jóvenes a la lectura de la prensa, son razones suficientes para explicar la adopción de unas medidas que ya son habituales y están extendidas por el resto de Europa”.
Los editores piden una especie de convocatoria de los Estados Generales de la Prensa como ha hecho el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Pero la historia de la prensa es la historia de la intervención política y la erosión de la independencia de los medios. ¡Cuidado con los salvadores en nombre de la democracia! La democracia, queridos editores, no justifica despidos. Sólo el mercado lo hace.
El problema fundamental para la prensa es que ha perdido el monopolio del debate democrático.
Ahora los ciudadanos directamente a través de las nuevas tecnologías y los medios digitales permiten superar la mediación tradicional. El nuevo espacio público de la democracia se desarrolla y crece más allá de los medios tradicionales. Es uno de los rasgos principales del fin de la era de la prensa
Los diarios no son bancos
Bancos y diarios tienen en común depender de la confianza de la gente. La credibilidad es uno de los factores fundamentales de su negocio. A nadie en quien no confíes le entregas tu dinero ni le permites formar tu pensamiento y tus ideas sobre la realidad.
Los bancos e instituciones financieras han quebrado en los últimos años una gran parte de la confianza que el público tenía en ellos. Los diarios, también.
El intervencionismo político, la ambición por crecer en mercados y aventuras excesivamente dependientes de los poderes, la falta de inversión en contenidos de calidad y en una reinvención de su producto y modelo de negocio, unidas a una revolución social y de comunicación como nunca se había producido: tan universal, tan rápida, tan profunda, con tantos cambios a la vez… han dejado a la prensa y a los medios tradicionales noqueados.
Cuando un banco quiebra, pierden los ahorradores y los inversores. Cuando quiebra un diario se pierde algo en espacio público, pero cada vez menos. Unas veces porque parte de sus funciones son desempeñadas por nuevos medios y otras veces porque ya se cumplían los requisitos de su función social.
Los editores tienen razón en que la sociedad sigue necesitando información de calidad. Es su responsabilidad y la de los periodistas. En muchos casos desgraciadamente esa calidad e independencia se subyugó a intereses económicos y de poder. Un sistema de ayudas volvería a poner en peligro la credibilidad de la prensa, como ya ocurre en las autonomías donde se emplea más dinero en subvenciones.
Los diarios necesitan una reinvención total de sus contenidos y de su negocio.
Las subvenciones deberían estar ligadas a una renovación tecnológica profunda, la formación de los periodistas y el mantenimiento de puestos de trabajo, la ampliación de dominio público con contenidos y una vinculación más estrecha entre la rentabilidad económica y la social.
De lo contrario podría pasar lo mismo que con otras ayudas, que socializan las pérdidas sin ser aprovechadas para cambiar los negocios con los que se ha llegado a la crisis.
Rosental Alves: “Muchos periódicos van a morir por no saber adaptarse”
27/Noviembre/2008
Para entender este anuncio, apocalíptico para la prensa escrita, del brasileño Rosental Alves, experto en periodismo digital del Centro Knight y asesor de importantes periódicos del mundo en la adaptación a la web 2.0, lea la siguiente entrevista de El Mostrador, y escúchelo referirse al tema en la sección “video destacado” de este sitio.
Los diarios norteamericanos suprimen sus ediciones impresas y apuestan por internet
1/Noviembre/2008

EFE / Los periódicos de papel podrían tener los días contados en Estados Unidos: ante la caída de la circulación y los ingresos publicitarios, cada vez más diarios están suprimiendo su edición impresa para concentrarse sólo en las versiones ‘on line’. ‘Christian Science Monitor’, uno de los diarios norteamericanos más veteranos, sorprendía esta semana al sector de la comunicación al anunciar que no publicará, a partir de abril del próximo año, más su edición en papel y que los lectores tendrán que “contentarse con leer sus noticias en la red”.Judy Wolff, presidente de la junta directiva de este diario, ha afirmado que el diario quiere “aprovechar internet para hacer que la publicación sea más rápida, mejorar su relevancia, aumentar beneficios y reducir costes”.
El rotativo prevé perder unos 18,9 millones de dólares en su actual año contable, que finaliza en abril. Su circulación entre abril y septiembre de 2008 cayó un 1,7% hasta poco más de 50.000 ejemplares, cifra que queda lejos de los 230.000 que llegó a tener en 1970.
Pero este diario no es el primer periódico estadounidense en dar este paso, aunque sí, quizá, el más grande y renombrado.
Otro caso es ‘Capital Times de Madison’, en Wisconsin, que ya anunció en abril que empezaría a publicarse principalmente en internet, lo que también ocurrirá con ‘The Daily Telegram’, otro periódico de Wisconsin y varios rotativos locales de Ohio, que desaparecerán de los quioscos el próximo lunes.
Los diarios también anuncian despidos
Está siendo una de las peores épocas para la prensa escrita en EEUU. A la noticia de ‘Christian Science Monitor’ le siguen otras noticias que anuncian reducciones de plantilla en los principales periodicos norteamericanos.
El grupo Gannet, primer editor de diarios del país, entre ellos ‘USA Today’, ha anunciado que prescindirá del 10% de su plantilla y ‘Los Angeles Times’ ha comunicado el despido de otros 75 miembros de su equipo de redacción.
Según los datos difundidos también esta semana por Audit Bureau of Circulations, la circulación de los 507 diarios que esta organización chequea bajó un 4,6% entre abril y septiembre de este año, hasta los 38,16 millones de copias.
Dan Gillmor, director del Centro Knight para Medios Digitales de la Universidad de Arizona, cree que ‘Christian Science Monitor’ no será el único diario que tenga que eliminar su edición de papel en los próximos meses.
Gillmor ha señalado que “será una transición lenta pero, a la larga, la mayor parte de lo que hoy leemos en letra impresa estará ‘on line’”, y además este experto opina que “aparecerán nuevos aparatos que harán más sencilla la lectura de documentos electrónicos”.
Las ediciones en internet de casi todos los periódicos han incrementado sus ingresos por publicidad pero, a pesar de ello, no han podido compensar las pérdidas de sus hermanas en papel.
“Los ingresos de las ediciones en internet no están creciendo tan rápido como muchos quisieran”, señala Gillmor. Por ello, el experto teme que “se acercan malos tiempos para la prensa escrita en general”.
















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