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	<title>Observatorio de Medios FUCATEL &#187; internet</title>
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	<description>Una mirada en profundidad a los medios de comunicación</description>
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		<title>Europa: es Ilegal el control indiscriminado de descargas de Internet</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Nov 2011 15:09:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Europa]]></category>
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		<description><![CDATA[El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE), en una sentencia histórica ha dado un mazaso a la industria audiovidual al declarar ilegal el control indiscriminado de las descargas de Internet que hacen los usuarios.
Estas empresas, amaparadas en los derechos que emanan de las leyes de propiedad intelectual, pretenden que se controle toda la información que descargan los]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE), en una sentencia histórica ha dado un mazaso a la industria audiovidual al declarar ilegal el control indiscriminado de las descargas de Internet que hacen los usuarios.</p>
<p>Estas empresas, amaparadas en los derechos que emanan de las leyes de propiedad intelectual, pretenden que se controle toda la información que descargan los usuarios, considerando que estas actividades vulneran el derecho comunitario y los derechos de los ciudadanos, en especial «el derecho a la protección de datos de carácter personal», la  «libertad de recibir y comunicar informaciones» y que además «podría vulnerar la libertad de  información».</p>
<p>El fallo además precisa que «el  requerimiento implicaría un análisis sistemático de todos los contenidos  y la recopilación e identificación de las direcciones IP de los  usuarios que hayan originado el envío de contenidos ilícitos» y que esas  direcciones son «datos protegidos de carácter personal». Adicionalmente, el tribunal sostiene que  el filtrado  indiscriminado no garantizaría «un justo equilibrio entre el derecho de  propiedad intelectual y la libertad de empresa, el derecho a la  protección de datos personales y la libertad de recibir o comunicar  informaciones».</p>
<p>Lea la noticia en su fuente: <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/prohibe-control-general-las-descargas-internet-1237984">http://www.elperiodico.com</a></p>
<p>fuente de la imágen: <a href="http://www.arcait.es/proteccion_navegacion_web_arcait.html">http://www.arcait.es</a></p>
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		<title>Gobierno anuncia banda ancha para todos los colegios del país</title>
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		<pubDate>Fri, 20 May 2011 14:03:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[banda ancha en Chile]]></category>
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		<description><![CDATA[Subsecretaría de Telecomunicaciones, Subtel / Los Ministros de Transportes y Telecomunicaciones, Pedro Pablo Errázuriz, y de Educación, Joaquín Lavín, lanzaron en la Escuela República del Paraguay de Recoleta el plan para que los recintos municipales y particulares subvencionados tengan acceso a banda ancha con estándares de calidad de servicio.
Con el compromiso de tener a todos los establecimientos educacionales conectados]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/internet.-25.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-12417" title="internet. 25" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/internet.-25.jpg" alt="" width="299" height="299" /></a>Subsecretaría de Telecomunicaciones, Subtel / Los Ministros de Transportes y Telecomunicaciones, Pedro Pablo Errázuriz, y de Educación, Joaquín Lavín, lanzaron en la Escuela República del Paraguay de Recoleta el plan para que los recintos municipales y particulares subvencionados tengan acceso a banda ancha con estándares de calidad de servicio.</p>
<p>Con el compromiso de tener a todos los establecimientos educacionales conectados a banda ancha en marzo de 2012, el Ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Pedro Pablo Errázuriz, junto a su par de Educación, Joaquín Lavín, visitaron la Escuela República del Paraguay en Recoleta, donde compartieron con los estudiantes y vieron en terrenos los avances tecnológicos del establecimiento.</p>
<p>El Ministro Errázuriz destacó el objetivo de esta iniciativa: &#8220;queremos que todos en Chile tengan estas mismas herramientas y puedan llegar a tiempo a la revolución del conocimiento. Esta es una verdadera transformación, una revolución de la conectividad&#8221;.</p>
<p>&#8220;Ya abrimos la licitación que nos permitirá cumplir con este compromiso presidencial. Llegar este año con banda ancha de calidad al 90% de los alumnos del país y completar el 100% el 2012&#8243;, afirmó Errázuriz.</p>
<p>El Ministro Lavín comentó que &#8220;para el Ministerio de Educación esto es muy importante porque significa que en marzo del 2012 todos los colegios de Chile van a tener internet con banda ancha. Y cuando decimos que todos, son todos. Incluso algunas de las zonas rurales o más alejadas, con conexión satelital&#8221;.</p>
<p>El titular de Educación resaltó la labor que se realiza a través de Enlaces, aseverando que &#8220;Chile está llegando a un nivel de 10 niños por computador. Hay 3 millones y medio de estudiantes y 350 mil computadores en los colegios. De todo tipo, notebooks, netbook, y ese estándar de 10 niños por computador es un estándar bastante razonable si lo comparamos con otros países&#8221;.</p>
<p>Actualmente, 5.600 establecimientos tienen algún tipo de conexión a Internet sin calidad garantizada, mediante este programa se elevarán los estándares de estos colegios, pero además se llegará a las escuelas sin conectividad, abarcando un universo superior a los 11.600 establecimientos.</p>
<p>Para la ejecución de este proyecto se destinarán en 2011 cerca de $7 mil millones y una cifra de inversión pública similar en 2012, por intermedio del Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones.</p>
<p>&#8220;Adicionalmente, tendremos por primera vez un sistema el línea de monitoreo y control para verificar el pleno cumplimiento de la calidad de servicio de la banda ancha contratada, al que estarán conectados todos los colegios. Así podremos asegurar que los recursos invertidos por el Estado y los objetivos de esta iniciativa se cumplan efectivamente&#8221;, finalizó el Ministro Errázuriz.</p>
<p>Síguenos en twitter.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Cuáles son las claves para el éxito online?</title>
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		<pubDate>Mon, 16 May 2011 14:13:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[éxito online]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Telos]]></category>
		<category><![CDATA[YoTube]]></category>

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		<description><![CDATA[Observatorio / Paulo Villegas, experto tecnológico de Telefónica, explica las claves para tener éxito en los medios online. Utiliza a YouTube como laboratorio por ser una verdadera fábrica de materiales exitosos efímeros y sorprendentes. En la era previa a YouTube los factores más gravitantes para tener éxito en el público eran la calidad de los contenidos empujados por técnicas de]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Observatorio / Paulo Villegas, experto tecnológico de Telefónica, explica las claves para tener éxito en los medios online. Utiliza a YouTube como laboratorio por ser una verdadera fábrica de materiales exitosos efímeros y sorprendentes. En la era previa a YouTube los factores más gravitantes para tener éxito en el público eran la calidad de los contenidos empujados por técnicas de saturación a través de campañas de marketing, lo cual hacía que el sistema fuera bastante predecible. Después de YouTube esa lógica ha cambiado. Averigüe porqué, leyendo el siguiente artículo publicado por la revista Telos:</p>
<p><strong> Paulo Villegas Núñez de Telefónica I+D</strong></p>
<p>¿Qué es lo que hace que un contenido sea popular? ¿Cuáles son las claves para el éxito online? ¿Es la Red el medio más eficaz?</p>
<p>En la era de Internet el éxito está siendo cada vez más impredecible. La facilidad de propagación de los contenidos y de la opinión a través de redes sociales provoca fenómenos de masas cuya explicación a posteriori puede ser posible, pero no sirve para determinar el éxito a priori. Portales como YouTube se han convertido en una fábrica de éxitos efímeros y sorprendentes, y por tanto un buen laboratorio para investigar cómo funciona el proceso de selección que determina el éxito.</p>
<p>¿Qué es lo que hace que un contenido sea popular?</p>
<p>En los tiempos clásicos, A.Y. (Antes de YouTube, o por extensión, antes de Internet), existían reglas establecidas. Los canales de difusión estaban mucho más controlados, y el principio de que la exposición produce familiaridad se aplicaba con fruición: para crear éxitos había que hacer que fueran bien conocidos. La calidad del contenido era (se supone) lo que en último término mantenía la popularidad, pero el empujón inicial se lo daba la saturación proporcionaba por campañas de marketing y la presencia de factores con popularidad pre-establecida (una película con actores famosos, un escritor de éxito). Esto no impedía sonoros fracasos, o éxitos sorpresa, pero en general el sistema era bastante predecible. La popularidad ha funcionado siempre como realimentación positiva: las listas de “los más vendidos” o los “más escuchados” siempre atraen más público.</p>
<p>Volviendo a la era D.Y. (Después de YouTube, que por cierto comenzó en 2005) , los tiempos han cambiado en varios frentes. Uno de ellos es la multitud de canales de exposición de los contenidos y el principio de la liberación del espectador de la programación fija e inamovible. En muchos casos se mantienen las viejas reglas de popularidad (de hecho, un porcentaje importante de los vídeos más vistos en YouTube son predecibles: vídeos musicales de estrellas consagradas, fragmentos de partidos de fútbol, celebridades), pero la facilidad de publicación permite que, en teoría, cualquiera pueda conseguir un éxito y hacerse popular de la noche a la mañana.</p>
<p>Aún así, no es fácilmente explicable que “Charlie me mordió el dedo” sea el cuarto vídeo más visto de la historia de YouTube1 (se aconseja verlo para hacerse una idea de qué tipo de contenido es). Una vez contemplado (dura menos de un minuto), la pregunta que surge es ¿por qué este vídeo (simpático pero sin mucha sustancia) ha sido visto por 275 millones de personas2?</p>
<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/internet-niño.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12322" title="internet niño" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/internet-niño-300x222.jpg" alt="" width="300" height="222" /></a></p>
<p>Figura 1: &#8220;Charlie bit my finger&#8221; (Youtube)</p>
<p>El vídeo de Charlie es un ejemplo de libro de lo que se denomina Contenidos de Usuario (conocidos como UGC, o User-Generated Content, por sus siglas en inglés) y sobre ellos no hay reglas fiables. Hubo un tiempo en que el UGC iba a ser el futuro de los medios, que los incorporarían de forma masiva en su flujo estándar de contenidos; hoy en día los ánimos se han atemperado un poco, pero el comportamiento social de los contenidos UGC sigue siendo un fenómeno poco explicado. YouTube nació precisamente como un repositorio de UGC, aunque con el tiempo y dada su preponderancia actual en el mundo del vídeo online (se estima que YouTube puede estar proporcionando el 40% de todos los vídeos vistos en Internet) ha ido ampliando su repertorio; ahora mismo contiene contenidos muy diversos.</p>
<p>El volumen existente de UGC (y no UGC) y su crecimiento son abrumadores. Sólo YouTube visualiza 2.000 millones de vídeos diarios, y recibe cientos de miles de vídeos nuevos cada día. La mayoría son vídeos cortos (el límite estándar en YouTube es de unos 10 minutos por contenido), pero aún así YouTube estima que cada minuto recibe contenido nuevo por un valor total de 24 horas de duración. Con estos volúmenes de contenido, encontrar es una tarea imposible: los buscadores no están preparados para ello, y los recomendadores tampoco. Típicamente uno no encuentra contenido en YouTube, sino que el contenido lo encuentra a él. Dentro de las vías de localización, es cada vez más importante la referencia externa: un amigo, un enlace encontrado en otra parte, un mensaje en una red social.</p>
<p>Por otro lado la democratización en la producción de los medios (que las facilidades en el acceso masivo a UGC prometían) no ha acabado de materializarse. En este momento cualquiera puede ser un creador … pero en la práctica casi nadie lo es. En los entornos de Internet se asume que se cumple la regla del 1%: sólo el 1% de los usuarios crea contenido de forma significativa, el 9% tiene alguna contribución esporádica o periférica, y el 90% son espectadores pasivos, que sólo consumen contenido. Sin embargo, incluso los consumidores pasivos podemos jugar un papel clave en la era de Internet: podemos decidir qué tiene éxito. Simplemente propagándolo.</p>
<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/internet-gráfico.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12323" title="internet gráfico" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/internet-gráfico-300x235.jpg" alt="" width="300" height="235" /></a>Figura 2: Actividad de usuarios en Internet [1]</p>
<p>El fenómeno de propagación masiva por una red social es uno de los mecanismos que puede generar bruscos e inesperados aumentos de popularidad. Técnicamente se denomina una cascada de información, un proceso por el cual se “activa” en un punto de la red social (o en un conjunto pequeño de puntos) y a partir de ahí se propaga de forma multiplicativa hasta alcanzar, en los casos extremos, a toda la red. Requiere por tanto dos elementos: la chispa de arranque y la propagación multiplicativa. Que esta última funcione depende de la receptividad de los individuos que la forman, lo que en último caso se traduce en cuánto se dejan influir por las personas que están propagando la información.</p>
<p>El estudio de la influencia que manifestaciones o acciones de unas personas tienen sobre las decisiones de otras es un elemento clásico de la psicología social, que ha sido objeto de numerosos experimentos prácticos. Por ejemplo, a finales de los 60 Stanley Milgram[2] apostó a colaboradores en la calle mirando hacia el cielo, y anotó cómo variaba el porcentaje de paseantes que les imitaban en función del tamaño del grupo inicial3. Una década antes, Solomon Asch estudió la capacidad de las personas de aceptar opiniones presentadas como mayoritarias, incluso cuando iban en contra de las percepciones propias [3]. Estos y otros resultados confirman que los seres humanos funcionamos en gran medida por imitación, y tenemos una acentuada tendencia a la conformidad (seguir al grupo).</p>
<p>Esto permite que una vez iniciado un fenómeno mediático en las condiciones apropiadas resulte imparable. Sin embargo, en muchos otros casos (en realidad en la mayoría) esto no sucede, y la cascada de información muere antes de crecer. El resultado estadístico es una acusada diferencia entre los superéxitos y las opciones minoritarias. El éxito genera más éxito, en un proceso que se conoce como asignación preferencial (preferencial attachment) o, tal como fue popularizado por el sociólogo Robert K. Merton, “efecto Mateo” [4] (una alusión bíblica4. Los canales para producir viralidad actualmente son mucho más potentes que en el pasado: redes como Twitter o Facebook pueden convertir en todavía más acusados estos fenómenos de desigualdad.</p>
<p>Sin embargo nos queda la otra parte de la incógnita: la chispa. ¿Cómo empieza esa propagación? Se han hecho estudios y formulado teorías sobre la capacidad especial de algunas personas de iniciar esas cascadas de información: los individuos influyentes. El tema es controvertido, con algunos investigadores insistiendo en la existencia de esos “creadores de opinión” [5] y otros afirmando que su importancia ha sido exagerada, y que en realidad el fenómeno no es predecible [6]. Las conclusiones están en el aire, mal que les pese a los profesionales del marketing (la identificación de esos “influyentes” sería un sueño dorado de la publicidad, ya que bastaría con convencerles a ellos para iniciar una cascada de popularidad que garantizara el éxito).</p>
<p>Ya que es difícil medir efectivamente la influencia que el comportamiento de los demás tiene sobre cómo cada uno interactúa con los contenidos, se han hecho experimentos en entornos controlados para tratar de diseccionar ese efecto. Uno de ellos [7] utilizó un portal de música para comprobar el efecto que la presencia o no de listas de “más escuchados” tenía sobre los usuarios. Como era predecible, dicha presencia impulsó más el éxito de ciertas canciones y generó más desigualdad entre la popularidad de los contenidos del portal (de nuevo el “efecto Mateo”). Pero más interesante fue comprobar la impredecibilidad asociada a la propagación de popularidad: varias repeticiones del experimento permitieron comprobar que resulta mucho más difícil predecir el éxito cuando existe influencia de otros que en los grupos de control (no expuestos a la opiniones de los demás). En dichos grupos de control otros factores (presumiblemente la calidad intrínseca de las canciones) determinan más el éxito, mientras que cuando las cascadas de información son posibles, es mucho más aleatorio quién alcanza los puestos de cabeza. Lo que viene a decir que, en la era de la sociedad conectada, el éxito es en mayor medida que antes fruto de la casualidad o de la suerte.</p>
<p>La actividad en Internet (por ejemplo, las búsquedas relacionadas con un término) ya puede usarse para predecir con fiabilidad cuál será el éxito de una película [8]. Sin embargo este proceso no predice en realidad la creación del éxito, sólo transpone al mundo real lo que ya tiene éxito en Internet. Identificar los patrones subyacentes que darán lugar al éxito sigue siendo muy elusivo.</p>
<p>Por mucho que la mayoría de nosotros seamos consumidores pasivos, el mundo de los contenidos en Internet rebosa de talento creador. Lo que nos falta a los consumidores es tiempo para disfrutarlo, así que vamos a necesitar medios para seleccionar la parte que podemos disfrutar. La deseada popularidad será cada vez más difícil de alcanzar, ya que el bien más preciado en la economía digital empieza a ser la atención del público. Así que la gestión de la atención (attention economy) está llamada a permear la economía y la sociedad.</p>
<p>Mientras tanto, Charlie seguirá batiendo marcas de popularidad, y seguiremos sin saber muy bien por qué.</p>
<p><em>Notas al pie</em></p>
<p><em>1A fecha de enero de 2011. Su posición ha ido variando con el tiempo, pero siempre se ha mantenido en los puestos de cabeza.</em></p>
<p><em>2Más exactamente, tiene 275 millones de visualizaciones. No necesariamente de usuarios distintos.</em></p>
<p><em>3El porcentaje de seguidores aumentaba al incrementarse el tamaño del grupo de “ganchos”, aunque a partir de 5 se estabilizaba (en alrededor del 80%).</em></p>
<p><em>4“Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.” (Mateo 25: 29)</em></p>
<p><em>Referencias</em></p>
<p><em>[1] J. Nielsen, “ Participation Inequality: Encouraging More Users to Contribute&#8221;,Alertbox: Current Issues in Web Usability, October 9, 2006</em></p>
<p><em>[2] S. Milgram, L. Bickman, L Berkowitz, “Note on the drawing power of crowds of different size”, Journal of Personality and Social Psychology, Vol 13(2), Oct 1969, 79-82.</em></p>
<p><em>[3] S. E. Asch, “Opinions and social pressure”. Scientific American, 193, 31-35, 1955</em></p>
<p><em>[4] R. K. Merton. “The Matthew Effect in Science”. Science 159 (3810), 56–63, 1968</em></p>
<p><em>[5] M.Cha, H. Haddadi, F. Benevenuto, and K. P. Gummadi, &#8220;Measuring user influence in twitter: The million follower fallacy,&#8221; in Fourth International AAAI Conference on Weblogs and Social Media, May 2010.</em></p>
<p><em>[6] D. J. Watts and P. S. Dodds, &#8220;Influentials, networks, and public opinion formation,&#8221;Journal of Consumer Research, vol. 34, no. 4, pp. 441-458, December 2007.</em></p>
<p><em>[7] M. J. Salganik, P. S. Dodds, and D. J. Watts, &#8220;Experimental study of inequality and unpredictability in an artificial cultural market,&#8221; Science, vol. 311, no. 5762, pp. 854-856, February 2006.</em></p>
<p><em>[8] S. Asur, B. A. Huberman, “Predicting the Future with Social Media”, arXiv:1003.5699v1, March 29th, 2010</em></p>
<p><em>Perfil del autor</em></p>
<p><em>Paulo Villegas es Experto Tecnológico en Telefónica I+D y trabaja en áreas relacionadas con recuperación de información y contenidos multimedia. Con especial interés en todas las actividades de investigación que ayuden a las personas a navegar por los mares digitales manteniéndose a flote, y a entender por qué actuamos de la manera que lo hacemos.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Periodismo del siglo 21: regreso al siglo 19</title>
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		<pubDate>Thu, 12 May 2011 19:32:31 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Artículos recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[crisis del periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo del Siglo 19]]></category>

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		<description><![CDATA[Observatorio / Como una “segunda revolución Industrial” califica lo que  está sucediendo hoy con los medios de comunicación el editor de noticias de BBC Mundo, Juan Carlos Pérez. Retorno a los títulos largos y a la pirámide invertida, disolución de la frontera entre opinión e información, proliferación de medios que aparecen y desaparecen, como ocurrió con los pasquines en el]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/imprenta.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12307" title="imprenta" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/imprenta-300x208.jpg" alt="" width="300" height="208" /></a>Observatorio / Como una “segunda revolución Industrial” califica lo que  está sucediendo hoy con los medios de comunicación el editor de noticias de BBC Mundo, Juan Carlos Pérez. Retorno a los títulos largos y a la pirámide invertida, d<strong>isolución de la frontera entre opinión e información, </strong>proliferación de medios que aparecen y desaparecen, como ocurrió con los pasquines en el siglo 19, que se fundaban por decenas para no sobrepasar un par de números. Todo lo anterior podría finalmente favorecer a los profesionales del periodismo, según Pérez, cuando los cibernautas saturados de la chismografía, la subjetividad y la descalificación carente de evidencias que prolifera en Internet, empiecen a premiar de nuevo los medios prestigiosos con editores responsables y periodistas lúcidos que les digan “esto es lo que vale la pena leer”.</strong></p>
<p><strong>Lea la conferencia íntegra:</strong></p>
<p><em><strong>Hilary Bishop / BBC Mundo</strong></em></p>
<p>Esta semana en el blog de los editores quisiera darle la palabra a Juan Carlos Pérez Salazar, editor de noticias de BBC Mundo, quien comparte con nosotros una reflexión sobre el periodismo en los tiempos que nos ha tocado vivir.</p>
<p>________________________________________</p>
<p>Mi premisa es sencilla: en muchos aspectos, el periodismo digital (o periodismo del siglo XXI), es en realidad un regreso a prácticas del siglo XIX.</p>
<p>En los últimos años he observado un regreso a los titulares largos, a la pirámide invertida, a la proliferación y desaparición constante de medios de comunicación y a una atenuación -y en algunos casos casi desaparición- de la frontera entre opinión e información.</p>
<p>Todos estos son fenómenos que se vieron en el periodismo anglosajón del siglo XIX y más específicamente, de la Revolución Industrial.</p>
<p><strong>Titulares largos</strong></p>
<p>Algunos habrán notado que en los sitios de noticias de internet los titulares son cada vez más extensos y explícitos. Periodísticamente, esto es un regreso en el tiempo, pues la tendencia era a títulos cortos.</p>
<p>La razón es muy sencilla: como el 65% de los internautas utiliza Google, entre otras cosas para buscar información, un titular debe tener todas las palabras claves para que pueda ser fácilmente ubicable por el mega-buscador.</p>
<p>Lo mismo ocurre con el regreso a la llamada pirámide invertida, que, como saben, es incluir en los primeros párrafos la respuesta al qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué de un acontecimiento noticioso.</p>
<p>La pirámide invertida surgió como respuesta al invento del telégrafo en 1840. Como era tan costoso y escaso, los periodistas empezaron a escribir lo esencial de una noticia al comienzo de la nota. Luego agregaban detalles.</p>
<p>Esto empezó a usarse de manera intensa durante la guerra civil estadounidense, cuando había pocos telégrafos para demasiados periodistas, entonces cada uno podía enviar una línea por turno, hasta completar el artículo. Lo esencial iba al comienzo.</p>
<p>Luego se consolidó con las agencias de noticias que escribían de esa manera -la mayoría todavía lo hacen- para que los editores cortaran desde abajo y de acuerdo con el espacio del que dispusieran.</p>
<p>Sin ataduras</p>
<p>En busca de un periodismo menos aburrido, predecible y constreñido, los medios escritos se fueron alejando de este corsé tan estrecho, sin dejar de lado el rigor periodístico.</p>
<p>Pues bien, la vieja pirámide invertida está de regreso: los medios de internet están de nuevo poniendo todos los datos esenciales de una noticia en el primer párrafo.</p>
<p>Como en el caso del telégrafo, esto también se debe a un adelanto tecnológico: cada vez más personas ingresan en las páginas de noticias de internet a través de sus teléfonos celulares, sus Blackberrys, sus iPads, etcétera.</p>
<p>Y -tanto por el tiempo de que disponen para leer como por el formato de estos artilugios- sólo ojean los primeros párrafos, donde, por lo tanto, debe concentrarse toda la información esencial.</p>
<p>Estos dos son aspectos de forma. Otros cambios que he observado son más de fondo.</p>
<p>Uno de ellos es la aparición y desaparición constante de medios de comunicación en internet. Este era un fenómeno típico del siglo XIX, cuando se fundaban decenas y decenas de periódicos, revistas y panfletos que muchas veces -y con suerte- sólo alcanzaban un par de números.</p>
<p>Es algo que también está ocurriendo ahora: no sólo proliferan y mueren empresas en internet, o son devoradas por otras más grandes, sino que se calcula que cada día se abren centenares de blogs nuevos (son unas 900 mil entradas nuevas cada día) que, si lo pensamos bien, son muy parecidos a los llamados &#8220;pasquines&#8221; o gacetas que abundaron en el siglo XIX y que servían para exponer puntos de vista personales, por lo general de tipo político o religioso.</p>
<p><strong>Revolución de la tecnología</strong></p>
<p>Aquí creo que llegamos al meollo del asunto, porque, a mi modo de ver, lo que une estos dos fenómenos es un cambio profundo de tipo tecnológico. La Revolución Industrial en el Siglo XIX y la Digital en el nuestro.</p>
<p>En el siglo XIX, los avances en la técnica de la imprenta, gracias a la máquina de vapor, abarató muchísimo los costos y esto permitió que los periódicos pudieran circular más ampliamente. Luego vino, hacia 1880, la invención del linotipo, lo que hizo aún más fácil la impresión.</p>
<p>Ahora, en el siglo XXI, está ocurriendo lo mismo: gracias a internet, los costos para crear un medio de comunicación se han reducido de manera fabulosa. De hecho, mientras investigaba este tema, descubrí que algunos historiadores británicos y franceses denominan a lo que está ocurriendo en esta época como una &#8220;Segunda Revolución Industrial.</p>
<p>Como la primera, esta &#8220;Segunda Revolución Industrial&#8221; genera efectos profundos en la sociedad, más allá de lo simplemente técnico, para influir en la manera como nos relacionamos, trabajamos o nos comunicamos.</p>
<p>Y cómo opinamos. Los que estudiamos periodismo y comunicación recordamos cuando nos decían que uno de los grandes logros del periodismo moderno fue la separación entre información y opinión.</p>
<p>A mi modo de ver, en el siglo XX los medios que más se destacaron y más influencia tuvieron fueron los que hicieron de la imparcialidad y la independencia sus banderas, como el New York Times, la BBC o el New Yorker.</p>
<p>De hecho, la imparcialidad, el reflejar todos los puntos de visto de un hecho, se ha vuelto una especie de ideal periodístico.</p>
<p>Lo que he observado en los últimos años es un regreso a los medios que toman partido y a desdibujar la frontera entre información y opinión.</p>
<p>En ese fenómeno quizás el caso más destacado sea el de la cadena estadounidense Fox que se ha convertido en un feroz medio de oposición al gobierno de Barack Obama, donde unos de sus comentaristas ha calificado al presidente de Estados Unidos desde nazi hasta comunista y ha incluso convocado a marchas políticas contra primer mandatario.</p>
<p>A mí me parece evidente que esta clara inclinación influye no sólo en los espacios de opinión, sino en los informativos.</p>
<p>Y lo más preocupante -a mi modo de ver- no es que la cadena de Rupert Murdoch tenga una clara tendencia política, sino que esta postura ha encontrado gran eco entre la población: Fox ha sido la cadena de televisión por cable de más crecimiento en los últimos años en Estados Unidos.</p>
<p>Y según encuestas, Fox tiene la misma credibilidad que CNN, una cadena que todavía se preocupa por tratar de presentar una información equilibrada.</p>
<p>Hay otros ejemplos y no solo de derecha. Muchos de los portales de información más exitosos en Estados Unidos tienen una clara tendencia política.</p>
<p>Aquí, el ejemplo más claro es el Huffington Post, que empezó como un blog político en 2005, que marcó una tendencia en cómo podía informarse en Internet y que ahora tiene unos 25 millones de usuarios.</p>
<p>Su fundadora, Arianne Huffington, escribió hace poco en un artículo titulado &#8220;If a Ruled the World&#8221; (si yo gobernara el mundo) que la objetividad estaba &#8220;overrated&#8221; -sobrevalorada- y que los medios de comunicación debían tomar partido. Los que han leído el Huffington Post saben que es de centro-izquierda y pro-Demócrata.</p>
<p>Yo creo que, al menos por el momento, esto marca una tendencia y que cada vez más se verá a medios de comunicación tomando partido de una manera abierta y dejando de lado la pretensión de que son imparciales.</p>
<p><strong><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/imprenta-2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12308" title="imprenta 2" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/imprenta-2-300x192.jpg" alt="" width="300" height="192" /></a>Entonces, ¿qué puede a pasar?</strong></p>
<p>Para mí es evidente que todo lo que está ocurriendo se debe a que estamos en un momento de crisis, de transición.</p>
<p>Lo que he mencionado sobre los titulares, sobre la pirámide invertida, creo que se debe a que internet todavía está buscando su lenguaje.</p>
<p>Muchos periódicos y revistas están descubriendo a un enorme costo que no se trataba simplemente de trasladar el producto impreso a internet, sino que había que adaptarlo a un lenguaje nuevo.</p>
<p>Ahora, como toda etapa de crisis, creo que va a ser muy fértil para algunos, terrible para otros, pero que también va a tener un fin.</p>
<p>¿Qué puede ocurrir? Creo que ya los vimos con lo que pasó con la prensa y en general con los medios de comunicación en el siglo XX: algunos se mantuvieron, otros desaparecieron, pero llegó un período de consolidación y de aparición de los grandes monopolios, que entraron a dominar el mercado.</p>
<p>A nivel periodístico, mi apuesta es que, en el futuro, por toda esta proliferación de medios, de puntos de vista individuales, de chismes, de manipulación, va a llegar un momento de saturación, en el que los cibernautas van remitirse a los medios con recorrido y prestigio -como la BBC, el New York Times, etcétera- en los que haya editores y periodistas con experiencia y formación que les digan: esto es lo que vale la pena leer.</p>
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		<title>Internet, el número tres y las noticias de ciencia</title>
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		<pubDate>Tue, 10 May 2011 19:48:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[crisis del periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Eciencia]]></category>
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		<description><![CDATA[Alex Fernández Muerza / ECiencia/  Los medios de comunicación tradicionales, en especial la televisión, no se dan por aludidos. Por favor, más calidad, más variedad, el fast food se consume fácil, pero en su medida: la población pone de manifiesto el déficit entre sus intereses y la información que posee al respecto. Considera que se le ofrece poco sobre tres]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Alex Fernández Muerza / ECiencia/ <a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/basura_electronica01.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12272" title="NANYANG, CHINA - 10 March 2005 - A woman rides past a pile of trash covering a small pond in Nanyang, near Guiyu in Guangzhou province. Greenpeace/Natalie Behring" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/basura_electronica01-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a> Los medios de comunicación tradicionales, en especial la televisión, no se dan por aludidos. Por favor, más calidad, más variedad, el fast food se consume fácil, pero en su medida: la población pone de manifiesto el déficit entre sus intereses y la información que posee al respecto. Considera que se le ofrece poco sobre tres temas: ciencia y tecnología, salud, y medio ambiente. Y se siente sobreinformada en otros tres: deportes, política y famoseo.</p>
<p>Internet está cubriendo en gran medida ese vacío. Allí se puede encontrar todo tipo de contenidos específicos de ciencia, participación, debate, interacción… Es la economía de la atención: cada vez más gente dedica más tiempo a internet quitándoselo de los demás medios, que no le ofrecen lo que busca o en muy pequeñas dosis.</p>
<p>Cuando creé Divulc@t en 2000, las webs sobre ciencia eran contadas en el Estado español. Una década después, hay una gran cantidad de webs, blogs, wikis y herramientas individuales y colectivas, iniciativas de ‘periodismo ciudadano’, de realidad virtual o aumentada, podcasts y videocasts, programas audiovisuales pensados para internet, streamings… Los medios de comunicación tradicionales tienen su versión online, y en algunos meritorios casos con contenidos propios.</p>
<p>Pero los internautas -que no son otra cosa que ciudadanos y ciudadanas- no responden al clásico esquema emisor-medio-receptor, sino a una especie de “trinidad digital” en la que puede ser emisor, medio y receptor a la vez, pudiendo comunicarse con el resto de personas y expresar de forma libre y accesible informaciones y opiniones.</p>
<p>En la actualidad, la red se conoce como web 2.0, un concepto que engloba tecnologías y aplicaciones en las que se genera colaboración y participación, y en las que la ciencia y los internautas se sienten muy a gusto.</p>
<p>Y del 2.0 al 3.0, que está cada vez más próxima, según los gurús de internet. En este caso, la red estaría marcada por su inteligencia semántica y su carácter móvil y ubicuo. Las tecnologías no corren, vuelan, y su objetivo debería ser ofrecer a los internautas más posibilidades desde la neutralidad de la red.</p>
<p>La siguiente versión del “lenguaje de internet”, el html5, promete hacer la red mucho más interactiva que ahora, mientras el concepto de cloud computing (computación en nube) promete virtualizarlo todo. Así, las redes sociales generalistas tipo Facebook o Twitter podrían dar paso a otras más especializadas. En ellas, las relaciones entre periodistas y científicos podrían ser más estrechas.</p>
<p><strong> Una revolución en la producción de noticias científicas</strong></p>
<p>El proceso de producción de la noticia, o newsmaking, ya no es tan cerrado y lineal. Las noticias pueden surgir en internet, porque ahí se encuentran las fuentes, porque hay internautas expertos que las encuentran antes que los periodistas y las convierten en noticia en sus propios blogs o medios, que a su vez llega a los demás medios de comunicación para (re)convertirse en “noticia”.</p>
<p>La red ofrece más facilidades para saltarse los embargos de noticias científicas, filtrar contenidos confidenciales, y soltar liebres que generen expectación antes de dar a conocer una información por los canales tradicionales (que se lo pregunten a la NASA), que a su vez lleve a los medios tradicionales a picar por si acaso: “No vaya a ser que quedemos en evidencia”. Las técnicas de marketing viral se ponen al servicio de quien quiere que una noticia bomba que no es tal pueda llegar a serlo.</p>
<p>La oferta es tan variada que abruma. Con un sencillo gestor de sindicación de contenidos RSS (Really Simple Syndication) se pueden seguir tres, treinta, o trescientos medios digitales, blogs, foros, y revistas de cualquier parte del mundo.</p>
<p>Pero las noticias de ciencia que llegan a destacar son pocas. Al tener que seleccionar, las fuentes oficiales y las revistas científicas más mediáticas se han beneficiado de ello. En caso de tener trescientas dudas, siempre es más “seguro” citar a Nature o Science. No es casualidad que las instituciones que apuestan por la presencia en internet tengan mucha más visibilidad. O que las citadas revistas tengan todo tipo de contenidos y servicios online, y sus artículos aparezcan en todas partes.</p>
<p>Aparece entonces la figura de l@s líderes digitales. Gracias a su dominio de las redes sociales y a sus miles de seguidores son capaces de hacer que una noticia de ciencia que pasaría desapercibida destaque y llegue a un gran número de internautas. Así que los medios ya no son los únicos en marcar la tendencia ni la agenda temática.</p>
<p><strong> Comunicación de la ciencia: tres crisis en una</strong></p>
<p>¿Y qué pasa con la profesión periodística? Cuando uno conoce el potencial de internet y ve el escaso aprovechamiento que se hace del mismo se da cuenta del peso que tienen tres crisis. Quienes nos dedicamos al periodismo científico sufrimos, además de la crisis económica global, una propia de nuestra profesión, la periodística, y otra sobre la materia de la que informamos, la ciencia.</p>
<p>Todo ello lleva, inevitablemente, a una serie de paradojas. Si en ciencia se pueden ver becarios que llevan el peso de importantes investigaciones, en periodismo se pueden ver colaboradores freelance que publican buenos artículos y consiguen exclusivas, mientras redactores de plantilla hacen trabajos rutinarios.</p>
<p>Es el efecto rebote de la producción de energía llevado a las noticias: gracias a internet, producir y publicar noticias cuesta cada vez menos. Sin embargo, en vez de aprovecharlo para hacerlo con más calidad, se pide más cantidad.</p>
<p>Además, los requisitos tan amplios y exigentes de ser periodista especializado en ciencia y controlar el medio digital no se corresponden con la remuneración y consideración profesional. Hacer algo que te gusta tanto es una suerte, pero también parece un castigo.</p>
<p>Los periodistas científicos digitales nos enfrentamos a varios retos en nuestro trabajo. A la hora de publicar contenidos informativos en internet el público lee generalmente en la pantalla del ordenador (y cada vez más, en otros dispositivos, como teléfonos móviles). Con un simple click puede saltar a otro contenido, a millones de contenidos, por lo que hace ‘zapping digital’. Hay que ser más ágiles y atractivos que nunca, haciendo uso &#8211; siempre que aporte valor al internauta- de las herramientas que ofrece Internet: enlazar a otras webs interesantes, insertar imágenes, audios, videos…</p>
<p><strong>Riesgos e independencia informativa</strong></p>
<p>Pero la debilidad de los medios en este contexto de crisis permite que la manipulación sea más fácil y que la independencia informativa se ponga en riesgo, ante unas empresas que piensan más en el negocio que en la información, y ante unos intereses y presiones que hacen que acabe por cuestionarse incluso el propio internet como medio fiable.</p>
<p>Esta situación repercute en la calidad de los contenidos, que tienden a ser realizados de manera superficial, homogénea, acrítica y sin contrastar, estableciéndose una “cultura del copio-pego”, provocando ruido y saturación informativa en la Red.</p>
<p>Supongo que así se sentirían los músicos del Titanic, tocando hasta el final. Pero quiero pensar que el barco del periodismo científico digital no se hunde, sino que ha empezado a navegar. Cada vez todo es más digital. De hecho, la evolución de internet hace suponer que desaparecerá “eso que sale en un ordenador conectado al cable de teléfono”.</p>
<p>Internet será todo, independientemente del aparato y el lugar en el que esté, y ni siquiera será importante hablar del medio, sino del contenido. Los lenguajes se mezclarán y se manejarán constantemente viejas nociones como hipertextualidad, multimedia o movilidad.</p>
<p>En esta nueva situación, conceptos como ‘derechos de autor’ o ‘derechos de copia’ requieren una nueva redefinición. Este debate también está abierto.</p>
<p>Asumir esta condición cuanto antes supone una ventaja. Ser periodista/divulgador digital y tener presencia en internet es cada vez más sencillo y barato, en un medio como éste en el que se puede conocer mejor a los usuarios y mantener un contacto directo. Si la sociedad reclama cada vez más ciencia, tecnología, medio ambiente y es cada vez más digital… Y si no, tocar con ustedes fue un verdadero placer.</p>
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		<title>Ocho verdades incómodas en el Día Mundial de la Libertad de Prensa</title>
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		<pubDate>Tue, 03 May 2011 21:28:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
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		<description><![CDATA[Victoria Uranga Harboe / Directora de la cátedra UNESCO-UDP / El Mostrador / Aunque hay días para casi todo, la conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa es una oportunidad para revisar los avances y focalizar la atención en los pendientes. El 3 de mayo es una excusa, pero pasarlo de largo facilita que se mantenga el statu quo. A]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/victoria-2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12185" title="victoria 2" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/victoria-2-300x281.jpg" alt="" width="300" height="281" /></a>Victoria Uranga Harboe / Directora de la cátedra UNESCO-UDP / El Mostrador / Aunque hay días para casi todo, la conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa es una oportunidad para revisar los avances y focalizar la atención en los pendientes. El 3 de mayo es una excusa, pero pasarlo de largo facilita que se mantenga el statu quo. A continuación ocho verdades con distintos niveles de incomodidad:</p>
<p>1.- Hacer periodismo no es fácil. Pero lo que hacemos no basta. Necesitamos hacer más y mejor periodismo para que las personas puedan estar mejor informadas, tomar decisiones con libertad y participar activamente en la vida social. En esta necesaria revisión, la explicación del  “empedrado” no es suficiente.</p>
<p>2.- Los medios de comunicación son un negocio, esto es parcialmente cierto. Porque aunque necesiten modelos de negocio para lograr sustentabilidad, su rol social no es transable y esto implica responsabilidad cualquiera sea su opción de financiamiento. Responsabilidad por utilizar un bien común de todos y todas, o por las consecuencias de lo que se dice o no, según sea el caso.</p>
<p>Con Internet y las redes sociales  la posibilidad de estar bien informado es mucho mayor. Cierto, pero no nos engañemos, la dificultad para lograrlo también aumentó. Pese a todo lo que está  accesible, son pocas las personas que llegan a los contenidos de calidad. No todos tienen criterios de búsqueda, elementos de comprensión o el dinero suficiente para pagar por ellos.</p>
<p>3.- La alta concentración de medios que existe en Chile sigue vulnerando la libertad de prensa, expresión y el derecho a la comunicación. Lo que predomina es una mirada homogénea de nuestro país y el mundo. No es que falten medios de por ejemplo, la Concertación. Es mucho más complejo, lo que faltan son medios de comunicación que den cuenta de los diversos Chile.</p>
<p>4.- Con Internet y las redes sociales  la posibilidad de estar bien informado es mucho mayor. Cierto, pero no nos engañemos, la dificultad para lograrlo también aumentó. Pese a todo lo que está  accesible, son pocas las personas que llegan a los contenidos de calidad. No todos tienen criterios de búsqueda, elementos de comprensión o el dinero suficiente para pagar por ellos.</p>
<p>5.-La gran mayoría de las personas sigue informándose a través de los medios masivos y particularmente, por la televisión abierta. En los medios masivos tradicionales, pese a la potencial gran oferta de voces y temas en la agenda, el escenario aún es parcial. Siguen faltando muchas voces, y cuesta encontrar enfoques que aporten con disonancia que enriquezca el debate social.</p>
<p>6.- Al expresar algo, deseamos que alguien lo escuche, que lo comprende y que eso genere una conversación en que “ambos” sigan un curso de transformaciones. Hoy aunque tengamos infinitas posibilidades para lanzar mensajes son pocos los espacios comunicacionales de encuentro. Twitter es un buen ejemplo de eso, con sus titulares de 140 caracteres nos da una excelente plataforma de inicio. Pero con frecuencia olvidamos que ese expresar inicial es  solo comienzo y está lejos de una conversación.</p>
<p>7.- Los medios de comunicación se llaman así no por casualidad.           Comunicación tiene un origen que es “poner en común”. Por lo tanto, el que solo 13% de los chilenos tenga confianza en sus conciudadanos, según informe OCDE es un también tema de la prensa. No solo fue una noticia, sino que debe volverse desafío social comunicacional. ¿De qué manera nuestros medios de comunicación están contribuyendo a esta confianza-desconfianza? ¿Cómo los medios de comunicación pueden construir espacios de acuerdo, de colaboración y soluciones comunes?</p>
<p>8.- La libertad de prensa casi no es tema. Salvo para algunos, probablemente varios de los que leen esta columna o participarán del Seminario “Medios del siglo XXI: oportunidades y desafíos” (www.libertadeprensa.cl), reflexionar sobre la calidad de nuestra prensa, el trabajo periodístico y el rol de los medios no está en sus agendas. La gran mayoría de las personas no ve el vínculo entre estas, el devenir de nuestro país y muchas dimensiones de sus vidas.</p>
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		<title>La rebelión de las masas</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Apr 2011 20:40:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[OBSERVATORIO / ¿Que tienen en común la red mensajes de texto enviados a través de  celulares que cambió el destino de una elección presidencial en España, en 2004,  y el error a través de Twitter del periodista Mauricio Bustamante  anunciando que el test de paternidad de Mario Kreutzberger había salido positivo?  Que son dos caras de un mismo fenómeno: la]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/04/internet-mujeres1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12118" title="internet mujeres" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/04/internet-mujeres1-300x233.jpg" alt="" width="300" height="233" /></a>OBSERVATORIO / ¿Que tienen en común la red mensajes de texto enviados a través de  celulares que cambió el destino de una elección presidencial en España, en 2004,  y el error a través de Twitter del periodista Mauricio Bustamante  anunciando que el test de paternidad de Mario Kreutzberger había salido positivo?  Que son dos caras de un mismo fenómeno: la macrocomunicación, un proceso a gran escala y con tremendas implicancias sociales, que explica con gran claridad, nuestro colaborador habitual Juan Carlos Berner, en un documento que ha hecho llegar a nuestra redacción y que ponemos a disposición de los lectores del Observatorio.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Léalo a continuación:</strong></p>
<h2><strong><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/04/Macrocomunicación-1.pdf">Macrocomunicación (1)</a><br />
</strong></h2>
<p><strong><br />
</strong></p>
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		<title>Una generación de extraños</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Apr 2011 12:50:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[mundo virtual]]></category>
		<category><![CDATA[niños e internet]]></category>

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		<description><![CDATA[Umberto Eco nos dice en su blog, citando un artículo en Le Monde del  filósofo francés Michel Serres, que los adultos, a través de los medios de comunicación, forzamos a los niños a ver, antes de los 12 años, un promedio de 20 mil crimenes.
Umberto Eco / Blogs destacados /Creo que la de Michel Serres es la mejor mente]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/04/internet-niño.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12056" title="internet niño" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/04/internet-niño-300x193.jpg" alt="" width="300" height="193" /></a>Umberto Eco nos dice en su blog, citando un artículo en Le Monde del  filósofo francés Michel Serres, que los adultos, a través de los medios de comunicación, forzamos a los niños a ver, antes de los 12 años, un promedio de 20 mil crimenes.</p>
<p>Umberto Eco / Blogs destacados /Creo que la de Michel Serres es la mejor mente filosófica que existe en Francia hoy en día. Y como cualquier buen filósofo, Serres es capaz de reflexionar sobre los asuntos actuales tan bien como sobre los sucesos históricos. Desvergonzadamente, voy a basar esta columna en el ensayo espléndido que Serres escribió el mes pasado para Le Monde, en el que nos recuerda acerca de asuntos que conciernen a la juventud actual: los hijos de mis lectores jóvenes y los nietos de nosotros, los viejos.</p>
<p>Para empezar, la mayoría de estos niños o nietos nunca han visto un cerdo, una vaca o un pollo, una observación que me recuerda una encuesta realizada aproximadamente hace 30 años en Estados Unidos. Reveló que la mayoría de losniños en Nueva York creían que la leche, que ellos veían que se vendía en recipientes en el supermercado, era un producto hecho por el hombre, como la Coca-Cola. Los seres humanos modernos ya no están acostumbrados a vivir en la Naturaleza; sólo conocen la ciudad. También me gustaría señalar que al salir de vacaciones, la mayoría de ellos se aloja en lo que el antropólogo Marc Augé ha definido como “no lugares”: “espacios de circulación, consumo y comunicación” homogenizados. Las villas de los hoteles de lujo o “resorts” es notablemente similar a, digamos, el aeropuerto de Singapur, cada uno de ellos dotado de una naturaleza perfectamente ordenada y limpia, arcadiana, totalmente artificial. Estamos en medio de una de las mayores revoluciones antropológicas desde la Era Neolítica. Los niños de hoy viven en un mundo sobrepoblado, con una expectativa de vida cercana a los 80 años. Y dada la creciente longevidad de las generaciones de sus padres y abuelos, tienen menos probabilidades de recibir sus herencias antes de que estén al borde de la vejez.</p>
<p>Una persona nacida en Europa durante los 60 años pasados no ha conocido la guerra. Y, habiéndose beneficiado de los progresos de la medicina, no ha sufrido tanto como sus antepasados. La generación de sus padres tuvo hijos más tarde en su vida que lo usual en la generación de sus padres, y sus padres muy posiblemente estén divorciados. En la escuela, estudió al lado de niños de otros colores, religiones y costumbres; esto lleva a Serres a preguntarse cuánto tiempo más los escolares en Francia cantarán La Marsellesa, que contiene una referencia a la “sangre impura” de los extranjeros. ¿Qué obras literarias puede todavía disfrutar y con cuáles establecer una conexión, dado que nunca ha conocido la vida rústica, la vendimia de uvas, las invasiones militares, los monumentos a los caídos, los estandartes perforados por balas enemigas, o la urgencia vital de la moralidad?</p>
<p>Su pensamiento ha sido formado por medios de comunicación que reducen la permanencia de un suceso a una breve frase e imágenes fugaces, fieles a la sabiduría convencional de los lapsos de atención de siete segundos y las respuestas de los programas de concurso con respuestas que se deben dar en 15 segundos. Y esos medios de comunicación le muestran cosas que no vería en su vida cotidiana: cadáveres ensangrentados, ruinas, devastación. “Al llegar a los 12 años de edad, los adultos ya han forzado (a los niños) a ser testigos de 20.000 asesinatos”, escribe Serres.</p>
<p>Los niños actuales son criados con anuncios llenos de abreviaciones y palabras extranjeras que les hacen perder contacto con su lengua madre. La escuela ya no es un lugar de aprendizaje y, acostumbrados a las computadoras, esos niños viven una buena parte de su existencia en el mundo virtual. Al escribir en el teclado usan sus dedos índices o pulgares en lugar de toda la mano (y, lo que es más, están totalmente consumidos por el afán de desarrollar varias tareas al mismo tiempo). Se sientan, hipnotizados por Facebook y Wikipedia que, según Ferres, “no excitan las mismas neuronas o las mismas zonas de la corteza (cerebral)” que si estuvieran leyendo un libro. Los seres humanos antes vivían en un mundo percibible, tangible. Esta generación existe en un espacio virtual que no establece distinción entre cercanía y distancia.</p>
<p>No escribiré de las reflexiones de Serres acerca de cómo manejar los nuevos requerimientos de educación. Pero su observación general del tema abarca un período de disturbio total no menos pivotal que las eras que llevaron a la invención de la escritura y siglos después, de la prensa de impresión. El problema es que la tecnología moderna cambia a una velocidad inaudita, escribe Serres, y “al mismo tiempo el cuerpo es transfigurado, el nacimiento y la muerte cambian, como lo hacen el sufrimiento y la sanación, las vocaciones, el espacio, el medio ambiente, y el estar en el mundo”. ¿Por qué no estuvimos listos para esta transformación? Serres llega a la conclusión de que quizá parte de la culpa debe atribuirse a los filósofos, quienes, por la naturaleza de su profesión, deberían prever cambios en el conocimiento y la práctica. Y no han hecho suficiente en este sentido porque, dado que están involucrados en la política día tras día, no sintieron la aproximación de la contemporaneidad’&#8217;.</p>
<p>No sé si Serres esté completamente acertado, pero ciertamente no está totalmente equivocado.</p>
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		<title>Élites desconectadas</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Apr 2011 18:50:02 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[élites desconectadas]]></category>
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		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[El Periódico de Catalunya / Antoni Gutiérrez-Rubí / Las élites directivas (empresariales y políticas) están  seriamente desconectadas de la nueva sociedad en la que actúan, una sociedad digital que construye valor, relación y proceso en base al dato y a la información, fundamentada en el binomio redes/personas. En el ámbito de la empresa, los datos son reveladores: el 64% de los]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/04/internet.-25.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-11941" title="internet. 25" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/04/internet.-25.jpg" alt="" width="299" height="299" /></a>El Periódico de Catalunya / Antoni Gutiérrez-Rubí / Las élites directivas (empresariales y políticas) están  seriamente desconectadas de la nueva sociedad en la que actúan, una sociedad digital que construye valor, relación y proceso en base al dato y a la información, fundamentada en el binomio redes/personas. En el ámbito de la empresa, los datos son reveladores: el 64% de los CEO (primer ejecutivo) de las principales compañías del mundo no tienen presencia alguna en el nuevo entorno digital, según un reciente informe de la consultora Weber Shandwick. Estos directivos consideran, todavía, que el anonimato social es fuente de poder, jerarquía y eficiencia. Algo absurdo en un entorno con 2.000 millones de consumidores conectados y 450 millones de currículos disponibles en internet. Con su actitud defensiva, condenan a sus empresas a una nube tóxica de desconfianza, recelo y sospecha permanente. El mundo ya no acepta secretos. Desconfía de ellos. Y los consumidores, los mercados –y la cotización de esas compañías-, son muy vulnerables a los problemas de información y comunicación que provoca un celo empresarial mal entendido.</p>
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<p>En la sociedad transparente y abierta, el control informativo y el hermetismo corporativo ya no garantizan la seguridad. El aislamiento de esos líderes favorece y alimenta la cultura del no comment que practican algunas compañías que todavía piensan que la mejor publicidad es ser ignorados (sobre todo en sus negocios, alianzas o proyectos).</p>
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<p>Aunque no todos se esconden. En Estados Unidos, por ejemplo, los CEO más sociales y digitales (con presencia e interacción en las redes) son los que gozan de mayor autoridad y su aportación en términos de retorno y de valor a la compañía es mucho mayor. Han comprendido que tener un lugar en el mercado –aunque sea dominante- no es suficiente para el progreso sostenible de sus empresas, ya que estas dependen de su reputación social; y que lo que se necesita, en mercados maduros con ciudadanos-consumidores muy exigentes e informados, es tener presencia y posición en la sociedad. Sin sociedad no hay mercado.Ello explicaría que el 60% de las compañías que están incluidas en el Fortune Global 100 han fichado, en el último año, a especialistas en social media y están reestructurando profundamente sus canales informativos y sus epidermis relacionales. Se han dado cuenta, además, que los cool hunters y cult searchers que descubren y analizan tendencias, hábitos o comportamientos en la red son clave para el desarrollo de productos o para fidelizar consumidores-usuarios con sus marcas en el mundo perecedero de una oferta con fecha de caducidad o sometidos a la concurrencia constante de nuevos competidores.</p>
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<p>En España, la situación es muy diferente. El estudio Las marcas de consumo en la web 2.0, realizado por Estudio de Comunicación, analiza la política de comunicación de grandes empresas y aporta conclusiones preocupantes. Las marcas españolas hablan poco con sus consumidores, les escuchan todavía menos e ignoran su potencial para construir o hundir lo que es su principal activo: el valor de los intangibles. Además, todavía son pocas las empresas que impulsan estrategias de comunicación en los medios sociales dirigidas específicamente a los consumidores de cada país. Lejos de fomentar la conversación, la interrelación, el servicio o la información como valor, la publicidad y la promoción continúan siendo los pilares básicos de muchas de ellas.</p>
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<p>Las élites desconectadas dirigen estas sociedades autistas bajo patrones y modelos jerárquicos basados en la autoridad posicional, no en la reputación relacional. Dirigen empresas, pero se alejan –cada día más- de la comprensión de sus clientes en su inseparable condición humana, cívica y ciudadana. Este modelo se agota rápidamente.</p>
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<p>Y, además, el último informe semestral de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones confirma lo peor: en España internet es, al menos, un 21% más cara que en la UE. La diferencia, en vez de reducirse, sigue creciendo y abriendo la auténtica brecha digital –no específicamente cultural ni generacional- en banda ancha, que dibuja un país a dos velocidades. La conexión ultrarrápida es un lujo al alcance de muy pocos: solo unos 200.000 abonados disfrutan de velocidad de más de 30 megas. Élites desconectadas y sociedades fracturadas, este es el problema.</p>
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<p>No es de extrañar que España haya caído hasta el puesto 42 en el ranking del Informe global de competitividad 2010-2011 del Foro de Davos. La letal combinación de líderes analógicos (con su escasa visión de la cultura digital), empresas autistas (más orientadas a explotar el nicho de lo conocido que a explorar lo nuevo) y una sociedad a dos o más velocidades (con el riesgo de nuevas fracturas sociales) ofrece un panorama que reclama reacción urgente, no lamento condescendiente.</p>
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<p>Las empresas, como los partidos, deben de salir de sus sedes corporativas y abrirse a las redes sociales si quieren revitalizarse, reconectarse y redescubrir las razones y los argumentos de los nuevos consumidores que ejercen a la vez de ciudadanos, y de los ciudadanos que se comportan como consumidores.</p>
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<p>Élites desconectadas</p>
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		<title>Internet: para lo mejor o para lo peor</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Apr 2011 17:44:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[lo bueno y lo malo de Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Steve Coll]]></category>
		<category><![CDATA[The New York Review of Book]]></category>

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		<description><![CDATA[DOCUMENTOS / Steve Coll / The New York Review of Book * / El pasado mes de junio Khaled Said, un alejandrino de veintiocho años, sufrió una brutal paliza pública a manos de la policía egipcia. Varios testigos documentaron el asalto con las cámaras de sus teléfonos móviles. Said, aparentemente murió de sus heridas, pero la policía declaró que se había]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/04/internet-adobe.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-11770" title="internet adobe" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/04/internet-adobe-300x206.jpg" alt="" width="300" height="206" /></a> DOCUMENTOS / Steve Coll / The New York Review of Book * / El pasado mes de junio Khaled Said, un alejandrino de veintiocho años, sufrió una brutal paliza pública a manos de la policía egipcia. Varios testigos documentaron el asalto con las cámaras de sus teléfonos móviles. Said, aparentemente murió de sus heridas, pero la policía declaró que se había ahogado hasta morir por causa de una sobredosis de drogas ilegales. Egipcios indignados colocaron en línea pruebas en páginas de Facebook y en YouTube. En Dubai, Wael Ghonim, un ejecutivo de marketing procedente del Cairo, empleó su oficio y habilidades como diseñador para construir una comunidad de protesta de Facebook basada en el eslogan “Todos somos Khaled Said,” donde la gente podía unirse para protestar sobre el caso.</p>
<p>La campaña anónima de Ghonim atrajo eventualmente 473,000 afiliados, una cantidad sorprendente incluso en una nación del tamaño de Egipto, con una población de 85 millones. El pasado diciembre, a medida que las protestas callejeras se extendían en Túnez y Argelia, miembros del grupo Facebook de Khaled Said interactuaron en línea con otros similares, y también con los organizadores tradicionales de protestas, como los sindicatos y los partidos políticos. Ghonim regresó a Egipto y después de la protesta del 25 de enero que ayudó a organizar reuniese varios miles de personas, fue arrestado. Él se convirtió en una cause celèbre y después emergió como un líder de la revolución egipcia cuando ésta hizo metástasis y forzó la renuncia del presidente Hosni Mubarak el 11 de febrero. “Quiero algún día reunirme con Mark Zuckerberg [el fundador de Facebook] y darle las gracias,” declaró Ghonim a un reportero de CNN después de los hechos. “Esta revolución comenzó en línea. Esta revolución comenzó en Facebook… Siempre he dicho que si quieres liberar a una sociedad, basta con darle Internet.”</p>
<p>Es irrefutable que las redes sociales han sido parte de las revoluciones tunecina y egipcia, así como en las protestas en curso en otras naciones árabes y musulmanas, sobre todo en aquellas con una población urbana considerable con altos índices de conexión a Internet, como Marruecos y Bahrein. Facebook y otras redes digitales pueden acelerar la comunicación política y facilitar herramientas eficientes para organizar protestas. En combinación con las emisiones vía satélite, como al-Jazeera, las redes en línea pueden documentar abusos gubernamentales rápidamente y difundir la información. Aún más, las promesas de libertad de expresión, modernización, cambio generacional e inclusión global que estos medios de comunicación de masas ofrecen —así como su misma novedad y la forma en que conectan gente e ideas por encima de las fronteras— pueden también desarrollar una incipiente forma de identidad política entre las cansadas clases urbanas en las sociedades árabes e Irán. El súbito carisma político de Ghonim seguramente era, al menos en parte, consecuencia de marcas comerciales nuevas, Google y Facebook, con las que se le asociaba.</p>
<p>Esto no es lo mismo que aceptar, como Ghonim evidentemente cree, que el uso de Internet hace más probable la liberación de sociedades oprimidas. Esa afirmación ha sido objeto de intenso debate durante los últimos años entre académicos, ejecutivos de la comunicación, escritores, activistas de Internet y funcionarios electos gubernamentales. Estos últimos incluyen una influyente red de jóvenes pensadores que se han reunido alrededor de la Secretaria de Estado Hillary Clinton, ayudándola a definir y hacer progresar la “libertad en Internet” como un objetivo importante de la política exterior norteamericana.</p>
<p>Una de las cuestiones provocadas por este debate es si Internet, en comparación con otras tecnologías previas de la comunicación que también intensificaron las conexiones entre gentes dispersas —el telégrafo, la radio, la televisión, los teléfonos, los faxes y los teléfonos móviles— tiene propiedades únicas que favorecen a sus usuarios, a “la gente,” respecto a autoridades centralizadas. Una cuestión relacionada tiene que ver con si la tecnología de comunicaciones puede en realidad favorecer la libertad de expresión y reunión, o ayudar a las poblaciones insatisfechas a sublevarse. Es decir, ¿los sistemas de comunicación y prensa pueden ser entendidos como medios neutrales de transmisión, básicamente anecdóticos respecto a los combates políticos realizados en sus líneas y ondas? O bien, si una determinada tecnología de la comunicación puede, debido a su estructura o efectos, tener una influencia más activa respecto a los resultados políticos ¿en qué consiste precisamente esa influencia?</p>
<p>Un problema con que se enfrenta todo aquel que intenta explorar estas cuestiones es el hábito mental al que los analistas de la inteligencia se refieren como “imagen de espejo”. En Occidente, donde nacieron las redes de comunicaciones digitales, somos muchos los que vemos a Facebook y Twitter como nuevos, excitantes e importantes. Cuando examinamos un suceso como la sorprendente revolución egipcia, es poco sorprendente que no encontremos a las redes sociales allí como nuevas, excitantes e importantes. Los sindicatos, por otra parte, carecen de un glamour comparable. Sin embargo, algunos grupos activistas de jóvenes egipcios deben sus orígenes a huelgas laborales. Si, como resulta al menos concebible, los sindicatos egipcios fueron por lo menos igual de importantes que las redes sociales a la hora de organizar y dar apoyo masivo a las protestas callejeras en enero y febrero, ¿podríamos valorar este dato correctamente?</p>
<p>Lo que se discute es lo predispuestos que estamos a comprender la política global en la era digital. Hay también implicaciones que afectan a las políticas públicas y el gasto. Si Internet ha conseguido realmente cambiar la estructura del espacio público en que los derechos de libertad de expresión y reunión son ejercidos, entonces tanto la política internacional como la regulación doméstica deben ajustarse para defender y promover esas libertades tomando en cuenta los efectos que nos concede la tecnología. En caso contrario, entonces sería mejor concentrarse más en apoyar y propagar los valores de las sociedades libres, en vez de centrarnos de forma tan insistente en los medios de comunicación que los difunden.</p>
<p>En The Net Delusion, Evgeny Morozov presenta el argumento más prominente en forma de libro hasta la fecha en oposición a la idea de que Internet es una fuerza a favor de la liberación. Su tarea es refutar lo que llama el “ciberutopismo,” que define como “una creencia inocente en la naturaleza libertadora de la comunicación on line.” (1)</p>
<p>Morozov nació en Bielorrusia, que sufre uno de los gobiernos más represivos del mundo. Hay celo en su argumento; adopta un tono ardiente y a veces estridente y agresivo dirigido contra los optimistas del Internet. Al menos parte de su fiereza parece haber nacido de la desilusión personal. Morozov escribe que trabajó para promover la democracia y las reformas en la prensa en el antiguo bloque soviético usando Internet. Él y sus colegas pensaron inicialmente que en “blogs, redes sociales, wikis” habían descubierto “un arsenal… mucho más poderoso que los bastones de los policías, las cámaras de vigilancia y las esposas.” Estaban equivocados, tal como se vio. “No tan sólo nuestras estrategias fracasaron,” nos cuenta, “sino que incluso pudimos notar un retroceso de la libertad en los regímenes que tratábamos de desafiar.”</p>
<p>A partir de ahí desarrolló una serie más amplia de observaciones sobre fracasos similares. Desdeña en su recuento las maneras en que la prensa occidental y la administración Obama actuaron durante la revuelta del fracasado Movimiento Verde en Irán, el 2009, tras una disputada elección presidencial. A medida que la revuelta se extendía, los exilados iraníes ayudaron y publicitaron el movimiento desde el exterior usando los nuevos medios de comunicación, sobre todo YouTube y Twitter. Coincidentemente, una suspensión previamente regulada del servicio de Twitter, para tareas de mantenimiento, tenía que tener lugar en durante las protestas iraníes. El Departamento de Estado de la administración Obama pidió a la compañía que pospusiese la suspensión, y después dio publicidad a esa petición, aparentemente para animar a los protestantes.</p>
<p>Morozov concluye que este simple acto diplomático</p>
<p>“…desencadenó un pánico mundial en torno a Internet y politizó toda la actividad en Internet, pintándola con brillantes colores revolucionarios y amenazando con estrechar espacios y oportunidades previamente no reguladas.”</p>
<p>Aún más, “como resultado” de la petición del Departamento de Estado a Twitter, Irán encarceló a usuarios de Internet, colocó a otros bajo una discreta vigilancia, “y aquellos pobres activistas iraníes que estaban atendiendo cursillos de formación en Internet financiados por el Departamento de Estado durante las elecciones no pudieron regresar a casa y tuvieron que pedir asilo.”</p>
<p>Este análisis y otros pasajes similares son exageraciones. El gobierno iraní no necesitaba que la administración Obama le alertase del peligro de la organización en la Red para animar a su policía a monitorear, detener, torturar y ejecutar tantos disidentes peligrosos como pudiera localizar. La decisión del Departamento de Estado de dar a conocer públicamente su petición a Twitter puede haber sido precipitada, pero no era lo bastante importante como para politizar todo Internet. Morozov argumenta que las redes de comunicación social han sido sobreestimadas como herramientas de liberación política; pone sin embargo demasiado énfasis en la manera en que esas mismas herramientas pueden provocar a los malos gobiernos para llevar a cabo acciones represivas que están obviamente inclinados a realizar de todas maneras.</p>
<p>Esas limitaciones de su libro están balanceadas por el deseo transparentemente apasionado de Morozov de promover la libertad y frustrar la tiranía. El disgusto que muestra hacia aquellos que trabajan para promover la democracia a través de lo que él ve como “determinismo tecnológico” nace de su creencia de que un “Plan Twitter,” aparte de ser inheremente mal dirigido, distrae de estrategias que son más efectivas, más realistas —aproximaciones que no están contaminadas por el vitoreo norteamericano, fundadas en las políticas del cara a cara y pensadas para las largas distancias.</p>
<p>El tema que recorre The Net Delusion —que todas las tecnologías de la comunicación, incluyendo Internet, pueden ser usadas para el bien y para el mal— puede parecer un lugar común, pero los usos particularmente malvados de las redes sociales que Morozov documenta con ricos detalles constituyen un interesante mapa de las innovaciones autoritarias en los espacios digitales. Estos incluyen el uso de Facebook para resaltar la vigilancia, por ejemplo, en Irán; la sutil pero amplia financiación de bloggers nacionalistas y progubernamentales para promover regímenes autoritarios y vaciar de contenido la disidencia, sobre todo en China y Rusia; y el más divertido, aunque de forma turbadora, ascenso de Hugo Chávez como talentoso tuitero. Morozov concluye The Net Delusion con consejos para los “ciber-realistas.” Son largos en lo que respecta a los errores a evitar y breves en políticas constructivas. Sugiere que la defensa de la libertad en Internet se integre en los “pilares existentes” de la política exterior y se ajusten a las regiones y países específicos, una propuesta que es corta con respecto a la energía y atrevimiento de sus argumentos anteriores. Esencialmente, Morozov no está seguro de qué hacer. No quiere dejarse llevar por el “derrotismo digital,” porque eso “favorecería a los gobiernos autoritarios,” pero teme “que no hay ningún buen plan para actuar frente al autoritarismo moderno.”</p>
<p>Hillary Clinton y la siguiente generación de consejeros políticos que la rodean en el Departamento de Estado cree, por el contrario, que están en las etapas iniciales de construir ese plan. El círculo de Clinton incluye a Alec Ross, cofundador de One Economy, una organización digital sin animo de lucro, que trabaja en el Departamento de Estado como consejero veterano en innovación; Jared Cohen, un antiguo receptor de la beca Rhodes que sirvió en el Equipo de planificación del Departamento de Estado, antes de dejarlo para dirigir un think tank interno de Google; y Emily Parker, una lingüista y cronista del trabajo de disidentes digitales en los países autoritarios, que ha sucedido a Cohen. Con el consejo de estos y otros analistas políticos nacidos con el Internet, Clinton ha dado dos importantes discursos diseñados para promover lo que llama “la libertad para conectarse.”</p>
<p>En este terreno de los relativamente optimistas frente al potencial de Internet para alterar las políticas globales, Jared Cohen y Eric Schmidt, presidente de Google, han ofrecido tal vez el pronóstico más persuasivo. En un ensayo titulado “The Digital Disruption: Connectivity and the Diffusion of Power,” que fue publicado brevemente antes de la inesperada revolución tunecina, argumentaban que la “llegada y el poder de las tecnología de conexión… harán que el siglo XXI gire en torno a las sorpresas” (2).</p>
<p>Reconocen que el potencial de toda la tecnología puede ser cooptado por los autoritarios y rechazan el argumento de las “tecnologías de la comunicación vayan a transformar el mundo por sí mismas.” Sin embargo, a partir de ideas aparecidas inicialmente en el libro del teórico de las comunicaciones Clay Shirky de la Universidad de New York, Here Comes Everybody, argumentan que el cada vez más rápido poder de las computadoras, combinado con la geometría de las redes sociales de muchos a muchos (opuesta a la geometría de las emisiones radiales y televisivas de uno a muchos), está creando “una era en la que el poder del individuo y el grupo crece diariamente.” Los efectos políticos incluirán un notable aumento del mismo ritmo del cambio —un mundo de volubilidad, rapidez y sorpresa.</p>
<p>Internet como tal presenta nuevas estructuras de comunicación que, en opinión de Cohen y Schmidt, alterarán las políticas globales de forma distinta a las anteriores tecnologías de la comunicación. El efecto neto será la descentralización del poder. En consecuencia, tan sólo dictadores que sean creativos y entendidos en tecnologías podrán prevalecer sobre sus pueblos conectados: los gobiernos podrán o bien “cabalgar sobre la ola tecnológica” o “encontrarse a sí mismos enfrentados con sus ciudadanos,” como plantean Schmidt y Cohen. De alguna manera, esto es consistente con las tesis de Morozov —su libro documenta lo digitalmente adaptables que se han vuelto los gobiernos autoritarios.</p>
<p>Incluso si aceptamos tales análisis, es menos que obvio lo que éstos implican para la política y el gasto norteamericanos. Ni siquiera la secretaria de Estado parece estar completamente segura. Clinton dio el segundo de sus importantes discursos sobre la libertad en Internet el 15 de febrero, en respuesta a las revueltas de Oriente Medio. Buscaba, declaró, inaugurar “un vigoroso debate que respondiese a las necesidades que hemos visto” en el mundo árabe e Irán.</p>
<p>“Existe un debate en curso en algunos círculos sobre Internet es una fuerza en favor de la liberación o de la opresión,” reconoció Clinton. “Pero creo que ese debate no es oportuno.” Eso fue un engaño retórico, como pudo verse, ya que Clinton se unió muy pronto al debate:</p>
<p>Egipto no inspira a la gente porque se comuniquen usando Twitter. Inspira porque la gente se ha unido e insistido en pedir un futuro mejor. Irán no es horrible porque las autoridades utilicen Facebook para seguir de cerca y capturar a miembros de la oposición. Irán es horrible porque tiene un gobierno que viola rutinariamente los derechos de su pueblo. Son nuestros valores los que causan que esas acciones nos inspiren o agravien.</p>
<p>Clinton pasó a argumentar que, sin embargo, Internet tiene cualidades distintivas como medio espacio político. Las redes sociales se ha convertido, declaró, en el “espacio público del siglo XXI,” comparable a las plazas públicas físicas en que se crearon los ideales democráticos siglos atrás en las sociedades occidentales.</p>
<p>Para ampliar en ese nuevo espacio público “necesitamos un serio debate sobre los principios que nos guiarán, que reglas existen, cuáles no deben existir y el por qué.” Evitó cualquier sugerencia de que los Estados Unidos empleasen Internet para fomentar luchas de liberación en países autoritarios —eso sería un objetivo provocativo, de ser declarado explícitamente. “El objetivo no es decirle a la gente cómo usar Internet de la misma forma en que no deberíamos decirle a la gente cómo usar cualquier espacio público, ya sea la Plaza de Tahrir o Times Square,” declaró Clinton.</p>
<p>Había mucho pragmatismo legalista en su presentación, rodeada de una inconfundible exhortación wilsoniana:</p>
<p>Urjo a los países de todo el mundo… a unirse a nosotros en la apuesta hecha, una apuesta por que un Internet abierto nos lleve a naciones más fuertes, más prospera… que las sociedades abiertas den paso al progreso más duradero… Esta no es una apuesta a favor de las computadoras o de los móviles. Es una apuesta a favor de la gente.</p>
<p>Su retórica de respaldo a las redes sociales fue más atrevida que el comentario de pasada que ella y el presidente Obama a veces daban sobre algunos dictadores tambaleantes en concreto; en el caso de la revuelta contra Hosni Mubarak, por ejemplo, los comentarios cautelosos de la administración a menudo iban muy por detrás de las aspiraciones del pueblo egipcio.</p>
<p>Clinton declaró en su agenda política práctica sobre “la libertad de conectarse,” que creemos que no existe “una respuesta mágica en la lucha contra la represión en Internet.” La administración Obama, en consecuencia, experimentó con adoptar una “aproximación al estilo de los capitales de riesgo, apoyando una cartera de inversiones en tecnologías, herramientas y entrenamiento” en proyectos pensados para sostener un “Internet que sea abierto, seguro y confiable.”</p>
<p>Uno de los peligros que presenta esa ruta es que puede conducir a un aumento de la regulación, dirigida por el gobierno, como si para asegurarse la libertad de expresión y reunión en un Internet global EE UU fuera la versión internacional de la Comisión de Comunicaciones Federal (FCC). Esto sería altamente cuestionable, a juzgar por la embarazosa historia de la FCC dentro de los Estados Unidos, y la historia de organismos reguladores similares a lo largo del mundo. Es una historia marcada sobre todo por la connivencia de una industria monopolizadora y el gobierno, así como la supresión de la innovación y la palabra. Antes de que Estados Unidos se devore a sí mismo en la civilizadora misión de la libertad de Internet en otras partes, sería inteligente pensar más profundamente acerca de los que supondrá proteger la “libertad de conectarse” en casa.</p>
<p>“La primera radio fue, antes que el Internet, el mayor medio abierto del siglo XX, y tal vez el ejemplo más importante desde los primeros días del periódico de a que se parece una economía de las comunicaciones abierta, sin restricciones” —escribe Tim Wu en The Master Switch, su brillante interpretación histórica de los medios de comunicación americanos y la tecnología de las comunicaciones durante el siglo pasado.</p>
<p>En la primera fase amateur de la radio, desde circa 1912 hasta finales de los años veinte, bajas barreras económicas y voces diversas dieron paso a un sentido de posibilidad ilimitado. Iglesias, clubes, tipos raros, cazadores de gadgets y empresarios deportivos lanzaron estaciones radiales que alcanzaban a oyentes en una pocas millas cuadradas. A finales de 1924, los fabricantes americanos habían vendido más de dos millones de aparatos de radio capaces de emitir. Densas áreas urbanas como Manhattan se conectaban a una cacofonía de ondas radiales. Nikola Tesla, que había ayudado a comercializar la electricidad, creía que debido a la radio, “la tierra entera se convertiría en un gigantesco cerebro, capaz de responder en cada una de sus partes.” Waldemar Kaempffert, el editor de Scientific American, imaginó como la tecnología podía construir una nueva cohesión social y cambiar la política americana:</p>
<p>Mirad un mapa de los Estados Unidos y tratar de pensar una imagen lo que la radio casera significó eventualmente. Todas esas comunidades y casas desconectadas estarán unidas a través de la radio como nunca lo estuvieron con el telégrafo y el teléfono.</p>
<p>Sabemos ahora que esas esperanzas carecían de fundamento. La radio afectó la cultura americana de muchas formas importantes pero no mejoró ni amplió la democracia americana a nivel de base. No aumentó tampoco el espacio para la libertad de expresión en Estados Unidos; más bien, en comparación con el punto más alto de las emisiones de radio amateur, ese espacio se redujo constantemente hasta los años sesenta.</p>
<p>Wu narra con energía y cólera cómo la ambición monopolista de David Sarnoff en la Radio Corporation of America (RCA) acabó rápidamente con la diversidad inicial de la radio. En los años treinta, en las ondas radiales, escribe Wu, “lo que era un medio abierto… estaba preparado para convertirse en un gran negocio, dominado por un monopolio radial; lo que fue antaño una tecnología no regulada cayó bajo el estricto mando y control de una agencia federal,” la naciente FCC. Lo que RCA consiguió en un sistema libre de mercado, Hitler y Stalin lo imitaron de forma mucho más tenebrosa; la radio en la Alemania nazi se convirtió, bajo el control de Joseph Goebbels, “en un instrumento central para conseguir el Volksgemeinschaft, la comunidad unificada nacional.”</p>
<p>Hay muchas razones para el encogimiento de la plaza pública americana entre los años 1930 y 1960. Al esfuerzo nacional por subsumir la diversidad, necesario ganar la Segunda Guerra Mundial, le siguió la Amenaza Roja. No hay duda de que la gestión industrial y federal de la tecnología de la comunicación-que favoreció el control sobre la diversidad y el consenso sobre los aspectos marginales y peligrosos de la libertad de expresión y jugó un papel de refuerzo y control.</p>
<p>Cadenas de radios monopolistas bloquearon el despliegue de la tecnología televisiva. Estudios cinematográficos monopolistas, presionados por la Iglesia Católica (cuyos censores estaban escandalizados por la interpretación de Mae West en I’m no Angel), adoptaron la autocensura del Production Code. En consecuencia, durante décadas, los americanos vieron únicamente filmes en los que, por ejemplo, “un juez o un policía individuales podían ser deshonestos, pero no todo el sistema judicial.” Era, escribe, “la combinación de la Iglesia y el sistema de los estudios de Hollywood el que produjo uno de los más dramáticos regímenes de censura de la historia de América.” Concluye que la “estructura de la industria,” más que las propiedades técnicas de un sistema de comunicaciones, “es lo que determina la libertad de expresión que subyace en el medio.” Esta es una visión de gran importancia, y tiene una relevancia obvia para el futuro de Internet como medio social, cultura y político, en los Estados Unidos y globalmente.</p>
<p>El recuento de The Master Switch del ascenso y caída de las tecnologías e industrias de la comunicación a lo largo del siglo XX es fascinante, balanceado y riguroso —un tour de force. Sin embargo la preocupación central de Wu no es la historia sino el disputado futuro de Internet. Wu es profesor de leyes en la Universidad de Columbia; es probablemente mejor conocido por haber acuñado la frase “net neutrality,” un principio, o aspiración, que pretende asegurar que Internet siga siendo un sistema abierto en el que cualquiera pueda publicar o conectar, y en donde el poner precio y las reglas técnicas no favorezcan nunca a un usuario contra otro, incluso si ese usuario es una gran y rica corporación.</p>
<p>Básicamente, Wu está preocupado porque las grandes empresas —AT&amp;T, Comcast, Verizon, Apple,y tal vez Google— pueden estar a punto de convertir Internet en un oligopolio, cerrando gradualmente el acceso equitativo y libre, de la misma manera que la RCA lo hizo con la radio y Bell System con la telefonía. Sus argumentos implican claramente que si las corporaciones han tomado gradualmente control del Internet americano, y empleado peajes y reglas técnicas para construir una nueva jerarquía en los accesos, entonces Rusia, China y otros estados autoritarios que tienen incluso mayor poder relativo dentro de sus fronteras seguirán seguramente ese modelo.</p>
<p>Wu etiqueta los patrones de oscilación entre sistemas de información abiertos y cerrados “el Ciclo.” Cuando alcanza el día presente, su recuento sitúa lo que llama el “tema central” sobre los sistemas de comunicaciones en nuestro tiempo. Es esencialmente la misma pregunta que Morozov, Clinton y los teóricos de Internet del Departamento de Estado han enfrentado de formas distintas: “¿Es Internet una verdadera revolución?”</p>
<p>Si la respuesta es sí, sugiere, gran parte de la razón descansa sobre el diseño de Internet. Su “prioridad era el aumento humano más que el mismo sistema,” como plantea Wu. “El objetivo era en consecuencia un esfuerzo para crear una red descentralizada, y que permaneciese así.” El nacimiento accidental de las computadoras como medios de comunicación, conectadas a través de una red que puede atravesar otras redes, ha sido contada con anterioridad. Wu, elegante y brevemente, describe las características del diseño técnico de Internet que han contribuido a su estructura, compartimentada, redundante, autoprotectora. Porque carecían de una infraestructura de comunicaciones propia, o del capital para crearla, los fundadores de Internet —J.C.R. Licklider, Douglas Engelbart, Vincent Cerf, y otros— “se vieron forzados, no importa lo afortunado que parezca ahora su efecto, a inventar un protocolo que tuviera en cuenta la existencia de muchas redes,” por ejemplo las líneas telefónicas comerciales y los sistemas cerrados del gobierno, “sobre los que tenían un control limitado.” Estos rodeos produjeron un diseño que sorprendía por “su parecido con otros sistemas descentralizados, como el sistema federal de los Estados Unidos.”</p>
<p>Wu añade:</p>
<p>Para muchos la estructura de Internet era —en realidad sigue siendo— profundamente contraintuitiva. Esto se debe a que desafía cualquier expectativa que uno desarrollase a partir de la experiencia en otras industrias de la comunicación, que descansan todas sobre el control del cliente.</p>
<p>La estructura no centralizada de Internet contribuye al impacto que ha tenido sobre la comunicación, la reunión y la política —ha rebajado las barreras políticas para editores como para activistas, y ha permitido estrategias para la comunicación entre personas o entre grupos (“going viral” como se conoce) que parecen favorecer la actividad política a nivel de base.</p>
<p>No sugerimos que el mando político y el control de Internet sea imposible, sólo que es más difícil que, digamos, controlar una red nacional de televisión. “El hecho requiere tanto poder y recursos que sólo podría tenerlos el estado: el acceso a los puntos vitales de la infraestructura comunicativa de una nación, su botón maestro,” escribe Wu. Los estados han llevado a cabo ocasionales intervenciones técnicas directas —recortando los puntos vitales lo suficiente como para apagar todo Internet, como China ha hecho de forma periódica para controlar las protestas en la inquieta provincia de Xinjuang, y como Egipto hizo durante algunos días durante los recientes alzamientos. De forma más efectiva, como documenta Morozov, hay estrategias que infectan e influencian las aguas abiertas de Internet. De forma discutible, como muestra, los gobiernos de China, Rusia, Irán y Venezuela han controlado el acceso de sus pueblos de forma suficientemente adecuada como para proteger su poder.</p>
<p>La cuestión, entonces, en nuestra casa y en el exterior es si la forma descentralizada, redundante, dispersa de Internet empujara la balanza más a favor de los poderes centralizados contribuyendo al Ciclo —los patrones consolidados del monopolio y el control estatal que dieron forma a la radio y la televisión— o si Internet seguirá siendo un sistema radicalmente abierto, favorable a los usuarios frente a las autoridades. “El individuo tiene más poder que en cualquier momento del siglo pasado, literalmente en la palma de su mano,” escribe Wu. “Que pueda o no mantenerlo es otra cuestión.”</p>
<p>Wu propone que en los Estados Unidos, dos coaliciones en competencia de corporaciones multinacionales están ahora combatiendo para determinar si el comercio, la edición, la palabra, la política y el diseño tendrán lugar en Internet dentro de un sistema abierto o cerrado. De un lado, los modelos comerciales de Google, Amazon, eBay, Facebook, y los sin animo de lucro como Wikipedia, les dan incentivos para intentar “convertir al mundo en algo que se parezca a Internet: un claro sendero abierto entre dos puntos cualesquiera, sin jerarquías ni tratamientos preferenciales.” (Esto puede ser algo esperanzador en torno, digamos, al proyecto de Google Books y el trato propuesto a editores y autores.) Por otra parte, los modelos comerciales de Apple, AT&amp;T, Verizon, Comcast, Disney, y otros conglomerados que dan incentivos para hacer trabajo de lobby en torno a la FCC y el Congreso para “un régimen racional de acceso al flujo de la información” basado en la propiedad de las conexiones, cables y todo el espectro a través del que fluye Internet—infraestructuras que algunas de esas compañías pagaron para construir y otras están dispuestas a pagar para controlar. “Si ese bando triunfa,” advierte Wu, “el siglo XXI de la información se parecerá, tanto como sea posible, al siglo XX, excepto que las pantallas a las que estarán pegados los consumidores serán más fáciles de llevar.”</p>
<p>No está del todo claro cómo concluirá este combate. La autoridad de la FCC para imponer una apertura en Internet se ve cuestionada por los tribunales. La cantidad relativamente limitada que los sistemas inhalámbricos pueden conducir ha llevado a la industria y a la FCC a considerar propuestas para limitar un acceso igual. La razón es técnica, controlar “monopolizadores de data” decididos a descargar grandes cantidades de información, videos y cosas similares, pero el potencial para restricciones encubiertas destinadas a proteger las ganancias corporativas está claro.</p>
<p>En última instancia, la preservación de una Internet abierta, y su promesa de dar más poder a los individuos —la preservación de los espacios públicos virtuales— requerirá de sus beneficiarios que combatan para conservarlos. Requerirá “el cultivo de una ética popular en lo que concierne a las relaciones entre la sociedad y la información, una ética consistente con la importancia de la información en nuestras vidas individuales y colectivas,” que descanse en “la prevención frente a los inminentes peligros de un sistema cerrado.” Que una cantidad suficiente de personas adquiera esa cautela y actúe a partir de la misma no está claro. Pero los agudos comentarios de Wu son completamente convincentes. La mayor contribución que las sociedades occidentales pueden hacer al potencial de Internet para dar más poder a las poblaciones oprimidas fuera de sus fronteras debe ser preservar en casa la misma apertura en las redes sociales que ha inspirado a gente como Wael Ghonim.</p>
<p>(1) Evgeny Morozov y Tim Wu son socios de la New America Foundation, el instituto de política pública e investigación en donde sirvo como presidente. Eric Schmidt es el presidente de la junta de directores de New America.</p>
<p>(2) Foreign Affairs, Noviembre/diciembre de 2010.</p>
<p>The Master Switch: The Rise and Fall of Information Empires</p>
<p>de Tim Wu</p>
<p>Knopf, 366 pp., $27.95</p>
<p>The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom</p>
<p>de Evgeny Morozov</p>
<p>PublicAffairs, 409 pp., $27.95</p>
<p><em><strong>** Reseña publicada originalmente en la edición digital de The New York Review of Books, 7 de abril de 2011. Traducción exprés de Juan Carlos Castillón</strong></em></p>
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