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	<title>Observatorio de Medios FUCATEL &#187; nuevas tecnologías</title>
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	<description>Una mirada en profundidad a los medios de comunicación</description>
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		<title>¿Colaborar o ser estrella múltiple?</title>
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		<pubDate>Tue, 10 May 2011 13:28:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Amster]]></category>
		<category><![CDATA[Nicolás Luco]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[Técnica Gráfica]]></category>

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		<description><![CDATA[Nicolás Luco / El Mercurio / Mauricio Amster fue el único profesor que me rajó en todo mi camino educacional, en &#8220;Técnica gráfica&#8221;. Hoy se le venera como a un maestro. Sé que escribía muy bien. Pero en clase, a mí me aburría hasta el sueño.
El caso es que Amster fue el artífice de mi matrimonio.
Para preparar mi]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/gutenberg_3.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12318" title="gutenberg_3" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/gutenberg_3-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Nicolás Luco / El Mercurio / Mauricio Amster fue el único profesor que me rajó en todo mi camino educacional, en &#8220;Técnica gráfica&#8221;. Hoy se le venera como a un maestro. Sé que escribía muy bien. Pero en clase, a mí me aburría hasta el sueño.</p>
<p>El caso es que Amster fue el artífice de mi matrimonio.</p>
<p>Para preparar mi examen de repetición supe que en Arte de la UC habían abierto una carrera rara: &#8220;Diseño gráfico&#8221;. Pedí ayuda y conocí a la que sería mi mujer, que me enseñó algunas cositas.</p>
<p>Entre otras, me infundió el respeto por el diseño gráfico. Admiré los blancos de las páginas, reconocí el aporte de Saul Bass en los títulos de las películas magistrales, como la impresionante &#8220;La vuelta al mundo en 80 días&#8221; que vimos con mi polola en el cine Ducal, en pantalla gigantesca, no recuerdo si tomados de la mano.</p>
<p>Y descubrí que no todos teníamos que saber de todo. Que era mejor que un periodista colaborara con una diseñadora gráfica para hacer las cosas bien.</p>
<p>Todo esto viene porque, para que las cosas queden en familia, el martes pasado un sobrino de mi mujer, Raimundo Illanes, desplegó su talento en uno de los salones del Sheraton. Se presentó como un GPS de Adobe (no eran esas las siglas exactas, pero es como ser Order of the Bath; Adobe es la empresa que crea los softwares gráficos más usados y tal vez más pirateados). Raimundo tenía su Mac encendido, flanqueado por dos pantallas con enigmáticos diseños.</p>
<p>Entre él y un colega, presentaron la versión 5.5 del paquete de programas &#8220;Creative Suite&#8221;. Hablaban a una velocidad parecida a las frases radiales que la Superintendencia de Bancos obliga a poner en los anuncios de inversión en fondos mutuos. Que tal programa conseguía esto, que apretando tal botón surgía tal otra cosa, que para importar una imagen a una película bastaba con arrastrar de tal modo, que si uno quería enmendar la estabilidad de un video, el software lo hacía por sí solo si uno apretaba el comando indicado, que bastaba pinchar un botón y la página web creada funcionaba en un laptop , un iPad, un Galaxy, un Android, un iPhone. Lo máximo de la tarde fue cuando hubo que ponerse anteojos 3D y ver cómo el software lanzaba hacia uno, los objetos de un video (yo pensaba hasta ese momento, que las películas 3D se hacían con dos cámaras ubicadas a la distancia de los ojos. Ahora me entero que se puede hacer por software también).</p>
<p>Me sentí muy triste, no sólo por el precio del software , sino que porque supe ahí mismo que yo ya no tendría la capacidad de aprender tanta maravilla. Igual, le pregunté a Raimundo si no había que tener distintos especialistas, a un libretista, un especialista en sonido, uno en video, otro en fotografía para que la obra fuera perfecta. Me parecía lo más lógico, dada mi experiencia colaborativa con la tía de Raimundo.</p>
<p>No.</p>
<p>La idea es que todo lo pueda hacer la misma persona. En la punta de los dedos tenemos toda la complejidad para producir una obra, me dijo.</p>
<p>Pensé en Miguel Ángel y sus ayudantes. También en los proyectos de páginas web en que estoy involucrado. Hay otros que me ayudan. Tal vez, pensé, si compro esto les podría abrir horizontes. Pero jamás soñé en seguir los consejos de Raimundo, de esperar que una sola persona hiciera todo.</p>
<p>Salvo que fuera él. Él hace todo. Es GPS de Adobe. A mí, en cambio me ha ido de lo más bien colaborando con su tía, que me sacó bien en el examen de Mauricio Amster. Cada uno en lo suyo. Igual, me gustaría ser como Raimundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Twitteratura: ¿Se puede hacer literatura en 140 caracteres?</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 00:50:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[revista Ñ]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>
		<category><![CDATA[twitteratura]]></category>

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		<description><![CDATA[Andrés Hax / Revista Ñ / Kosmopolis, un ecléctico y contundente festival literario con base en Barcelona, y el concurso de microficcion por Twitter en el marco de la Noche de Velas en Buenos Aires, proponen rever la esencia de la literatura a través de las limitaciones (y libertades) que permiten las nuevas redes sociales.
En sus comienzos nadie entendía]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/03/twitter-4.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-11534" title="twitter 4" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/03/twitter-4-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>Andrés Hax / Revista Ñ / Kosmopolis, un ecléctico y contundente festival literario con base en Barcelona, y el concurso de microficcion por Twitter en el marco de la Noche de Velas en Buenos Aires, proponen rever la esencia de la literatura a través de las limitaciones (y libertades) que permiten las nuevas redes sociales.</p>
<p>En sus comienzos nadie entendía cómo Twitter —la red social que limita mensajes a 140 caracteres— podía servir para algo más que comunicar banalidades cotidianas; pero ahora todos los medios más importantes del planeta más presidentes y celebridades (y millones por millones de individuos) twittean centenares de veces por segundo. Según Wikipedia son 190 millones de usuarios que generan 65 millones de tweets por día. Pero más notable que su adaptación masiva y la explosión de información que implica es los nuevos usos que se están dando a la herramienta valuada más de mil millones de dólares. Una de esas es escribir literatura. O por lo menos intentarlo.</p>
<p>¿Por qué tomar las infinitas y expansivas posibilidades de la literatura y comprimirlas al chaleco de fuerza de un tweet? Será una moda pasajera; o el espíritu lúdico que intenta exprimir lo máximo de un sistema cerrado. Más que teorizar sobre el tema habría que ver ejemplos en acción. De eso se trata esta breve columna: simplemente llamar la atención a dos experimentos de literatura en Twitter que se están dando en estos mismos días.</p>
<p>El primero se llama Twitteratura. Es un concurso, ya cerrado, que se convoco por el sitio Hipermedula en el marco del festival literario Kosmopolis: presente y futuro de la literatura que se celebrará físicamente en Barcelona entre hoy, jueves 24 de marzo y sábado, el 26 de marzo. Decimos físicamente porque todas las actividades de este festival literario estarán transmitidas en vivo online. Vale la pena asistir virtualmente. Entre los invitados están Ian McEwan, Enrique Vila-Matas y Alessandro Baricco.</p>
<p>El sábado se entregará el premio al ganador del concurso de Twitteratura.</p>
<p>El segundo es un evento en vivo que ocurrirá el sábado, 26 de marzo: es el Concurso Internacional de Microficción de auspiciado por Itaú Cultural que se dará en el marco de la Noche de Vela en la ciudad de Buenos Aires. El jurado, compuesto por Daniel Molina, Marina Mariasch y Diego Erlan, elegirá la mejor microficción que entra entre las 21 a 23 hs. El autor recibirá mil pesos argentinos (hora de Buenos Aires). Para ver las bases vayan a www.nocheenvela.com.ar</p>
<p>Es una doble función notable. Primero, con Kosmopolis, podrán empaparse con los pensamientos de vanguardia sobre la escritura en nuevos medios; y después, el sábado, podrán ponerlos en acción en un concurso que tambien propone celebrar (y descubrir) “una poetica de las nuevas tecnologías.”</p>
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		<title>¿Quién necesita a los periodistas?</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Sep 2010 04:34:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Guardian]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>

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		<description><![CDATA[Juan Carlos Galindo / El País / El corresponsal del &#8216;Guardian&#8217; Giles Tremlett y el analista de medios Charlie Beckett desmenuzan los retos, problemas e incertidumbres del periodismo y su relación con las nuevas tecnologías.
Quizás porque es un tema del que hemos hablado hasta la saciedad, quizás por el tiempo limitado en un formato que pretende ser ante todo]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/09/internet-ojo-de-pescado.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-8520" title="internet ojo de pescado" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/09/internet-ojo-de-pescado.jpg" alt="internet ojo de pescado" width="240" height="240" /></a>Juan Carlos Galindo / El País / El corresponsal del &#8216;Guardian&#8217; Giles Tremlett y el analista de medios Charlie Beckett desmenuzan los retos, problemas e incertidumbres del periodismo y su relación con las nuevas tecnologías.</p>
<p>Quizás porque es un tema del que hemos hablado hasta la saciedad, quizás por el tiempo limitado en un formato que pretende ser ante todo ágil, o quizás simplemente por divertir, provocar y generar una reacción, el inicio de la conversación entre Charlie Beckett y Giles Tremett en el Hay Festival de Segovia no ha podido ser más radical. Beckett, que ha trabajado en varios medios pero que ahora se dedica a analizarlos desde la fundación Polis, se ha preguntado nada más empezar por la necesidad del periodismo en un mundo que cuenta con todo tipo de información (páginas corporativas, blogs y twitter, fundamentalmente) ajena al mundo periodístico. Beckett, que algo sabe de esto, ha respondido a la pregunta &#8220;¿Quién necesita a los periodistas?&#8221; asegurando que, sobre todo la sociedad del futuro necesitará el periodismo para dar sentido y unir todas las piezas del puzzle creado por las nuevas tecnologías.</p>
<p>Complicada papeleta a resolver por Tremett, corresponsal del Guardian en España y defensor de las nuevas tecnologías y al mismo tiempo, que se puede, del periodismo en estado puro. En esta especie de conversación indirecta, porque primero hablaba uno y luego exponía el otro, Tremett, que trabaja para un medio con 35 millones de usuarios únicos en Internet, ha asegurado que &#8220;no hay periodismo sin contenido&#8221; y que &#8220;siempre tiene que haber alguien que lo escriba&#8221;, pero no cualquiera sino alguien &#8220;de quien te fías, al que identificas y que sabes de qué está hablando&#8221;.</p>
<p><strong>Clegg el alemán y los peligros del radicalismo</strong></p>
<p>En una conferencia que no ha estado exenta de buenas dosis de humor, Beckett ha subrayado el papel de la prensa en las últimas elecciones en Reino Unido y ha denunciado los ataques que medios como el Daily Mail hicieron contra el candidato Nick Clegg por tener una madre alemana y estar casado con una española. La respuesta de twitter, con una campaña irónica en la que se culpaba al candidato liberal demócrata de todos los males del mundo, ha sido expuesta como un ejemplo de la capacidad de respuesta de la gente hoy en día.</p>
<p>Tremmet ha cogido el testigo y ha denunciado uno de los peligros de Internet: la existencia de medios digitales, en Reino Unido muy escorados a la derecha, que son sostenidos por alguien a quien no se conoce, sin transparencia, algo imposible en el caso de los grandes medios. Otros, como todos aquellos que son propiedad de Murdoch, han servido al Guardian, siempre según su corresponsal, como guía: se trata de &#8220;hagan lo que hagan, hacer lo contrario&#8221;.</p>
<p><strong>Preston, el Guardian y la deslealtad de la BBC</strong></p>
<p>El turno de preguntas del público ha tenido un invitado de excepción: Paul Preston. El historiador e hispanista se encontraba entre los espectadores y ha recogido el testigo de Tremett, que ha dicho al principio de su alocución que consideraba la competencia de la BBC en Internet como &#8220;desleal&#8221; pero sin ir más lejos.</p>
<p>Preston le ha preguntado por qué criticaba a la BBC si, al fin y al cabo, el Guardian se mantiene gracias a los fondos de una fundación. La salida del corresponsal en España, asegurando que el caso de su periódico seguía siendo una cuestión de dinero pero no de beneficios, ha servido para cerrar de manera elegante aunque incierta una conferencia en al que, como casi siempre que se toca el tema, surgen más dudas que certezas. Un aviso final, en este caso de Beckett: &#8220;El periodismo siempre ha estado bajo amenaza y sigue estándolo&#8221;.</p>
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		<title>La televisión en 3D acapara la feria tecnológica de Berlín</title>
		<link>http://www.observatoriofucatel.cl/la-television-en-3d-acapara-la-feria-tecnologica-de-berlin/</link>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 00:26:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actividades]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[TV en 3D]]></category>
		<category><![CDATA[TV internet]]></category>

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		<description><![CDATA[Observatorio /  Televisión en tres dimensiones, TV de gama alta con conexión a Internet, televisiones para juegos de ordenador o videojuegos: la aspiración de los fabricantes de aparatos es que la TV sea el centro del hogar electrónico en los próximos años. Así por lo menos lo sugiere este artículo del diario El País sobre la Feria Tecnológica de Berlín:
El]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/09/TV-en-3-D.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8425" title="TV en 3 D" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/09/TV-en-3-D-300x200.jpg" alt="TV en 3 D" width="300" height="200" /></a>Observatorio /  Televisión en tres dimensiones, TV de gama alta con conexión a Internet, televisiones para juegos de ordenador o videojuegos: la aspiración de los fabricantes de aparatos es que la TV sea el centro del hogar electrónico en los próximos años. Así por lo menos lo sugiere este artículo del diario El País sobre la Feria Tecnológica de Berlín:</strong></p>
<p>El País / La televisión en tres dimensiones (3D) acapara la atención de la feria IFA de Berlín, que hoy abre sus puertas para mostrar las novedades de imagen y sonido que se podrán comprar dentro de pocas semanas. La IFA, que celebra su edición número 50, ha sido el escenario elegido por Samsung para presentar Galaxy Tab, una tableta con pantalla táctil en color de siete pulgadas que sirve de ordenador portátil, teléfono móvil, organizador y lector de libros, entre otras funciones, porque incorpora todo tipo de conexiones y es compatible con Flash. Toshiba también aprovechó la feria para exhibir su tableta Folio 100.</p>
<p>Para Samsung, el nuevo artilugio electrónico es algo más que una tableta (lo califica de &#8220;dispositivo de comunicación inteligente&#8221;) y se sumará a las que intentan competir con la pionera en el sector, el iPad de Apple. Estará disponible en España a partir de octubre para todos los operadores de telefonía móvil. El precio no ha sido desvelado (dependerá de los planes suscritos entre el operador y el usuario).</p>
<p>Aparte del Galaxy Tab, Samsung se ha centrado sobre todo en el televisor 3D, al que ahora añade a la oferta actual más tamaños y modelos, tanto en pantalla LED como plasma. La compañía prevé vender hasta finales de este año dos millones de unidades. Sharp, por su parte, calcula que en 2011 se comercializarán en el mundo 10 millones de televisores con esta tecnología. Los principales fabricantes -Sony, Panasonic, LG, Sharp, Toshiba, Loewe y Samsung- muestran una gama completa.</p>
<p>Conscientes de que falta contenido en 3D, los fabricantes han diseñado los televisores para que se puedan ver también juegos de ordenador y videojuegos en 3D. Sony confía sobre todo en la base instalada de Playstation 3 para estimular la compra. Esta compañía tendrá disponible en octubre el programa que permitirá a los actuales usuarios de Playstation 3 leer discos Blu-ray de películas y juegos en 3D.</p>
<p>Panasonic ha mostrado la primera videocámara doméstica que graba directamente en tres dimensiones, gracias a dos objetivos separados unos cuantos milímetros que recrean la misma sensación de profundidad del ojo humano. La gran mayoría de televisores que se muestran en la feria posee conexión a Internet, porque son de gama alta. Los fabricantes aspiran a que el televisor sea el centro del hogar electrónico de los próximos años.</p>
<p>Sony anuncia que Qriocity estará disponible en octubre en varios países europeos, entre ellos España. Qriocity es un portal que ya funciona en Estados Unidos y permite comprar películas para descargarlas en streaming y poder verlas sin limitaciones durante 15 días.</p>
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		<title>Siglo 21: Ética y Cambio</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Mar 2010 19:59:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Álvaro Caudra]]></category>
		<category><![CDATA[ética y cambio]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Melnick]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Álvaro Cuadra*/ Para el Observatorio / Muchos analistas parecen seducidos por el innegable cambio que traen las nuevas tecnologías, derivadas de una múltiple convergencia que incluye desde la biotecnología hasta las llamadas Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.. Algunos eufóricos tecnofílicos, nos anuncian en tono profético el “hipercambio”. El señor Sergio Melnick, por ejemplo, nos hace notar]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/alvaro-cuadra270508.gif"><img class="alignleft size-full wp-image-6819" title="alvaro-cuadra270508" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/03/alvaro-cuadra270508.gif" alt="alvaro-cuadra270508" width="175" height="268" /></a>Por Álvaro Cuadra*/ Para el Observatorio / Muchos analistas parecen seducidos por el innegable cambio que traen las nuevas tecnologías, derivadas de una múltiple convergencia que incluye desde la biotecnología hasta las llamadas Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.. Algunos eufóricos tecnofílicos, nos anuncian en tono profético el “hipercambio”. El señor Sergio Melnick, por ejemplo, nos hace notar cuales son los desafíos para Chile en este siglo XXI y llega a la siguiente conclusión: “Lo primero claro son los enormes temas valóricos detrás de esto, totalmente ausentes del debate público nacional. Lo segundo, el tenor de este siglo supera con creces los limitados ejes de izquierda-derecha y mercado versus Estado. Llegó el tiempo de enfrentar entre todos estos desafíos, en nuevos esquemas de colaboración público-privada. Hay que inventarlos, no ideologizarlos”</p>
<p>Habría que recordar que nuestro país muestra una vergonzosa desigualdad, una de las más pronunciadas del planeta, en que el quintil más rico de la población acumula el 60% del PIB y que, todavía persiste obstinada la extrema pobreza entre nosotros en límites inaceptables. Habría que recordar que la oposición izquierda – derecha es y ha sido, ante todo, una cuestión profundamente ética, valórica. Pues mientras la derecha ha defendido, hasta el presente, un neoliberalismo extremo, aún bajo formas políticas dictatoriales, la izquierda se ha definido por su defensa de los derechos de los más desposeídos.</p>
<p>Oponer izquierda a derecha no es “ideologizar” el futuro, como piensa el señor Melnick, sino levantar un cuerpo valórico anclado en el humanismo democrático que ponga límites claros y efectivos a las grandes corporaciones en nombre del “bien común”. Tras dos décadas de mercado, nuestra educación se ha tornado desigual, lo mismo que la salud y la previsión. Cuando es el lucro el que organiza todas y cada una de las actividades humanas, ineluctablemente, se está segregando a la población entre ricos y pobres. He ahí el gran problema valórico del Chile de hoy; He ahí el núcleo de una profunda injusticia social. El fortalecimiento del Estado, durante el siglo XX, no fue otra cosa que la respuesta, a veces desesperada, de los más débiles ante la exclusión impuesta por una sociedad oligárquica. Las luchas democráticas y populares del siglo XX, protagonizadas por los trabajadores, por los pobladores y que costó tantas vidas, fue el reclamo de justicia social de las mayorías del país.</p>
<p>Todo lo anterior, no significa, en absoluto, dejar de reconocer que, en efecto, el mundo entero vive una revolución tecnocientífica cuyos alcances apenas barruntamos. No obstante, cualquiera sea el decurso de esta mutación en marcha, se impone al humanismo el imperativo moral de luchar , en primer lugar, contra las injustas relaciones sociales en aras de un país con mayor igualdad de oportunidades. El “hipercambio”, con que sueñan tantos futurólogos, es sólo un espejismo tecnocrático carente de sentido histórico si no significa, en primer término, superar las condiciones de marginalidad en que se debate una parte importante de nuestra población y, más ampliamente, la mayor parte de la humanidad.</p>
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		<title>iPad, fue presentado ayer por Apple</title>
		<link>http://www.observatoriofucatel.cl/ipad-fue-presentado-ayer-por-apple/</link>
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		<pubDate>Thu, 28 Jan 2010 16:16:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[apple]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[nuevo ipad]]></category>
		<category><![CDATA[Steve Jobs]]></category>

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		<description><![CDATA[Alexis Ibarra / El Mercurio / la mezcla entre iPhone y notebook que cambia la forma en que usamos el computador / El nuevo aparato tiene el mismo sistema operativo que los teléfonos de Apple, pero mayor potencia de procesamiento y gráfica. Abre nuevas perspectivas hasta en el campo de la educación. En Chile, los primeros aparatos comenzarán a llegar]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/01/ipad.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-6484" title="ipad" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/01/ipad.jpg" alt="ipad" width="124" height="96" /></a>Alexis Ibarra / El Mercurio / la mezcla entre iPhone y notebook que cambia la forma en que usamos el computador / El nuevo aparato tiene el mismo sistema operativo que los teléfonos de Apple, pero mayor potencia de procesamiento y gráfica. Abre nuevas perspectivas hasta en el campo de la educación. En Chile, los primeros aparatos comenzarán a llegar en marzo.</p>
<p>Con su tenida habitual -jeans y polerón negro-, Steve Jobs, el presidente de Apple, se paró en el escenario del Yerba Buena Center, en San Francisco, para presentar lo que según él no es un computador, sino la mezcla perfecta entre un teléfono inteligente y un computador portátil, el nuevo iPad.</p>
<p>El aparato promete una nueva forma de relacionarse con las máquinas, más sencilla e intuitiva, y abre nuevas perspectivas en campos tan diversos como la lectura, los videojuegos y la educación (ver notas relacionadas).</p>
<p>Con su conocido tono mesiánico, Jobs dijo que estamos en presencia de esta nueva categoría de aparatos (no quiere hablar de una tablet). De hecho, el nuevo iPad tiene la estampa de un notebook , pero usa el sistema operativo de un teléfono. Lo bueno es su facilidad de uso; lo malo, que limita su rendimiento, ya que no se podrán usar varias aplicaciones a la vez.</p>
<p>El iPad es delgado y liviano (pesa 680 gramos y mide 1,3 cm en su parte más ancha). Posee una gran pantalla de 9,7 pulgadas, que es multitáctil, lo que permite usar los dedos para trabajar con ella. No sólo el dedo índice, sino varios a la vez, lo que posibilita agrandar y achicar aplicaciones haciendo un movimiento sobre la pantalla, o escribir en un teclado virtual.</p>
<p>Multipropósito</p>
<p>En la presentación mostraron una aplicación llamada iBooks, que permitirá descargar y administrar libros electrónicos. &#8220;Es similar al iTunes, en el que puedes comprar música, pero acá lo haces con los libros&#8221;, dice Rodrigo Gómez, gerente de Apple para Latinoamérica. Hay acuerdos ya con cinco grandes casas editoriales y un libro podría costar cerca de US$ 15 en promedio. Un desafío directo al lector Kindle, de Amazon.</p>
<p>Además, resaltaron sus capacidades para usarlo como un equipo de trabajo. Crearon una versión especial de iWorks que trae hoja de cálculo, procesador de texto y un programa para crear presentaciones. Cada aplicación se vende por separado en US$ 10.</p>
<p>&#8220;Después de los libros, los juegos son las aplicaciones que más se desarrollan para iPod&#8221;, dice Rodrigo Gómez. Por eso, el flamante iPad pone énfasis en las posibilidades de jugar moviendo el aparato o con los dedos. Hay 14 mil aplicaciones del iPod que son compatibles con iPad, pero crearon un kit para desarrolladores para que hagan sus aplicaciones explotando todas las posibilidades de la nueva máquina.</p>
<p>Una ventaja importante es el costo: iPad costará desde US$ 499 (su versión de 16 GB), mientras que las versiones de 32 GB y 64 GB tendrán un valor de US$ 599 y US$ 699, respectivamente. Todos ellos vienen con Wi-Fi.</p>
<p>Otras versiones, que incluyen además banda ancha móvil, costarán US$ 629, US$ 739 y US$ 829, según su capacidad en el disco duro.</p>
<p>Rodrigo Gómez dice que los primeros iPad con Wi-Fi llegarán a Chile en marzo, mientras que los que incluyen tecnología 3G llegarían en junio, dependiendo de cómo se negocie con operadoras de telefonía móvil.</p>
<p>Adiós al mouse</p>
<p>El iPad representa una nueva forma de interactuar con el computador, creen los expertos.</p>
<p>&#8220;Las manos comienzan a ser centrales y ya no sólo se usan para sostener el dispositivo, sino que permiten mover, modificar y trabajar con los objetos sobre las pantallas. Es lo más cercano a estar tocando aquello con lo que trabajamos. Eso es un cambio relevante que deja obsoleto el teclado y el mouse y le da mucha libertad al usuario&#8221;, dice Juan Carlos Camus , experto en usabilidad e interfaz de usuario y fundador de Usando.info .</p>
<p>Su opinión es compartida por Rodrigo Gómez de Apple: &#8220;Le estamos devolviendo a la gente la posibilidad de usar sus manos para trabajar, tal cómo lo hacían cuando niño&#8221;.</p>
<p>&#8220;El hecho de tocar los objetos en la pantalla lo hace muy intuitivo, creo que es el avance más interesante. De ahora en adelante, tendrá más sentido el uso de objetos tridimensionales en las interfaces, ya que se pueden &#8216;tocar&#8217; con las manos&#8221;, señala Camus.</p>
<p>Eso sí, cree que hay que probar cuánto calor genera, ya que será un dispositivo que siempre estará en las manos del usuario. Además hay que comprobar la real duración de la batería y su capacidad de interacción con otros dispositivos.</p>
<p>Jugar con el dedo</p>
<p>En el lanzamiento, Apple se esmeró en mostrar las capacidades gráficas del aparato. Tanto GameLoft (desarrollador de juegos para celulares) como Electronic Arts (que crea juegos para computadores) demostraron títulos para el iPad, donde se puede mover el aparato de un lado a otro o jugar con el dedo.</p>
<p>Alejandro Alaluf , director del Diplomado de Videojuegos de la Universidad Mayor, cree que el iPad no reemplazará a las consolas y que, en realidad, no aporta mucho al campo del entretenimiento electrónico. &#8220;Se pueden jugar los mismos juegos que un iPhone, pero con mejor resolución y pantalla más grande&#8221;. Alaluf cree que hay ciertos juegos que necesariamente necesitan un mouse y un teclado, por lo que no todas las categorías de juegos serán aptos para este aparato.</p>
<p>El experto cree que Apple, en alianza con los desarrolladores, deben explotar las capacidades multitáctiles del aparato y crear una nueva categoría, que además ponga énfasis en el juego en línea.</p>
<p>¿El diario 2.0?</p>
<p>En la demostración, sorprendieron con una versión especial del The New York Times creada especialmente para el iPad. Conservaba la esencia del periódico, pero en vez de fotos poseía videos que se movían al hacer clic con el dedo. Tal como los diarios que aparecen en la película &#8220;Harry Potter&#8221;.</p>
<p>&#8220;Yo estoy suscrito a la versión digital del The New York Times, y por $6 mil mensuales recibo todo el diario. Y no es como verlo en la web , es una sensación muy similar a la que da el diario en papel&#8221;, dice el académico de la Universidad Católica, Eduardo Arriagada .</p>
<p>Quedó sorprendido al ver la versión para iPad. &#8220;Lo que tú compras en el diario es una experiencia de lectura y una jerarquía, que te digan qué es lo más relevante, y acá se logra muy bien&#8221;, dice.</p>
<p>Está de acuerdo con la aseveración de Steve Jobs, quien dijo no entiende el futuro de los medios sin el iPad: &#8220;Apple tiene a 75 millones de clientes que usan su tarjeta de crédito, todos ellos son potenciales clientes dispuestos a pagar por una suscripción a un periódico de calidad. Además, hay que pensar que el 75% de los costos de producir un diario son atribuibles a la impresión y la distribución. Acá, esos gastos se eliminan y se pueden conseguir mejores precios para los clientes&#8221;.</p>
<p>Desafío a AmazonSi bien Jobs agradeció a Amazon -el fabricante del lector de libros digitales Kindle- por lograr que la gente se interesara por los libros electrónicos, el lanzamiento del iPad es una dura competencia para ellos.</p>
<p>Hugo Martínez, director de Educación en Arquimed y ex director de Enlaces, cree que el iPad es más multipropósito que el Kindle.</p>
<p>&#8220;Está pensado para un segmento más joven, que consume más multimedia&#8221;, dice. Para el educador, más importante que las características del aparato es cómo Apple logra crear una gran biblioteca digital. &#8220;Hay que ver qué tan nutrida y diversa será su librería y eso tiene que ver con el modelo de negocio que logré acordar con las editoriales&#8221;. En ese sentido, cree que Amazon lo ha hecho bien con sus 350 mil libros a disposición de los usuarios.</p>
<p>Martínez cree que el aparato tiene potencialidades educativas: &#8220;Si yo tuviera que entregar computadores gratis para los alumnos ésta sería una opción atractiva&#8221;.</p>
<p>Una década de lanzamientos que han marcado tendencia</p>
<p>2001: EL IPOD</p>
<p>Antes del iPod había reproductores de música digital portátiles, pero este dispositivo cambió la forma en que el usuario se relacionaba con sus archivos musicales. Permitió almacenar una cantidad hasta entonces impensada de música y su complemento con el programa iTunes facilitó la administración de las colecciones de los usuarios. Además, revolucionó la forma de venta de la música, ofreciendo canciones por menos de un dólar.</p>
<p>Su éxito es tal, que en 2009 se vendieron más de 53 millones de unidades en el mundo.</p>
<p>2007: EL IPHONE</p>
<p>Otro lanzamiento que marcó un hito fue el del iPhone y, sobre todo, de su modelo 3G que llegó al año siguiente para corregir las debilidades del primer teléfono inteligente lanzado por la compañía de Steve Jobs.</p>
<p>Si bien la BlackBerry ya llevaba tiempo en el mercado, el iPhone fijó un nuevo paradigma de lo que se entiende como un teléfono móvil inteligente, con pantalla táctil, sistema operativo de muy fácil uso, múltiples aplicaciones y acceso a internet vía Wi-Fi.</p>
<p>2008: MACBOOK AIR</p>
<p>Steve Jobs sorprendió al mundo en enero de 2008 al sacar un notebook de un sobre. Era el MacBook Air, un computador ultradelgado pero no por ello con menos capacidad de procesamiento de datos. Un golpe a la cátedra no sólo en términos de diseño, sino también por posicionar la portabilidad del equipo.</p>
<p>Al no tener lectores de CD o DVD ni conectores externos, posicionó el concepto de un computador mucho más conectado y dependiente de internet, que ha sido explotado por los netbooks.</p>
<p>Medios internacionales tienen opiniones divididasReacciones:</p>
<p>Los medios mundiales siguieron de cerca el lanzamiento. Un enviado especial del diario francés Le Figaro probó el iPad y dijo: &#8220;Ligero, agradable de llevar, el iPad se manipula tan fácil como un iPod Touch o un iPhone (&#8230;) y el navegador web es particularmente fluido&#8221;.</p>
<p>La misma buena impresión tuvo The Times: &#8220;Los computadores tablets han existido desde hace más de una década, pero su forma nunca ha alcanzado gran popularidad (&#8230;) El nuevo dispositivo de Apple podría crear un nuevo mercado&#8221;. Y el español El Mundo afirmó tajante: &#8220;Dentro de 60 días, Apple comenzará a vender este dispositivo que lo tiene todo, o casi&#8221;.</p>
<p>No todos fueron tan amables: Le Monde explica sus posibles defectos: &#8220;Tiene una elaborada puesta en páginas, y una pantalla más luminosa -y por lo tanto, más cansadora para los ojos- que las de sus competidores&#8221;.</p>
<p>En tanto, la revista especializada PC World fue crítica: &#8220;Esta no es la segunda venida, es sólo un iPod Touch grande&#8221;. Asimismo, el experto tecnológico de The New York Times, David Pogue, escribió: &#8220;Como el iPhone, el iPad es realmente una herramienta. Puede cambiar una industria o dos, o quizás no&#8221;.</p>
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		<title>Juventud, mezquindad y representación televisiva</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 17:48:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[representaciones juveniles en TV]]></category>
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		<description><![CDATA[Claudio Avendaño * / Blog / No podemos seguir desplazando la responsabilidad de la poca participación pública de los jóvenes. Se hace necesario conocer sus propias y autónomas formas de participación/expresión. Es lugar común escuchar y decir que las tecnologías de la información y comunicación (TI) son amplia e intensamente utilizadas por los jóvenes y los adolescentes. A diferencia de]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2009/11/internet-missika.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-6026" title="internet missika" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2009/11/internet-missika.jpg" alt="internet missika" width="300" height="204" /></a>Claudio Avendaño * / Blog / No podemos seguir desplazando la responsabilidad de la poca participación pública de los jóvenes. Se hace necesario conocer sus propias y autónomas formas de participación/expresión. Es lugar común escuchar y decir que las tecnologías de la información y comunicación (TI) son amplia e intensamente utilizadas por los jóvenes y los adolescentes. A diferencia de las generaciones precedentes, que aparecen asociadas a los medios de comunicación industriales, más anclados en la recepción de información y ficción, los jóvenes se comunican mediante las TI, es decir, reciben y emiten activamente. Son fundamentalmente actores del proceso de comunicación, siendo la expresión una de sus características identitarias más visibles y evidentes. Sin embargo, esto no sólo se observa en la comunicación mediada. Cuando caminamos por la ciudad vemos la expresión grafitera en sus diversos tipos: desde los tag hasta murales de alta calidad. El cuerpo también se ha ido constituyendo en un espacio simbólico para la autonomía narrativa. La expresión es uno de los atributos de la generación de este siglo.</p>
<p>Pero también es un lugar común afirmar que los jóvenes no participan ni se expresan en el espacio público. Esto se aprecia con claridad en su todavía escasa inscripción en los registros electorales, lo que ha llevado al Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) a montar campañas masivas para promover la inscripción electoral de cara a las presidenciales y parlamentarias de este año. Es decir, por un lado se expresan y por otro están retraídos. Podemos pensar -como primera aproximación- que aquí existe una asociación con el binomio privado-público. La expresión juvenil es propia de sus relaciones intragrupos y lo público pertenece al mundo de los adultos. Esta visión parece más propia de quien quiere mantener la situación antes que modificarla. Es una forma de etiquetar cómoda y excluyente, tal como hace algunas décadas se aplicaba a la mujer: privado-casa-mujer; público-mundo-hombre.</p>
<p>A todas luces esta visión es congelante, parcial, y resultado de la pereza analítica. Por otra parte, cuando escuchamos las razones de por qué no participan en las elecciones, oímos una serie de obviedades del mundo adulto, producto de prejuicios: los jóvenes son cómodos, creen-que-todo-es-fácil, son cerrados, esperan-que-los-llamen… y así podríamos seguir enumerando “atributos”. No obstante, como cualquier otro grupo social, los jóvenes construyen sus rasgos de identidad desde sus particulares visiones y también basados en las definiciones que genera el resto de los actores sociales.</p>
<p>En este sentido tienen especial importancia las maneras en que la gente joven es visibilizada en el espacio público mediatizado y, en especial, en los noticieros de televisión. Este género es importante no sólo por el elevado rating que tiene cada noche, también por el carácter “real” que le adjudican quienes los producen y, sobre todo, por las audiencias en sus casas. Es frecuente asociar las noticias a representaciones que dan cuenta de lo que pasa en Chile y el resto del orbe. En esos 55 ó 60 minutos de noticias, hay una evidente selección de sucesos que han tenido el “mérito” de constituirse en tales, a partir de los criterios de los periodistas y editores. Los noticiarios de televisión son la puerta y la ventana de las cuales vamos alimentándonos para formar nuestras visiones del mundo. Por tanto, resultan vitales y útiles (o no) al momento de representar a los distintos grupos de la sociedad, en este caso los jóvenes.</p>
<p>En un trabajo realizado por Lorena Antezana (ver aquí) se presentan algunos datos que ayudan a visualizar cómo se representa a los jóvenes en los relatos de nuestros noticiarios. En primer lugar, recoge datos de la percepción de los públicos sobre el tiempo y tratamiento de diferentes actores en la televisión: los jóvenes reciben poco tiempo en los noticiarios según 21,7% de los consultados; aparecen en cuarto lugar después de la tercera edad, indígenas, discapacitados y trabajadores/sectores populares y artistas/intelectuales. Respecto al tratamiento, son el cuarto grupo más desfavorecido. En definitiva, reciben poco tratamiento y en condiciones negativas en cuanto a la percepción de lo que son.</p>
<p>Un aspecto a destacar es cómo son retratados en los noticiarios. A menudo son asociados al deporte y a lo policial. En el primer caso, se destacan el esfuerzo, la dedicación y el éxito en términos individuales. En el caso de lo policial, tienden a ser vistos como sujetos negativos, peligrosos y asociados a conductas más colectivas que individuales. Frente a estos datos es necesario tener claro que la gramática televisiva opera con rasgos más generales y poco matizados, no sólo respecto de los jóvenes, también con los políticos, empresarios, artistas y otros miembros de la sociedad. No son novelas de 600 páginas. Sin embargo, esta situación no colabora con las condiciones para establecer el indispensable diálogo adulto/joven, ni la comprensión matizada del locus que deben tener las nuevas generaciones en la construcción social. No podemos seguir desplazando la responsabilidad de la poca participación pública de los jóvenes, ni limitarla únicamente a la inscripción en los registros electorales. Se hace muy necesario conocer sus propias y autónomas formas de participación/expresión y, en ese esfuerzo, los medios masivos son vitales, principalmente, la televisión.</p>
<p>* Director magíster internacional en Comunicación UDP</p>
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		<title>Cinco sensaciones de una mañana sin Twitter</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Aug 2009 17:23:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>

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		<description><![CDATA[Andrés Azócar /www.hijodelmedio.blogspot.com/ Desinformado: Twitter no sólo es el breaking news, también es la sobremesa. No sólo es la votación por la píldora del día después en directo, también es la discusión posterior, que aunque poco profunda mucha veces, reemplaza la escasez de argumentos que probablemente encontremos en los diarios y la TV.
Soledad: Twitter profundiza el sentido de comunidad,]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Andrés Azócar /www.hijodelmedio.blogspot.com/ <a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2009/08/twitter.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4776" title="twitter" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2009/08/twitter.jpg" alt="twitter" width="346" height="500" /></a>Desinformado: Twitter no sólo es el breaking news, también es la sobremesa. No sólo es la votación por la píldora del día después en directo, también es la discusión posterior, que aunque poco profunda mucha veces, reemplaza la escasez de argumentos que probablemente encontremos en los diarios y la TV.</p>
<p>Soledad: Twitter profundiza el sentido de comunidad, incluso a pesar de que esa comunidad no siempre sea parte de nuestra manera de pensar, sentir o reflexionar. Hay gente que incluso saluda cuando comienza su atividad diaria y se despide. Extraño, pero ya es parte del paisaje. Otros los usan de chat. Algunos extrañamos a los que se ausentan. En una mañana sin Twitter, se perdió a la comunidad, se perdió a esa gente que probablemente nunca invitaremos a nuestra casa a comer, ni a tomarnos un trago, pero que a pesar de la distancia, sigue siendo propia.</p>
<p>Aburrimiento: Esta comunidad es muy hetereogénea. Y eso es lo divertido. Es un zoológico, con todo el respeto que tengo por los animales. Los márgenes de la racionalidad muchas veces se pierden y eso es muy entretenido. Es una película con muchos personajes que con el tiempo se componen de formas, defectos y es posible convertir sus tweets en un perfil sociológico. El voyerismo de Twetter es implacable y una mañana sin mirar, es una mañana aburrida.</p>
<p>Desconectado: La pérdida de conexión con la realidad se pierde cuando las máquinas fallas. Las decenas de artículos e ideas que a cada minuto aparecen en esta red social, serían imposible de recoger en otro lugar, incluso con la mejor selección en un RSS. La pérdida de información (asumida a priori como estratégica) profundiza la sensación de desconexión.</p>
<p>Vacío laboral: Twitter es una herramienta de trabajo. No sé si alguien tiene alguna duda sobre eso. Pero una mañana sin Twitter es como si me hubieran despedido de mi trabajo, a pesar de los miles de pendientes. Sólo llegar a pensar de que se debe buscar una nueva plataforma para registrarse, volver a conocer a tus compañeros de trabajo, ser reconocido por lo que haces, que te dirijan la palabra&#8230;es una tarea casi insostenible. El desempleo que provocó Twitter , muestra además lo frágil que es este mundo tan normalmente artificial.</p>
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		<title>El futuro ya ha comenzado</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Jul 2009 17:38:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[brecha digital]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>

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		<description><![CDATA[En el siguiente artículo de los cuadernos de comunicación e innovación &#8220;Telos&#8221; se revisa la evolución de algunos conceptos que conforman el nuevo sistema de comunicación de masas, revelando la falacia de que Internet sea un sistema global y  verificando que la sobreoferta de información en la red equivale en muchos aspectos a desinformación y entropía conviertiéndose en una suerte de]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2009/07/internet.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4570" title="internet" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2009/07/internet.jpg" alt="internet" width="400" height="320" /></a>En el siguiente artículo de los cuadernos de comunicación e innovación &#8220;Telos&#8221; se revisa la evolución de algunos conceptos que conforman el nuevo sistema de comunicación de masas, revelando la falacia de que Internet sea un sistema global y  verificando que la sobreoferta de información en la red equivale en muchos aspectos a desinformación y entropía conviertiéndose en una suerte de plaza pública planetaria y desjerarquizada.</strong>  </p>
<p>Roman Gubern / TELOS / Narra un cuento de la cultura zen que un respetado maestro se encontró con su joven discípulo y éste le preguntó con ansiedad de neófito: «Maestro, ¿adónde vamos?». Y el maestro zen le respondió con calma: «Ya estamos». Este instructivo relato puede ser fácilmente aplicable a la pregunta acerca de cuándo entraremos en el futuro, pues hay que responder inmediatamente que ya hemos entrado en él, por muy cierta que sea la aseveración de que las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) se hallan todavía en su etapa de Paleolítico Superior, aseveración que suscribo sin sombra de duda.</p>
<p><a name="n2"></a><strong>Superación de la inercia neofóbica</strong></p>
<p>Aunque nuestro <em>hardware</em> actual podrá parecer en la era de las computadoras cuánticas tan primitivo como a nosotros nos resultan hoy las redes de comunicación de la época de Graham Bell, lo cierto es que, en ese campo, el impulso neofílico ha ganado definitivamente la partida a la inercia neofóbica, lo que no era evidente en la época de Bell. Basta recordar que el primer uso del teléfono en Francia fue el Teatrófono, con su flujo monodireccional de música a los hogares y que, poco después, la mayor parte de las familias burguesas que disponían de un teléfono veían con pánico cómo la voz impúdica de algún jovenzuelo desvergonzado se colaba en sus casas sin su permiso para susurrar al oído de sus hijas quién sabe qué procacidades.</p>
<p>En aquella época estaba naciendo también la industria eléctrica, en gran parte gracias a la bombilla incandescente inventada por Edison y que estamos ya a punto de desahuciar por cara y contaminante.</p>
<p>En la actualidad, aproximadamente el sesenta por ciento del mercado mundial de la electrónica de consumo corresponde al sector audiovisual, con los videojuegos como producto estrella; una actividad que por aquel entonces estaba representada únicamente por el gramófono, otro invento del astuto empresario –más que <em>bricoleur</em>– Thomas Alvah Edison.</p>
<p><a name="n3"></a><strong>Los orígenes de la aldea global</strong></p>
<p>Como toda historia tiene su prehistoria, lo mismo ocurre con la globalización. Hasta los colegiales saben que el proceso de globalización se inició cuando Cristóbal Colón se topó con alguna isla del mar Caribe en 1492, instaurando el primer eje de poder del Atlántico Norte. Este eje no fue oficializado hasta que en 1949 se creó, en plena Guerra Fría, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN, o NATO en inglés), que consolidó aquel eje como una estructura militarizada.</p>
<p>Cancelada la Guerra Fría, desde hace varias décadas el eje de poder de la globalización se ha desplazado del Atlántico al Pacífico, con las potencias tecnológicas de California, Japón, Corea del Sur, China (que acaba de cambiar su paradigma exportador basado en la cantidad, ya obsoleto, por otro presidido por la calidad), India, Singapur y Australia. En este contexto, nuestra vieja Europa tiende a ser cada vez más lo que Jorge Semprún denomina con agudeza y pertinencia ‘un balneario’.</p>
<p>Antes de que tal eje se consolidara, durante el barullo de los <em>happy sixties</em>, el ingenioso Marshall McLuhan acuñó la aplaudida expresión ‘aldea global’, que le vino inspirada por los satélites geoestacionarios de su época, pues por aquel entonces Internet todavía no había nacido. Esta expresión conoció una gran fortuna periodística y cuando falleció <em>lady</em> Diana Spencer en un accidente de automóvil en París, un periódico serio y respetado pudo publicar un artículo titulado impúdicamente <em>Tragedia en la aldea global. </em>Ya se ha explicado muchas veces que en las aldeas todo el mundo habla con todo el mundo, según un modelo de comunicación desjerarquizado y horizontal. Pero esto no ocurre en la famosa ‘aldea global’, donde los flujos de información del Norte inundan al Sur, mientras que el Sur a duras penas consigue hacer llegar sus flujos al Norte, debiendo añadirse que existe un Norte global, nacional, regional y local.</p>
<p><a name="n4"></a><strong>Ruptura con los esquemas tradicionales</strong></p>
<p>Cuando se afirma que en Manhattan hay más teléfonos que en todo el continente africano se está hablando de un Norte y un Sur global, pero cuando se habla del centro urbano y de sus periferias degradadas estamos hablando de una asimetría local. Una de las consecuencias más perversas de tal asimetría es que el Sur se ve a sí mismo a través de los ojos del Norte, como ocurre cuando las televisiones globales informan a todo el mundo (entre ellos, a los africanos) de las guerras tribales en el África subsahariana. Por no hablar de la famosa brecha digital, a la que luego dedicaremos alguna atención.</p>
<p>Para ser justos, hay que añadir inmediatamente que este sólido esquema tradicional ha empezado a cuartearse. Tras el explosivo desencuentro entre el Islam radical y Occidente en septiembre de 2001, irrumpieron en la escena mediática dos televisiones globales árabes que no existían durante la Primera Guerra del Golfo: <em>Al-Jezira</em> y <em>Al-Arabia</em>. La primera, especialmente aguerrida, ha resultado incluso incómoda para los estados musulmanes más conservadores, como Arabia Saudí, y varios de sus corresponsales tanto en países occidentales como musulmanes han sido expulsados. Esta estridente disidencia de la monocultura occidental intentó ser contrarrestada por los aparatos norteamericanos oficiales de comunicación (léase la CIA) con la creación de la televisión global en lengua árabe <em>Al-Urra</em> (que significa <em>La Libertad</em>), con base en Virginia; pero no ha conseguido siquiera arañar las audiencias de aquellas emisoras genuinas. Entretanto, <em>Al-Jezira</em> ha dado el salto cualitativo que supone emitir también sus programas en lengua inglesa –es decir, la lengua de sus adversarios– e incluso ha fichado a estrellas mediáticas anglosajonas tan prestigiosas como David Frost.</p>
<p>Estos episodios de disidencia ideológica no desmienten la existencia de un Norte desarrollado y dominante y de un Sur precarizado y muchas veces sometido a un régimen neocolonial. En este Tercer Mundo, muchos habitantes analfabetos han saltado de una generación del tam-tam a la cultura de masas tecnificada occidental, específicamente a la radiofónica, a la televisiva y a la industria musical. Pero ése es otro problema, que afecta sobre todo a la configuración de sus imaginarios.</p>
<p><a name="n5"></a><strong>La construcción de los imaginarios</strong></p>
<p>Aunque Theodor Adorno y Max Horkheimer acuñaron, durante el fragor de la Segunda Guerra Mundial, la expresión ‘industrias culturales’ con connotaciones negativas, para expresar la sumisión de la cultura a los bajos intereses mercantiles de los tenderos, la historia ha retorcido su matriz semántica y, con el paso del tiempo, han llegado a ser bendecidas años después como benéficas ‘industrias sin chimeneas’ (es decir, no contaminantes).</p>
<p>Cuando Javier Solana fue ministro de Cultura del primer gobierno socialista, me tocó acompañarle como experto a Berlín, para participar en una reunión del Consejo de Europa sobre industrias culturales. En aquella Alemania –de la que habían huido Adorno y Horkheimer– las industrias culturales se habían convertido por entonces en una bendición de la humanidad, fuente de cultura, progreso y riqueza económica.</p>
<p>Un equívoco parecido ha ocurrido con la expresión ‘cultura de masas’ (<em>masscult</em>, en inglés) como expresión peyorativa o degradante. Se olvida que muchas novelas de Ernest Hemingway fueron <em>best-sellers</em> en su época, que Charles Chaplin gozó de una inmensa popularidad en la pantalla y que se han vendido en el mundo más grabaciones de Richard Wagner que de Madonna y más textos de Shakespeare que de Emilio Salgari. Estos casos evidencian la fragilidad de los criterios cuantitativos a la hora de medir los niveles cualitativos. Pero también es verdad que las telenovelas mexicanas suelen tener más audiencia que los libros de poesía. Es preciso, por lo tanto, manejar este asunto con gran prudencia.</p>
<p>Ciertamente, el vector cuantitativo desempeñó un papel importante en la reflexión pesimista de Adorno y Horkheimer acerca de la reducción de la cultura a la condición de mercancía. Pero, a la vez, la difusión de la cultura para las mayorías sociales ha sido un ideal persistente desde la Ilustración. En este punto, cuando Abraham Moles acuñó en la década de 1960 su célebre expresión ‘opulencia comunicacional’, oteando un futuro de plenitud informativa para la ciudadanía, no hacía más que inscribirse en esa tradición ilustrada.</p>
<p>Pero dicho esto, el horizonte –exaltado por algunos expertos– de la meta/mito de la llamada ‘sociedad de los quinientos canales’, a la que ya hemos llegado gracias a la televisión por cable, por satélite y por transmisión digital, suele desembocar en lo que Herbert Schiller definió ácidamente como «una gran variedad de lo mismo». La respuesta de la programación de pago, selectiva o elitista, no es una novedad. Cuando se habla de la autoprogramación del usuario, suele olvidarse que esa opción ya existía desde hacía muchos años en las librerías, en las tiendas de discos y en los teatros. De hecho, la autoprogramación soberana del usuario contribuye a consolidar y perpetuar la estratificación de la pirámide cultural y del gusto, reforzando la sociedad dual en este campo.</p>
<p><a name="n6"></a><strong>El proceso cíclico de las modas</strong></p>
<p>De un modo esquemático, podemos clasificar las industrias culturales por su contenido, en industrias del conocimiento e industrias emocionales (vulgo <em>entertainment</em>); y desde el punto de vista del poder mediático, en industrias centrípetas (cuya capital es Hollywood) e industrias centrífugas (televisiones locales, videoarte, Internet, etc.). Pero tanto unas como otras suelen producir flujos heteróclitos de cataratas textuales, cuyo modelo más ejemplar lo suministra la programación televisiva.</p>
<p>En estos sistemas de comunicación monodireccional, un genotexto (o matriz arquetípica) origina numerosas variantes circunstanciales (o fenotextos). Un factor fundamental que explica la adicción –término preferible al barbarismo ‘fidelización’– del público a un programa, se basa en la ‘pedagogía de la rutina’ (fundamento de la ‘cultura ketchup’), a saber: el público suele pedir aquello que previamente se le ha acostumbrado a consumir. Pero esta ley tampoco supone un fatalismo determinista. En la historia de las modas culturales (y señaladamente en la moda vestimentaria) las rupturas practicadas por las élites para diferenciarse de lo común generan tendencias, de modo que el llamado efecto <em>bandwagon</em> hace que las mayorías se acaben sumando a la novedad liderada por las minorías, para no verse a sí mismas excluidas o anticuadas. Pero cuando la nueva moda se ha generalizado, otro impulso elitista rompe con la norma dominante e inicia una nueva tendencia.</p>
<p>En los medios de comunicación de masas, como la televisión, este fenómeno cíclico también se produce, pero más matizado, de modo que la hibridación suele primar sobre la innovación. Véase la génesis de “Operación Triunfo” y otros programas similares como síntesis híbrida de fórmulas tan consolidadas en las parrillas como el concurso, el espectáculo musical y el <em>reality show.</em></p>
<p>Esta somera reflexión sería incompleta si no recordáramos también que la televisión constituye un púlpito que se disfraza de ventana (o una ventana que oculta un púlpito) y que esconde también una tienda que se dedica a vender audiencias, a las agencias de publicidad o a sus accionistas. Y está por ver hasta qué punto el tamaño del pastel publicitario o el apetito de los accionistas podrán soportar el crecimiento descontrolado de la oferta televisiva dentro de unas fronteras nacionales.</p>
<p><a name="n7"></a><strong>Atrapados en la Red</strong></p>
<p>Es conocida la defección de la juventud occidental hacia la prensa en soporte papel, las salas cinematográficas e incluso hacia la televisión, hasta el punto que desde hace algún tiempo se habla ya de una ‘generación postelevisiva’. Y esta evolución ha provocado a su vez una transformación en la escala de prioridades de la industria publicitaria.</p>
<p>La irrupción de Internet ha comportado, en efecto, unas mutaciones profundas en el paisaje mediático. Una estadística publicada a principios de 2007 ya acreditaba que el 67 por ciento de los jóvenes españoles era usuario de Internet y que entre los universitarios el porcentaje ascendía al 97 por ciento <a href="javascript:showWin('n 1','notas');">( 1)</a>. Esta tasa elevada contrasta con el conjunto de la población española, cuyo volumen de usuarios de Internet no llegaba el año pasado al 50 por ciento <a href="javascript:showWin('n 2','notas');">( 2)</a>, situándose detrás de los países europeos más desarrollados e incluso de Portugal, Eslovaquia y Estonia. Concordante con este bajo índice de usuarios, también la implantación de la Banda Ancha es todavía muy deficitaria en nuestro país.</p>
<p><a name="n8"></a><strong>Brecha digital y globalización</strong></p>
<p>Este panorama remite a la cuestión de la brecha digital, que suele estar determinada por tres factores: el nivel económico, el nivel educacional y la edad. Que la tasa de conexiones a Internet en África ascienda a poco más del 2 por ciento de la población es cosa que no debe sorprendernos. Y el panorama no es mucho más halagüeño en Haití o en Bolivia, revelando de paso que también es una falacia afirmar que Internet es un sistema global. Cuanto dijimos antes acerca de la brecha entre el Norte y el Sur es enteramente aplicable en este terreno, incluyendo el Norte y el Sur dentro de un territorio nacional. Esto ha dividido a la sociedad en <em>insiders</em> y <em>outsiders</em>, los segundos con menos formación, menos oportunidades laborales y menos ingresos económicos. Esta dicotomía se ha bautizado también como ‘inforricos’ e ‘infopobres’ y perpetúa el antiguo <em>dictum</em> norteamericano que asevera gráficamente que «si no estás dentro, estás fuera».</p>
<p>Pero la brecha digital se ha visto afectada también por un nuevo factor, a saber, por la rapidez del cambio tecnológico, que genera ansiedad y frustración entre los sectores menos jóvenes <a href="javascript:showWin('n 3','notas');">( 3)</a>.</p>
<p>Como es sabido, Internet es un gran vertedero global de información, de buena y de mala calidad, con una ratio ruido/conocimiento muy alta. Hace años, Umberto Eco pudo calificar a la Red como una gran librería desordenada. Es cierto que desde entonces los sistemas buscadores se han perfeccionado notablemente, pero no hace mucho Jorge Wagensberg, hablando de este asunto, me decía todavía que «Internet es bueno para planear, pero es mucho menos bueno para aterrizar». Opinión perspicaz que comparto enteramente. Y puesto que la sobreoferta de información equivale en muchos aspectos a desinformación y entropía, el nuevo sistema revela que la vieja institución de los <em>opinion leaders</em> sigue vigente en la cultura del ciberespacio.</p>
<p><a name="n9"></a><strong>Los líderes de opinión como reguladores del caos</strong></p>
<p>Me referiré a la institución de los <em>blogs</em>, que en cierto modo son herederos tecnológicamente muy perfeccionados de los viejos periódicos murales (<em>tazebaos</em>) que florecieron durante la Revolución Cultural en China (1966-1969). Su enorme proliferación en el ciberespacio por obra de políticos, literatos, filósofos e incluso ciudadanos rasos requiere que alguien bien informado señale –en un medio menos denso o con información más escasa y selectiva– cuáles son los relevantes y que merecen especial atención por su contenido. Si un senador insulta al jefe de Estado en su <em>blog</em>, lo más probable es que la ciudadanía se entere de ello porque algún periódico o algún programa radiofónico informativo revele tal episodio. De modo que la institución de los ‘líderes de opinión’ no sólo no ha desaparecido en la era de Internet, sino que se ha hecho más necesaria que nunca, debido al extraordinario y frondoso volumen de información que se vierte en la Red, desconocido en épocas pasadas.</p>
<p>Las virtudes y los problemas inherentes al uso de Internet derivan, precisamente, de que se trata de un ágora planetaria desjerarquizada. Esa facilidad de acceso a su vertedero ciberespacial hace que en su seno se codeen, a un mismo nivel, las informaciones valiosas y los detritus semánticos. Episodios desapercibidos pueden ser revelados clamorosamente a través de Internet –como ocurrió con la relación sexual entre el presidente Bill Clinton y la becaria Monica Lewinsky– y entonces pueden agrandarse, ya fuera del ciberespacio, como una arrolladora bola de nieve que se desliza por una ladera.</p>
<p>En algunos de estos casos es pertinente referirse al famoso ‘efecto mariposa’ de la teoría del caos. O, empleando un símil acústico, a un efecto de multieco, que puede llegar a alcanzar una dimensión ensordecedora. Pero un efecto benéfico de este fenómeno puede favorecer a la cultura intersticial y minoritaria, a aquellos segmentos de la producción cultural desdeñados, por poco rentables, por las grandes instituciones dominantes. La afección a esta cultura intersticial por parte de comunidades virtuales o redes sociales puede permitir la consolidación de unas inmensas minorías transnacionales, interesadas por la obra de un poeta o de un videoartista que de otro modo habría pasado desapercibida.</p>
<p><a name="n10"></a><strong>El fenómeno <em>Second Life</em></strong></p>
<p>Es cierto que, como ya hemos apuntado, los contenidos indiscriminados del ciberespacio pueden crear fenómenos paradójicos muy sorprendentes. Uno de los más llamativos, por su tan rápida expansión como declive, fue el fenómeno bautizado como <em>Second Life</em>, que nació en 2007 y prácticamente se disolvió a lo largo de 2009, con una cadencia propia de una moda vestimentaria frívola y pop <a href="javascript:showWin('n 4','notas');">( 4)</a>. Me imagino que cualquier psiquiatra diagnosticaría a los clónicos virtuales que viven una existencia alternativa a la del sujeto que los ha creado o impulsado como un mecanismo imaginario de consolación, para poder ejecutar en la esfera virtual aquello que no les resulta posible en la real y vivir con ello una vida alternativa y feliz, desembarazada de las frustraciones de la vida real.</p>
<p>Muchas personas fabricaron sus ‘dobles felices’ para que evolucionaran en el subterráneo virtual del ciberespacio; y este fenómeno generó bastante literatura sorprendente, como la noticia de que la Royal Liverpool Philarmonic Orchestra daría un concierto en <em>Second Life </em><a href="javascript:showWin('n 5','notas');">( 5)</a>, o que en ese mundo virtual se prohibió en un cierto momento jugar a ser banqueros <a href="javascript:showWin('n 6','notas');">( 6)</a>. Pero la noticia más polémica y desconcertante llegó cuando el doble virtual de Gaspar Llamazares, candidato de Izquierda Unida (IU) a la presidencia del Gobierno español, sacó en <em>Second Life</em> su mechero y prendió fuego a una foto de la familia real <a href="javascript:showWin('n 7','notas');">( 7)</a>. El episodio levantó una polémica considerable y se especuló acerca de la relevancia jurídica y penal de aquel atentado virtual, hasta el punto de que la dirección de IU tuvo que difundir un comunicado en el que aseguró que la escena no pretendía «ser ofensiva contra nadie ni contra nada, sea una persona pública o una institución». Lo que habría que interpretar como si la transgresión –o descortesía– de Llamazares hacia la familia real la hubiera cometido únicamente su subconsciente.</p>
<p>Como antes dijimos, el espejismo de <em>Second Life</em> fue languideciendo a lo largo de 2009, mostrando su naturaleza de moda efímera, aunque no sin antes generar una réplica en el hermético universo de la República Popular China <a href="javascript:showWin('n 8','notas');">( <img src='http://www.observatoriofucatel.cl/wp-includes/images/smilies/icon_cool.gif' alt='8)' class='wp-smiley' /> </a>.</p>
<p><a name="n11"></a><strong>Aplicaciones virtuales a las industrias musical y cinematográfica</strong></p>
<p>Mucho más importante que este juguete virtual resultó la función de Internet como instrumento para descargar música o películas cinematográficas. En Estados Unidos, la venta de música <em>on line</em> superó en 2008 los mil millones de descargas legales, mientras se hundió simultáneamente el mercado de los CD <a href="javascript:showWin('n 9','notas');">( 9)</a>. Y en España, la venta de música digital pasó de 17 millones de archivos en 2007 a 32 en 2008 <a href="javascript:showWin('n10','notas');">(10)</a>. Un efecto paradójico de este auge ha sido la reactivación y revalorización de los conciertos “en vivo” (como si pudieran existir conciertos “en muerto”).</p>
<p>En la industria cinematográfica, en abril de 2008 las <em>majors</em> de Hollywood acordaron vender sus productos <em>on line</em> en la tienda <em>iTunes</em> de Apple el mismo día que salieran a la venta en soporte DVD, oferta que antes tardaba un mes en producirse. Esta iniciativa sugería que las <em>majors</em> asestaban un golpe bajo a las salas de exhibición, ya muy dañadas por la competencia del llamado ‘cine en el sofá’ (que sustituye a la butaca pública), precisamente en el momento en que Hollywood acababa de bendecir como propio el sistema <em>Blu-Ray</em> de alta definición de Sony, descartando la opción alternativa de Toshiba. La estrategia apostaba por la preferencia de los jóvenes por el canal <em>on line</em>, con una interfaz ubicua, lo que para las empresas productoras suponía, además, el ahorro de no tener que confeccionar un soporte físico para sus obras.</p>
<p>Con esta apuesta por la movilidad <em>on line</em> en detrimento de los soportes duros y del sedentarismo de los terminales, Time Warner estimó que podría triplicar sus ganancias en el sector. Y la alta definición del <em>Blu-Ray </em>quedaría circunscrita para las élites de alto poder adquisitivo. Está por ver si la catastrófica crisis económica que hoy vive el mundo afecta a alguna de las propuestas de esta profecía comercial.</p>
<p><a name="n12"></a><strong>La imaginería digital</strong></p>
<p>Este panorama de la tecnocultura contemporánea no sería razonablemente satisfactorio si no mencionáramos las imágenes digitales, mosaicos figurativos de naturaleza constructivista que hoy reinan de modo totalitario en nuestro ecosistema audiovisual, desde la publicidad a los videojuegos.</p>
<p>Las imágenes digitales –que, a diferencia de las imágenes analógicas, pueden mentir sin dejar cicatrices en sus soportes, invulnerabilidad que las hace congruentes con la ‘era de la sospecha’ de la posmodernidad– pueden ser de tres tipos: de función óptico-referencial (como los retratos y las imágenes documentales), de creación (mediante algoritmos de la maquina) y mixtas. Y las dos últimas pueden comparecer como simulaciones –del mundo real visible– o como quimeras –o fantasías ajenas al mundo real visible–.</p>
<p>Pero hay que tener en cuenta que la perfección de la tecnología permite crear quimeras que comparecen ante el espectador con el aspecto veridiccional de las simulaciones. Como señaló Jean Baudrillard (1995) <a href="javascript:showWin('n11','notas');">(11)</a>, las técnicas de producción virtual pueden cometer el crimen perfecto, pues su eficaz performatividad técnica puede asesinar la realidad y suplantarla, borrando a la vez las huellas de su crimen y de su suplantación.</p>
<p>De la combinación de estos diferentes tipos de imágenes surgen las llamadas hiperimágenes, que son <em>collages</em> o injertos icónicos de diferente naturaleza y que producen imágenes semióticamente promiscuas, muy utilizadas en las industrias del entretenimiento y la publicidad.</p>
<p>Siguiendo la terminología de Peirce, pueden combinarse diferentes imágenes indiciales (como en la práctica tradicional del fotomontaje), pero pueden yuxtaponerse imágenes indiciales con imágenes digitales de producción informática, como ocurría en <em>Parque jurásico</em> de Steven Spielberg (1993), película autorreflexiva que exponía las dificultades de un científico para crear dinosaurios a partir de su ADN fosilizado; una operación que aludía simbólicamente a la dificultad que tuvieron los ingenieros de Spielberg para hacer nacer en la pantalla unos dinosaurios que sólo existieron en la memoria de un ordenador y hacerles interactuar con actores vivos registrados con técnicas indiciales (un tercio del presupuesto de la película se gastó en la creación y animación de sus dinosaurios virtuales).</p>
<p>Y, finalmente, se pueden combinar imágenes digitales no indiciales entre sí, como ocurre en el género que todavía se denomina –de modo anacrónico– ‘dibujos animados’.</p>
<p><a name="n13"></a><strong>Construcciones híbridas</strong></p>
<p>Existen otros ejemplos llamativos de hibridación icónica. Valga el caso del cineasta argentino Leonardo Favio, quien realizó un extenso documental histórico-político titulado <em>Perón, sinfonía de un sentimiento</em> (2000), utilizando imágenes de noticiarios, documentales y fotos fijas; pero cuando se propuso mostrar episodios históricos de los que no existían imágenes, los reconstruyó digitalmente. ¿Puede seguir llamándose documental a esta construcción híbrida?</p>
<p>En el campo de la creatividad estética, el cineasta francés Eric Rohmer realizó un experimento innovador y notable, alejado de la rutina, al producir su película <em>La inglesa y el duque</em> (2001). Como la acción transcurría en la época de la Revolución Francesa, escaneó grabados y pinturas de aquella época que representaban paisajes, monumentos o palacios y los colocó como fondo ante el que actuaban los actores. De este modo efectuó una experiencia transgenérica que combinaba la pintura, el teatro y el cine, sin que ninguna de tales aportaciones perdiera su identidad al fundirse en la obra.</p>
<p>Una de las aplicaciones derivadas de la imaginería digital es la llamada Realidad Virtual (RV), expresión que constituye un oxímoron, pues lo real se opone a lo virtual. Desde el punto de vista de un sujeto observador, la RV puede comparecer como un paisaje exterior al sujeto, que lo contempla, por así decir, en tercera persona. El espectáculo cinematográfico constituye un buen caso de este tipo de fruición.</p>
<p>Pero la RV puede comparecer también para el sujeto como un entorno envolvente, como un entorno sintético de producción informática en tiempo real, como los de las cabinas virtuales para entrenar a pilotos de aviación sin riesgo, que constituyeron una de las primeras aplicaciones de esta técnica. En tal caso nos hallamos ante la llamada Realidad Virtual Inmersiva (RVI).</p>
<p><a name="n14"></a><strong>Realidad Virtual Inmersiva (RVI)</strong></p>
<p>Debemos añadir inmediatamente que en estos casos lo real no sólo parece real, sino que es real en su condición de virtual. Y en las modalidades de RVI más avanzadas, las simulaciones son polimodales, pues afectan a la percepción visual, a la cenestésica, a la cinestésica, a la acústica y a la táctil (mediante guantes especiales o <em>datagloves</em>), produciendo una ilusión integral de suplantación de la realidad desde el punto de vista sensorial.</p>
<p>Como aquí estamos privilegiando la dimensión icónica, vale la pena detenerse brevemente en la función de las pantallas de los dos monitores visuales que se integran en el casco que porta el sujeto de la RVI y que están colocadas ante ambos ojos. Estos dos monitores respetan dos principios fundamentales de la percepción humana, a saber, la visión binocular y la disparidad retiniana; es decir, cada ojo ve un panorama ligeramente distinto debido a su separación y al fundirse ambas imágenes distintas en el córtex visual producen la impresión de profundidad y de relieve. Pero no cumple otro factor que es inherente a la visión humana: la acomodación del cristalino del ojo a las diferentes distancias para enfocar las distintas profundidades (puesto que la imagen del monitor es plana), acomodación que sí tiene lugar, en cambio, cuando contemplamos un holograma.</p>
<p>Lo que percibe y lo que envuelve virtualmente al sujeto experimental de la RVI es un ciberespacio –término acuñado en 1984 por el novelista fatacientífico William Gibson, quien lo definió pertinentemente como «una alucinación consensuada»–. El ciberespacio, a pesar de su apariencia hiperrealista, es en realidad un espacio inmaterial, no euclidiano, sin extensión y abiótico. Por eso quienes se adentran en él son, en realidad, <em>space-makers</em>, gracias a su ortopedia tecnológica. Son portadores de una ilusión que viaja virtualmente con ellos.</p>
<p>Es cierto que el fenómeno de la RVI tiene muchos antecedentes míticos y literarios que abundaron en la confusión entre apariencia y existencia. Por ejemplo, la leyenda acerca del pintor chino recluido a la fuerza en el palacio del emperador para que sólo produjera obras para él, quien –para escapar de su prolongado encierro– pintó un día un paisaje, se introdujo en el cuadro y se alejó hacia su horizonte.</p>
<p>Ortega y Gasset <a href="javascript:showWin('n12','notas');">(12)</a> se refirió también al inquietante y equívoco hiperrealismo de las figuras de los museos de cera: «Cuando las sentimos como seres vivos, nos burlan descubriendo su cadavérico secreto de muñecos, y si las vemos como ficciones parecen palpitar irritadas. No hay manera de reducirlas a meros objetos. Al mirarlas nos azora sospechar que son ellas quienes nos están mirando a nosotros».</p>
<p>Son famosos, por otra parte, los viajes de la emperatriz Catalina de Rusia, en compañía del príncipe Potemkin, quien le mostraba las nuevas obras públicas en construcción en los paisajes que recorrían, cuando en realidad eran sólo decorados que se desmontaban tan pronto como la emperatriz se había alejado del lugar. Y el genio de Borges ideó un cartógrafo chino que, incitado por el emperador a confeccionar un mapa cada vez más completo y preciso de su país, acabó por dibujar uno tan grande como su imperio. Ahora sabemos que la fantasía de Borges estuvo a punto de cumplirse por Hitler en su búnker de Berlín, pues cuanto más se acercaban las tropas soviéticas a la ciudad, exigía del servicio cartográfico mapas cada vez más precisos y de mayor escala, poniendo en serios apuros a sus dibujantes. Esta exigencia tenía su lógica militar en un mejor conocimiento de los accidentes del terreno, pero también es cierto que cuanto mayor fuera la escala, más lejano parecería el enemigo que se acercaba peligrosamente.</p>
<p><a name="n15"></a><strong>La RVI como entretenimiento de masas</strong></p>
<p>La RVI maximiza el efecto de ilusión referencial y culmina el proyecto de ilusión perspectivista forjado en el Renacimiento. A la ilusión de tridimensionalidad se añade el efecto decisivo de la eliminación del encuadre o marco de la imagen, la disolución del significante de demarcación que convierte en invisible a la interfaz y genera así un efecto de inmersión en la imagen.</p>
<p>Las industrias del espectáculo llevan tiempo especulando acerca de la explotación comercial de la RVI como entretenimiento de masas, en una era de declive social del espectáculo cinematográfico. En la sala de cine, una masa de espectadores aparece reunida físicamente y cohesionada emocionalmente, al compartir simultáneamente los mismos estímulos audiovisuales y el mismo imaginario. Pero en la experiencia de la RVI, el espectador, al penetrar con su casco visualizador en el ciberespacio, pasa a convertirse en espectador-operador-actor. Gracias a la estructura hipertextual del ciberespacio, si yo penetro en él junto a un amigo, yo puedo dirigirme a la izquierda y abrir una puerta que descubre un tesoro, mientras que mi amigo puede dirigirse a la derecha y abrir otra puerta que custodia un dragón.</p>
<p>De manera que la audiencia unitaria y cautiva de la sala de cine se descompone en itinerarios individuales diferenciados; por no mencionar la discrepancia entre la vivencia del tiempo continuo en contraste con la discontinuidad espacial tan frecuente en el cine, gracias al montaje y las elipsis. En tal experiencia, la sensorialidad prima sobre la narración, la mímesis sobre la diégesis y la sensación sobre la estructura.</p>
<p>En nuestra actual iconosfera expandida, vivimos en un universo regido por la intermedialidad de sus seis pantallas hegemónicas: la fundacional del cine (pantalla de reflexión), la de la televisión (primera pantalla emisora), la del ordenador, la del teléfono móvil, la de los videojuegos y la del iPhone, que interactúan entre sí. Y en esta iconosfera tejida por trasvases y sinergismos, las nuevas ciberestrellas están creando un nuevo Olimpo. Nacen en las novelas (como <em>Harry Potter</em> o <em>El señor de los Anillos</em>) y saltan pronto al cine, al DVD, a la televisión y a los videojuegos. O nacen en los videojuegos, como Lara Croft, y acaban encarnados en las pantallas de cine (en el cuerpo mortal de Angelina Jolie). Lástima que Jolie haya decidido que en el futuro sus desnudos serán injertos de cuerpos digitalizados de otras modelos anónimas.</p>
<p><strong>Lo viejo y lo nuevo</strong></p>
<p>Como acabamos de ver, el ‘sinergismo’ y la ‘intermedialidad’ son dos conceptos clave en el nuevo ecosistema de la comunicación de masas y uno de los soportes esenciales de las estrategias de las corporaciones multimedia. Y en ese ecosistema, la vieja concepción de McLuhan, que percibía a los medios como extensiones del hombre, ha sido desbordada.</p>
<p>Ciertamente, podemos seguir afirmando que la radio es una prolongación del oído o la televisión un alargamiento de la vista, pero en muchos casos las tecnologías audiovisuales han dejado de ser prolongaciones de los sentidos o las facultades humanas para convertirse en verdaderas delegaciones de sus facultades. Considérese un instrumento típico de la ortopedia panóptica el caso de las cámaras automatizadas de videovigilancia, artefactos que suponen una visión sin sujeto, programadas a veces para determinadas respuestas (como activar fuentes de riego en caso de incendio o hacer sonar una sirena en caso de intrusión). Esta delegación de facultades, típica de una era que ha asistido a un desarrollo espectacular de la robótica, sustituye la participación humana por su suplencia vicarial.</p>
<p>Este diagnóstico contribuye a la visión ‘deshumanizada’ que muchos ciudadanos tienen de la actual revolución tecnológica. En otros casos, tal conciencia se eclipsa y, pese a que algunos psiquiatras nos han advertido contra una adicción denominada ‘infomanía’ –como la compulsión a consultar cada pocos minutos el correo electrónico–, el fenómeno de la ‘pantallización’ de la sociedad (basada en las seis pantallas que hemos enumerado en el apartado anterior) no parece suscitar especiales preocupaciones.</p>
<p>Sin embargo, los psicólogos han advertido de que la información interpersonal mediada por pantallas mutila cuatro quintas partes de la comunicación cara a cara (la comunicación gestual, el tono e inflexiones de la voz que pueden delatar una mentira, la mirada, los parpadeos, el rubor del rostro, el tacto, las feromonas…). Uno no puede dejar de pensar en aquella carta de Abraham Lincoln a un senador impertinente en la que le escribía: «Si estuviéramos cara a cara, ¿usted me diría lo mismo?». De manera que uno está en el derecho de sospechar que un rasgo de la actual sociedad tecnificada radica en que tenemos mucha información y poca comunicación.</p>
<p>Por eso Paul Virilio ha podido escribir que se progresa detectando los aspectos negativos o disfuncionales de cada nueva tecnología. Aunque siempre podremos desdramatizar este diagnóstico inquietante con aquella frase cínica que escribió hace muchos años Jacques Prévert para un personaje de <em>Les enfants du paradis</em>: «¿La novedad? La novedad es vieja como el mundo, amigo mío».</p>
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		<title>En torno a una foto polémica</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Jul 2009 22:36:24 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
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		<description><![CDATA[Fernando Paulsen / El Mostrador /  &#8221;Siento que la foto con Obama gatilló deseos de pasarle la cuenta al periodismo por su complicidad en el encubrimiento de los grandes temas y por su resignación ante el imperio de la información irrelevante. Crítica que comparto. Pero pienso que difícilmente esto se podía interpretar de la famosa foto. Ella fue más fea]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2009/07/paulsen.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4302" title="paulsen" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2009/07/paulsen.jpg" alt="paulsen" width="160" height="240" /></a>Fernando Paulsen / El Mostrador /  &#8221;Siento que la foto con Obama gatilló deseos de pasarle la cuenta al periodismo por su complicidad en el encubrimiento de los grandes temas y por su resignación ante el imperio de la información irrelevante. Crítica que comparto. Pero pienso que difícilmente esto se podía interpretar de la famosa foto. Ella fue más fea que antiética, más de debilidad humana que de profesionalismo riguroso&#8221;.</strong></p>
<p>Es curioso lo que ha pasado con la famosa foto de los periodistas chilenos y Barack Obama. El tema de la credibilidad ha sido puesto en el tapete como si acabáramos de asistir a un acto de traición profesional. Es efectivo, y lo he sostenido públicamente, que hubo periodistas que tenían un entusiasmo desmedido ante la presencia del presidente de Estados Unidos. Aquello quedó reflejado en algunas actitudes.</p>
<p>Pero me parece que, para citar a algunos lectores de El Mostrador que reaccionaron al artículo de Luis Argandoña y Andrés Azócar, la circunstancia de la foto es más bien un incentivo útil para quejarse de lo que creen son fallas endémicas del periodismo chileno. Muchas de las cuales son imposibles de extraer del hecho sucedido en la Casa Blanca.</p>
<p>Partamos por un elemento clave del análisis de Lucho y Andrés: la idea de ser y parecer, como base de la credibilidad periodística. Suena bien, ¿verdad? ¿Quién se opondría a que existiera consistencia entre lo que el periodista es (independiente, autónomo, neutral, objetivo, y todos los demás adjetivos pertinentes) y lo que se ve es su actitud profesional (calidad de preguntas, igualdad de trato a las fuentes públicas, equilibrio informativo cuando hay puntos de vista discrepantes)? Sin embargo, esta coherencia a ultranza -se ha visto una y otra vez en las mejores plazas periodísticas del mundo- es imposible de sostener en determinados momentos, porque los periodistas están inmersos en la cultura, en las estructuras que los definen, donde mecanizar las emociones simplemente no funciona. De ahí que Ser y Parecer a veces no sea posible como última vara profesional. Porque la reportera llora cuando escucha el testimonio de la mujer que ha sido violada; porque el reportero reacciona indignado, o asustado, o replica los garabatos, cuando lo insultan en la manifestación callejera; porque quien entrevista al torturador no puede evitar tratar de transmitir en su tono, su postura o sus preguntas el tremendo asco que le inspira el entrevistado. En todos estos casos, que se han dado muchas veces alrededor del mundo, no hay grandes problemas, porque los mismos que hoy claman por impecabilidad profesional y distanciamiento a toda prueba, entenderían y defenderían que las emociones afloraran en casos extremos.</p>
<p>¿Dónde está entonces el conflicto de interés? Creo que exactamente en lo contrario a Ser y Parecer: está en la invisibilidad de la connivencia profesional, en lo que se expresa en privado, que la gente no sabe ni intuye. En lo que se diseña tras cuatro paredes en una sala de redacción o dirección de medio y luego jamás se reconoce en público. En el columnista que pide pega al funcionario internacional para su polola, y luego lo halaga públicamente por su talento y trabajo, sin que nadie sepa que le pidió un favor personal en virtud de su acceso profesional. Los conflictos de interés en Chile -y en otras partes del mundo- se dan cuando a los lectores o telespectadores se les priva de formarse una opinión respecto de la credibilidad del profesional, teniendo a la vista todas las relaciones relevantes entre periodista y fuente: parentescos si los hay, ligazones comerciales, niveles de amistad, afinidades ideológicas, motivaciones para tener simpatía por determinada institución por haber recibido premios de ella o estar postulando a ellos, y un largo etcétera de relaciones que no se explicitan cuando se firman las crónicas.</p>
<p>Esa es la base del verdadero conflicto de interés y el compromiso de la credibilidad. Que se oculten datos relevantes respecto de vinculaciones objetivas y subjetivas entre profesional y fuente. Si se hacen visibles, por lo menos el público tiene la opción de ponderar aquello en su lectura de la nota y determinar los niveles de credibilidad que le otorgue al periodista, contando con mayores volúmenes de información. La visibilidad de la información relevante, sea de la fuente o del periodista, no debiera ser un hecho cuestionable. Por el contrario, es una revelación útil.</p>
<p>Creo que el caso de la foto con Obama tiene otra dimensión. Más que ético, el problema fue estético. Se vieron feas las carreras, algunas frases y las ganas de posar. Pero, a no engañarse, ninguno de los más entusiastas basa su credibilidad en la imagen que ellos transmitan de Barack Obama. De hecho, no cubren a Obama. Este fue un episodio probablemente irrepetible en sus vidas profesionales. Más que algo revelador del periodismo nacional -que, repito, tiene conflictos de interés de verdad mucho más graves y mucho más ocultos- la foto fue un momento de registrarse con un ícono de la historia, no para guardarla en un álbum de entrevistados, sino porque esta particular persona, Obama, también forma parte de sus expectativas sobre el futuro del planeta.</p>
<p>¿Para qué queremos periodistas?</p>
<p>Una palabra sobre el título de la columna de Luis Argandoña y Andrés Azócar: ¿Para qué queremos periodistas? La pregunta es pertinente. Ambos conocen mi posición al respecto: yo creo que el periodista reporteril está en extinción. Lo está matando el rating que lo empuja a buscar eventos dramáticos, la mayoría triviales, y lo están matando los millones de ciudadanos con cámaras digitales, que crecientemente -y con toda legitimidad- están donde ocurren las noticias, las graban, editan y publican, antes que el monopolista profesional de la realidad transformada en información, el periodista, siquiera se de cuenta de que le pasó una avalancha tecnológica por encima.</p>
<p>¿Para qué queremos periodistas formados teóricamente por universidades y prácticamente por el primer editor que tengan, que les entregan dos preguntas para el ministro, advirtiéndoles: &#8220;no se pongan muy creativos&#8221;?</p>
<p>¿Para qué queremos periodistas económicos, que no saben leer balances, ni gráficos, ni tablas, les cargan los números y las estadísticas, por lo que delegan la &#8220;verdad&#8221; en lo que diga el ejecutivo que les toca entrevistar?</p>
<p>¿Para qué queremos periodistas internacionales si el espacio dedicado a ese sector es el único que consistentemente disminuye en los noticiarios, porque el rating se viene al piso cuando se habla del mundo?</p>
<p>¿Para qué queremos periodistas que corren a recibir premios de universidades y empresas a las que después deben cubrir, sin que se les note la gratitud por el galardón recibido?</p>
<p>¿Para qué queremos periodistas que viven de convencer a otros periodistas de viajar todo pagado a la inauguración de una empresa o una nueva destinación turística?</p>
<p>¿Para qué queremos periodistas que salgan de las escuelas con mínimas posibilidades de entender dónde están parados y, sin embargo, con facultades para contarle a todos lo que según ellos está pasando?</p>
<p>¿Para qué queremos periodistas que reportean en manada, compiten apenas y hacen despachos que son indistinguibles unos de otros?</p>
<p>¿Para qué queremos periodistas que exigen el derecho a lavar la ropa de todos los demás en público, pero demandan lavar la propia muy dentro de la casa?</p>
<p>Por cierto este listado, simplificado y al boleo, no da cuenta de las excepciones, sino de mi impresión de los promedios.</p>
<p>Credibilidad</p>
<p>Durante años, la credibilidad periodística estuvo asociada a ternos azules y corbatas con lunares, pronunciación perfecta de FM, trato a los telespectadores desde el amor y por ser todos chilenos. Algunas de las más grandes mentiras, actos de corrupción e incluso crímenes se informaron a la ciudadanía con la mejor voz de FM, trajes azules y corbatas llenas de lunarcitos. Y la credibilidad sólo se mantuvo entre los fanáticos.</p>
<p>De entonces hasta ahora, han cambiado varias cosas. Hay años duros de investigación periodística, pero no mucho más. Nos centramos en los Derechos Humanos porque sabemos que falta por saber y porque hubo periodistas que crearon escuela en esta área. Pero los temas que rompen los récords de audiencia son otros: hacemos reportajes de putas, travestis, peleas de jóvenes curaos, nos metemos a las cárceles, con drogadictos, más travestis, nos asociamos a las policías para que nos dateen y nos hagan desfilar a los imputados y nos lleven a los operativos. Y todo eso es simple: cámaras de video y fotográficas, grabadoras para que el teniente cuente todo, innumerables relatos de víctimas inocentes que están tras las rejas, con sus parientes, y todo ese enorme registro de dramas humanos se entrega por la tele semana a semana, mes a mes, año tras año, formando a cientos de miles de telespectadores en una visión del país, donde sus experiencias extremas y minoritarias, de tanto verlas y repetirlas, adquieren estatura de la norma y lo habitual.</p>
<p>Siento que la foto con Obama gatilló deseos de pasarle la cuenta al periodismo por su complicidad en el encubrimiento de los grandes temas y por su resignación ante el imperio de la información irrelevante. Crítica que comparto. Pero pienso que difícilmente esto se podía interpretar de la famosa foto. Ella fue más fea que antiética, más de debilidad humana que de profesionalismo riguroso. Muy visible para que todos la vean, juzguen y ajusten sus confianzas, si lo creen necesario. Contrariamente a lo que sucede con los actos de hipocresía de quienes miran la foto y claman por el futuro de la credibilidad de la prensa, mientras arreglan por abajo pegas, premios, ayuda financiera con privados y públicos y asesoran en secreto a personas que después reportean.</p>
<p>El marco común de esa realidad de poco profesionalismo es que ocurre bajo cuerda, fuera de la percepción y alcance del público al que llegan con sus columnas, crónicas, editoriales y eventos. La gente no sabe que hay relaciones bajo la mesa y, por lo tanto, no puede ponderar esa información escondida al momento de definir cuánta credibilidad le otorga a quien le está informando.</p>
<p>Algunos periodistas, como Luis Argandoña y Andrés Azocar, llevan bastante tiempo apuntando a las raíces estructurales del problema. Otros se colgaron de la foto, rasgaron vestiduras, invocaron la santa doctrina del periodismo no protagonista y volverán a las relaciones invisibles con las fuentes y empresas, apenas se asiente la polvareda.</p>
<p>Lo visible no daña al periodismo. Permite juzgar, para bien y para mal, su accionar. Lo invisible, lo que sucede en las sombras, eso aniquila el profesionalismo, distorsiona las informaciones y altera la capacidad del público de evaluar de mejor manera los contenidos noticiosos.</p>
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