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	<title>Observatorio de Medios FUCATEL &#187; Twitter</title>
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	<description>Una mirada en profundidad a los medios de comunicación</description>
	<lastBuildDate>Mon, 30 Jan 2012 12:54:15 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Cómo utilizar Twitter</title>
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		<pubDate>Fri, 20 May 2011 14:51:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Twitter]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Cómo enganchar a la comunidad en Twitter? ¿Cómo utilizar bien los 140 caracteres? Lo primero que sugiere Juan Carlos Camus profesor de la Universidad Diego Portales, es usar sólo 90 caracteres, de manera que si una persona quiere retuitear, o sea tomar nuestro contenido y enviarlo a su propia red de contactos,   tenga espacio para colocar su identificación.
Para lograr]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo enganchar a la comunidad en Twitter? ¿Cómo utilizar bien los 140 caracteres? Lo primero que sugiere Juan Carlos Camus profesor de la Universidad Diego Portales, es usar sólo 90 caracteres, de manera que si una persona quiere retuitear, o sea tomar nuestro contenido y enviarlo a su propia red de contactos,   tenga espacio para colocar su identificación.</p>
<p>Para lograr capturar la atención de los usuarios de Twitter una estrategia posible  es formular  una pregunta junto a un enlace donde podremos encontrar la respuesta a la interrogante, y otra alternativa es apelar a la colaboración de los receptores del mensaje frente al tema que estamos planteando.</p>
<p>Véalo en el video destacado de hoy.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Twitter nuestro de cada día</title>
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		<pubDate>Mon, 16 May 2011 14:17:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Alonso Barros]]></category>
		<category><![CDATA[blackout informativo]]></category>
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		<category><![CDATA[protestas contra HidroAysén]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>

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		<description><![CDATA[Observatorio / El chileno Alonso Barros desde Londres agradece la existencia de Twitter, único medio que le ha permitido eludir el blackout de los medios nacionales a las manifestaciones contrarias a la construcción de HidroAysén . “Twitter ofrece una asepsia intimista y espontánea, democrática y expansiva, tiene potencial para transformarse rápidamente en una instalación de arte comunitaria, efímera y transcendental.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/red-social-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-12400" title="red social 2" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/05/red-social-2.jpg" alt="" width="251" height="201" /></a>Observatorio / El chileno Alonso Barros desde Londres agradece la existencia de Twitter, único medio que le ha permitido eludir el blackout de los medios nacionales a las manifestaciones contrarias a la construcción de HidroAysén . “Twitter ofrece una asepsia intimista y espontánea, democrática y expansiva, tiene potencial para transformarse rápidamente en una instalación de arte comunitaria, efímera y transcendental. Contrario a lo que afirman algunos paranoicos de las redes sociales, Twitter es libre: en nada te obliga”, reflexiona Barros después de recibir los mensajes desde diferentes puntos del territorio que le permiten formarse una idea de la movilización social escamoteada por los medios tradicionales y la prensa conservadora.</p>
<p>“Será gracias a medios sociales como Twitter, donde no nos conformamos con los paños fríos, maquillajes y oropeles que proponen los medios dominantes”, puntualiza Barros.</p>
<p>Lea a continuación el artículo publicado en  el informativo mapuche MapuExpress:</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>En Chile se Protesta (y no solo en Twitter) -</h3>
<h3>Por Alonso Barros</h3>
<p>Vuelvo de noche y la espesura de Londres se abre a mi otra vida, la chilena, que está cinco horas antes, de día. Entro al departamento prestado que ocupo cerca del centro cultural Barbican, a veinte minutos a pie de mi lugar de trabajo en la Universidad. Me recibe la Línea de Tiempo en Twitter, esa tribu heteróclita de afinidades electivas, provinciana a la vez que cosmopolita.</p>
<p>Juguetona, contradictoria y distante cuando no fresca e inmediata, desfachatada y autista (o simplemente aburrida a morir) esta red personal y social te atrapa y suelta con un guiño. Twitter también resiste, tal como se resiste uno a despertar de un sueño emocionante. Cada cual se gana el respeto o el odio de quien le importa o no; abundan los curiosos, sapos y troles (se pueden domesticar o expulsar). Por ser esencialmente voluntaria, relativamente discreta y fácil de abandonar (a diferencia de la red de espionaje Imperial de Facebook y su “celebrity culture”), Twitter puede servir para filtrar amablemente las groserías unidas a los prejuicios y efectos segregadores de clase, raza, género y generación que marcan el paisaje moral de la calle, de la oficina y de la casa en el mundo off-line chileno. Twitter ofrece una asepsia intimista y espontánea, democrática y expansiva, tiene potencial para transformarse rápidamente en una instalación de arte comunitaria, efímera y transcendental. Contrario a lo que afirman algunos paranoicos de las redes sociales, Twitter es libre: en nada te obliga.</p>
<p>O casi en nada.</p>
<p>Hace tres noches, precisamente, busqué cobertura de información fidedigna sobre las protestas anunciadas en contra de HidroAysén. Recorrí las radios y televisiones online de Chile, y apenas encontré algunos medios regionales. Nada en Santiago tampoco. Blackout informativo. O imágenes editadas, ninguna transmisión profesional. Desde el extranjero, por ejemplo, no puedes acceder a la señal pública online de la Televisión Nacional en forma gratuita, dice “Solo en territorio chileno” y te piden casi diez dólares por acceso.</p>
<p>Pero el trinar de mis seguido(r@)s crece en las palabras de mi pantalla, sube la adrenalina y comienzo a sentir los efectos alteradores de la conciencia, todavía aletargada por las fatigas cotidianas. Me transporto a Santiago pasando por Valdivia, Valparaíso e Iquique. Álvaro, un doctor de Victoria de paso en la capital, empieza a transmitir la protesta desde el centro con su celular. El ambiente es electrizante y me derrito fácilmente en la entrañable masa humana vibrante de perros vagos y xilones verdes no domesticados que transmite Álvaro. Puedo casi respirar las lacrimógenas: la gente salta, alegre, comprometida y ampliamente juvenil. Álvaro es prudente, se acerca para ayudar a una niña que se desmayó sofocada. Ella también quería adelantar la primavera en la plaza, pero la inocencia de miles de flores puestas allí fue pronto arrancada por la policía. Ahora, todos arrancan ante la fauna policial armada de casco y con botas, que monta violentamente sus guanacos y zorrillos. L@s niñ@s corren asustados. Todos chillan. Álvaro es prudente. La pila se acaba luego (Twitcast grabado en http://twitcasting.tv/alvarorivasmd/movie/1577171). Vuelve el blackout informativo, se acabó la protesta para mí, el trinar de la tribu se apaga poco a poco en la noche de Londrestán, que carga con cinco horas más.</p>
<p>Los medios chilenos no cubrieron en vivo la protesta de 30.000 personas en Santiago y cerca de 20.000 más en las otras ciudades de Chile. Protestó gente con distintos horizontes políticos, culturales, económicos, ecológicos y religiosos. No hubo una ideología dominante chapada a la antigua o partidista detrás; pero sí, claridad de propósito político respecto al futuro. Son marchas, batucadas, reuniones, talleres, actividades culturales, extracurriculares o en familia, en contra de las promesas incumplidas y los patentes abusos cometidos a diario por agentes y funcionarios del Estado, bajo responsabilidad del Presidente de la República y sus Ministr@s, todos estrechamente vinculados a empresas que lucran con los recursos naturales y los impuestos de todos.</p>
<p>Los pueblos indígenas en todo Chile también se oponen a HidroAysén, emblema actual del modelo económico extractivo. Los mapuche, por cuyas comunidades pretenden pasar parte de los 2.200 kms de cableado y sus cerca de 6.000 torres de 50 metros de altura, se oponen especialmente: Hay mapuches están presos en huelga de hambre hace más de 60 días y para más remate, en estos mismos días, el gobierno aprobó una ley que le permite a la agroindustria trasnacional y sus aliados nacionales patentar las semillas y conocimientos tradicionales indígenas y campesinos. Una abuelita likanantay que marcho desde San Pedro de Atacama hasta Santiago en contra del proyecto geotérmico en El Tatio (de ENDESA también) me dijo “es hora que el pueblo dirija como se debe gobernar desde su casa, y no desde las transnacionales”.</p>
<p>En el Norte de Chile, se aprobaron dos termoeléctricas a carbón (35 de ellas fueron programadas bajo el gobierno de Michelle Bachelet). Recientes y vergonzosos intentos de desfalco en el equipo cercano a la presidencia empañan aun más el ya oscuro panorama (caso MINVU-KODAMA); tanto, que hasta a llegado a parecer ocioso deslindar lo público de lo privado en asuntos de gobierno. Pinochet sembró, la Concertación regó y la Alianza quiere cosechar, dicen algunos seguido(r@)s de Twitter. Reducida, densa e impenetrable, la maraña de intereses cruzados se levanta como el espectro de una republiqueta bananera o más bien, de un Chile “piñero”.</p>
<p>La ciudadanía se impacienta ante tanto descaro y las estadísticas presentan un panorama poco tranquilizador. Los espejismos de institucionalidad están en jaque: mientras 3.2 millones de chilenos votaron por Sebastián Piñera, son 7.2 millones los que expresan estar en contra de las represas de HidroAysén. La bronca crece día a día, incontenible, desde todos lados. No han servido las declaraciones, despliegues y martingalas del personero de HidroAysén, Daniel Fernández; ni del bi-Ministro de Energía y Minería, Laurence Golborne, ni las sentencias del exPresidente Ricardo Lagos, que afirmó que la represa era necesaria cuando a todas luces no lo es (todos los estudios serios lo confirman sin dudar, mis propias investigaciones y publicaciones lo dicen a gritos, hace años).</p>
<p>La insatisfacción popular tampoco pudo ser atajada por la exagerada represión con gases lacrimógenos por carabineros sin placa (que mantuvo a centenares detenidos). El día anterior, los estudiantes habían ya probado la violencia del trato policial, aunque por motivos diferentes. Los representantes de los intereses de HidroAysén han intentado demonizar la protesta por distintos medios, afirmando por ejemplo, con característico desparpajo, que la multitud pacífica viene financiada desde el extranjero, cuando es la transnacional de origen italiano ENEL que financia a HidroAysén. Nos dicen que la mayoría está equivocada, y que las represas son una decisión de Estado que no puede recular.</p>
<p>Esta generación más joven que protesta no conoció la dictadura en carne y hueso y se parece más a aquella que protestaba antes del golpe militar de 1973, que no vio la tormenta juntarse encima de La Moneda y que pagó caro su atrevimiento.</p>
<p>Cierto, el twitcast de Álvaro en la protesta de l@s chilen@s remueve memorias de la dictadura, de la alegría abortada poco después del plebiscito, y de las penosas secuelas políticas, sociales y económicas. Pero sobre todo mostró el hastío general frente a las muchas promesas incumplidas de la Concertación, el fracaso retumbante de ese amasijo de mediocridad y pequeñez que culminó bajo el gobierno de Michelle Bachelet, y la aprobación entre gallos y medianoche de la Central Campiche (propiedad de AES Gener), visada por el Ministro Pérez-Yoma un 31 de Diciembre de 2010, bajo la atenta mirada del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.</p>
<p>Abrochando ya la espiral conspirativa y contra-conspirativa: HidroAysén es un importante avisador en los principales medios, y Canal 13 y TVN están estrechamente comprometidos con la industria extractiva minera, que consume cerca del 40% de la torta energética nacional. No es entonces de extrañar que dichos medios no cubran el movimiento social que crece, trasnversalmente, a lo largo de y ancho de Chile, y que se escuche solo el rumor de Twitter.</p>
<p>Porque esos 7.2 millones de chilenos que se oponen a HidroAysén están decididos a manifestar con ocasión del 21 de Mayo próximo. Es un movimiento social de proporciones inusitadas en Chile, ni siquiera el voto contrario a Pinochet en 1988 logró tanta adhesión. Y sin embargo, apenas es noticia, los medios influyentes lo tratan de minimizar (esta misma columna fue rechazada -en silencio- por un medio electrónico dominante que se viste de neutral, pero cuyo corazón editorial es financiado por HidroAysén).</p>
<p>Así como voté en contra de la dictadura en el plebiscito de 1988, participaré en este plebiscito no convocado, con mi tribu electrónica, aunque nuevamente me de Twitter-lag por la diferencia horaria. Porque gracias a Twitter estoy más enchufado con la realidad que muchas personas en Chile que no saben ni tienen cómo saber lo que está ocurriendo, ni lo que se está gestando, precisamente, porque no están en Twitter. A la mayoría de los chilenos ya no le vienen con cuentos: la institucionalidad está amañada al servicio de los intereses económico de una ínfima minoría. Somos muchos más los que estamos en contra de HidroAysen, que los que votaron por Piñera. Incluso somos muchos más los que estamos en contra de HidroAysén que los que votamos en contra de Pinochet. Queremos algo nuevo, realmente distinto, y al igual que no cumplió la Concertación, la Alianza ahora tampoco nos está respetando. ¿No se supone que en democracia la mayoría impone su decisión a la minoría? ¿Hasta cuándo ocurrirá en Chile lo contrario?</p>
<p>Conforme a la lógica de satisfacción inmediatista que impulsa Twitter, que tanto vimos influenciar la primavera árabe, cabe predecir que en Chile, este 21 de Mayo, se vienen eventos políticos cada vez más intensos. Y no será gracias a los partidos (elite que ha capturado al Estado en exclusivo beneficio de un diminuto grupo económico). Será gracias a medios sociales como Twitter, donde no nos conformamos con los paños fríos, maquillajes y oropeles que proponen los medios dominantes. La bronca es en serio: el problema no es HidroAysén, sino que los intereses y los medios que apoyan a esa empresa, sus financistas y a los que junto a ellos nos malgobiernan. Nos vemos en Twitter el 21 de Mayo.</p>
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		<title>Twitteratura: ¿Se puede hacer literatura en 140 caracteres?</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 00:50:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Andrés Hax / Revista Ñ / Kosmopolis, un ecléctico y contundente festival literario con base en Barcelona, y el concurso de microficcion por Twitter en el marco de la Noche de Velas en Buenos Aires, proponen rever la esencia de la literatura a través de las limitaciones (y libertades) que permiten las nuevas redes sociales.
En sus comienzos nadie entendía]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/03/twitter-4.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-11534" title="twitter 4" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/03/twitter-4-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>Andrés Hax / Revista Ñ / Kosmopolis, un ecléctico y contundente festival literario con base en Barcelona, y el concurso de microficcion por Twitter en el marco de la Noche de Velas en Buenos Aires, proponen rever la esencia de la literatura a través de las limitaciones (y libertades) que permiten las nuevas redes sociales.</p>
<p>En sus comienzos nadie entendía cómo Twitter —la red social que limita mensajes a 140 caracteres— podía servir para algo más que comunicar banalidades cotidianas; pero ahora todos los medios más importantes del planeta más presidentes y celebridades (y millones por millones de individuos) twittean centenares de veces por segundo. Según Wikipedia son 190 millones de usuarios que generan 65 millones de tweets por día. Pero más notable que su adaptación masiva y la explosión de información que implica es los nuevos usos que se están dando a la herramienta valuada más de mil millones de dólares. Una de esas es escribir literatura. O por lo menos intentarlo.</p>
<p>¿Por qué tomar las infinitas y expansivas posibilidades de la literatura y comprimirlas al chaleco de fuerza de un tweet? Será una moda pasajera; o el espíritu lúdico que intenta exprimir lo máximo de un sistema cerrado. Más que teorizar sobre el tema habría que ver ejemplos en acción. De eso se trata esta breve columna: simplemente llamar la atención a dos experimentos de literatura en Twitter que se están dando en estos mismos días.</p>
<p>El primero se llama Twitteratura. Es un concurso, ya cerrado, que se convoco por el sitio Hipermedula en el marco del festival literario Kosmopolis: presente y futuro de la literatura que se celebrará físicamente en Barcelona entre hoy, jueves 24 de marzo y sábado, el 26 de marzo. Decimos físicamente porque todas las actividades de este festival literario estarán transmitidas en vivo online. Vale la pena asistir virtualmente. Entre los invitados están Ian McEwan, Enrique Vila-Matas y Alessandro Baricco.</p>
<p>El sábado se entregará el premio al ganador del concurso de Twitteratura.</p>
<p>El segundo es un evento en vivo que ocurrirá el sábado, 26 de marzo: es el Concurso Internacional de Microficción de auspiciado por Itaú Cultural que se dará en el marco de la Noche de Vela en la ciudad de Buenos Aires. El jurado, compuesto por Daniel Molina, Marina Mariasch y Diego Erlan, elegirá la mejor microficción que entra entre las 21 a 23 hs. El autor recibirá mil pesos argentinos (hora de Buenos Aires). Para ver las bases vayan a www.nocheenvela.com.ar</p>
<p>Es una doble función notable. Primero, con Kosmopolis, podrán empaparse con los pensamientos de vanguardia sobre la escritura en nuevos medios; y después, el sábado, podrán ponerlos en acción en un concurso que tambien propone celebrar (y descubrir) “una poetica de las nuevas tecnologías.”</p>
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		<title>Periodista argentino gana millones con Twitter</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Mar 2011 17:59:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[ganar dinero en Twitter]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Pablo Varsky]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>

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		<description><![CDATA[Perfil.com/ Varsky hizo lo que le pedía la jugada. Se suscribió a Twitter y lo convirtió en un negocio. “Empecé usándolo de manera personal, pero rápidamente me di cuenta de que la herramienta era extraordinaria. Me metí a full y hoy ya es un canal de deportes con todas las cualidades: buena información, opinión, inmediatez y sobre todo una gran]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/03/Juan-Pablo-Varsky.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-11428" title="Juan Pablo Varsky" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/03/Juan-Pablo-Varsky-300x127.jpg" alt="" width="300" height="127" /></a>Perfil.com/ Varsky hizo lo que le pedía la jugada. Se suscribió a Twitter y lo convirtió en un negocio. “Empecé usándolo de manera personal, pero rápidamente me di cuenta de que la herramienta era extraordinaria. Me metí a full y hoy ya es un canal de deportes con todas las cualidades: buena información, opinión, inmediatez y sobre todo una gran audiencia. Ya tenemos un punto de rating más que muchos canales de televisión por cable”, cuenta Juan Pablo Varsky, que en septiembre pasado lanzó @VarskySports en la red Twitter, que en la Argentina cuenta con 1,6 millón de usuarios.</p>
<p>Seis meses después, el periodista multimedial, que navega entre gráfica, televisión y radio sin contradicciones, cuenta con 87 mil seguidores directos. Si la tasa de crecimiento de seguidores sigue igual que la que tuvo en el último mes, a fines de esta semana pasará los 90 mil. Pero el éxito de Varsky no se mide tanto en la cantidad de seguidores.</p>
<p>Más bien en su capacidad de “monetizarlos”. Afirma que ya factura $ 50 mil al mes gracias a que marcas como Peugeot, Petrobras, Adidas y Topper, entre otras 15, encontraron resultados en la capacidad que tienen los seguidores de Varsky de retwittear sus consignas.</p>
<p>Varsky menciona algunos ejemplos: McDonald’s promocionó la inscripción a su maratón de mujeres con tweets con links que llevaban a su página de inscripción. Adidas hizo el lanzamiento de la pelota Speed Cell con links que llevaban a la fan page de la marca en Facebook y desde allí sorteó pelotas. Peugeot organizó un sorteo de entradas</p>
<p>para la Copa Peugeot de Tenis.</p>
<p>“Las marcas buscan tener presencia en las redes sociales, pero de una manera segura, porque hay temor de que la interacción se les vuelva en contra”, afirmó. “Haciéndolo de la mano de un canal vertical y con una cara conocida y creíble, ambos atributos traídos de los viejos medios, se aseguran así que la marca y el discurso no vayan para cualquier lado”, explicó.</p>
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		<title>Redes sociales contra la opresión</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Mar 2011 13:27:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Al Jazeera, principal canal de noticias del mundo árabe, pondrá en marcha un nuevo programa en el que las redes sociales y el periodismo ciudadano están muy vinculados. El conductor y presentador señala que “la democratización del mundo árabe está directamente relacionada con la democratización de los medios de comunicación” y que el programa pretende conectar sin fronteras a las]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al Jazeera, principal canal de noticias del mundo árabe, pondrá en marcha un nuevo programa en el que las redes sociales y el periodismo ciudadano están muy vinculados. El conductor y presentador señala que “la democratización del mundo árabe está directamente relacionada con la democratización de los medios de comunicación” y que el programa pretende conectar sin fronteras a las personas de la región, vincular a los viejos medios con los nuevos y “luchar en la batalla contra la opresión”. Las principales fuentes de información de la emisión de 15 minutos serán Twitter, Facebook y You Tube.</p>
<p>Vea en el video destacado, la presentación del programa.</p>
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		<title>No necesitamos un manual para twittear, pero sí sentido común</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Mar 2011 00:19:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos recomendados]]></category>
		<category><![CDATA[Esther Vargas]]></category>
		<category><![CDATA[ética periodística]]></category>
		<category><![CDATA[Nodo Digital]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>

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		<description><![CDATA[Esther Vargas * / Nodo Digital / Un periodista me soltó esta frase: “En mi Twitter yo pongo lo que quiero”. Y otro acotó: “En Twitter no hay censura”. Uno más: “Es mi Twitter, no tiene nada que ver con mi trabajo”.
He repetido hasta el cansancio que Twitter no es un lugar personal (incluso si le pones candadito). Twitter no]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/02/twitter-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-10803" title="twitter 2" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/02/twitter-2.jpg" alt="twitter 2" width="200" height="149" /></a>Esther Vargas * / Nodo Digital / Un periodista me soltó esta frase: “En mi Twitter yo pongo lo que quiero”. Y otro acotó: “En Twitter no hay censura”. Uno más: “Es mi Twitter, no tiene nada que ver con mi trabajo”.</p>
<p>He repetido hasta el cansancio que Twitter no es un lugar personal (incluso si le pones candadito). Twitter no es mi almohada. Twitter no es mi paño de lágrimas. Twitter no es mi confesionario. No es tampoco una fiesta privada. Twitter es un espacio público, al que acceden cada vez más personas, entre políticos, líderes de opinión, celebridades y activistas. Y como periodista casi siempre serás reconocido. Si no lo precisas en tu biografía alguien te señalará.</p>
<p>Por ello, la mejor recomendación es que tengas claro que tu cuenta puede estar desvinculada de la empresa en la que laboras, pero no de lo que eres: Periodista. Y como periodista debes ser prudente al twittear e incluso al hacer RT. No necesitas más que sentido común. Una pizca de sentido común, por ejemplo, sería no insultar y difamar a esos personajes que tanto nos irritan: los políticos. Otra pizca de sentido común sería no insultar al usuario que te cuestiona (sé que esto no es fácil, pero Twitter obliga a ejercitar la tolerancia).</p>
<p>Julie Posetti , profesora de la Universidad de Canberra que enseña social media a los estudiantes de periodismo, aconseja actuar con transparencia e identificar sus conexiones profesionales, y revelar de sí hasta donde se sienta cómodo haciéndolo. “Sea agradable y sensible. Actúe genuinamente”, indica.</p>
<p>Quizás Thiago Vieira, del diario Agora (propiedad del grupo Folha) no tuvo sentido común. Fue golpeado por unos dirigentes deportivos a los que insultó desde Twitter El medio en que laboraba procedió a despedirlo.</p>
<p>“Esperando a los cerdos decidir si son personas o cerdos…”. Así escribió desde su cuenta. Y añadió: “Mientras los cerdos no se deciden, podrían enviar más bocadillos y refrescos a la [gente] en la sala de prensa”.</p>
<p>El fotógrafo fue despedido. Al mismo tiempo, parece que cerró la cuenta. Agora reprobó tanto la actitud de los dirigentes deportivos como los comentarios en Twitter de Vieira.</p>
<p>Este es otro caso extremo:</p>
<p>Nir Rosen, periodista invitado de la Universidad de Nueva York, fue despedido de la casa de estudios por burlarse en Twitter de la violación que sufrió Lara Logan, corresponsal de CBS.</p>
<p>“Mis ‘tweets’ han sido injustamente atacados y magnificados. Eso no es excusa para mi falta de juicio. Aunque estaba criticando la cultura de famosos en los medios de comunicación, no me di cuenta de lo que pasa si te burlas de uno de esos famosos, sobre todo si lo haces de forma tan ofensiva como lo hice”, declaró Rosen.</p>
<p>Y agregó:</p>
<p>“Fui un imbécil. Eran las dos de la mañana y simplemente no reflexionaba”.</p>
<p>Sentido común, señores. Sé que en muchos medios de comunicación de la región se está evaluando (e incluso trabajando) la implementación de códigos de conducta para el uso de redes sociales. La conducta de los periodistas (de no pocos) ha desbordado los límites de muchas organizaciones de noticias que de pronto encuentran a sus redactores y editores apoyando a determinado político, haciendo campaña abierta por algún partido o insultando y hasta difamando.</p>
<p><em>*Editora de la sección Ciudad de Perú.21 con un máster en Periodismo Digital en el Instituto Universitario de Posgrado de España. Es directora de www.clasesdeperiodismo.com., y aunque su terreno siempre ha sido el papel hoy vive fascinada con los medios digitales. Se ha especializado en redes sociales, y dirigió el lanzamiento de Perú.21 en Twitter y Facebook.</em></p>
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		<title>Visiones sobre importancia de las redes en conflicto egipcio</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Feb 2011 16:31:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Observatorio / Dos miradas sobre la importancia de las redes sociales en la rebelión egipcia. Una para plantear que las revoluciones se siguen haciendo en las calles y relativizar la importancia de Twitter y Facebook y otra para atribuirle a las redes virtuales un papel  trascendental en el curso de los acontecimientos que tienen en las cuerdas al gobernante Mubarak. La]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/02/conflicto_egipcio.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-10738" title="conflicto_egipcio" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/02/conflicto_egipcio-300x220.jpg" alt="conflicto_egipcio" width="300" height="220" /></a>Observatorio / Dos miradas sobre la importancia de las redes sociales en la rebelión egipcia. Una para plantear que las revoluciones se siguen haciendo en las calles y relativizar la importancia de Twitter y Facebook y otra para atribuirle a las redes virtuales un papel  trascendental en el curso de los acontecimientos que tienen en las cuerdas al gobernante Mubarak. La primera visión es defendida por el novelista español Isaac Rosa y la segunda por el profesor de castellano y conductor de TV chileno Cristián Warnken.</p>
<p><a href="http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2011/02/03/estoy-en-el-cairo.asp" target="_blank">Estoy en el Cairo, por Cristián Warnken</a></p>
<p><a href="http://other-news.info/noticias/index.php?p=3784" target="_blank">Las revoluciones todavía se ganan en la calle, por Isaac Rosa</a></p>
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		<title>Twitter: donde todos hablamos sobre los medios, salvo los medios</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Jan 2011 13:37:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Eduardo Arriagada  / académico PUC /  Acabo de publicar en mi “feed” una idea del editor del The Guardian que al comentar la importancia de Twitter dijo que están condenados los medios con una visión demasiado estrecha de lo que es el periodismo. El futuro de los medios masivos pasa por evolucionar desde su condición de informadores y receptores de]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/01/twitter.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-10544" title="twitter" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2011/01/twitter-300x255.jpg" alt="twitter" width="300" height="255" /></a>Eduardo Arriagada  / académico PUC /  Acabo de publicar en mi “feed” una idea del editor del The Guardian que al comentar la importancia de Twitter dijo que están condenados los medios con una visión demasiado estrecha de lo que es el periodismo. El futuro de los medios masivos pasa por evolucionar desde su condición de informadores y receptores de avisos a convertirse en un espacio privilegiado para la realización de una parte relevante de la conversación social que realicen sus audiencias. Las conversaciones siempre se dieron como resultado de los contenidos de los medios, lo novedoso es que ahora estas conversaciones públicas también pueden ser contenidos mediales.</p>
<p>Gracias a la interacción con espacios sociales los medios pueden fomentar y estimular cada vez más masivas conversaciones “publicadas” de lo que antes eran mera audiencia. En estas semanas sucedieron dos eventos políticos que tuvieron a las redes sociales en el centro de la polémica. Hace tres semanas escribí, con el título “Cuál es el largo adecuado de una falda”, que en un mundo comentado en espacios como Twitter y Facebook, los tiempos de reacción disminuyen drásticamente.</p>
<p>Era una reflexión a partir del instructivo que tuvo que ser retirado luego que en estos espacios las mofas se hicieran generalizadas y amenazaran con contaminar la imagen de la “la nueva forma de gobernar”. ¿Cuánto tiempo se puede mantener un instructivo incorrecto políticamente? En un mundo en la mira de las redes sociales los tiempos disminuyen drásticamente. Que queda claro que no soy de los que creen en las bondades inherentes al mundo de las redes: pienso que con ellas la sociedad no adquieren más capacidad de control sobre sus autoridades que en la época en que no contábamos con estos espacios. Pero sería ciego no reconocer la mucho mayor rapidez que suceden las cosas cuando la “opinión pública” de las nuevas redes se entusiasma con un tema.</p>
<p>El instructivo del gobierno regional pudo haber sido una noticia de un diario con pocos lectores, pudo haber terminado en una discusión en alguna instancia regional o nacional, los tiempos de estos procesos hubieran permitido ajustes indoloros. Como lector de Twitter me tocó ver cómo explotó el tema en las redes. Se alcanzó a mencionar a La Nación y el artículo que explicaba las nuevas normas que regirían a las funcionarias públicas de la región. Automáticamente, comenzó la creación colectiva de chistes. Un periodista muy conocido reaccionó diciendo que la redacción del instructivo era tan exagerada que sólo podía ser obra de alguien que quería provocar el incidente. Fue fue lo más suave que leí.</p>
<p>Seguramente, muy pocos de los que generalizadamente conversaban sobre el tema en las redes leyeron el instructivo mismo. Ya era tarde. Lo que hizo insostenible la norma y urgente la necesidad del cambio fue que en Twitter y en Facebook todo el mundo se reía. Los espacios sociales que he comentado aquí se convierten en parlantes que “publican” las conversaciones que antes se realizaban más discretamente en las cafeterías y espacios públicos. Hace unos años este tema seguramente también habría provocado risas, seguramente también habría terminado con un Intendente dejando sin efecto la norma, pero todo habría sido más “piola”. El ingenio de las redes permitió que en minutos se relacionara la norma con la “nueva forma de gobernar” y como el error local amenazaba con pasar a ser en un tema político que llegaría incluso a La Moneda el intendente regional se quedó sin margen de maniobra, solo pudo tratar de mostrarse digno y recoger cañuela.</p>
<p>Quizá el problema que tienen los medios para apostar por esta tendencia tiene que ver con entender esta conversación como un fenómeno excluyente a su trabajo. Muchos editores no ven que la gran ventaja de lo que sucede en las redes es que prácticamente toda la conversación gira en torno a lo que se publica o transmite en los medios tradicionales. A fines del año pasado vino a la UC el responsable del New York Times en la usabilidad de sus espacios en la web, Alex Wright. Como lo comenté entonces en este blog, en su charla citó una frase del jesuita Walter J. Ong muy orientadora para entender la complejidad de lo que sucede, era algo más o menos así: en el futuro primará “una oralidad más deliberada y consciente de sí misma, basada, permanentemente, en el uso de lo impreso como de lo escrito”.</p>
<p>La idea es que el paso de lo literario a lo oral no significó una vuelta a la barbarie, por un rechazo a lo escrito. Más bien se trató del fomento de una conversación masiva en torno a los textos ya impresos. Con lo anterior se entiende que la nueva preeminencia de lo oral, con sus valores como el fomento de la participación y de lo agregativo, en perjuicio del estilo más objetivo y subordinado que primaba en el mundo literario, no significará el fin de los medios impresos: de los libros, de los medios tradicionales. Lo que viene podrá ser una conversación alrededor de los mismos espacios tradicionales. En la discusión respecto a lo que viene hubo una corriente dominante de expertos que aseguraban que el nuevo mundo amateur de los bloggers y twitteros iba a ser capaz de reemplazar la existencia de las redacciones profesionales, en los meses recientes he visto que los mejores defensores de esas tesis comienzan a retroceder de sus posturas más extremas, empiezan a matizar sus iniciales afirmaciones y se plantean a favor de un mundo más plural en el que los medios tienen espacios crecientemente relevantes.</p>
<p>Me parece ver que la discusión cada vez valora más la importancia de mantener robustas estructuras tradicionales, como las de las redacciones periodísticas, para recopilar información y para investigar en favor de la acción de los espacios sociales. Los expertos en los que creo asumen que la conversación amateur se dará sobre esos datos. El rol de la inteligencia colectiva, de las masas inteligentes servirá para “curar”, recomendar, incluso apurar el desarrollo de lo más valioso del trabajo de las redacciones tradicionales; además para corregir o complementar los datos reporteados por los periodistas.</p>
<p>Es evidente que los medios no volverán a ser los mismos luego que blogs, Facebook, Twitter, los que permitieron que se abrieran espacios relevantes a favor de las audiencias, pero lo anterior no significa que el decantamiento de la participación social reemplazará el trabajo de los medios. La sociedad conversa sobre las noticias, como muchos otros temas y lo hace con las ventanas abiertas, permitiendo que otros la oigan, incluso la graben.</p>
<p>Solo una semana después del problema del instructivo de la falda, luego del fracaso de la convocatoria masiva a unas protestas callejeras coordinadas en estas mismas redes como reacción a la aprobación de parte del Corema regional a la construcción de la termoeléctrica en Barrancones, escribí nuevamente sobre el tema. Con el título “Hay vida fuera de Twitter” comenté que la falta de masividad en la respuesta callejera confirmaba mi idea de que la unanimidad casi absoluta que se dio en estos espacios sólo reflejaba a otra élite, que la opinión pública de los espacios sociales todavía no representaba a la del país.</p>
<p>Comenté que el martes 24 de agosto en la noche los espacios sociales como Facebook y Twitter explotaron reaccionando en contra la decisión del Corema de esta región, la que aprobó la construcción de una central termoeléctrica cerca de Punta de Choros donde se encuentra una reserva de pingüinos. Al menos en lo que publicaban las personas que yo sigo, no había visto una mayor unanimidad en una postura. Todos, desde los tuiteros piñeristas hasta los entusiastas del Meo de la primera vuelta presidencial, se sumaban a un mensaje único invitando a la red a salir a la calle a protestar en los centros de todas las ciudades chilenas.</p>
<p>El resultado se transformó en protestas callejeras que congregaron, en el caso de Santiago, a aproximadamente dos mil personas. Fue una protesta distinta, de lo más elitista que ha visto el centro de la ciudad, más pacífica que las más suaves celebraciones de este año en la Plaza Italia. Lo sucedido me recordó las proporciones de estos espacios sociales: Aunque la red es un espacio masivo en cuanto a la cantidad de personas inscritas y en cuanto al número de los que se conectan periódicamente, todavía sigue siendo un espacio elitista. Si ustedes hubieran leído mi “feed” habrían pensado que las manifestaciones serían históricas, muy distinto a lo que resultó.</p>
<p>Todavía la red social es un espacio en el que masivamente los chilenos entramos poco. En la versión de internet de un medio relevante se le llegó a dar tanta importancia a “las protestas” sobre Punta de Choros que hicieron un paralelo entre la aprobación que el gobierno había conseguido por los sucesos de la mina San Esteban con lo que perdería por el rechazo que provocaría la medida que criticaban los ecologistas.</p>
<p>Pero cuando acababa de publicar la columna recién explicada, solo un día después y sorprendiendo a todo el mundo, en especial a su sector, el Sebastián Piñera decidió solicitarle a la empresa eléctrica que no construyera la planta. La élite chilena, que maneja estos debates a través de los medios escritos, todavía no captó bien lo ocurrido. Hay que tener presente que hasta hoy el país acostumbraba a formar su “opinión pública” mediante una cierta “conversación publicada” que se daba entre las páginas editoriales de los principales diarios y las cartas al director de estos mismos. Este proceso exigía al menos pasar por un domingo, edición en al que los dos diarios relevantes de la capital presentaban las mejores plumas. Con todo esto se formaba un clima de opinión que en parte terminaría definiendo lo acertado de la decisión ejecutiva posterior.</p>
<p>Mi lección de estas semanas es que en los espacios sociales hay una nueva élite que conversa públicamente de forma mucho más rápida estas situaciones y está impidiendo que los medios tradicionales sigan siendo los canales únicos para la creación de nuestro clima de opinión. Las ediciones de los últimos días de nuestra prensa, tanto en la forma de cubrir las noticias, como en el tono de las editoriales y las columnas de sus principales plumas, confirma el malestar resultante entre los profesionales que no entienden lo que pasa.</p>
<p>Hay editores todavía influyentes en nuestros medios tradicionales que no están participando en esta conversación, siendo que tendrían mucho que aportar a esta “real time web”. Incluso algunos ni siquiera están leyendo lo que aquí se conversa, por lo mismo son constantemente “golpeados” por lo que sucede en este nuevo espacio de opinión.</p>
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		<title>El callejón oscuro en la era del Twitter</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Dec 2010 15:39:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[libertad en Twitter]]></category>
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		<description><![CDATA[Gustavo Faverón /Quien lea en Facebook o Twitter la manera en que mucha gente viene comentando la última columna de Ricardo Vásquez Kunze pensará que el hombre se ha declarado caníbal, confesado una serie de crímenes abominables o, quizás, que lo han descubierto complotando para volar en pedazos la Cámara de los Lores.
En Facebook, los epítetos contra Vásquez Kunze]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/12/rabioso.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-10149" title="rabioso" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/12/rabioso-150x150.jpg" alt="rabioso" width="150" height="150" /></a>Gustavo Faverón /Quien lea en Facebook o Twitter la manera en que mucha gente viene comentando la última columna de Ricardo Vásquez Kunze pensará que el hombre se ha declarado caníbal, confesado una serie de crímenes abominables o, quizás, que lo han descubierto complotando para volar en pedazos la Cámara de los Lores.</p>
<p>En Facebook, los epítetos contra Vásquez Kunze van de “matón” a “fascista”, de “maricón” a “cavernícola” y de “fujimoirsta” a “filo-pepecista”. No me culpen, por favor, de lo arbitrario y lo errático de las etiquetas: así piensa la intelligentsia virtual, virtualmente exenta de inteligencia: hidra de muchas cabezas y un solo gran rabo de paja (con el que piensa, en días como hoy).</p>
<p>En Twitter (ese callejón oscuro de la convivencia social) una persona anuncia que ha encontrado la dirección de Vásquez Kunze; otra publica su dirección de correo electrónico; otra, su fotografía; una más, los datos de su Documento Nacional de Identidad; un par de anónimos declaran que ya lo están acosando; alguien con nombre propio observa que los actos de Vásquez Kunze “no deben quedar impunes”.</p>
<p>Aclaremos que tanto los adjetivos como las poco veladas amenazas son usadas en supuesta defensa de la libertad. ¿De qué libertad? Al parecer, estamos hablando de la libertad de grupos de púberes y adolescentes para destruir la propiedad pública, obligar al Serenazgo de Surco a perder tiempo y recursos en movilizarse para dispersarlos una y otra vez, e insultar abiertamente a un vecino cuando éste les informa que lo que hacen está mal.</p>
<p>O quizá no están defendiendo eso, sino solo la libertad de esos grupos de chicos para hacer todo lo anterior sin que nadie patee uno de sus skateboards y le dé dos cachetadas a un adulto que sale en defensa de ellos… Y no: no le estoy poniendo zancadillas a mi propio argumento: no me interesa defender a ningún personaje en esta historia.</p>
<p>Porque, para mí, en el relato de Vásquez Kunze no hay nadie a quien valga la pena defender: es una barbaridad emprenderla a golpes contra alguien porque discute con uno; pero también es una barbaridad destruir la propiedad pública y obligar a la fuerza de seguridad de un distrito a perder el tiempo rutinariamente en imbecilidades, gastando dinero municipal y desprotegiendo otras partes del distrito que podrían aprovechar mejor el esfuerzo.</p>
<p>Y también es una barbaridad (que me interesa más en este instante) acusar al violento sin detenerse un minuto a criticar la actitud de los vándalos. Como si en verdad un vecino no tuviera más derecho que el de resignarse a perder su tiempo y la paz de su entorno en la rueda eterna de las llamadas a Serenazgo. Es una barbaridad llamar represor al que quiere simple orden y, a la vez, no darle nunca ninguna garantía de que su esperanza de tranquilidad pueda ser garantizada por alguien más.</p>
<p>Pero, ¡adivinen qué cosa es más fácil que observar los errores de ambos lados! Pues, observar sólo los de uno y obviar completamente los del otro. O sea, como siempre, dividir el mundo en buenos y malos. No quiero repetir aquí lo que dije hace poco en relación con otro asunto, pero la idea es la misma: hay demasiada gente para la cual el mundo sólo es inteligible si se pueden concentrar todas las culpas en un mismo punto y alucinar que el resto es bueno, buenísimo, inocente, vital y libre.</p>
<p>(Así, en las versiones que leo en Twitter, el joven de 18 años es “un niño”, Vásquez Kunze es un “abusador de menores”, defender la propiedad pública es “represión” e invadir una pérgola dañándola sin el menor remordimiento es “hacer deporte”. Tonterías, todas, sin excepción).</p>
<p>Lamentablemente, creo que la respuesta pública a la columna de Vásquez Kunze es muy sintomática: es el rastro de una sociedad que, cuando quiere o cree defender la libertad, defiende arbitrariamente cualquier ruptura de las normas de convivencia excepto las más ridículamente obvias: una cachetada sí se ve como un ataque, pero un insulto, una amenaza, el asalto a la paz de un vecindario, la destrucción de la propiedad pública, la desobediencia permanente a una regla comunitaria, eso no: no se capta como negativo, no se percibe.</p>
<p>Por supuesto, ahora que ya ocurrió el apocalipsis*, y sin embargo el mundo sigue igual, los filósofos de Facebook, cuya capacidad de atención suele rondar el cero, tienen que buscar otros escándalos en qué concentrarse por el tiempo que les sea posible (tres, dos, uno…). Necesitan nuevos demonios que exorcizar y nuevas batallas que los enfrenten contra el mal puro. Los psicoanalistas de Twitter necesitan alguien a quien llamar tanático para continuar con su ritual masturbatorio de seudo-gurúes universales.</p>
<p>Y, más en general, los anónimos y seudónimos, cuya vida entera parece no alcanzar los 140 caracteres, necesitan alguien a quien matonear en defensa de la libertad. Vásquez Kunze los tendrá ocupados hasta la fiesta de año nuevo, luego de la cual (o antes) dejará de existir.</p>
<p>* WikiLeaks. ¿Se acuerdan, no?</p>
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		<title>Reflexiones de un año en el que aprendimos mucho de los ciudadanos</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Dec 2010 14:46:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>fucatel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[El tiempo.com]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>
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		<description><![CDATA[Observatorio / El diario El Tiempo de Colombia hace una evaluación de lo que ha ganado con su incorporación a la red social Twitter, destacando el aumento significativo de sus visitas en la versión digital y agradeciendo a los twitteros por haberles permitido un diálogo más fluido y horizontal con la ciudadanía. “Esto apenas está comenzando y la retroalimentación de]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/12/twitter.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-10117" title="twitter" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/12/twitter-150x150.jpg" alt="twitter" width="150" height="150" /></a>Observatorio / El diario El Tiempo de Colombia hace una evaluación de lo que ha ganado con su incorporación a la red social Twitter, destacando el aumento significativo de sus visitas en la versión digital y agradeciendo a los twitteros por haberles permitido un diálogo más fluido y horizontal con la ciudadanía. “Esto apenas está comenzando y la retroalimentación de ustedes será clave para seguir creciendo en este apasionante espacio”, señalan los editores de El Tiempo a sus seguidores en Twitter, en el artículo que compartimos con ustedes a continuación:</p>
<h3>Diego A. Santos / Eltiempo.com y su relación con Twitter</h3>
<p>En el 2010 descubrimos el potencial de la red social Twitter. En enero contábamos con casi 2 mil seguidores y cerraremos diciembre con casi 160 mil. Un crecimiento del 8 mil por ciento.</p>
<p> Ante el aparente éxito que hemos tenido con @eltiempocom, al menos en lo que a seguidores se refiere, es pertinente hacer un balance de lo que hicimos, los aciertos y los desaciertos.</p>
<p> Además, ojalá mediante este artículo entablemos un diálogo con ustedes, nuestros lectores, sobre cómo podemos y debemos mejorar.</p>
<p> Nuestros primeros pasos en Twitter fueron tímidos, tal y como lo indica el analista de medios Víctor Solano (@solano).</p>
<p> &#8221;A los medios, como @etiempocom, les costaba trabajo entender la lógica de la conversación. Básicamente creían que solo había que poner hipervínculos a los artículos del portal .com&#8221;, explica Solano.</p>
<p><a href="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/12/El_Tiempo1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-10118" title="El_Tiempo1" src="http://www.observatoriofucatel.cl/wp-content/uploads/2010/12/El_Tiempo1-150x150.jpg" alt="El_Tiempo1" width="150" height="150" /></a> Y es cierto, nos limitábamos a alimentar nuestra cuenta con un feed de tres noticias por hora, ignorantes, quizás, de la presencia de cientos de miles de twitteros colombianos ávidos de tener una conversación horizontal y por estar informados de fuentes confiables. Podía producirse una noticia de última hora y no sacábamos nada en Twitter.</p>
<p> &#8221;Los medios se demoraron en conocer esta red. Repetían el modelo tradicional de los medios de comunicarse verticalmente&#8221;, señala por su parte Mauricio Jaramillo, editor del portal tecnológico Enter.co.</p>
<p> Sin embargo, poco a poco empezamos a entender la importancia de interactuar con la gente, de entablar una conversación que podía representar un gana-gana para todas las partes. Una interacción directa, en tiempo real y en horizontal.</p>
<p> Comenzamos a atender sus inquietudes, a replicar algunos de sus mensajes, a proponer debates y a pedirles sugerencias sobre qué temas cubrir. A su vez, vimos en Twitter la plataforma perfecta para dar noticias de última hora, inclusive antes que por ELTIEMPO.COM. No sería insólito decir que hoy hay lectores que optan por informarse primero por Twitter que por los canales tradicionales (web, radio, televisión).</p>
<p> En este proceso, no exento de críticas por parte de varios twitteros, quienes nos han acusado de llenarlos de &#8216;trinos basura&#8217;, multiplicamos exponencialmente nuestros seguidores y nos posicionamos como el medio más seguido en Colombia.</p>
<p>Es evidente que estábamos haciendo las cosas bien, pero también caímos en ligerezas impropias de un medio como EL TIEMPO.</p>
<p> &#8221;¿Cómo están celebrando en sus oficinas o donde se encuentren la muerte del Mono Jojoy?&#8221; fue uno de los trinos que marcó uno de nuestros momentos bajos. Pese a rectificar, los twitteros no han olvidado tan lamentable pifia. Inclusive, algunos portales se hicieron eco del impopular trino.</p>
<p>Por si fuera poco, unas semanas después, en pleno anuncio del Nóbel de Literatura de Mario Vargas Llosa, escribimos en uno de los trinos Vargas Lleras. Otro error imperdonable.</p>
<p>Pero sería injusto resumir el año en estos trinos. Gracias a la proactividad de nuestra redacción, fuimos pioneros con los Twitcams, un espacio en el que los twitteros tienen contacto en directo con alguno de nuestros periodistas y otros protagonistas nacionales a través de una videocámara.</p>
<p>A su vez, recibimos centenares de observaciones sobre el rediseño de ELTIEMPO.COM. Muchas de ellas nos sirvieron para efectuar mejoras. También abrimos cuatro cuentas para centrarnos en las inquietudes de los residentes capitalinos de Chapinero (@etchapinero), Suba (@et_suba), Cedritos (@etcedritos) y Usaquén (@etusaquen).</p>
<p> &#8221;Con Twitter, EL TIEMPO, así como otros medios, están dejando la arrogancia de lado. Históricamente siempre lo fueron, pero están entendiendo cómo es esto&#8221;, señala Jaramillo.</p>
<p> La conversación con los twitteros se nos ha convertido en una obsesión. Estamos muy atentos a lo que dicen y gracias a ellos hemos podido tener información de primera mano en temas que nuestros periodistas están cubriendo, como el caos aeroportuario o el invierno que está azotando el país.</p>
<p>Sin embargo, la percepción de éxito que tenemos en la Casa Editorial EL TIEMPO con nuestra cuenta de Twitter no es compartida por todos.</p>
<p>El analista de redes sociales, Wilson Suárez (@prospectador), considera que &#8220;@eltiempocom no ha utilizado Twitter para crear una comunidad y sigue participando mediante trinos que son feeds de noticias. Además, no hay que olvidar el factor inercial de la marca para haber atraído a tantas personas. Es EL TIEMPO, un medio que jalona solo por el nombre&#8221;.</p>
<p> Cabría recordar que @eltiempocom es un medio, y que como tal, debe informar. Su manera de formar comunidad es con personas interesadas en saber qué está pasando en Colombia y en el mundo.</p>
<p> La clave es encontrar un balance, ni mucho que sature a nuestros lectores, ni poco que nos haga pasar por indolentes. Esto apenas está comenzando y la retroalimentación de ustedes será clave para seguir creciendo en este apasionante espacio.</p>
<p>Aquí, como dice Solano, se trata de conversar, interactuar, de inmediatez, pero ojo: &#8220;No se trata de lanzar el trino más rápido, sino el más seguro&#8221;.-</p>
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