“Tener un medio de comunicación es para influir y eso me parece legítimo”

Andrés Azócar* / Qué Pasa / El director ejecutivo de TVN, Daniel Fernández, se refiere así al hecho que Sebastián Piñera sea dueño de un canal de televisión. Además, repasa algunos hitos de este año para la red estatal, como la salida de Vicente Sabatini, el fenómeno de Dónde está Elisa y las próximas elecciones. Reconoce que el escenario está “más intenso que hace cuatro años”.

daniel fernándezEn un año electoral, las llamadas al director ejecutivo de TVN se multiplican. Especialmente cuando hay tres candidatos en competencia y la carrera está más bien cerrada. Pero Daniel Fernández, quien ocupa el cargo desde 2004, ya está acostumbrado al ruido del teléfono. No pierde la calma.

Dice que, a estas alturas, el canal tiene altos niveles de legitimidad e influencia y ha consolidado su gobierno corporativo. De hecho, para él ya ni siquiera es importante que TVN sea el único modelo de televisión pública autosuficiente, pues este desafío ya está interiorizado en la estación. La diferencia, cree, hay que ganarla en la pantalla y en la generación de nuevos negocios.

A diferencia de muchos, Fernández no le teme a internet. Mientras en todo el mundo la industria intenta acomodarse a los nuevos tiempos, él mira el asunto con tranquilidad y con una teoría que es parte de su antídoto al terror: la TV es una plataforma que se consume pasivamente, a diferencia de internet que requiere una navegación activa. Es decir, es mejor ampliar las pantallas que llevar el negocio a la web.

Fernández se ve cómodo. Debió afrontar la polémica salida de Vicente Sabatini y un primer semestre con TVN ubicada en el cuarto lugar, pero hoy disfruta de un cierre de año exitoso. Con productos como Dónde está Elisa, cuya popularidad y rating no es, según el director ejecutivo, casualidad.

-¿Por qué?

-Porque el género de las teleseries nocturnas lo creamos y desarrollamos en Chile, y generamos un hábito en la audiencia. En segundo lugar, porque la dupla guionista – directora se complementó en la historia y en la realización. Tercero, porque hay un casting de lujo. Y, por último, porque la realización, posproducción y edición han sido de calidad.

-Pero también sabían que existía un público que ya no era cautivo del horario de las teleseries de la tarde. ¿Es la misma audiencia que hoy prefiere Elisa?

-No. En general, el público de las ocho lo componen dueñas de casa y jóvenes. Las nocturnas son totalmente transversales. Entretienen a niños, hombres adultos y ejecutivos de empresas. Además, el contenido y tratamiento son de una profundidad distinta.

-¿Le sorprendieron las declaraciones de Sabatini acusándolo de tener actitudes autoritarias? -Más que sorprenderme, diría que hay códigos en el lenguaje que no operan en un equipo ejecutivo. Todos tenemos claro que hay metas que cumplir, así es como funciona cualquier organización.-Aunque tienen una duración menor…

-Sí y no. Hay canales que han extendido sus teleseries un año. Las de nosotros duran seis meses. Pero cuando nos presentaron la historia de Elisa, la pedimos larga pues intuimos que sería muy potente.

-¿Le sorprendió cuando Sebastián Piñera dijo que sabía detalles del final de Elisa? Parecía “uso de información privilegiada”.

-Es parte de las especulaciones que ha generado una teleserie de suspenso que ha cautivado a más de 4 millones de personas diariamente.

-¿Las teleseries de las ocho van a morir?

-Sigue habiendo público para ese género, todo depende de la oferta. Si lanzamos una teleserie fuerte, que cautive, el público volverá a ese horario. Pero es indudable que la gente hoy tiene otras prácticas y costumbres. Y sí, ha bajado el nivel del encendido. Pero no descarto que más adelante se prueben otros géneros en ese mismo horario.

El caso Sabatini

-Cuando se fue Sabatini, se dijo que el canal perdía parte de su cerebro creativo y programático. ¿Cómo los afectó?

-Yo estoy bien satisfecho con el cambio que hicimos en la Dirección de Programación. Tenemos un equipo muy afiatado y competente, que está haciendo una buena mezcla entre contenidos con alta audiencia y otros periodísticos y culturales. TVN pasó del cuarto lugar al primero en un periodo bastante corto. Y eso importa mucho en un canal público. Una estación pública como TVN existe para influir en una pauta abierta, pluralista.

-Entonces, fue una crisis más bien mediática.

-No quiero evaluar el aspecto comunicacional. Sí quiero decir que todas las organizaciones tienen metas y objetivos que cumplir, y cuando no se cumplen de forma sistemática hay que hacer cambios en los equipos.

-¿Le sorprendieron las declaraciones de Sabatini en esta revista, acusándolo de tener actitudes autoritarias?

-Más que sorprenderme, diría que hay códigos en el lenguaje que no operan en un equipo ejecutivo. Todos tenemos claro que hay metas que cumplir, así es como funciona cualquier organización.

-También se podría decir que fue un error de la Dirección Ejecutiva poner a Sabatini en la Dirección de Programación y que no haya cumplido las metas.

-Vicente estuvo cuatro años en ese puesto y también hubo cosas buenas en su periodo. Creo que los equipos ejecutivos se evalúan en cierto momento, como en todas las empresas.

Las contrapartes

-¿Por qué debería existir hoy un canal público?

-El origen de un canal público se basa en que los canales de TV son pocos, tienen gran influencia en la opinión pública y la propiedad de los medios está relativamente concentrada. Es positivo que exista un canal con una línea editorial explícita, auditable, con objetivos de diversidad y pluralismo.

-Cuando se apruebe la norma de la TV digital, se amplíe el espectro y haya muchos canales compitiendo, esos argumentos comenzarán a diluirse.

-Creo que la industria de la TV nacional, con cuatro canales relativamente grandes y otros más chicos, no obedece a una restricción del espectro. Ha habido licitaciones de señales y no han sido compradas. Para el tamaño del mercado chileno y el volumen de inversión publicitaria, unos US$ 350 millones al año, cuatro canales es mucho. Creo que el tema es la capacidad del mercado y la capacidad creativa, más que el espectro. Que salgan nuevos competidores con la nueva reforma sería sano para la industria, pero lo dudo. Salvo que alguien compre uno de los canales existentes, no me parece que haya espacio para un nuevo actor.

-Frente a la ausencia de problemas en el gobierno corporativo de TVN desde el 2004, ¿no parece innecesario mantener un directorio?

-El directorio es fundamental, impone cierto mandato. Y hay representación de diversas posturas políticas, culturales y religiosas. Ellos administran la línea editorial y aportan al trabajo ejecutivo. Necesitamos una contraparte fuerte.

-¿Y qué tan efectiva es esa contraparte? A estas alturas parece más decorativa.

-Muy efectiva. Todas las parrillas de TVN han sido aprobadas por ellos. Tienen un conocimiento detallado del funcionamiento del canal e influyen como grupo en las decisiones.

-Da la sensación de que TVN siempre está dando explicaciones. Se dio con Epopeya, por el riesgo de afectar la relación con los vecinos, y con Informe Especial, luego del reportaje sobre el deficiente trabajo parlamentario.

-Los dos ejemplos son bien interesantes. Éste es el único canal que en los últimos cinco años ha realizado la Guerra del Pacífico desde los tres ángulos del problema: Chile, Perú y Bolivia, y no hubo ningún cuestionamiento. También es el único canal que en el mismo periodo ha hecho un programa sobre el nivel de cumplimiento de los parlamentarios…

-El único que lo transmitió. Canal 13 también lo tenía…

-Bueno, ok. El único que lo transmitió, pero eso es un valor. Si no hubiese existido un canal público, ¿esos dos programas hubiesen salido al aire? Sospecho que habrían tenido dificultades. Informe Especial da muchos contenidos que otros canales no. No hay otro canal que tenga una línea de denuncia periodística de abusos y muchas veces el objeto de investigación es el aparato público y las empresas privadas. Eso demuestra nuestro nivel de autonomía.

Piñera y las elecciones

-Poniéndose en el caso de que la Alianza gane las elecciones, ¿cambiaría su situación como director ejecutivo de TVN, más allá de que la ley lo mantenga en su cargo?

-Hay directores por cuatro y ocho años. Algunos terminan sus funciones el 2012 y otros el 2016, y ellos son los que nombran al director ejecutivo por cinco votos de siete y lo remueven por la misma cantidad de votos. Ese directorio podría decidir mañana que no estoy haciendo bien mi trabajo o yo me podría aburrir. Entonces la fecha 11 de marzo del 2010, para este grupo ejecutivo, no es de una importancia trascendental, más allá de que tenemos que cubrir la elección.

-¿Sigue siendo crítico de que una figura política sea propietaria de un canal de TV?

-No me corresponde a mí decir si eso es correcto o no. Creo que eso corresponde a las regulaciones y es perfectamente legal. Pero cuando uno tiene un medio de comunicación es porque quiere influir y también me parece legítimo. Así como el Estado tiene un medio para influir a través de una línea editorial que es plural.

-Y en términos de contenido, ¿ve alguna diferencia entre ustedes y la línea editorial de CHV?

-Cada canal tiene su línea editorial y la gente lo percibe. Hacemos focus y le preguntamos a la gente en qué canal un programa X podría transmitirse y la gente responde a través de lo que percibe. La audiencia no es ingenua.

-No me gusta la palabra presiones. Pero sí es un escenario político distinto, más fragmentado, el ambiente está más intenso que hace cuatro años. Tenemos muy buena relación con los comandos, pero en la cobertura periodística tomamos las decisiones que a nosotros nos parecen las más adecuadas. Esta buena relación también se plasma en que hayamos definido hacer el debate presidencial. Les mostramos nuestro formato a los comandos -aquí no hubo una negociación – y ellos lo encontraron excelente.

-Como director ejecutivo, ¿qué le parece que Felipe Camiroaga diga en pantalla que vota por Frei?

-No lo dijo en pantalla. Fue en una entrevista para un diario. Pero efectivamente las recomendaciones a los rostros es que no aludan a preferencias políticas en pantalla. Pueden hacerlo fuera de pantalla, como cualquier persona.

-¿Le molestaron las críticas a Karen Doggenweiler por su rol en la campaña de Marco Enríquez-Ominami?

-Para nosotros no fue tema. Los rostros tienen libertad fuera de lo que es su trabajo. Evaluamos si eso tiene impacto en su desempeño en pantalla o en la percepción del público. Pero hasta el momento, vemos que Karen ha manejado esto de forma muy equilibrada: contribuye con la campaña de su marido y hace bien su trabajo en TVN.

-¿Y qué pasa con Consuelo Saavedra, quien es lectora de noticias y mujer de un ministro? No es lo mismo que conducir Pelotón.

-Es lo mismo. Si encontráramos que Consuelo está haciendo campaña sería un problema. Ella tiene una calidad profesional indiscutida, es la favorita del público y su calidad profesional viene desde antes que Andrés Velasco fuera ministro. Pero, por ejemplo, no sería lo más prudente que ella condujera un programa político.

Lo que viene

-¿Qué define hoy la competencia en la TV nacional?

-Es hiperactiva, dura, difícil. Por eso, los canales debemos tener ciertos códigos de buenas prácticas, de fair play entre los competidores, de respeto a los formatos de productoras extranjeras y basar nuestras fortalezas en nosotros mismos y no en atacar a la competencia.

-¿Y eso se está dando?

-No mucho.

-¿Cuáles son los miedos de la industria?, ¿los tiene alerta internet?

-Si uno mira la experiencia de países con más penetración de internet, de televisión digital, transmisión de contenidos a través de celulares, etc., la TV abierta goza de muy buena salud. No vemos amenazas estructurales. Sí creo que la TV abierta cometió errores cuando entró el cable en Chile. No protegió los derechos de propiedad de la industria.

-¿Y la posibilidad de generar un player tipo Hulu?

-Lo hemos analizado, no a través de la marca de TVN, pero sí estamos activos en eso. Enviamos a gente a estudiar a Europa. Y también estamos muy atentos a la TV digital. Cuando esté disponible, vamos a tener una señal abierta en alta definición, que es la actual, un canal de 24 horas de noticias y otro de cultura por TV abierta. La audiencia se va a disgregar y tenemos que tratar que se disgreguen a favor de nosotros.

* Director Escuela Periodismo UDP.