Tevé or not tevé: El Señor de la Violencia

Pepe Barbosa-Revista Paula:  “De pronto oí hablar de este patrón de fundo en todos lados. Desde serios historiadores hasta opinólogos de poca monta se llenaban la boca con el señor de la teleserie nocturna de TVN, ese tipo crespo, de “ojitos claros” -como diría mi abuelita-, que se hizo famoso por maltratar a las mujeres, a las “chinas de mierda” de lunes a jueves en la tevé”.

Yo no lo había visto nunca pero la adicción de mi señora por la novela, me hizo enterarme rápidamente de su existencia. Casi por osmosis supe un poco de su vida y la verdad es que me cayó re bien. No era el típico actor engrupido con la fama barata de teleseries, ni el que apenas actúa y gana millones por tener una linda y tiesa sonrisa. No. El Señor de la Querencia venía de vuelta. Creció en una humilde familia en Punta Arenas, se vino sin ni uno a Santiago mientras garzoneaba, cantaba en micros y hacía clases salsa para pagar sus estudios de actuación.

Después de una brillante carrera en teatro saltó a pitutear a la tele. Un par de papeles secundarios y el fenómeno: Julito Milostich (me aprendí hasta su nombre) era el hombre que tenía a medio Chile pegado con su violencia patronal que hizo “reflexionar” hasta los flojos del Congreso. De ahí mi sorpresa al enterarme que el actor está internado en una clínica de rehabilitación y enfrenta una querella por homicidio frustrado que lo podría tener entre cinco y 20 años preso…. ¿Qué te pasó Julito? La realidad supera la ficción.

Las malas lenguas dicen que Julito toma un poquito y se pone odioso. Y así se puso hace unos días en un bar de la Plaza Ñuñoa. El patrón alegaba contra Lagos y las casas Copeva cuando su amigo y compañero de copas tiene la mala idea de corregirlo. Después de escuchar algo así como “te equivocaste Julito, las casas Copeva eran del Gobierno de Frei”, Julito se nubló, apretó los dientes y se apoderó del rol que lo hizo famoso. Cuento corto: dejó la escoba. Su hoy ex amigo terminó con 36 puntos en la cabeza y acusa a Julito de tirarle una estatua de 20 kilos que pudo haberlo matado.

Está bien, se le pasó la mano y trato de entenderlo. Julito no estaba preparado para la fama. Lo de él eran la chela con papas fritas y no el sushi con vino caro. Era irse caminando al bar de la esquina y no a la alfombra roja del evento de moda. Era salvar a fin de mes y no cobrar millones por animar un evento privado. Era pasar piola y no ser fotografiado y dar entrevistas. Entonces se nubló. Se fue a negro. Se le apagó la tele. Aparte estaba chato de que todos los santos días lo pararan en la calle para insultarlo por su violento personaje. Y colapsó. Me dan ganas de invitarle una copa y escuchar su versión pero puede ser peligroso. Julito aún no está bien.