‘The Wire’ destripa el trabajo de los periodistas

 
Madrid / Eduardo Fernández / El Mundo / Un reguero de sangre recorre el asfalto. El líquido es azul con intermitencia. Cada vez que parpadean las luces de un coche de Policía. Noche cerrada y un cadáver yace en mitad de las calles de Baltimore, Maryland. A pocos metros, unos niños contemplan impasibles la escena. Así es, en esencia, ‘The Wire’, que estrena su quinta temporada este domingo a las 22.00 horas en TNT.Ed Burns, ex soldado, ex detective de homicidios, ex profesor, guionista y creador de la serie es el responsable del crimen, en este caso, fingido. “No hay diferencias entre realidad y ficción cuando tratas de contar la verdad”, alega con tono grave.

‘The Wire’ conforma una lupa de los defectos de EEUU. Del día a día de Baltimore, se puede leer hasta la letra pequeña. En las cuatro temporadas previas, la serie ha abofeteado a la audiencia al respecto del narcotráfico, la corrupción sindical de los muelles, la reforma social y el sistema educativo en esta ciudad norteamericana.

Es el turno de la prensa y, cómo no, el diario ‘The Baltimore Sun’ ostenta un papel protagonista: “Los medios de comunicación no son más que las empresas a las que pertenecen. Su punto de vista es la agenda política de sus compañías. Si se quiere saber más, lleva mucho más trabajo. Hoy día, no podría destaparse el ‘caso Watergate'”.

‘Si este país creyera en el mandato de la ley, George W. Bush estaría ahora mismo en la cárcel’

Otro de los complicados partos de Burns, ‘Generation Kill’, desgrana la Guerra de Irak. “Es el viaje de unos jóvenes a los que arrojamos a la batalla sin ningún tipo de debate nacional”, resuelve enfático. No hay mal endémico en EEUU sin correspondencia en la obra de Burns: “Mi papel es sacar a relucir lo que creo importante y contarlo en voz alta: criticar el trabajo de los demás”.

Sus palabras salpican. Más vale ponerse a cubierto. Con una esquina como excusa, publicó en 1997 ‘The Corner’, un libro sobre los camellos del oeste de Baltimore que desembocó en una serie homónima. “Tanto Al Capone como el que vende unos centavos de marihuana infringen la ley. Para pillar al primero, se necesitan cinco años; para pillar al segundo, cinco minutos. Pero en las estadísticas los dos cuentan como una detención, así que compensa ir a por los de la esquina”, razona.

Algunos de estos modestos traficantes compartieron aula con Burns cuando el veterano de guerra era profesor en un instituto de Baltimore. “Dar clase fue mucho más duro que combatir en la Guerra de Vietnam. Ver cómo los niños se destruyen; que no hay esperanza; que nunca serán los seres humanos que podrían haber sido… Es mucho más sobrecogedor”. Burns es admirador del Subcomandante Marcos -“está recuperando los valores de la democracia”, mantiene- y esquiva la clemencia de puertas para adentro.

‘Dar clase en un instituto de Baltimore fue mucho más duro que combatir en la Guerra de Vietnam’

– En América no hemos sabido resolver nuestros problemas. Hemos perdido el rumbo hasta llegar a lo peor del capitalismo.

– Entonces George W. Bush…

– Es América mirándose al espejo. Si este país creyera en el mandato de la ley, Bush estaría ahora mismo en la cárcel. Y Dick Cheney también.

– ¿Hay un problema de fondo?

– Que tenemos un imperio pero no tenemos democracia. Fallan los poderes públicos. Mientras mirábamos los escaparates, nos han desvalijado la tienda.

Este guionista sexagenario ha tenido sus más y sus menos con la Alcaldía de Baltimore. En vano, trataron de alejar la incendiaria ‘The Wire’ de su perímetro. Las autoridades españolas, de momento, pueden respirar tranquilas: sólo conoce, “de paso”, Barcelona. “No me preocupa ganarme enemigos. Soy demasiado viejo”, bravuconea.

‘The Wire’, a falta de emitirse su última temporada en España, está resuelta; como las “tres semanas de la invasión de Bagdad” de ‘Generation Kill’. Pero su carrera… «¿Jubilarme? Cuando me muera. Si no puedo escribir, al menos seguiré pensando», advierte. Bajo cuerda, desvela su próximo proyecto: “‘Jakarta’, una visión futurista de EEUU”.

Ed Burns se resguarda del frío de Baltimore en el campo, junto a sus “maravillosos” perros, un libro sobre el regazo y el televisor apagado. Asistir a la pausada The Wire recuerda a pasar las páginas de una novela.

“Hay un pequeño mercado para la gente a la que le gusta leer”, sostiene. Nada que ver con buena parte de la programación norteamericana y, por ende, mundial. “No veo la tele, pero, si la viera, mi opinión no sería muy favorable. Es una montaña rusa en la que no hay que pensar: cuanto más degradante y estúpida, mejor”. Por eso se protege. Y, fiel a su estilo, estampa ese sincero consejo sobre la despedida.

– Mantente a salvo.