Tribulaciones de un accionista

 la naciónUno de los accionistas minoritarios del diario La Nación, integrante de la sociedad Colliguay S.A. se queja en entrevista aparecida en un matutino, por el inminente cierre de la versión papel del diario estatal y la posible gratuidad del Diario Oficial. Según él se trataría de un acto expropiatorio equivalente a los realizados durante “el gobierno de Allende”.

Para mayor información sobre la propiedad del diario La Nación y la historia de la sociedad Colliguay, lea los siguientes artículos de la periodista Alejandra Matus, quien ha investigado en profundidad el tema:

http://www.observatoriofucatel.cl/socios-privados-de-la-nacion-salen-del-closet/

http://www.observatoriofucatel.cl/la-privatizacion-del-diario-la-nacion/

A continuación lea la entrevista a Luis Eduardo Thayer un de los accionistas del diario:

Margaret Valenzuela / El Mercurio

Luis Eduardo Thayer Morel es primo de la Primera Dama y uno de los accionistas minoritarios del diario La Nación.

Por primera vez accede a referirse a la decisión del Ejecutivo de terminar con la edición de papel, la que rechaza de plano. Reconoce que existe molestia en la Sociedad Colliguay S.A. por la forma en que el presidente del directorio y representante del Fisco, Daniel Platovsky, ha conducido este proceso.

El abogado, quien ingresó al directorio en 1997, advierte que de existir un giro definitivo del matutino y éste se deja de imprimir, el Estado deberá entonces indemnizarlos por los daños económicos que esta modificación les podría acarrear.

«El objeto de esta sociedad es indisoluble e inalterable y una junta de accionistas no puede ir en contra de ello. Entonces, aquí cuando se habla de que el Diario Oficial va a ser gratuito y que se cierra el diario La Nación, se está produciendo un perjuicio y los perjuicios en Chile se tienen que indemnizar. Esto tiene olor a la primera expropiación después de la última del gobierno de Allende», dice de entrada.

-¿Así se sienten, expropiados?

«Aquí existe la sensación de ‘váyanse de aquí, ustedes no tienen nada que ver con esto’. No creo que ellos quieran expropiar, pero el efecto que produce es el mismo del agua potable. No sé qué dirían los privados de las sanitarias si se resuelve que el agua será gratuita. Si se quiere hacer eso tiene que arreglar los perjuicios que ello cause o someterlo al menos a conocimiento del Tribunal Constitucional para analizar la constitucionalidad de la decisión».

-¿Quiénes podrían recurrir al TC?

«No hemos hecho nada al respecto. Pero podrían recurrir los parlamentarios para preguntar si lo que están haciendo con La Nación corresponde».

-Sin embargo, el Gobierno sostiene que es necesaria una reducción presupuestaria, que el diario «es pura pérdida».

«Ellos dicen que se viene una ley, que esa ley va a disminuir los ingresos del diario, que hay que prepararse para cuando se produzca esa disminución, que hay que suprimir el diario La Nación o reducirlo a su más mínima expresión y ahí nace este tema de hacerlo en internet, porque supuestamente el internet es lo del futuro, con lo cual tampoco estoy de acuerdo, porque si fuera la papa, no existiría ningún diario en papel y nos vamos todos derechamente a la versión digital».

-Pero uno de los argumentos que ha dado Platovsky es que hay que aprovechar ahora las utilidades para pagar las indemnizaciones…

«Lo único que le puedo decir es que la situación de la empresa en función de sus resultados sigue exactamente la línea positiva en cuanto a sus utilidades. Mire, yo no estoy velando por el interés personal y tampoco estoy dispuesto -creo en esto interpretar a los otros accionistas minoritarios- a echar a 200 personas a la calle sólo porque sí. Estoy en absoluto desacuerdo con todo esto».

-El proceso se habría iniciado.

«Bueno, cada uno responde por sus hechos. Yo he salvado mis responsabilidades en las instancias que han correspondido y no me voy a salir de eso».

-¿De qué depende que recurran a los tribunales?

«Depende de qué tanto uno se sienta agredido. No estoy dispuesto a que echen a la calle 200 personas sin motivos. Lo que ha ocurrido acá es grave».

-¿Qué va a pasar en la próxima reunión, el 13 de diciembre?

«Se citó para ese día a una junta extraordinaria donde ni siquiera está claro cuál es la propuesta que se va a plantear. Aquí hay otras cuestiones que son complejas y que tienen que dilucidarse. Yo creo que la gente que está en lo alto del Gobierno no tiene claro cómo se están haciendo las cosas. Platovsky está tomando decisiones erradas y hay problemas legales en todo esto. Los actos podrían ser nulos y los agentes son responsables civil y legalmente».

-Pero Platovsky cuenta con la plena confianza de Piñera…

«Pero Platovsky no es abogado. Yo no tengo nada personal en su contra, pero ha actuado con alguna asesoría precipitada y eso causa más perjuicio que beneficio, porque yo no veo ni por dónde hoy día existe una situación crítica que justifique esto. Por esta misma razón no veo motivos para iniciar despidos».

-¿En qué basan sus argumentos?

«Nosotros encargamos dos informes en derecho a dos de los más destacados abogados que hay en Chile»

-¿Quiénes?

«No voy a dar sus nombres, pero los mandamos a hacer precisamente para saber qué terreno estamos pisando y tener tranquilidad, y esos informes arrojan precisamente que el Estado puede cambiar la función pública a su antojo, pero para hacerlo tiene que indemnizar cuando cause perjuicio a otro».

-¿Usted cree que la motivación es puramente política?

«No quiero calificar. Puede ser que venga de un capricho».

-¿Y qué le parece el proyecto digital?

«El problema aquí no es llegar y fortalecer el digital y cerrar el papel. Cambiar una cosa por otra no se puede hacer».

-¿Venderán las acciones?

«Si hay un acuerdo reparatorio y dicen ‘váyanse, queremos que no sigan más porque nos complican y porque queremos ejercer la función de otra manera’, de acuerdo, veamos que la manera que se indemnice los perjuicios la califiquen otros que digan técnicamente este es el daño que se va a producir».

-Muchos podrían criticarles que están buscando un buen precio en circunstancias en que obtuvieron a un muy bajo precio esas acciones….

«La historia de esta empresa es que los acreedores del Estado capitalizaron sus acciones y esas acciones valían cero el año ’90 o menos que cero, el patrimonio era negativo. Ahora puede ser un buen negocio, pero el Estado tiene sus complejidades como socio. Aquí no se compró a vil precio en ese tiempo. Hay gente que ha comprado cosas muy baratas y las ha vendido muy caras. Considero injusto que se critique así. Yo no me hice una buena pasada porque los grandes resultados de esta empresa se han producido en los últimos 8 a 10 años. Nosotros no jugamos a la bolsa para hacer esto».