Turner y el errático engendro Chilevisión / CNN Chile

Por Luis Breull

“Chilevisión es un canal histórico con una mirada de futuro, innovadora y que constantemente busca nuevas formas de vincularse con los cambios que vive el país y sus habitantes”. Esta frase de buena crianza del abogado y presidente ejecutivo de Turner Chile, Jorge Carey, difundida en el website del canal hace siete meses -a propósito de celebración de 58 años desde su creación-, trasluce un diagnóstico al menos contradictorio con la realidad programática y financiera consolidada por la estación en las últimas dos décadas.

Un poco de historia

Chilevisión es el canal de TV abierta que más nombres y dueños ha tenido desde que se fundara el 4 de noviembre de 1960.

Chilevisión es el canal de TV abierta que más nombres y dueños ha tenido desde que se fundara el 4 de noviembre de 1960.

Hasta 1980 fue conocida como la señal de la Corporación de Televisión de la Universidad de Chile (Canal 9). Luego, por diez años pasó a llamarse Teleonce (Canal 11), hasta que entre 1991 y 1992 adopta la marca RTU o Red de Televisión de la UCH y en 1993 asume su actual nombre, a manos del grupo Cisneros, un consorcio medial venezolano que adquiere el 99% de la propiedad (en cerca de US$15 millones). El año 2000 vive otro ajuste al pasar su administración a manos de Claxon, la nueva entidad formada por Cisneros.

El año 2005 la estación será adquirida por Sebastián Piñera a través de Bancard (mediante el pago de US$24 millones). Al ganar la elección presidencial del 2009, el empresario se ve obligado a desprenderse de este medio, para frenar la polémica por conflicto de interés entre sus negocios y el rol de Jefe de Estado. No obstante, esto no lo privó de cerrar un multimillonario acuerdo con el grupo Turner Broadcasting System Latinamerica, que pagó 6,5 veces más que su valor de hacía solo cinco años (US$155 millones). Un gigante mediático que pertenece a Time Warner, que a su vez fue adquirido hace un año por la empresa de telecomunicaciones AT&T.

Fueron años de una serie de altibajos programáticos –incluyendo un criticado ciclo de películas softporno en medianoche y un alabado franjeo prime veraniego del remake de la teleserie brasileña La esclava Isaura-, pero en alza de audiencias. De este modo, el año 2005 la estación será adquirida por Sebastián Piñera a través de Bancard (mediante el pago de US$24 millones). Al ganar la elección presidencial del 2009, el empresario se ve obligado a desprenderse de este medio, para frenar la polémica por conflicto de interés entre sus negocios y el rol de Jefe de Estado. No obstante, esto no lo privó de cerrar un multimillonario acuerdo con el grupo Turner Broadcasting System Latinamerica, que pagó 6,5 veces más que su valor de hacía solo cinco años (US$155 millones). Un gigante mediático que pertenece a Time Warner, que a su vez fue adquirido hace un año por la empresa de telecomunicaciones AT&T.

Este fue el debut mundial en TV abierta del grupo Turner, especializado en servicios de TV de pago, contando entre otras marcas referentes a Cartoon Network y HBO. Y se dio en un marco de alzas crecientes de audiencia (desde 4,3 puntos promedio el año 2000 hasta llegar a 8,3 puntos el 2010, ocupando el segundo lugar, y liderar la industria el 2011 con 8,8 puntos promedio).

¿Sanear para liderar o para vender?

Poco duró a Chilevisión el gusto por ser los primeros, ya que el 2012 se inició su pronta pérdida de liderazgo y el inicio de un crítico ciclo de déficits financieros y errores programáticos.

Ergo, una marca percibida como desenfadada, sin rodeos, pero también sin sutilezas, donde la sangre primó por sobre el perfil analítico.

Jaime De Aguirre había asumido el 2002 la dirección ejecutiva del canal soportando ser cabeza del proyecto en las eras de Claxon, Piñera y Turner, desarrollando un modelo programático asentado en productos periodísticos para reconstruir su marca. Así se instala el slogan Te ve de verdad, con Tolerancia Cero como referente de debate político, más sus noticieros -con una tendencia hacia un periodismo policial amarillento y morboso-, y sus programas de reportajes de denuncias delictuales del bajo mundo. Una marca contradictoria, asentada en un nicho muy ABC1 los domingos con su panel de análisis político y completamente C3/D con sus informativos y sus espacios de entretención. Ergo, una marca percibida como desenfadada, sin rodeos, pero también sin sutilezas, donde la sangre primó por sobre el perfil analítico.

Los continuos años deficitarios entre el 2012 y 2015 sellaron la suerte del equipo ejecutivo comandado por De Aguirre, Pablo Morales y Alicia Zaldívar.

Los continuos años deficitarios entre el 2012 y 2015 sellaron la suerte del equipo ejecutivo comandado por De Aguirre, Pablo Morales y Alicia Zaldívar. Un team que es descabezado por Turner, y reemplazado por una dupla absurda y poco definida en atribuciones, competencias y conocimiento, conocida como la era de Mandiola y Cía. Francisco Mandiola será el director ejecutivo del canal, pero sus atribuciones chocarán con las de un interventor alemán, de confianza de los dueños, llamado Holger Roost-Macías. Bajo el comando de esta dupla comenzará a derrumbarse lo que quedaba del proyecto De Aguirre/Morales y Chilevisión incrementará sus pérdidas, sumando además conflictos internos en rechazo hacia el pragmatismo esquizofrénico del ejecutivo germano, interesado en bajar costos a toda costa y construir audiencias valiéndose de cualquier treta. Los 23 mil millones de pérdidas alcanzadas entre el 2015 y 2017 reflejan las condiciones de visión y gestión empresarial de Mandiola y Roost-Macías.

Los 23 mil millones de pérdidas alcanzadas entre el 2015 y 2017 reflejan las condiciones de visión y gestión empresarial de Mandiola y Roost-Macías.

En enero 2018 se materializa la llegada de su último director ejecutivo, Jorge Carey, quien lo hará como presidente ejecutivo de Turner Chile, a cargo también de los canales CNN-Chile y CDF o Canal del Fútbol, recientemente adjudicado por el conglomerado internacional (luego de ser revisado y autorizado por la comisión antimonopolios de la Fiscalía Nacional Económica). Esta tríada de señales reportará nuevas complejidades a la administración, asentada en Chilevisión en un entorno cada vez más crítico para la TV abierta.

Por eso, la tarea más urgente encomendada al abogado, proveniente de VTR, es bajar los costos de gestión y pantalla, fomentando economías de escala y simplificando la oferta programática. Una labor que puede ser leída desde el resto de la industria como la antesala necesaria para su venta en estado de equilibrio, demostrando viabilidad en el corto y mediano plazo.

Un marco general donde lo más promisorio fue adquirir los derechos de transmisión del canal de fútbol CDF, pese al deterioro evidente del nivel de competitividad de la Selección Chilena y de los clubes nacionales en las competencias continentales. A esto se agrega un campeonato oficial derruido y no exento de crisis, huelgas y conflictos.

¿Exaltación de lo miserable o de calidad informativa?

Una señal evidente del grado de pragmatismo empresarial del proyecto mediático de Turner Chile se asentará en la absurda –pero al parecer económicamente ineludible- integración programática de Chilevisión y CNN-Chile (señal de TV de pago fundada en el año 2008 como un medio orientado a las élites y los segmentos altos de la población).

Una señal evidente del grado de pragmatismo empresarial del proyecto mediático de Turner Chile se asentará en la absurda –pero al parecer económicamente ineludible- integración programática de Chilevisión y CNN-Chile (señal de TV de pago fundada en el año 2008 como un medio orientado a las élites y los segmentos altos de la población).

Dos marcas absolutamente contrapuestas en sus modelos periodísticos, de calidad, de narrativas, de agendas, de urgencias y de imagen. Una simbiosis que podría ser concebida solo por ignorancia o por mera necesidad de rebajar los costos y maximizar los equipos y rostros. Todo, sin importar los efectos que produzca en las audiencias de CNN encontrarse en los principales horarios del día con el morbo pseudo periodístico de los extensos informativos de Chilevisión Noticias, transmitidos en forma conjunta y simultáneamente por ambas cadenas.

Todo, sin importar los efectos que produzca en las audiencias de CNN encontrarse en los principales horarios del día con el morbo pseudo periodístico de los extensos informativos de Chilevisión Noticias, transmitidos en forma conjunta y simultáneamente por ambas cadenas.

Una riesgosa jugada que en el mediano plazo deteriorará de forma definitiva el aprecio distintivo que construyó CNN en sus primeros años de gestación de su señal chilena. Un tiro de gracia que ya la tiene relegada al segundo lugar de los canales de noticias nacionales de la TV de pago, que es liderado por el canal de noticias 24 Horas de TVN. Y un boomerang que en nada elevará el nivel de Chilevisión Noticias.

El salvador hijo pródigo

La fragilidad actual de Chilevisión se ha tratado de aminorar exaltando su ubicación en el segundo lugar de audiencia general en lo que va del 2019 y que ha logrado bajar sustancialmente sus pérdidas de $5.789 millones a $1.315 millones en este primer trimestre respecto del mismo período del año anterior. Datos que no mienten, pero condicionan u omiten.

La fragilidad actual de Chilevisión se ha tratado de aminorar exaltando su ubicación en el segundo lugar de audiencia general en lo que va del 2019 y que ha logrado bajar sustancialmente sus pérdidas de $5.789 millones a $1.315 millones en este primer trimestre respecto del mismo período del año anterior. Datos que no mienten, pero condicionan u omiten.

Por ejemplo, se ignora reconocer que su principal soporte constructor de audiencias hoy es el programa de entretención prime, Pasapalabra, conducido por Julián Elfenbein y quien está al aire casi todas las noches de la semana. Y que otro de sus espacios más vistos es el formato argentino Podemos hablar, a manos del mismo profesional (que corre el riesgo de instalarse como el “salvador hijo pródigo”, aludiendo a la religiosidad católica, pese a que él es judío).Algo programáticamente muy peligroso, como le sucedió a TVN en esta última década, que se sostuvo solo en el éxito relativo de sus teleseries nacionales y su área dramática, hasta que este equipo se fue casi por completo al Mega y el proyecto general del canal público se fue a pique.

Por ejemplo, se ignora reconocer que su principal soporte constructor de audiencias hoy es el programa de entretención prime, Pasapalabra, conducido por Julián Elfenbein y quien está al aire casi todas las noches de la semana. Y que otro de sus espacios más vistos es el formato argentino Podemos hablar, a manos del mismo profesional

También, que desde el año 2014 perdió el liderazgo en rating que ostentaba en los noticieros centrales. Y que sus espacios matinales no han podido destronar a Mega, pese a estar en horarios irrelevantes para la captura de inversión publicitaria.

Todo lo anterior lleva a plantearse una pregunta ineludible, si Chilevisión logra superar estos años deficitarios: ¿qué es como proyecto mediático? ¿Dónde se asentará su marca? Ergo, cómo superará la valla para decir Yo soy… tomando prestado el nombre del show de imitadores que acaba de reeditar.

Todo lo anterior lleva a plantearse una pregunta ineludible, si Chilevisión logra superar estos años deficitarios: ¿qué es como proyecto mediático? ¿Dónde se asentará su marca? Ergo, cómo superará la valla para decir Yo soy… tomando prestado el nombre del show de imitadores que acaba de reeditar.

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