TV abierta vs. Cable: La millonaria pugna que frena la televisión digital

por:  René González R. y Alejandro Fainé

La Segunda, 07 de julio de 2012

«Yo -me dice Luksic-, propietario de Canal 13, no puedo ir a México, tengo prohibición absoluta de ir. En cambio, los mexicanos están metidos con todo aquí porque son dueños del cable», relata a «La Segunda Sábado» el senador Jorge Pizarro (DC) , al revelar una de las conversaciones sostenidas en el marco del proyecto de TV digital, donde, agrega, se juegan grandes intereses y él ha escuchado a todo aquel que quiera exponerle sus puntos de vista.

Tramitada desde 2008 y pronto a pasar a la recta final en el Congreso, la propuesta legislativa enfrenta a cableoperadores con los dueños de los canales de la televisión abierta (reunidos en Anatel). Es una millonaria disputa, en un mercado que mueve entre 1.000 y 2.000 millones de dólares al año -según quien dé la estimación- por la llamada «retransmisión consentida»: ¿Los canales de pago deben pedir autorización -e incluso pagar- por retransmitir a sus abonados la señal de la televisión abierta?

La ley en estudio estrenará la televisión digital, que sube a 90 los canales posibles, regulando cómo operará la multiplicación de señales de TV, permitiendo productos de alta definición y transmitir las alertas de emergencia ante posibles desastres naturales.

Pero la iniciativa presentada por el gobierno de Michelle Bachelet incorporó también normas sobre «la televisión que queremos», transformando el proyecto en un Caballo de Troya que avivó la discusión: pluralidad; calidad; transmisiones gratuitas y obligadas; composición y atribuciones del Consejo Nacional de Televisión (CNTV); revisión de plazos de concesión… y hasta eliminación del people meter (ver recuadro).

En ese camino -que llevó al proyecto a tener 600 indicaciones-, la pugna entre operadores es la que hoy más tensiona la tramitación.

CNTV: «Muy complicado el tema»

Todos los grupos económicos y entidades detrás de los canales 13, CHV, Mega, TVN, UCV, La Red y Telecanal (asociados en Anatel) quieren que los dueños de la TV de pago les soliciten permiso por retransmitir sus contenidos: Argumentan que si bien su señal es gratuita y abierta, no pierden derechos sobre sus producciones.

VTR, Movistar, Claro, DirecTV, GTD Manquehue y otros cableoperadores rechazan la idea: Consideran que por ley la señal abierta es gratuita y que, básicamente, ellos permiten que lleguen a puntos donde no lo hacían o lo hacen con deficiencias técnicas.

En la pelea, el CNTV decidió no tomar partido. «Es muy complicado el tema», dice su presidente, Herman Chadwick. Explica la neutralidad en que «fiscalizamos a ambos y hacer un pronunciamiento podría significar que tenemos regalones».

-¿Ha recibido visitas por esto?

-No le quepa duda. Muy legítimas y respetuosas.

Anatel: «Imágenes son propiedad del canal»

El presidente de Anatel, Ernesto Corona , sostiene que el problema de la retransmisión consentida es «muy simple»: «No se pueden usar sin permiso las imágenes que son propiedad de la TV abierta. Es elemental. Cada canal invierte dinero para producir un producto, que la gente recibe por el aire -lo que es nuestra obligación de hacer-. Si alguien recoge esto y lo usa comercialmente, tiene que pedir permiso».

Prefiere no profundizar en el posible impacto económico de este «permiso» (en el sentido de que se transforme en una negociación comercial), pues defiende el principio que, a su juicio, debe considerarse en la ley: La propiedad de los contenidos.

Fue el director ejecutivo de TVN, Mauro Valdés , quien expuso a los senadores en el debate legislativo el conflicto comercial.

Enfatizando que la TV abierta es la que genera contenidos propios en el país, ayudando a crear «identidad nacional», requiere financiarse con publicidad. Por lo mismo, alertó que junto con los beneficios que traerá al país la TV digital, hay situaciones que «amenazan la sustentabilidad de la industria actual». Mencionó un mercado publicitario que crece al 1,1% anual y «constituye casi la única fuente de financiamiento para los canales»; agregó una fragmentación mayor de la audiencia (los ratings del pasado no se logran hoy en día) y una «creciente penetración de la TV de pago compitiendo por la torta publicitaria».

Valdés allegó agua a su molino al afirmar que el 60% de la audiencia del TV cable ve los canales Anatel y que estudios propios señalan que si se les quita las señales nacionales «la disposición de pago» a los cablistas «sería un poco menos de dos tercios» de lo actual.

Cableoperadores: «Les permitimos acceder a zonas a las cuales no podían llegar»

«Tenemos una relación histórica con la TV abierta, que había sido pacífica» , dice el vicepresidente del directorio de VTR, Jorge Carey.

El ejecutivo representa a la compañía de cable más grande, con casi 46% de participación del mercado (900.000 clientes) y cuya propiedad es 80% de la norteamericana Liberty Global y 20% del grupo Saieh.

Para él, lo que hace VTR es «prestar un servicio» a los canales Anatel para facilitar que los vean. «Fuimos notificados por la TV abierta que esas condiciones habían cambiado», se queja.

-Los canales argumentan que ellos invierten para generar contenido, lo que les da derecho a cobrarles.

-El modelo de negocios de la TV abierta es llegar en forma gratuita a la mayor cantidad de personas posibles dentro de su zona de concesión, para financiarse por publicidad… Si HBO diera su contenido gratis a todo el mundo, no tendría ningún sentido que yo se lo pagara. Y si hablamos de beneficios, no es tan claro quiénes obtienen más. De hecho, los tribunales -hasta donde ha llegado la disputa con un fallo en primera y segunda instancia a favor de los cablistas, faltando el pronunciamiento de la Suprema- nos han dado la razón en dos oportunidades.

En este sentido explica que «hay lugares como Lo Barnechea donde la TV abierta no es bien recepcionada… Si no llegan y su modelo de negocios se sustenta en ingresos por publicidad, uno podría decir que quienes más se benefician son los canales abiertos: les permitimos acceder a zonas a las cuales no podían llegar por las inversiones que no se hicieron».

Para él, la pugna por la retransmisión consentida debiese quedar resuelta por la justicia: «No es bueno legislar en esta materia, porque el modelo actual es bueno. Permite que la TV abierta, gratuita y que por ley tiene que llegar a todos, pueda seguir siendo recibida de esa manera , independientemente de si se es suscriptor por cable o no. Pedimos que no se discrimine a un ciudadano por ser suscriptor de cable».

Similar es el pensamiento del director legal y regulatorio de Claro Chile, Gianpaolo Peirano (del magnate mexicano Carlos Slim). «El proyecto hubiera sido mucho más rápido de tramitar en el Congreso si se hubiera mantenido el contenido básico, y sobre la retransmisión consentida tienen que ser las propias partes las que solucionen el tema», acota.

Peirano también se define en un aspecto que según algunos parlamentarios podría complicar a los cablistas: la posibilidad de que la TV abierta, al contar con más canales gracias a la tecnología digital, pueda meterse en el negocio de la televisión pagada.

-¿Cómo ven eso?

-Ningún problema que abran su plataforma a eso, o a cualquier servicio. La competencia hace bien.

-Podrían quitarles una parte de la torta publicitaria…

-No estamos en el negocio de la publicidad. Nuestro negocio es TV pagada.

La torta en juego: Danza de millones

Y ya que entramos en materia de cifras, al comienzo de este reportaje planteamos que el mercado de la TV es de entre 1.000 y 2.000 millones de dólares anuales. Tanta diferencia se explica por la opacidad con la que se manejan las platas.

Por ejemplo, le preguntamos al vicepresidente de VTR, Jorge Carey, por las ventas de VTR y dijo que esas cifras «no las tenemos». Elpresidente del grupo, Mauricio Ramos, sostuvo en términos generales que «la TV de pago genera ingresos anuales similares a los de la TV abierta».

¿Qué dice Anatel? Que el ingreso de sus asociados llega a los US$ 500 millones -destacan que sus canales tienen balances públicos- y según el asesor del gremio, Juan Agustín Vargas, los cableoperadores obtiene «tres veces» aquello.

Para estos últimos se trata de negocios no comparables, pues tienen estructuras de ingresos distintas. El vocero de Claro dice que no captan publicidad y el de VTR que es marginal a tal punto que de la torta publicitaria un 55% se la llevan los de Anatel y la TV por pago sólo entre un 2 y 3%.

«Ellos tienen una señal abierta y disparan a la bandada; nosotros al revés», resume.

Los millones que mejorarían los balances

Para saber cuánto dinero extra pretenden recaudar por retransmisión consentida los canales Anatel, fuentes vinculadas al sector realizan una analogía con lo que los cables les pagan a los canales HBO, History y otros.

Carey, por VTR, no da cifras, pero sostiene que los montos son variables. Incluso algunos canales no cobran, pues les interesa financiarse por su «prestigio» (con aportes de gobiernos y ONGs) o publicidad «panregional».

Fuentes de la TV local recurren a lo que se paga a Canal 13 y a TVN por las señales de cable: entre US$ 0,1 y poco más de US$ 0,2 mensual por abonado. Las grandes multinacionales -según estas mismas fuentes- cobran entre US$ 0,3 y US$ 0,5 por abonado por transmitir sus señales.

Con estas cifras creen que en su conjunto podrían recaudar unos US$ 45 millones al año (hasta US$ 9 millones por canal), lo que significaría un alivio financiero para muchos canales… y una carga para los cableoperadores.

La pelea en el Congreso

Así, la discusión en el Congreso es reñida. En un primer trámite en la Cámara de Diputados se votó la retransmisión consentida y ganaron los «cablistas» (abril de 2011). El golpe fue tan grande para la TV local, que llevó al animador Don Francisco a intervenir en el debate, reforzando con su imagen la posición de Anatel.

Y de paso, obligó a los canales a rearmarse, recurriendo de consenso a un histórico en las lides gremiales: Ernesto Corona (ex presidente de la Archi, ANP, y Federación de Medios), quien encabezó al grupo e inició contactos. «Hemos ido a los centros de estudios… hemos hecho lo que una institución gremial tiene que hacer. En algunos casos nos han entendido; en otros, nos encuentran parte de razón… Se está produciendo en estos momentos un avance (en la discusión legislativa)».

La contraparte llegó al Congreso liderada por el presidente de VTR Globalcom S.A., Mauricio Ramos. Este reconoció ante los senadores que inicialmente sólo eran observadores del proyecto, pero decidieron participar pues algunas propuestas «afectan la actividad de la TV de pago». Se apoyan en la asesoría de Cristina Bitar.

En medio de esta pugna, quienes sí han logrado que al menos un cable les pague es Chileactores, luego de que un cambio legal en 2008 les permitiera cobrar por la difusión y redifusión de sus contenidos. Firmaron en febrero pasado un acuerdo confidencial con VTR, a una parte de cuyo contenido tuvo acceso «La Segunda Sábado».

Se trata de US$ 1 millón anual a partir de febrero de este año, más una cantidad retroactiva que no se especificó -y que algunos sitúan en casi US$ 3 millones- por 2008-2012.

El director jurídico de la entidad, Rodrigo Aguila, explica que no han logrado lo mismo del resto de los operadores de cable y que si no pagan, entonces habrá juicio.

Dice que recién en mayo logró un pacto similar, pero por menos dinero -considerando que estas firmas financian las producciones nacionales-, con los canales agrupados en Anatel.

Y aunque un alto ejecutivo de un canal de televisión asocia el pago de VTR con la batalla por sumar adherentes en la pugna por la retransmisión consentida, en Chileactores lo niegan. Este gremio, ante el Senado, rechazó el pedido de Anatel: «Considerando esta realidad de graves infracciones legales (la presentación se hizo antes del acuerdo por supuesto no pago de derechos) cometidas por todos los canales de televisión, ¿merecen nuevos beneficios legales como son la posibilidad de entrar al negocio de la televisión de pago hasta por el 50% de su señal, de obtener concesiones indefinidas y la retransmisión consentida? Chileactores sostiene que no merecen ningún beneficio».

En el área chica: la opinión de los senadores

En el Senado, ya comienzan a alinearse las posiciones.

El DC Jorge Pizarro , quien dice que toda la potencialidad de la TV digital tiene que ser para dar más canales gratuitos, considera que una retribución a los Anatel podría ir por el pago de los cables por concepto de retransmisión consentida «y a la vez los cablistas sabrán que la TV abierta no se les meterá en el cable».

Pero, al revés, si a los Anatel se les da la posibilidad de cobrar por sus señales adicionales, entonces el congresista no sería partidario de la retransmisión consentida, pues las inversiones extras a realizar serían pagadas mediante los nuevos negocios.

La senadora Ena von Baer (UDI) plantea que «una puede entender los argumentos de los dos lados , porque los de la TV abierta dicen páguenos por nuestros contenidos y los cables dicen que llegan a casas donde la TV abierta no llega por un problema de antenas», reflexiona.

En la misma discusión legislativa, otros senadores recogieron el dilema de la retransmisión consentida. El radical José Antonio Gómez sostuvo que si pagan o no «me tiene sin cuidado. Mi preocupación radica en que no hay regulación clara y precisa de la televisión por cable» . El socialista Fulvio Rossi planteó que «el operador del cable debe pagar a la televisión abierta «. Mientras que el RN Francisco Chahuán -sin fijar una posición- reconocía que «se presentan varios conflictos de intereses «.

Gobierno inclinaría balanza a favor de…

El lunes pasado comenzó la votación de cada artículo del proyecto en la comisión del Senado.

Y si bien aún no llegan al punto de la retransmisión consentida, ya existe una fórmula que inclinaría la balanza y que el subsecretario de Telecomunicaciones, Jorge Atton, confía a La Segunda Sábado : Permitir que los canales tengan el poder para autorizar o negar a los cableoperadores retransmitir su señal sólo en aquellas zonas donde llega bien la emisión abierta.

La salida es resistida por los cablistas, que insisten en que no se debe legislar, y la eminente victoria es tomada con calma por Corona: «Estaremos dispuestos a flexibilizar lo que corresponde, en la medida en que sea algo razonable y que tenga un elemento para nosotros esencial: que nuestros contenidos no se puedan usar sin permiso».

De resultar y de destrabarse el proyecto general, en ocho años se debe dar el «apagón analógico»; es decir, se acaba la transmisión bajo esta modalidad, y en todo el país será realidad el potencial de la TV digital.

Subsecretario de Telecomunicaciones: «Es un proyecto complejo por el lobby… pero estamos entrando en tierra derecha»

«Tenemos la posibilidad de tener TV de alta calidad, que sea gratuita y que multiplicarála oferta: Si actualmente tenemos 7 canales, en promedio podríamos subir a 90 señales nuevas. Eso traerá una mayor oferta y mejoría en calidad de contenido: Habrá segmentación, porque con 90 posibilidades se podrá acceder a los contenidos tradicionales y a otros mucho más especializados: arte, cultura, educativos…», señala entusiasmado el subsecretario de Telecomunicaciones, Jorge Atton, respecto de la tramitación del proyecto de Ley de TV Digital, luego de la sesión de este lunes que entró al área chica de la iniciativa.

«Como gobierno, nuestro objetivo ha sido consensuar una ley de TV digital, considerando que lleva casi tres años de discusión legislativa, dando garantías de diversidad y seguridades a los inversionistas. Podríamos haber hecho los cambios por decreto, pero optamos por buscar un gran consenso político», enfatiza.

-¿Cuán cerca estamos de tener un proyecto aprobado?

-Estamos entrando en tierra derecha. Ya hay bastante consenso en los grandes puntos. Nos queda resolver cuáles son los mecanismos de financiamiento, estructura, dar la posibilidad de que puedan existir nuevos oferentes.

La primera luz es que se está considerando un financiamiento con fondos concursables a través del Consejo Nacional de Televisión. Hoy se apoya con recursos a productos, contenidos, y después el ganador debía conseguirse quién se lo transmitiera. El proyecto considera que, además de financiar la elaboración del contenido, los fondos incluyan dinero para pagarle a quien tiene la infraestructura para transmitir. Además, se establecerá que quienes tengan las concesiones estarán obligados a arrendar el espectro remanente, con ofertas abiertas y públicas, permitiendo que intervenga, por ejemplo, el Tribunal de la Libre Competencia si es que hay anomalías. Asimismo, estamos reservando frecuencia para el Estado para que -por ejemplo TVN- exista una segunda concesión que ejerza como transportador (de contenidos de terceros).

Más difícil que proyecto antenas

-¿Costó mucho avanzar en este proyecto, considerando los millones en juego?

-Evidentemente es un proyecto complejo por el lobby de todos los sectores interesados. Ha sido más difícil incluso que el de las antenas. Además, discutir sobre la TV que queremos como sociedad es una materia sumamente opinable, lo que se refleja en la cantidad de indicaciones que se hicieron (sobre 600 en el Senado).

Otro tema ha sido la retransmisión consentida, materia en la cual hay un tema de propiedad intelectual. Se está buscando un acuerdo que entregue la posibilidad a la TV abierta de que autorice a los cableoperadores a retransmitir su señal, en aquellas zonas en donde se garantice la cobertura por señal abierta con calidad.

-¿Hay suspenso aún?

-Es que esto se sabe sólo cuando se votan.

-Usted hace unas semanas advirtió que por las trabas en la discusión estaba en riesgo la posibilidad de ver el Mundial en TV Digital en Chile…

-Si logramos sacar la ley en los próximos 60 días, y aceleramos todos los plazos, los canales recibirán una señal clara y podrán llegar a junio de 2014 al 85% de la población en Chile con esta nueva tecnología.

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