TVN y las culpas ajenas

El periodista Rafael Cavada responde al ministro Francisco Vidal : “Yo no estoy de acuerdo con que se privatice TVN. Es lo que es en base a una ley diseñada y promulgada por la Concertación. Y también creo que debe existir una televisión que se gobierne con criterios independientes a los del mercado. Pero para que eso ocurra, ministro, hay que poner lucas”

LND / Escape Libre / “Si Televisión Nacional no puede ser más pública, que se privatice”. Palabras del ministro Francisco Vidal. Tal parece que al gobierno no le gusta la programación del canal público. Supongo que en eso hay relativo acuerdo; hay muchos que no logran tragar tantos programas de TVN casi iguales a los de los canales privados, cuya misión y muy legítima por cierto, es ganar dinero. Pero eso también pasa en Canal 13, que se supone tiene una visión evangelizadora entre sus propósitos. ¿Cual será la parte evangelizadora o educativa de los reality shows? No sé, no veo realities.

Volvamos a TVN. Un canal público con el deber de autofinanciarse. Bueno, quizás ahí empezamos con el pie izquierdo. O metiendo la pata. Porque para autofinanciarse hay que competir con los demás canales. Ganar audiencias, atraer auspiciadores. Y no me imagino a un programa de debate político compitiendo con “Lost” o “Prison Break”. ¿O tal vez sí? Habría que convencer a los candidatos de que usen poleras con los logos de los avisadores. No sé, el de la Concertación con una de Coca Cola; el de la Alianza con la de Almacenes Paris, y el de la izquierda extraparlamentaria con un jockey de PDVSA, la industria petrolera de Venezuela. El moderador podría hacer un placement de Kia Motors, llegar con el auto hasta el estudio.

No me cuadra. No veo a la industria publicitaria tratando de convencer al público de consumir determinados productos usando personajes que ni siquiera son capaces de convencer a los jóvenes para que se inscriban en los registros electorales. Y eso que los programas de debate son baratos. Los documentales; uf, ahí si que hablamos de mucho, pero mucho dinero. Ese dinero que se gastan en modelitos, invitados estelares, teleseries, realities y promoción de todo eso.

Déjenme darles una pista. Con esos recursos podrían hacer lo que hacen los canales públicos europeos, que comienzan sus noticieros con amplios reportajes internacionales, o programas completos sobre las crisis sociales, bélicas, económicas y políticas de todo el mundo. Y me consta que en Prensa de TVN hubo, hay y habrá muchos que lo intenten. Pero cuando se llega a hablar con los ejecutivos y sus ingenieros comerciales bueno, a otra cosa mariposa.

Pero es en el área de programación, y sobre todo de programación cultural, donde se puede empezar a cortar grasa. Porque allí se produce una raza especial. No todos, por supuesto, pero sí lo suficiente como para hacerse notar. Seres extraños, que combinan de una manera especialmente lucrativa las características del mundo público y privado. Se apernan como empleados públicos, se achanchan, cuidan sus pequeñas parcelitas de poder, se apitutan en puestos intermedios, no demasiado notorios, pero se venden como indispensables en largas reuniones donde se llenan la boca hablando de cultura. Mientras tanto, la pega de verdad, la que innova, se subcontrata. La hacen las productoras independientes, que tienen que lidiar con estos entes que ratonean hasta el último peso para poder convertir ideas vagas, mencionadas al pasar, en investigaciones, proyectos, informes y finalmente programas por los que poco crédito obtienen, ya que los aplausos y los buenos sueldos se los llevan esta suerte de mercaderes de la creatividad y el trabajo ajenos. En otros países, esos espacios simplemente se licitan a la propuesta más atractiva, y no sólo en lo económico.

Yo no estoy de acuerdo con que se privatice TVN. Es lo que es en base a una ley diseñada y promulgada por la Concertación. Y también creo que debe existir una televisión que se gobierne con criterios independientes a los del mercado. Porque si por el mercado fuera, jamás se habría hecho ese tremendo programa de reportajes internacionales llamado “360”. Antes bien, fue el mercado el que determinó que comenzara poco antes de las 11 de la noche, cuando la gente que madruga empieza a quedarse dormida. Pero para que eso ocurra, ministro, hay que poner lucas. Y ponerlas en serio. Y sin esperar retribución en pantalla cuando se acercan las elecciones de cualquier tipo. Porque una televisión pública se debe a eso, al público, no al gobierno. Y eso es algo que la clase política nunca ha terminado de comprender ni aceptar. No por nada la BBC británica, considerada el súmmum de la televisión mundial, se financia con un impuesto específico que pagan los británicos de su bolsillo, cada año por cada televisor. Y su directiva es independiente (independiente, no cuoteada) y se debe sólo a sus televidentes.

Pero también hay que decir que la discusión comenzó tarde. Al paso que vamos, cuando la televisión digital llegue a Chile y se amplíe el espectro de cada señal, cuando eso permita más canales y mayor diversidad en pantalla, cuando las leyes sobre las regulaciones estén terminadas, internet les va a haber ganado por paliza.