Una mejor televisión

Estela-CabezasEstela Cabezas / El Mercurio / ¿Qué ganamos o qué perdimos con la elección de la norma digital japonesa? ¿Mejor calidad en la imagen? No. Las tres normas (japonesa, estadounidense y europea) eran más o menos similares en eso. ¿Mejores equipos? Tampoco. ¿Portabilidad? Tal vez al principio, pero no al final, porque cada norma ha ido adoptando las ventajas de las otras. ¿Qué importancia tiene la opción por la japonesa entonces? Poco o nada.

Se cree que con la elección de la norma y la llegada de la TV digital, la experiencia de ver televisión será totalmente diferente. No es tan así: en imagen el impacto será menor que cuando se pasó del blanco y negro al color. Con lo que sí vamos a ganar o perder es con el tipo de TV que se va a desarrollar a partir de estos cambios tecnológicos. La TV digital terrestre (TDT) da la posibilidad técnica de aumentar de los siete canales abiertos actuales a una cuarentena. Seguramente no se llegará a ese número: no hay torta publicitaria que aguante. Pero serán al menos el doble de lo que existe ahora.

Hoy es el CNTV el que entrega las concesiones a los nuevos canales, pero lo hace bajo criterios técnicos y de orden de llegada. El proyecto de ley que permite la introducción de la TV digital, que entró al Congreso el año pasado, no modifica ese criterio: el que postule primero tendrá derecho a un nuevo canal. Y lo tendrá sin la necesidad de, por ejemplo, presentar un proyecto que indique qué es lo que se va a transmitir. Es decir, sin una “propuesta comunicacional”, como sí se establece en el actual proyecto de ley del audiovisual de Argentina. La ley parecería entregar también a los canales tradicionales otras tres señales, más la oficial, para que hagan uno nuevo o se lo arrienden a otros, sin que tampoco haya una “propuesta comunicacional” de por medio.

En el discurso que hizo la Presidenta Bachelet cuando envió este proyecto, ella reconoce que los chilenos están demandando una mayor calidad y diversidad de la televisión. ¿Por qué entonces no debatir ideas como la “propuesta comunicacional” u otras para mejorar este medio y a partir de eso hacer una ley? En los 50 años que lleva la TV en Chile, se ha legislado en materia televisiva sólo en dos ocasiones: en 1970, cuando se dictó la primera Ley de Televisión Chilena, y en 1989. Son pocas veces.

Por lo mismo, si nuestro país necesita un código que regule las nuevas posibilidades que dará la tecnología para este medio tan masivo e influyente, hagámoslo con calma, partiendo desde cero y evaluando ideas que estén acordes con el desafío.