Victoria Uranga: “Los medios siguen hablando de las piernas de las ministras…”

victoria 2OBSERVATORIO / El Observatorio conversó con Victoria Uranga, directora de la cátedra Unesco de la Universidad Diego Portales y una de las autoras del libro “Por un Periodismo no Sexista». La publicación  proporciona una serie de pautas para que los comunicadores sociales contribuyan al desarrollo de “un periodismo con perspectiva de género en Chile”, en función del diagnóstico que arroja el Monitoreo Global de Medios 2010. En ese estudio se constata que pesar de que las mujeres constituyen el 52 por ciento de la humanidad, sólo un 24 por ciento de las personas que aparecen en las noticias o dan su opinión son mujeres y en contraste 3 de cada cuatro personas protagonistas de las noticias son hombres.

Victoria Uranga, doctora  (c) en Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona, co autora del libro junto a Claudia Lagos, María Teresa Maluenda y Gloria Alberti, tuvo la gentileza de respondernos algunas preguntas sobre el tema por correo electrónico:

– ¿Los medios chilenos incurren muy a menudo en un tratamiento periodístico que discrimina a la mujer?

En general, los medios chilenos no hacen un tratamiento noticioso con perspectiva de género. Lo común es reproducir formas y dinámicas en que se discrimina a las mujeres, se las estereotipa y/o se las visibiliza solo en los roles más tradicionales con la consecuente pérdida de diversidad y riqueza para toda la sociedad.

– ¿De qué manera concreta y cotidiana se expresa esta discriminación de los medios hacia la mujer?

 Las fuentes son básicamente hombres, el lenguaje muchas veces es discriminatorio y los enfoques noticiosos no aportan en cuestionar el statu quo de la sociedad en la distribución del poder o en cómo se abordan los temas. Sólo como ejemplo: seguimos hablando de las piernas de las ministras y de las habilidades de negociación de los ministros.

– Respecto a lo que ustedes plantean sobre el uso de fuentes mujeres en categoría de personas “ordinarias” y de los hombres en calidad de “expertos”, ¿cree que se trata de un acto discriminatorio o de que en muchos temas hay más expertos hombres que mujeres?

 Es un acto discriminatorio desde la pasividad con que se enfrenta. Efectivamente hay más hombres en puestos de poder, reconocidos como fuentes oficiales y como expertos legitimados. Pero también hay muchas mujeres que podrían estar en esas categorías y ese es el esfuerzo que debemos hacer. Dado que sabemos que no hay equidad entre hombres y mujeres, no basta con que el periodismo simplemente constate esa realidad. El desafío es identificar a las muchas mujeres que tienen aportes que hacer desde sus especialidades y que hoy no están en los medios de comunicación.

– En relación a la discriminación que se expresa en el uso de un cierto lenguaje sexista en los medios masivos, ¿cree que es un proceso consciente por parte de los comunicadores, o más bien a mecanismos internalizados culturalmente que operan de manera casi mecánica entre los periodistas?

Creo que la mayoría de las veces se produce por no conciencia, por no tener la información pertinente y no haber realizado la reflexión necesaria de los impactos de esas opciones. Sin embargo, también hay otros que ningunean el tema diciendo que esto no es un problema y cualquier opción en el lenguaje que intente revertir la discriminación les parece una exageración. Pese a que se ha avanzado mucho en que como sociedad tengamos mayor conciencia de género, que es un tema relacional entre hombres y mujeres, aún falta muchísimo. En esto los y las periodistas tenemos una tarea importantísima, pero no es solo nuestra. Desde lo que nos corresponde, parte del desafío es que el periodismo se comprometa con algo tan esencial como el respeto a los derechos humanos de todos y todas.

periodismo no sexista «El lenguaje reproduce las desigualdades»
 
– ¿En qué medida inciden las rutinas productivas y la velocidad industrial de la producción del periodismo de masas, en conductas sexistas y de poca profundidad analítica en este tema?

  Inciden de una manera muy importante, pero eso no lo justifica. Son parte de las piedras del camino. Es con eso y a pesar de eso que debemos hacer un periodismo de calidad y al servicio de las personas de manera que les permita tomar decisiones con libertad.

 – ¿No cree que a veces resulta un poco agotador y previsible el uso de “ellos y ellas”, “invitados e invitadas”, “los/las” y otros recursos inclusivos, pero que enturbian muchas veces la fluidez de los mensajes? ¿se podrá resolver por la vía del uso de conceptos neutros desde el punto de vista del género?

 Sí puede resultar muy agotador, pero la gracia es usar la creatividad y la inteligencia para que no sea a costa de la calidad de los productos comunicacionales. Creo que no es necesario aferrarse a soluciones dogmáticas o únicas, lo importante es estar consciente de que hay que hacer un uso consciente del lenguaje ya que construye y sobretodo reproduce desigualdades al ocultar o visibilizar solo partes del mundo. Por lo tanto, las soluciones para lograr que el lenguaje sea inclusivo y respetuoso de la diversidad pueden y deben ir cambiando. Personalmente, me parece más relevante que un periodismo con perspectiva de género trabaje los enfoques y los tratamientos a los temas y no que nos quedemos pegados en la discusión del “los y las”.

 – Por último, un clásico en la temática, ¿qué piensa del uso sistemático que se hace de la mujer, en programas televisivos incluso algunos denominados “juveniles”, como carnada sensual o de frentón sexual para ofrecer productos o captar rating?

 Estos programas usan el acercamiento más típico y lamentable de mujer objeto y sexual. Personalmente me parece que muchos son denigrantes por el uso que hacen de la corporalidad, pero sobretodo me parece que nos empobrecen. Como hay tan pocas otras opciones, nos hacen perder la posibilidad de conocer la multiplicidad de otras mujeres, otros discursos, otras relaciones con los hombres que sí son parte de nuestra sociedad. Desde los medios de comunicación, me encantaría ver compromisos y apuestas que no solo se justifican desde una lógica comercial, pero también desde las audiencias me gustaría ver mayor demanda por esos otros espacios que rescatan otras maneras de ser mujeres/hombres y protestas por aquello que nos hace daño.-