Y dele que la cultura no vende

blogero2Cecilia García Huidobro / “Los embistes contra el periodismo cultural son siempre los mismos y normalmente provienen del área comercial. La cultura no genera publicidad y no le interesa a los lectores (¿proyección de los hábitos de nuestra clase gerencial?) Antes fue la Revista de Libros de El Mercurio y ahora el Suplemento Cultura de La Tercera pero lamentablemente se trata de una tendencia mundial que ha provocado la desaparición de varios suplementos en la prensa española, como ocurrió con el Periódico de Cataluña por ejemplo”

Aprovecharse del pánico es una expresión chilena que difícilmente se utiliza en otros países. Supongo que deja entrever mucho de nuestra idiosincrasia. Esa viveza que apuesta a sacar provecho de un golpe de suerte o una coyuntura circunstancial antes que hacer una labor sustentada en la permanencia.

El fin reciente del suplemento Cultura de la Tercera creo que tiene mucho de eso. Nada más oportuno que aprovecharse de la crisis para concluir con un espacio que había partido con bombos y platillos hace dos años y fue recibido con aplausos por todo el mundo de la cultura. Claro que existieron discrepancias editoriales con el suplemento, pero siempre surgían desde la valoración de su existencia. Es verdad que se ampliaron las páginas destinadas a cultura los días sábado y domingo y que la cobertura diaria tiene más agilidad.

Un suplemento se imprime dos o tres días antes de su circulación lo que merma su frescura y capacidad de respuesta. Pero descontado esto, un suplemento tiene ventajas considerables. Desde luego la cualidad de segmentar a la audiencia lo que contribuye a crear verdaderas comunidades de lectores. Tiene la capacidad de generar referentes importantes que son además públicos y pone en práctica la crítica.

 Los embistes contra el periodismo cultural son siempre los mismos y normalmente provienen del área comercial. La cultura no genera publicidad y no le interesa a los lectores (¿proyección de los hábitos de nuestra clase gerencial?) Antes fue la Revista de Libros de El Mercurio y ahora el Suplemento Cultura de La Tercera pero lamentablemente se trata de una tendencia mundial que ha provocado la desaparición de varios suplementos en la prensa española, como ocurrió con el Periódico de Cataluña por ejemplo.

Yo no veo que un tema tan aceptado como la política genere mucha publicidad (solo ocurre en las elecciones) y si pensamos que en Chile cuatro millones de personas no están inscritos teniendo edad para hacerlo y que en las últimas elecciones realizadas en octubre, dos millones de personas no votaron o lo hicieron en blanco o nulo, la conclusión inevitable es que la política tampoco le importa mucho a la gente. Y vaya si los periódicos destinan páginas, recursos y periodistas a cubrir este campo. Por supuesto que la política es importante y por eso no tiene sentido evaluarla con un arqueo de ingresos. Pero a la cultura tampoco.

 Y si la crisis viene duro, eso solo exige una mayor creatividad para sortearla también en el mundo editorial. Es lo que se hace en Estados Unidos donde se exploran nuevos fórmulas. Un interesante artículo publicado en El País analiza los amenazantes nubarrones que se vienen y cómo enfrentarlos. Lo que no dice es que los suplementos culturales también tienen que repensarse de acuerdo a los grandes cambios que se produce en las audiencias y la prensa en general. Renovarse o morir y hasta ahora por desgracia se ha optado por esto último